INTROITUS AD INFERNUM © vkook

Sinopsis

16 Day Halloween Challenge. Colección de drabbles y one-shots para Halloween inspirados por varias listas del fictober 2019 y por lectores. © houndix

Genero:
Horror/Fantasy
Autor/a:
Yu
Estado:
Extracto
Capítulos:
16
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Pastel de calabaza.

—¿Estás saliendo con Kim?

La risotada de Jungkook bien pudo escucharse hasta el otro extremo de la facultad.

—¿¡Qué!? ¡Por supuesto que no! —su tono de voz escupía asco y desagrado total—. ¡Qué asco! Solo dejo que me dé comida porque ya sabes... —chasqueó su lengua, mientras hacía unos cuantos ademanes con sus manos—. Acabo de mudarme y no me queda tiempo para nada. Me gusta que me compre comida y me dé dinero de vez en cuando.

—En pocas palabras, te estás aprovechando de él —Kook asintió, rodando ligeramente los ojos. Hoseok suspiró—. No hagas lo que no te gustaría que te hicieran, Jungkook.

—Me cae bien, pero no es mi estilo —encogió sus hombros, restándole importancia—. Si las cosas siguen así nadie va a salir lastimado.

Sin embargo, alguien ya estaba lo suficientemente lastimado.




—¿Qué tal tu día? —cuestionó un Taehyung sonriente, siguiendo a paso lento a Jungkook, quien se notaba más alegre de lo usual—. ¿Todo bien?

—Bien —ratificó cortamente—. ¿A qué restaurante vamos a ir hoy? ¡Quiero comida Italiana!

Mostrándose apenado, Taehyung respondió—: hice comida en casa, espero que eso no te moleste...

Bien. Qué más daba. Mientras llenara su estómago nada parecía ser mala opción.

—Nunca imaginé que supieras cocinar.

He ahí la gracia.

—Mis habilidades culinarias no son las mejores, pero estoy casi seguro de que te va a encantar —ensanchó la curvilínea en sus fauces, también más alegre de lo usual—. ¿Te animas?

Kook asintió, limitándose a dejar la charla ahí. Era todo un reto tener que salir todos los días con Kim Taehyung, mas su situación así lo requería. Tenía que aguantar por casi cuatro horas al chico hablar, hablar y hablar. Incluso a veces se veía en la obligación de dejarse abrazar y besar las mejillas, cosa que no le podía producir más repulsión.

Siendo alguien que le rehuía al contacto físico, verse en la necesidad de hacer todo eso y solamente por “pobreza” era lamentable, o al menos para él.

No obstante, el esfuerzo era bien recompensado con comida y algo de dinero. Si se veía desde otra perspectiva, no era para nada terrible. Otras personas hacían cosas peores para obtener menos de lo que él obtenía.

—Ponte cómodo —musitó Kim luego de abrir la puerta de su departamento. Jungkook observó brevemente el alrededor y posteriormente fue directamente hacia el comedor, esperando por el mayor.

La decoración era básica y el apartamento lo suficientemente grande como para alojar a tres personas. Tenía hermosas vistas de la ciudad y un enorme balcón sacado de ensueños.

—¿Un aperitivo? —cuestionó el dueño de casa tan de la nada que logró sobresaltar a Jungkook. Sostenía un plato con una pequeña porción de lo que parecía ser pastel de calabaza, el cual dejó frente a Kook no mucho después—. Esto estimulará tu apetito.

—Yo... gra-gracias... —agarrando el tenedor que le era brindado, cortó un trozo, lo llevó a su boca y entonces tragó, siguiendo con la mirada del otro encima. Taehyung aparentaba estar entre perturbado y fascinado—. ¿Pasa algo? —el chico parpadeó un par de veces, saliendo de su trance.

—Lo siento —sonrió, dándose media vuelta—. Traeré la comida.

Jungkook suspiró, terminándose el pastel. Solía ser normal para él que Kim se le quedara mirando así por largos lapsos, él definitivamente se asemejaba al típico idiota enamorado de película, y eso estaba bien para Kook pues podía tomar provecho de la situación.

Bastante provecho diría él.

Todo estaba yendo considerablemente normal. Taehyung hablando a su lado mientras comían, haciendo de alguna u otra forma la cena más amena. Su malestar fue lo único diferente de las tantas otras veces.

Su visión estaba algo borrosa, había empezado a sudar sin motivo aparente, sus manos temblaban y su boca estaba fabricando más saliva de la usual. Sentía diminutos cosquilleos por su piel y la cabeza pesarle, como si en cualquier momento se fuera a desmayar. La voz de Taehyung se escuchó distante, siendo reemplazada por un chirrido que le hizo jadear.

—Tae-Taehyung... —llamó, recostándose en el respaldo de la silla—. Me... m-me siento...

—¿Mal? —concluyó en una pregunta, soltando una que otra carcajada—. Es de suponerse. Ese veneno aparte de ser letal te hace agonizar y ver estrellitas.

Las carcajadas de un principio resonaron por todo el living tras apreciar a Jungkook caerse del asiento, desplomarse en el suelo e incluso así intentar arrastrarse hacia lo que él creía era la salida, pues se estaba dirigiendo a uno de los ventanales.

Kim se levantó, simple y llanamente siguiéndolo por mero morbo. El chico estaba gimiendo, hipando palabras ininteligibles y soltando una especie de espuma por la boca.

—P-por... fa-fa...

—¿Te duele, Jungkookie? —Interpeló con guasa, levantándolo bruscamente del piso. Después de eso, lo depositó en uno de los sofás, dejándolo boca arriba con el único propósito de que el suplicio se alargara debido a la posición—. Así me dolió a mí tener que escuchar todo lo que le dijiste a Hoseok.

El menor estaba demasiado ensimismado en su tormento. Tenía una extraña sensación de incendio en su estómago, la cual subía por su garganta y le hacía gritar del dolor. Sentía sus malditas tripas retorcerse, como si se trataran de babosas a las que le echaron sal.

Estaba sufriendo y mucho. Nunca en su vida pensó hallarse en esa situación y mucho menos lo esperó de alguien como Taehyung, quien pese a ser alguien ciertamente molesto, no parecía tener malas intenciones para nadie.

Revolcándose, Jungkook chilló. La espuma que salía de su boca lo ahogó, obligándolo más temprano que tarde a toser. Taehyung aplaudió en medio de risas macabras por el “fascinante” panorama.

—Mi hermoso Jungkookie... —suspiró, figuradamente “enamorado”. Acarició la cabellera impropia, completamente satisfecho por lo que veía—. Llevaré a tu tumba comida Italiana. Te lo prometo.

Si es que decidía enterrarlo. Después de todo, habían mejores opciones que mandarlo al cementerio.