❖ ◦ ❁ ◦ ❖ℛ𝒶𝓂é ❖ ◦ ❁ ◦ ❖

Sinopsis

𝑴𝒖𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒄𝒓𝒆𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂 𝒍𝒂 𝒕𝒆𝒏𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒂𝒔𝒆𝒈𝒖𝒓𝒂𝒅𝒂, 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒊𝒓 𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒍𝒆𝒈𝒂𝒓 𝒂 𝒔𝒆𝒓 𝒂𝒏𝒄𝒊𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒚 𝒄𝒖𝒎𝒑𝒍𝒊𝒓 𝒏𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒔𝒖𝒆ñ𝒐𝒔... 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒍𝒂 𝒓𝒆𝒂𝒍𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒆𝒔 𝒖𝒏𝒂 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒍𝒆𝒕𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒊𝒇𝒆𝒓𝒆𝒏𝒕𝒆. 𝑲𝒂𝒎𝒊𝒏𝒂𝒓𝒊 𝑫𝒆𝒏𝒌𝒊, 𝒖𝒏 𝒋𝒐𝒗𝒆𝒏 𝒚 𝒑𝒓𝒐𝒎𝒆𝒕𝒆𝒅𝒐𝒓 𝒂𝒍𝒇𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒂𝒔𝒑𝒊𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒂 𝒔𝒆𝒓 𝒖𝒏 𝒈𝒓𝒂𝒏 𝒉é𝒓𝒐𝒆, 𝒗𝒆 𝒔𝒖𝒔 𝒔𝒖𝒆ñ𝒐𝒔 𝒑𝒆𝒓𝒅𝒆𝒓𝒔𝒆 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒅𝒐𝒔 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒖𝒏𝒂 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒊𝒃𝒍𝒆 𝒏𝒐𝒕𝒊𝒄𝒊𝒂 𝒍𝒆 𝒅𝒂 𝒖𝒏 𝒈𝒊𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝟏𝟖𝟎° 𝒂 𝒔𝒖 𝒗𝒊𝒅𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒐 𝒉𝒂𝒄𝒆 𝒕𝒐𝒎𝒂𝒓 𝒖𝒏𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊ó𝒏 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒏𝒕𝒂𝒓 𝒔𝒆𝒓 𝒇𝒆𝒍𝒊𝒛... 𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐 𝒔𝒆 𝒂𝒄𝒂𝒃𝒆... El contenido toca temas de suicidio y muerte que pueden no ser aptos para todo público, se recomienda discreción y mucha responsabilidad al leer. Las imágenes que aparecen en la portada no me pertenecen así que crédito a sus respectivos autores. Tome prestado los personajes de horikoshi.

Genero:
Drama/Romance
Autor/a:
merida
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Único

El contenido toca temas de suicidio y muerte que pueden no ser aptos para todo público, se recomienda discreción y mucha responsabilidad al leer.










"El amor es como algo caótico y hermoso a la vez."



°❀⋆.ೃ࿔.*:・・:*.ೃ࿔.⋆❀°°❀⋆.ೃ࿔.*:・・:*.ೃ࿔.⋆❀°





Me llamo Kaminari Denki, conocido como el payaso de la clase 1-A, o al menos eso intentaba; era patético de mi parte ya que, siendo un alfa, cualquiera esperaría que fuera serio y misterioso como mi querido amigo Todoroki, o salvaje como Bakugo, incluso hasta varonil como Kirishima, pero decidí que eso no iba conmigo, no desde que le dijeron a mi madre que no me quedaba mucho tiempo, fue ahí donde empecé a pensar en cómo quería vivir lo poco que me quedaba.








Fue algo gracioso ver las expresiones de los chicos al decirles que sufría de una enfermedad terminal, ellos no lo podían creer, estaban confundidos, aturdidos; los comprendí, no fue nada fácil asimilar una noticia así.




-Estarás bien, ¿Qué podemos hacer por ti? –Hablaste con tu característico aroma a miel, ese olor hacía que todos mis sentidos se estremecieran, y al parecer no era el único tras de ti, aquellos dos alfas, los más deseados de la U.A. también estaban interesados en ti, aunque no lo notaras, eras algo ingenuo.








-Nos aseguraremos de que estés bien. -dijo mi mejor amiga. -Sé que estarás bien. -Me abrazó.




-Gracias Jiro. -Le respondí el abrazo, la verdad no tenía mucho más para decir.








Tenía que decirte algo, pero me costaba porque hacías que me olvidara hasta de cómo respirar, eras un placer para la mirada de todos con esa apariencia tan angelical y tierna, tenía que explicarte cómo me sentía al verte, tenía que decirte que sin ti sería como estar en un hoyo demasiado oscuro y profundo; tenía que actuar ya, eras un excelente artista, te diría que me retrataras.








-Midoriya, ¿puedo hablar contigo un minuto? -solté fuerte y claro.




-Claro. –sonreíste como siempre y caminaste hacia mí, yo volteé a ver a los demás, sobre todo a esos dos imponentes alfas que me miraban amenazantes, ya no tenía miedo de nada, lo haría de todas maneras.




Salimos y nos sentamos en una banca con el viento que marcaba el fin del verano, soplando suavemente, todo era hermoso en ese momento, tú y yo solos, sentados contemplando el oscuro firmamento con la hermosa luna de testigo.




-¿Qué pasa, Kaminari-kun? –Me miraste a los ojos, tus ojos lucían algo cristalizados, tu nariz estaba roja, si tan solo hubiera prestado más atención en ese momento.




-Eres her... -corregí lo más rápido que pude. -Eres un excelente artista y quería pedirte... –Sin querer empecé a toser.








-¿Estás bien? Será mejor entrar, empieza a hacer frío. –Te acercaste demasiado a mí, pude oler de cerca esas feromonas que me volvían loco. -¿Quieres que le hable a alguien para que vayamos adentro?




-No, estoy bien... solo mírame, estoy perfectamente bien, no tienes por qué estar angustiado... solo quiero estar un rato así, por favor. -No pude evitar toser entre cada frase, por más que lo intenté, no logré disimular nada.




-Está bien. –Tomaste mi mano, en tu mirada se podía ver una profunda preocupación. -¿Qué querías pedirme? -Sonreíste y yo me aclaré la garganta.




-¿Me harías un retrato? Me encanta como dibujas y me gustaría que hicieras eso por mí. -Pedí por fin.




-¡Claro! ¿Cuándo empezamos a trabajar? -Hablaste acariciándome la mejilla.








-Si no tienes ningún problema, mañana mismo, ¿sabes? No quiero que mis fans nos molesten, así que vayamos a un lugar que me gusta mucho, hay un campo de flores, creo quedaría bien con el retrato. -Te propuse con un tono de voz algo bromista.




-Kaminari-kun, ¿enserio tienes fans? -Soltaste una pequeña carcajada. -Yo pensé que solo Kacchan y Todoroki-kun tenían fans, tal vez incluso Kirishima-kun.




-¿Tratas de decirme que no soy guapo? -Te miré con los ojos entre cerrados.




-¡No, no quise decir eso! –Desviaste la mirada avergonzado y negaste rápidamente con tus manos. –Claro que eres muy guapo Kaminari-kun, pero, ¿Cómo decirlo? Muchos omegas dicen que no serías un buen alfa porque no te tomas las cosas enserio. -Me tomaste de la mano otra vez. -Perdón.








-¿Tú lo crees, Midoriya? –Te acerqué más a mí para que me miraras a los ojos?




-Kaminari-kun, yo no pienso eso, al contrario, creo que eres un alfa muy amigable, alegre, honesto y creo que podrías ser un excelente compañero de vida. –Soltaste mi mano para juntar tus manos y empezar a jugarlas con nerviosismo, luego alzaste la vista y seguiste hablando. -Pero... ahora con esto de... tu enfermedad solo puedo decirte que disfrutes de la vida, busca a la persona que quieras amar, intenta algo con ella, si no te corresponde, entonces es alguien completamente tonto por dejarte ir... -Empezaste a susurrar cosas que ahora ya no recuerdo porque en ese momento me decidí.




-Midoriya... -Suspiré profundamente antes de soltar lo que tenía guardado desde hace tanto tiempo. -Tú eres la persona que más he anhelado todo este tiempo, desde que te vi cruzar la puerta del salón, a partir de ahí mis ojos no te perdieron de vista; soy una persona tan egoísta porque me acerqué a Bakugo solo por ti. No te pido que dejes a la persona que amas por mí y tampoco tienes que responderme ahora, te dejaré pensarlo, ¿sí? Me voy primero, descansa. -Entré al dormitorio lo más rápido que pude, te dejé completamente callado pero tu expresión fue algo confusa y no pude descifrarla.




La mañana siguiente trascurrió con naturalidad, todos desayunamos antes de irnos a la escuela, me di cuenta de cómo evitabas mis miradas, pensé que lo había echado a perder y me sentí completamente mal, frustrado por no poder acercarme a ti y hablarlo, pero es que el miedo de que me ignoraras me causaba un desagradable sabor de boca; más tarde me dirigí a los baños y empecé a vomitar, maldita sea, había olvidado por un momento que estaba muriendo.




Al salir del cubículo me topé con ese rubio cenizo el cual pensaba que era dueño de tu corazón, no entendía por qué tanto escándalo por él; bueno, viéndolo bien, sabía que era ese cuerpo bien marcado, su ojos rubíes penetrantes y sus facciones definidas; sin duda si llegaban a tener hijos serían unas preciosidades, aunque si lo hacías con Todoroki serían como dioses bajados del cielo, ¿qué diablos estoy pensando?




Mis pensamientos fueron interrumpidos por aquel rubio malhumorado.




-Oi, ¿estás bien? –Su agarre fue gentil.




-Estaba pensando... -Empecé a toser, creo que fue demasiado porque logré que esa bestia pusiera cara de preocupación, me sostuvo, me sentía demasiado débil.




-¿Acaso piensas? -Me preguntó burlonamente mientras me sacaba lentamente del baño y nos sentábamos en una banca cercana.








-Quién lo diría, el gran Bakugo Katsuki puede tener corazón y compasión por un moribundo. -Canturreé bromeando, mirándolo a los ojos.




-No cualquier moribundo, somos amigos. –Sonrió.




-¡Eso fue un golpe bajo! -Chillé. -Ahora me siento mal. -Le reproche sin pensar.




-¿Por qué rata eléctrica? –Me miró fijamente.




-Porque... me gusta Midoriya y siento que te traiciono por eso, es decir, llevas enamorado de él básicamente desde que eran niños, no quiero intervenir entre ustedes. –Le palmeé la espalda suavemente.




-Eso debiste pensarlo antes, maldita rata eléctrica, anoche le dijiste todo, ya interviniste. -Sonrió. -Yo tuve mi tiempo y no lo aproveché, ahora es el tuyo y no pienso interferir en ello, además algún día pienso que podrá pasar algo más entre nosotros, por eso seré paciente; trátalo bien, es lo más preciado que tengo y no quiero que nada malo le pase. No le digas nada de esto, ¿entendido?




-Debe ser el fin del mundo porque el gran Dynamight me dejó ver su lado sensible. -Pese a todo pronóstico, lo abracé. -Solo hizo falta estar muriendo, para que Katsubro se ponga sentimental. -Solté una pequeña carcajada.




-¡Basta! Deja de decirlo a cada rato por favor, será duro ya no tenerte. -Me abrazó, sus brazos eran demasiado cálidos, sin duda alguna serías muy afortunado por tener a un alfa que te ha amado con la misma intensidad a través de los años.




-Está bien Katsubro, ya no lo haré, pero ahora tengo que irme, tengo una cita con mi pintor favorito, aunque seguro ya lo sabes. -Intenté bromear con eso último.




-Sí, me lo dijo en la mañana. –Sonrió de lado.




-¿A caso se cuentan todo? –Le pregunté bastante sorprendido, aunque era más que obvio, todos decían que ellos acabarían juntos, después de todo el aroma a miel y canela siempre huele bien juntos y ahora lo entiendo.




-Tú lo dijiste: somos muy unidos, vete ya, se te hará tarde. -Fue lo último que escuche de él antes de tomar camino.







    ∘◦❁◦∘       








Me arreglé, aunque con un cansancio impresionante y sobre todo con un dolor de los mil infiernos, pero no podía simplemente posponer la cita, quería decepcionarte, le pedí a Jiro que me acompañara al lugar y aceptó.








En el camino empecé a toser demasiado, al grado de toser sangre, esto preocupó a mi mejor amiga que, sin más remedio, le dijo al conductor que cambiáramos de dirección hacia el hospital más cercano.




-Jiro, por favor, avísale a Midoriya... no quiero que se quede esperando... con este clima. -No podía dejar de toser, casi no podía hablar.




-Está bien, ahora solo tienes que descansar y estar tranquilo, le avisaré. -Su voz delataba toda la preocupación que sentía.




Cerré los ojos.








∘◦❁◦∘








Cuando empecé a despertar, sentí el aroma de las feromonas de mis amigos, una combinación algo exótica de sabores llegó directamente a mis fosas nasales, el olor a kiwi, fresa y naranja se sentía algo lejos de mí, al voltear vi a Sero, Kirishima y Mina dormidos en el sofá grande, volteé al otro lado de mi cama, y ahí estaba el olor a canela y miel, era un aroma dulce y embriagador que tranquilizaba, también se encontraban durmiendo, "que envidia" solo pude pensar en eso al mirarlos, supuse que ya habías elegido; estaba tan absorto en mis pensamientos que no me di cuenta de que empezabas a despertarte.








-Kaminari-kun. –Dijiste apenas en un susurro que se llevaba el viento.




-¿Estabas despierto? -Pregunté sin pensarlo.




-No, Kaminari- kun, duermo con los ojos abiertos y hablo. –Soltaste con una risa traviesa.




-Perdóname por dejarte plantado, claramente Bakugo fue por ti. -Reí ante tu comentario anterior y, aunque me dolió, me alegró saber que Bakugo siempre estaría para ti.




Te acercaste lentamente hasta sentarte en la orilla de la cama para poder hablar mejor, me miraste y sonreíste.




-Te quiere demasiado. –Al principio no entendía a quién te referías, pero luego volteaste a ver a mi lado derecho provocando que yo también volteara, encontrándome a mi mejor amiga con su cabeza recostada a los pies de la cama; entonces pude contestarte.




-Sí, nos conocemos desde muy pequeños.– sonreí nervioso.




-Lo entiendo perfectamente, me asusté mucho cuando Jiro me habló y me dijo que estabas ingresando al hospital. -Agarraste mi mano.- Así que le hablé a Kacchan para avisarle y venir a verte lo más rápido posible.




-¿Cuánto llevo aquí? -Mire el reloj.




-Siendo sincero, ya pasaron tres días, nos estábamos preocupando de que no despertaras, los demás también te han venido a visitar.




-¡Tres días! -Decir que estaba sorprendido era muy poco. -¿Y mis padres?




-No te preocupes, ellos ni siquiera han querido salir de aquí, tu mamá no tiene mucho que bajó a almorzar algo en la cafetería, ¿quieres que la llame?








-No, debió ser duro para ella, es mejor que descanse por un rato.- te miré detenidamente.




Hubo un silencio algo incómodo, pero enseguida empezaste a hablar.




-Nosotros también íbamos a bajar a comer, pero tu mamá nos pidió que te cuidáramos en lo que ella comía, claro que todos aceptamos, pero como había mucho silencio nos quedamos dormidos. –Sonreíste.




-Midoriya. –Hablé de repente. -¿Has pensado en lo que te dije? –Volteé a los lados para asegurarme de que todos seguían durmiendo.




-¿Sabes? Tengo un pequeño secreto que ni Kacchan lo sabe. – Lo miraste con un pequeño brillo de vergüenza. -Es acerca de la persona que me gusta.




-¿Quién es la persona tan afortunada como para que ni Bakugo sea digno de saber? -Te pregunté mientras arqueaba una ceja.




-Es una persona divertida, amable, honesta, tiene muchas cualidades. –Sonreíste.




En mi mete pasó solo un nombre en específico y lo dije sin detenerme a pensar más.




-Kirishima. –Sentía el corazón en la garganta.




-No, no es él -Te reíste para luego soltar un ligero suspiro.- Toca un instrumento y su pelo es rubio.




Cuando escuché eso, la mínima esperanza se me fue y lo notaste, ya que me miraste detenidamente esperando mi reacción.




-Ahora entiendo porque no le dices nada de esto a Bakugo, te gusta. –Lo dije arrastrando mi voz y sin mirarlo a los ojos.




-No, Kaminari-kun. –Me tomaste de la mano y volteaste para ver si no se había despertado alguien debido al ruido que hacíamos.- Tú me gustas.








Estaba completamente incrédulo de la situación, simplemente no podía aceptar la idea que resultaba completamente imposible, ¿cómo, entre tantos alfas casi perfectos, te habías fijado en mí? Mi cabeza daba tantas vueltas, quería preguntarte, ¿por qué yo? Sabía que me había confesado ante ti, pero nunca esperé que realmente me correspondieras, ¿qué tenía de especial? Antes de que cualquiera pudiera decir algo más, nos dimos cuenta de que mi mejor amiga empezaba a despertarse, ella vio nuestras manos entrelazadas y se sorprendió, rápidamente separaste nuestras manos por lo nervioso que estabas y hablaste con fingida tranquilidad.








-Jiro, despertaste, ¿quieres algo de beber? -Te levantaste de donde estabas sentado.




-Si, ¿me podrías traer una botella de agua, Midoriya? Por favor. –Me miraste y sonreíste.




-Está bien, si Kacchan despierta, ¿le podrían avisar? De paso le avisaré a tu mamá que despertaste. -Saliste de la habitación.




Solo asentimos.




-Así que te gusta Midoriya. –Sonrió de lado.




-Silencio, te pueden escuchar los demás, Bakugo ya lo sabe, pero los demás no. -Miré a los chicos.




-Creo que eres bastante obvio, pero se verán muy afectados, cuando sepan que la persona que le gusta a Midoriya eres tú. –Me abrazó.




-¿Lo escuchaste todo? -Me tomó completamente por sorpresa.




-Sí, todo, los demás no te perdonaran tan fácil que les robaras a ese lindo y sexy omega. -Me dijo con un tono de voz mezclado de ironía y broma.




-Todavía no llegamos a nada, además creo que estando en esta situación no me permitiría dañarlo. -En mi voz había un rastro de melancolía.




-Ya lo hiciste al decirle lo que sientes por él, es decisión de Midoriya si quiere amarte a pesar de lo que pase, además, Midoriya es crush de media U.A., ¿sabes lo envidiado que vas a ser? -Sonrió orgullosa. -Tengo que ir al baño, ahora vengo; sí que tienen el sueño pesado. -Señaló a los chicos en la habitación mientras se reía ligeramente.




-Sí, a no ser que se estén haciendo los dormidos como cierta persona. –Entrecerré los ojos. –Y estén escuchando nuestra conversación.




-No, no fue mi intención, pero me dio gusto haberla escuchado, me alegro mucho por ti.- Después de eso Jiro salió de la habitación.




Me quedé en silencio con cuatro personas profundamente dormidas, no sabía qué ponerme a hacer, al voltear a la mesita de noche que estaba del lado derecho de la cama me di cuenta de que había una libreta; no tenía nada que hacer así que la agarré y empecé a hojearla.








"You have




Beautiful eyes and smile




It's melting my heart so fast




Making me love you more




Wanna love you till the very end."




Traducción:




"Tienes




Hermosos ojos y sonrisa




Me derrite el corazón tan rápido




Hacer que te ame más




Quiero amarte hasta el final."








¿Qué era eso? ¿De quién sería esa libreta y para quién eran esas palabras? Mis pensamientos fueron interrumpidos por la entrada de mi mejor amiga, quien me miró sorprendida al ver la libreta entre mis manos.




-¿Qué haces con eso? -Me miró, estaba sumamente seria.








-Estaba en la mesa, estaba aburrido, me dio curiosidad por saber qué era, no pensé que fuera algo tan importante, ¿sabes de quién es?




-Es mía. -Soltó en un pesado suspiro.




-¿Tuya? -Le cuestioné iluso. -¿De quién estás enamorada? ¿Para quién es ese hermoso párrafo? –Jugué con mi voz preguntándole con picardía; tal vez debí dejarlo pasar, pero este pobre idiota tenía que saberlo todo.








-No... no es nadie. -Tartamudeó sin mirarme a los ojos, fue ahí donde entendí que era yo la persona que le gustaba, que era yo el que le había roto el corazón.




-Yo... en verdad lo siento. –Solté sinceramente, no podía decir nada más. -Me hubiera gustado poder corresponder tus sentimientos.




-Pero no fue así. -Me interrumpió y finalmente me miró.- Y no te preocupes por ello, esto no afectará nuestra amistad, me alegro de todo corazón que Midoriya te corresponda... y que te quiera tanto como tú a él; lo siento Kaminari, tengo que irme. –Sonrió, pero sus ojos solo desbordaban tristeza.




-Yo... -Antes de que pudiéramos seguir hablando, en ese momento entró mi mamá para abrazarme fuertemente, y detrás de ella entraste tú, miraste a Jiro y luego a mí, pudiste leer la situación sin problema; por si fuera poco, los demás estaban empezando a levantarse.








-Me llevaré a Jiro-san a comer, si preguntan los demás les dices que no nos molesten por favor. -Reaccionaste lo más rápido que pudiste, después de avisarme, enseguida saliste de la habitación tomándole la mano y jalándola hacia afuera con suavidad.




-Está bien. –Te miré a los ojos y apenas te susurré un gracias.




Esa fue una manera algo peculiar de descubrir que mi mejor amiga estaba enamorada de mí todo este tiempo, pero yo lo estoy de otra persona. Esa semana casi no hablé con Jiro, tú ibas a verme todos los días al hospital, platicamos y reímos como locos mientras comíamos el pudín que me daban de postre en cada comida; esa semana estaba decidido a robarte un beso, pero como si la vida me jugara una mala partida, siempre que estaba a punto, éramos interrumpidos ya sea por los chicos que venían a recogerte o por mis padres, durante esa semana también descubrí que no llegaría para el siguiente invierno y no regresaría a la escuela, tenía que volver a mi hogar con mis padres.








Pensé que ahí había acabado mi vida escolar y amorosa, pero todos me visitaban sin falta para hablarme de lo que había pasado últimamente en la escuela, me llamaban por teléfono cuando no podían ir a verme; se podría decir que vivían más en mi casa que en los dormitorios.












∘◦❁◦∘








Era sábado por la noche, estábamos viendo una película, pero todos los chicos se quedaron dormidos; en un momento te paraste para recoger un poco y llevar la basura y los platos sucios a la cocina para lavarlos.




-Sabes que te puedo ayudar, ¿verdad? –Te sonreí mientras te pasaba un plato.




-No quería... que te sobre esforzaras, además tienes que descansar. –Estando de espaldas a mí apenas te giraste a verme de reojo.




-Todos los días descanso, además me siento de maravilla. –Me permití acercarme un poco más a ti, casi pegándote a mi pecho.- Y todo gracias a que te puedo ver. -Solo fue un susurro que soplé en tu oído.








Inmediatamente sentí como tu pulso se descontrolaba y noté que tus orejas se ponían rojas, tu respiración tampoco te ayudó, pues sonaba agitada; amé ese cuadro de emociones que me mostraste solo a mí en ese momento; rodeé mi mano en tu cintura, sentí como una corriente eléctrica nos erizó la piel a los dos, de un movimiento rápido te volteé para luego mirarte a los ojos, tus ojos tan deslumbrantes y tan llenos de vida... de los que me enamoré por completo la primera vez que los vi; deposité un fugaz beso en tu frente, enseguida uní mi frente a la tuya:








-Conocerte fue el destino, hacerme tu amigo fue una decisión, pero no tuve el control al enamorarme de ti... Te amo". -Te susurré, ese momento era nuestro nada más... y no hacían falta las palabras. Me fui acercando más, lentamente, sabíamos que sería nuestro primer beso; nuestros cuerpos temblaban de los nerviosos, observé esos tentadores labios; aunque permanecimos quietos por unos instantes, la magia no se perdió, en ese momento me sonreíste, ambos en silencio, ¿qué tan malo podría ser? Empezamos a movernos, el espacio se iba acortando y, finalmente... nos unimos en un beso, lento y suave; fue justamente en el momento indicado, ese beso era perfecto, en toda la extensión de la palabra.




Cuando nos separamos, te abracé y empecé a cantarte al oído suavemente...




"Wise men say




Only fools rush in




But I can’t help falling in love with you.




Shall I stay?




Would it be a sin




If I can’t help falling in love with you?




Like a river flows




Surely to the sea




Darling, so it goes




Somethings were meant to be.”




Traducción:




“Los hombres sabios dicen




que solo los insensatos se apresuran,




pero yo no puedo evitar enamorarme de ti.




¿Debería quedarme?




¿Sería un pecado




si no puedo evitar enamorarme de ti?




Como un río fluye




con certeza hacia el mar,




cariño, así vamos tú y yo,




algunas cosas estaban destinadas ocurrir.”




Esa noche fue tan mágica, tan especial, lo llevaría en mi interior para siempre: nuestras respiraciones algo entrecortadas, nuestros cuerpos temblorosos, las mejillas rosadas... nuestras sonrisas tan enormes que era imposible disimularlas; nos quedamos un rato más en la cocina platicando, besándonos y dándonos cariño, estábamos tan metidos en el hermoso sueño que habíamos creado, que nos olvidamos de que los chicos estaban en la otra habitación; solo éramos nosotros dos en se momento.




El fin de semana pasó tan rápido, se fueron a la escuela, parecía que los chicos no habían notado que tú y yo habíamos empezado algo, él único que lo sabía era Bakugo, estaba claro que se iba a dar cuenta, además sin querer había dejado mis feromonas en ti; sinceramente me sentí un poco mal, sabía que Bakugo sufriría por ti, aunque no lo admitiera, pero amar a una sola persona durante tantos años y descubrir que ella no siente lo mismo debió haber sido muy duro; ahora entendía más por qué Jiro había estado distante esos días, la verdad no sabía qué decirle, sentí que iba dejando demasiados líos... y no podría estar para resolverlos; tiempo después decidimos hacerlo oficial y le anunciamos a todos nuestra nueva relación.




Una tarde, de un momento a otro empecé a sentirme muy mareado, me costó trabajo respirar y empecé a toser violentamente; mi madre completamente asustada se acercó rápidamente a mí y llamó a una ambulancia, podía ver la preocupación en sus ojos; para ese momento los chicos ya se habían ido, afortunadamente ese mismo día terminando las pruebas y análisis me dieron el alta, pude regresar a casa y las otras semanas fueron más tranquilas.




Al menos me sentía más vivo y normal, sentía que estaba mejorando y logré salir a lugares con los chicos como el cine o a comer y contigo... tuvimos varias citas, fuimos al parque, estaba cubierto de un pintoresco color naranja, extendiste la manta, acomodaste las cosas y nos sentamos a contemplar la bella vista, nos acostamos viendo el lindo cielo aborregado y empezamos a hablar sobre qué forma tenían las nubes.




-Esa parece un conejo. –Señalaste para sonreírme después.




-Se parece a ti. -Sostuve tu mano.




-Kami-kun, yo no soy un conejo. –Hiciste un puchero, tu expresión solo podía llenarme de ternura.




-Está bien, no pareces un conejo, pero sí eres tan tierno y suave como uno. –Te sonreí.




Solo te sonrojaste, seguimos así no sé por cuántas horas y solo pude pensar que no me hubiera importado morir en ese mismo instante, hubiera muerto siendo el hombre más feliz del mundo.




-¿Sabes Izu? Si me dieran a escoger un último deseo, sin duda sería estar a tu lado... hasta que mi corazón deje de latir. -Lo dije sin pensar, pero hablaba desde el fondo de mi corazón.




-Por favor no digas eso Kami- kun, estarás bien, viviremos felices, tendremos hijos y una casa enorme. - Me besaste en la mejilla.




-Tienes razón, también tendremos un perro, que se llameGordoy a nuestros hijos les enseñare a tocar la guitarra. -Me recosté de lado para mirarte mejor, luego tú volteaste para mirarme también. -Nuestros hijos serán preciosos, espero que se parezcan a ti.




-¿Enserio, Gordo? -Te reíste y yo te interrumpí con un beso antes de que siguieras hablando, no podía resistirme más, tus rosados labios me llamaban.




Fue una excelente cita y las demás no fueron la excepción, el día que fuimos a la playa me divertí tanto.




-Kaminari-kun, te reto a una carrera. – Me sonreíste.




-Por supuesto, pero, ¿qué hay de premio? -Me acerqué a ti con picardía, lo meditaste por un momento y luego respondiste.




-El ganador tendrá que escoger. –Reposaste tu mano en mi mejilla. -Solo no te esfuerces demasiado, si te sientes cansado avísame, por favor.




-Está bien. –Puse mi mano sobre la tuya, empezamos a correr por la playa como dos niños pequeños, sentí la brisa sobre mi rostro, veía el paisaje sereno mientras avanzaba, el mar estaba tan tranquilo, las pequeñas olas que iban y venían acariciaban la arena con la espuma y como consecuencia, mis pies se hundían suavemente dándome un calor tan suave, era completamente hermoso... o tal vez yo veía cada detalle como si fuera lo más precioso del mundo; después de un rato decidimos comer helado, casi no había gente por el frío que dejar ver el otoño, pero a nosotros nos importó muy poco, acabamos el día ligeramente empapados por el agua salada, extendimos una sábana en la arena y nos sentamos tranquilamente contemplando la puesta de sol, agarrados de la mano y recargando nuestras cabezas entre nosotros, con una enorme sonrisa en el rostro.




Ese mismo día, antes de ir a la playa, fuimos a un restaurante, bien vestidos; disfrutamos del ambiente y comimos esa cena deliciosa. Al anochecer, decidimos ir a un mirador y contemplar las estrellas, nos acostamos en el techo del auto que nos había prestado mi padre.




-El cielo es... tan hermoso. -Dijiste completamente emocionado, tus ojos brillaban intensamente al contemplar el cielo.




-Sí... hermoso. –No me había dado cuenta de cuánto tiempo te había visto, ni siquiera le prestaba atención al cielo, tú ocupabas toda mi vista.




-Kami-kun, me pones nervioso. –Te escondiste en mi pecho completamente sonrojado, yo aproveché y te abracé; igual que la primera vez, empecé a cantarte al oído.




“Oh love, ohloverboy




What’redoingtonight? Hey, boy




Set myalarm,turnon mycharm




That’sbecauseI’m a goodoldfashionedloverboy.”




Traducción




“Oh amor, oh chico amante




¿Qué vas a hacer esta noche?




Enciende mi alarma, enciende mi encanto




Eso es porque soy un buen chico amante a la antigua.”




Levantaste la cabeza y nuestras miradas se encontraron, te fuiste acercando cada vez más, peligrosamente cerca; te sentaste con mucho cuidado sobre mí, en ningún momento dejamos de vernos directo a los ojos; fuiste trazando cada parte de mi rostro, tus dedos rozaron mi frente, pasaste por mis cejas y ojos, te detuviste en mis labios, bajaste lentamente tu rostro para besarme, y luego besaste mi nariz, finalmente mi frente, me susurraste unas simples palabras:




“I can serenade and gently play on your heart strings




Be your Valentino just for you.”




Traducción:




“Puedo darte una serenata y tocar suavemente en tus cuerdas de corazón




Seré tu valentino solo para ti.”




Te besé desenfrenadamente hasta que el oxígeno nos hizo falta, repartí besos por todo tu rostro, nos miramos, ambos sabíamos que estábamos a punto de sobre pasar el muro y sentir nuestros cuerpos, de sentir aquel calor, de sentir claramente cómo el latido de nuestros corazones crecía y crecía cada vez más; acurrucados, empezamos a generar ese calor que se convirtió en fuego que cada vez nos dominaba con más fuerza, el corazón me apretaba fuertemente contra el pecho, poco a poco empezamos a entregarnos. Recorrí con las yemas de mis dedos cada centímetro de tu piel, tan tersa, lechosa y con demasiadas constelaciones; besé tus pecas, casi una por una, despacio, lento, no quería olvidarme de cada expresión que relucía en tu hermoso rostro; quería jugar a que mis labios se fundían con tu piel y no hubiera ni siquiera aire que nos separara, me encantaba tu sabor. Seguimos así hasta que el sol despertó y pinto el cielo con los primeros rayos de luz; después de esa noche inolvidable fuimos a mi casa, valió la pena el regaño de mi madre.








∘◦❁◦∘








Pasaron los días, la situación con Jiro había mejorado para entonces, ya iba a verme y preguntaba cómo me iba, poco a poco volvíamos a ser los mismos de siempre, jugábamos videojuegos, componíamos canciones graciosas, era genial que las personas que me rodeaban eran las que yo quería en mi vida.




Uno de aquellos días llegaste sin avisar, mi madre nos dejó solos y comimos la comida china que habías llevado, miramos una película romántica, no fue tan buena idea pues aunque al principio intentaste ocultar tus lágrimas, en la parte final ya no pudiste evitar sollozar; me acerqué a abrazarte y consolarte, sabía que en parte yo era la razón por la cual llorabas tan intensamente, me sentí conmovido; me puse de pie, rápidamente busque un disco de vinilo, lo coloque en el viejo tocadiscos de mi abuelo, me paré frente a ti y te pedí la mano.




-¿Me concederías esta pieza? –Hice una reverencia con algo de gracia.




-Siempre. -Me tomaste de la mano y nos posicionamos para empezar a bailar por toda la sala al son de la música.




"Only you can make all this world




Seem right




Only you can make the darkness bright




Only you and you alone




Can thrill me like you do




And fill my heart




With love for only you.”




Traducción:




“Solo tú puedes hacer que este mundo




parezca correcto.




Solo tú puedes hacer que la oscuridad brille.




Solo tú, y solamente tú,




puedesentusiasmarmecomo lo haces tú.




Y llenar mi corazón




con amor solo para ti.”




Era una canción lenta, con una letra hermosa, una letra que encajaba muy bien contigo, me miraste con tus ojos deslumbrantes.




-La canción es preciosa. -Sonreíste.




-Esta canción describe perfectamente lo que yo siento por ti. –Te abracé, después te separé ligeramente de mí, estabas a punto de decirme algo pero te interrumpí al ponerte justo frente a tus ojos un hermoso clavel blanco, inmediatamente seguí hablando antes de que tú pudieras decir nada. –No lo niego: yo también tengo miedo de lo que pueda pasar después... pero quiero volver a ser egoísta y pedirte que te quedes conmigo hasta el último momento.




-Denki-kun eres muy egoísta... pero yo lo soy más porque me quedaré aquí sin importar qué. –Besaste mi mejilla.




Ese día bailamos por toda la casa, desde Rock and Roll hasta baladas, sentí que estaba en un musical, ¿por qué tenías el poder de cambiar el mundo y hacer que fuera como una película romántica? ¿Por qué tenías tanto poder sobre mí? No tienes idea de cuánto te amé, todo parecía color de rosa, ¿verdad?... pero lamentablemente el sueño tenía que acabar.








∘◦❁◦∘




Primero fue mi cuerpo, empecé a sentirme demasiado débil hasta el punto donde mis piernas ya no me respondían y tuve que empezar a usar silla de ruedas, bajé mucho de peso porque ya no recibía los nutrientes necesarios, pasaba todo el día sentado en el sillón de un rincón de mi cuarto, no quería que nadie me viera así y mucho menos tú; sufrí al decirles a todos que me dejaran de visitar, pensé por días lo que te diría, pero finalmente te pedí que termináramos.




Me sorprendí cuando te vi a mi lado con una expresión seria.




-¿Sabes, Kaminari-kun? Eres demasiado egoísta. –Soltaste después de un largo silencio. -Simplemente me pediste que me quedara contigo hasta el final sin considerar mis sentimientos para después decirme“mejor rompemos, no quiero lastimarte“. ¿Tienes idea de cómo me he sentido estos días? Lo peor de todo es que ni siquiera he estado pensando en mí, solo pienso en ti, en cómo podrías estar o qué es lo que estarás sintiendo ahora que alejaste a todos. –Tus ojos se empezaron a cristalizar y pequeñas lágrimas empañaron tu rostro.




-No sabes cuanto lo siento, no tenía idea de cómo te sentías, pero... –te miré . -¿Qué te puedo ofrecer ahora? ¡Mírame! Ni siquiera puedo levantar un vaso, ¡estoy muriendo! -Grité lo más fuerte que pude. -¡Tengo tanto miedo que no sé qué hacer! Por lo menos sé que tú tendrás una vida feliz, que te olvidarás algún día de mí y tendrás una familia extraordinaria al lado de Bakugo; sé que mis amigos también se olvidarán de mí, que se olvidarán de mi risa, de mi voz y de mi rostro, ¡tengo miedo! Tengo tanto miedo que no quería ver a nadie, si rompí contigo fue para que no sufrieras tanto.




-¿Me estás diciendo que te olvidaré? Que poco me conoces, yo no... no sería capaz de olvidarte, fuiste mi primer beso, mi primer amor, mi primera vez, ¿piensas que podré desecharte, que desecharé todos los recuerdos que hemos formado como si fueras basura? –Te acercaste y, a pesar de que estabas muy molesto y dolido, me tomaste de la mano suavemente. -¿Cómo le haría eso a la persona que más amo, a la persona que más amaré, sin importar el pasar del tiempo? Yo también estoy asustado. –Me abrazaste. -Pero prometí quedarme contigo hasta el final. –Me besaste la frente. -Y estaré contigo sin importar nada.




-No tienes idea de cuánto te amo. –Te abracé y empecé a llorar.




Ese día lloré como un niño pequeño al cual le habían quitado su dulce favorito, lloré porque me di cuenta de que alejar a todos de repente no iba a servir de nada y solo los estaba lastimando, lloré porque estaba siendo egoísta con todos al respecto; quería más tiempo, quería hacer tantas cosas, convertirme en héroe, vivir, ver a mis padres todos los días y salir con mis amigos, viajar, seguir disfrutando de la vida... vivir con el amor de mi vida; no quería dejar de correr, no quería parar de luchar, pero ya estaba llegando al final de mi viaje. No quería ver a nadie sufrir por ello, pero ellos decidieron estar acompañándome en el duro camino... sin embargo, a pesar de todo lo que habías dicho, yo no podía permitir que me vieras morir, no soportaría ver como sufres por mí; ya había escuchado llorar a mi madre porque los médicos no le daban a mi cuerpo más de una semana, necesitaba alejarte para protegerte.




-Sé que dijiste que estarías conmigo sin importar nada. -Te hablé de repente en medio del abrazo.




-Así será, estaré contigo hasta final, no quiero volver a separarme de ti. -Casi podía ver tu lágrimas correr, esto me dolía en el alma, pero tenía que hacerlo.




-Midoriya. -Te separé de mí para verte directamente a los ojos, pude notar tu expresión confusa, tenía mucho tiempo que no te llamaba tan formalmente. -¿Puedes hacerme un favor?




-Lo que pidas, siempre estaré para ti.




-Quiero que te alejes una semana. -Ver tu expresión fue algo gracioso, una extraña mezcla entre confusión, enojo y tristeza, casi podía ver como intentabas formar una sonrisa y contener tus lágrimas.




-¿Qué, cómo me pides eso? Creí que habíamos solucionado las cosas.




-Tranquilo, por favor no lo tomes a mal y déjame explicarte. -Tomé tus manos para tranquilizarte. -Quiero que vivas sin mí una semana, los dos sabemos que esto terminará en algún momento... solo quiero que te acostumbres a mi ausencia.




-¡No quiero! Sería lo mismo que aceptar que mueres y no... no estoy listo para eso.




Desviaste la vista, tu expresión me partía el alma.




-Por favor, Izu, sé que nunca me tomé las cosas enserio, pero mírame. -Te tomé de la barbilla para que volvieras a verme. -Sí seguimos fingiendo que nada pasará... solo nos haremos más daño, lo sabes.




De verdad contenía mis lágrimas, mis ganas de abrazarte y no soltarte nunca más, tú ya no tuviste más remedio que llorar, sabía que serías el mejor héroe llorón de la historia, pensar en eso me hizo sonreír y limpié tus lágrimas; te quedaste en silencio por un momento más, después hablaste:




-¿Solo será una semana?




Dudé por un momento, realmente te estaba mintiendo.




-Solo una semana, sin llamar, sin preguntar uno por el otro, una semana como si no existiéramos, si lo logras... podré estar en paz, así sabré que puedes vivir sin mí




-Por favor no digas eso, me aterra descubrir que de verdad puedo vivir sin ti. – nuevamente tus lágrimas corrían.




-Los dos sabemos que es necesario.




-Lo sé... ¿prometes que estarás aquí?




Me quedé en un largo silencio, sabía que no podría cumplir esa promesa, era la primera y única mentira que te diría.




-Lo prometo.




Después de eso, estuvimos juntos el resto del día, aprovechando cada segundo, sabía muy bien que no volvería a verte, que no volvería a tocarte ni a besarte, que no volvería a abrazarte, no volvería a ver esos preciosos ojos que me volvían loco... aproveché todo el tiempo que pude contigo y muy entrada la madrugada, decidimos que ya era hora, nos quedamos otro largo rato en la puerta, mirándonos; finalmente nos abrazamos, ninguno dijo nada, sabíamos que era una despedida, la única diferencia... era que yo sabía que no te volvería a ver nunca más; ese último beso que nos dimos lo disfruté tanto como me fue posible, nos costó separarnos, pero al final te fuiste con una ligera sonrisa y un brillo de esperanza en tus ojos. Al cerrar la puerta, ni siquiera esperé a llegar a mi habitación para llorar, simplemente me dejé caer de la silla de ruedas; ahí mismo, en el piso, descargué todo aquello que me había guardado... lloré, lloré como nunca en mi vida había llorado, lloré aún más que al enterarme que mi vida se acababa, grité como si alguien me estuviera desgarrando por dentro; mis padres sabían lo que había decidido, sé que en el fondo querían venir a consolarme, pero agradecí que me dejaran solo... necesitaba sacar por lo menos una fracción de ese dolor que me consumía.




Finalmente me desmayé en algún punto, cuando desperté, estaba en mi habitación, pasé mi vista ligeramente y vi a Jiro recostada sobre la mesa de mi escritorio, luego la puerta se abrió y entraron todos los demás... excepto tú y Bakugo, supuse que él no vendría o tal vez lo haría más tarde.




Me disculpé con todos por alejarlos tan de repente y les expliqué la decisión que habíamos tomado y les pedí a todos que no le dijeran nada a Bakugo, sabía muy bien que iría corriendo a decirte la verdad; ellos lo entendieron perfectamente bien, aunque muy dolidos al saber que mi final estaba tan cercano; sabía que estaban muy tristes pero lo entendían. Poco tiempo después intentaron actuar como si nunca hubiera pasado nada, olvidando también ese mal trago que los hice pasar al tratar de alejarlos.




El resto de la semana pasó demasiado rápido, lo disfruté juntó a los demás, me hacía muy feliz estar de nuevo con mis amigos y reír hasta llorar con esos idiotas, componer canciones tontas con Jiro hacía que la esperanza en mí volviera hasta olvidarme de todo lo malo que pasaba, Bakugo iba a verme solo un rato al día, supuse que le contaste de nuestro trato y yo solo le agradecía que respetara el no contarte nada sobre mí; esa última semana de mi vida hubiese estado completa si hubieras estado a mi lado; cada noche, después de que los chicos se iban, lloraba en mi habitación... soñando con estar nuevamente contigo, abrazados... y sentir tus labios al mismo tiempo que ese aroma tan embriagante invadía cada parte de mí. Lo único que me consolaba era que siempre me recordarías con todos los momentos que vivimos... y no perdiendo mi respiración.








∘◦❁◦∘








Aproximadamente era la penúltima semana del otoño, estaba durmiendo plácidamente en el sillón de la sala, escuchaba las risas de mis amigos y familia a lo lejos, supuse que estaban en el comedor platicando; quise levantarme, pero mi cuerpo estaba muy cansado, quise abrir los ojos, pero estos me pesaban... quise gritar, pero mi voz no salía y sentí cómo mi respiración poco a poco se apagaba. El frío comenzó a colarse y extenderse por todo mi cuerpo, en un rápido instante logré hablar y entreabrir los ojos, todos comenzaron a rodearme, hablándome, entonces lo supe: finalmente estaba muriendo, estaba muriendo frente a las personas más importantes en mi vida, moría y no podían evitarlo, aunque quisieran.




-Kaminari-kun, resiste, por favor. -La voz de Jiro sonaba como un eco lejano, tomaba mi mano firmemente; podía verla llorar, la expresión en su rostro desgarraba mi ser, verlos sufrir por mi culpa es de lo único de lo que me arrepentí.




Alcancé a ver a aquellas personas que tanto amaba: mi madre me gritaba que me quedara con ella mientras mi padre llamaba a una ambulancia, nuestros amigos estaban alterados hablándome en un intento vano por mantenerme despierto; estaba asustado, después de todo, ¿a quién no le aterra morir? Pero también estaba tranquilo, me llenaba de paz saber que esa expresión tan desgarradora no la vería en ti; sabía que sufrirías por mí, pero era lo mejor, no podía dejar que me vieras morir, no soportaría ver aquellos ojos esmeraldas preciosos lucir sin brillo ni vida. De repente no escuchaba nada más, mi vista pasó a ver todo en color blanco, para luego pasar a ser negro y estar en un silencio absoluto.




Dicen que cuando mueres, vez una película de lo que fue tu vida, al menos yo la vi, sin duda alguna mi vida fue una muy buena película de amor, de un amor algo desenfrenado, pero a la vez fue algo muy precioso para mí... y no cambiaría ni un segundo de lo que viví porque, aunque fue poco tiempo, mi vida terminó mientras estuve a tu lado...








∘◦❁◦∘








Deku




Me dolió la decisión que había tomado Kami-kun, pero lo entendía, él tenía razón y yo necesitaba aprender a vivir sin él; fue la semana más larga que había tenido, Kacchan lo visitaba a diario, pero nunca le pregunté nada, simplemente hacía como que nada pasaba, él entendió perfecto nuestra situación.




Justo el día en que se terminaba aquella tortuosa semana, la penúltima semana de otoño, Kacchan había vuelto de verlo, nuevamente y como cada día, evitaba su mirada, temía descubrir cómo estaba con solo verlo a los ojos pues, si sentía que algo iba mal, no iba a resistir ir corriendo a verlo. Para el día siguiente, Kacchan y yo habíamos acordado ir juntos a verlo muy temprano por la mañana, estaba tan emocionado... me arreglé como nunca antes lo había hecho y de camino nos detuvimos a comprar un clavel blanco, quería darle una hermosa sorpresa como él me la dio aquél día, algo sencillo pero muy precioso.




Al llegar había muchos autos fuera de la casa y la puerta estaba abierta, Kacchan y yo nos miramos confundidos y cuando estuvimos frente a la entrada nos dimos cuenta... sobre el umbral de la puerta había un lazo negro...




Mi respiración se detuvo por un momento, sentí mis ojos abrirse en sorpresa, la cabeza comenzó a darme vueltas y las piernas comenzaron a fallarme, Kacchan me sostuvo por un momento, aunque no lo vi ni tampoco dijo nada, podía sentir su sorpresa.




-Entremos. -La voz de Kacchan sonaba algo ronca, no supe descifrar si había sido por contener el llanto.




Empecé a temblar sin poder dar ni un solo paso, Kacchan me abrazaba por los hombros para poder empujarme y hacer que empezara a caminar, no quería entrar, realmente no lo quería; finalmente dentro... vi aquello que me rompió por completo y me dejé caer de rodillas. Mi mente no terminaba de procesar la imagen del ataúd en medio de la habitación y las personas vestidas de negro, sentí como mi respiración comenzó a hacerse muy pesada, no pude más y me solté a llorar gritando incontrolablemente, fue entonces cuando todos los invitados, se dieron cuenta de nuestra presencia. Mi miente estaba en banco, podía escucharme gritar entre llanto y a lo lejos la voz de nuestros amigos, Kacchan se había arrodillado a mi lado, abrazándome, podía sentirlo temblar y hasta que sentí sus lágrimas en mi hombro fue cuando supe que él tampoco se esperaba nada de esto y me di cuenta de cuanto le dolía; escuchaba todo como si estuviera bajo el agua, hasta que la voz de Jiro me devolvió a la realidad.




-Midoriya-kun...




-¡¿Cuándo?! ¡¿Por qué... qué pasó?! -Ni siquiera la había dejado formular una frase cuando me solté de Kacchan y le grité en la cara, necesitaba saber qué había pasado y, sobre todo, por qué no me habían avisado.




-Ah ayer por la mañana tuvo una crisis... y no lo resistió.




Me quedé completamente en blanco, desde ayer lo sabían y nadie me dijo nada.




-Pero... ayer Kacchan vino a verlo, ¿cómo...? -me giré hacia Kacchan furioso. -¿Lo sabías? -Él veía el piso en silencio y temblaba levemente, pero yo solo quería saber si mi mejor amigo me había traicionado. -¡¿Lo sabías?!




-¡Por supuesto que no! -Finalmente levantó la vista y mi expresión se relajó, su rostro estaba cubierto en lágrimas, algo que nadie (ni siquiera yo) habíamos imaginado ver en él nunca. -¡Quiero que me digan ahora mismo por qué demonios no nos dijeron nada! ¡Yo lo vi ayer, todos ustedes, malditos, estaban aquí! ¡¿Por qué maldita sea no me llamaron cuando tuvo la maldita crisis?! ¡Si yo acababa de verlo y estaba bien!




Todos estaban en silencio con la vista hacia el suelo, sabía que nos escondían algo, no podía más y comencé a gritar de nuevo.




-¡RESPONDAN, MALDITA SEA! ¡¿POR QUÉ NO ME DIJERON NADA?! ¡SABÍAN CUÁNTO SIGNIFICA KAMINARI PARA MÍ, DIGANME ALGO YA! -Podía ver las caras de sorpresa de todos, verme perdiendo el control no era algo común en mí, Jiro era la única que hablaba, al parecer sintió que le correspondía a ella hacerlo.




-Él... nos dijo que los médicos solo de daban una semana más de vida. -Ella no podía hablar sin llorar, se notaba cuanto le estaba costando, pero yo solo quería respuestas. -Queríamos decirte, pero luego el nos habló de su acuerdo y solo quisimos respetarlo...




-¡¿Y AÚN SABIENDO QUE NO LO VOLVERÍA A VER NO ME DIJERNO NADA?! ¡¿CÓMO FUERON CAPACES DE VOLVER A CASA CADA DÍA Y MIRARME A LA CARA SABIENDO QUE NO LO VOLVERÍA A VER?! ¡NO VOLVERÉ A VERLO NUNCA MÁS POR SU MALDITA CULPA! -Antes de poder seguir descargando todo mi dolor contra mis amigos, sus padres se acercaron al alboroto.




-Izuku-kun. -Me habló su madre con voz dulce a pesar del escándalo que estaba armando, al voltear fue cuando me di cuenta de que todos nos veían con una expresión lastimera en sus rostros en lugar de molestia y en los ojos de su madre no habría más que dolor puro: debajo de sus ojos estaban unas marcadas ojeras, tenía los ojos rojos he hinchados por el exceso de llanto; me levanté del suelo a tropezones y la tomé de las manos.




-¿Por qué no me dijeron nada? -Supliqué por una respuesta.




-Lo siento mucho, Izuku-kun... él así lo pidió.




Nuevamente me solté a llorar y me acerqué al ataúd en completo llanto, al estar frente a él, noté que había un papel pegado con mi nombre, escrito con su letra:




Para Izuku:




¡Lo hiciste mi querido conejito! :)




Ahora sigue intentándolo todos los días,




intenta vivir sin mí.




Te amaré por siempre <3




No creí ser capaz de derramar más lágrimas de las que ya había derramado y grité con todas las fuerzas que me quedaban... abrazándome a su ataúd, llorando como nunca antes lo había hecho; podía sentir las miradas de todos los presentes, la lastima y la tristeza dominaban cada rincón del lugar. No sé cuánto tiempo pasó, ya había dejado de gritar porque la energía se me acababa, ahora solo lloraba silenciosamente sin soltar aquella maldita caja; en un momento sentí a Kacchan abrazarme por la espalda, también lloraba en silencio... todos lo hacían, después sentí otro peso más y percibí el olor a chocolate de Jiro, así poco a poco todos nuestros amigos se abrazaban a mí encimados... si no hubiera sido por ellos hubiera seguido a Denki en ese mismo instante sin importarme nada más.




Pasaron muchas horas, habían logrado que me separara de él, en ningún momento había soltado la nota y Kacchan tampoco se había separado de mí ni un segundo, al final del día todos regresamos a U. A, apenas llegamos fui directo a encerrarme en mi habitación; no pude dormir en toda la noche y seguí llorando aferrado a la nota y el clavel blanco que le había comprado esa mañana. Al día siguiente Kacchan fue a buscarme para ir al entierro, apenas tuve la fuerza de levantarme, cuando me vi al espejo no pude reconocerme: mi cabello era un desastre, mi piel se encontraba sumamente pálida, en mis ojos no notaba el brillo que siempre me reconocía cuando me proponía algo nuevo, tenía unas enormes ojeras, rastros de lágrimas sobre mis mejillas y los labios secos; cuando llegamos al cementerio ya estaban los profesores, la familia y también nuestros amigos, todos vestían de negro, formados alrededor del ataúd, no pude evitar volverme a soltar en llanto. Al acabar la ceremonia, comenzaron a bajar la caja y todo rastro de lucidez se esfumó de mi mente, asustando a todos los presentes.




-¡Por favor no, aún no! -Me había lanzado a abrazar nuevamente aquél cofre que lo tenía cautivo. -¡Quiero verlo una vez más, por favor! -Todos miraban la escena con dolor y lástima, antes de que fuera más lejos, Kacchan me abrazó por la cintura, quitándome del camino para que por fin pudieran bajar el ataúd. -Por favor... solo una vez más.




Ya mi voz era un mero susurro, traté de recomponerme y le pedí a Kacchan que me dejara ir, quería darle mi regalo a Denki-kun... ese último regalo; la preocupación era muy notoria en su rostro, por lo que me acompañó hasta el borde de aquel hoyo... no sé cuánto tardé, nadie hacía ni un sonido y todos nos veían, fue hasta que junté el valor necesario para dejar caer aquel clavel sobre el ataúd y fue entonces cuando poco a poco fue desapareciendo con la tierra.




Desde entonces no salía de mi habitación, a diario todos tocaban a mi puerta para ofrecerme comida o un paseo para despejarme, pero no tenía apetito ni ganas de hacer nada... tan solo estaba acostado en mi cama aferrado a ese retrato que me había pedido que le hiciera, pero que nunca le entregué y no tuve la fuerza para enterrarlo junto con él; pasaba mis días preguntándome en qué momento fue que me enamoré tanto de ese alfa tan bromista y relajado, ¿en qué momento mis sentimiento por él fueron tan fuertes como para decirle “te amo” sin titubear? Pasaba horas observando cada detalle de aquel retrato, lo había hecho justo después de nuestra cita a la playa, casi me había memorizado cada línea de su rostro, y aunque el paisaje no fue del campo de flores que quería, la vista del atardecer en la playa tampoco era mala; lo había dibujado sentado en la manta que pusimos sobre la arena, abrazando sus rodillas y viendo el mar con una cálida sonrisa... ahora eso era todo lo que me quedaba de él y no tenía ni la más mínima idea de cómo seguir mi vida...








∘◦❁◦∘












13 años después.








Omnisciente.








Aquella preciosa niña tan parecida a su padre cenizo corría por toda la casa, siendo perseguida muy de cerca por el pecoso, lo único que se escuchaba era la risa de ambos hasta que escucharon la puerta de la entrada abrirse.




-¡Papi! -La niña corrió directo a los brazo de su padre envuelta en risas. -¡Sálvame de mami! -Los tres reían alegremente, Deku se acercó y besó en los labios a Bakugo a modo de saludo, mientras éste sostenía firmemente a su hija.




-¿Qué tal el día? -Le cuestionó Deku ayudándolo con el maletín donde se encontraba su traje de héroe.




-Todo bien, últimamente solo ha habido criminales menores. -Izuku río ligeramente.




-Bueno, al menos así puedo disfrutar de mi día libre tranquilamente, vengan, la cena ya está lista. -Besó la mejilla de su esposo, acarició la cabeza de su hija y comenzó a caminar a la cocina con sus dos amores siguiéndolo muy de cerca. -Kacchan, puedes ayudarme a poner los platos, por favor, y tú pequeña, corre a lavarte las manos.




-¡Sí mami!




Mientras sus padres preparaban la mesa, la pequeña de ojos esmeralda se dirigía al baño hasta que su atención se desvío a una particular puerta abierta que comúnmente permanecía cerrada, se trataba del taller de arte de Izuku, el cual siempre permanecía bajo llave, ya que era como un santuario para él, a veces pasaba horas encerrado ahí despejando su mente; a Bakugo le preocupaba, por supuesto, pero lo entendía y respetaba, y él se encargaba de distraer a su hija mientras su esposo estaba ocupado. La niña, sin poder evitarlo, entró impulsada por la curiosidad de ver todo lo que su madre guardaba ahí; ella veía asombrada los lienzos en las paredes y el piso, todas auténticas obras de arte que Izuku había creado, hasta el fondo de un montón de lienzos, resaltaba uno que se veía más grande que los demás, pero estaba volteado hacia la pared; sin poder contenerse, la niña movió como pudo las pinturas que obstruían su camino y, al tratar de voltear la gran pintura para verla, el peso le ganó y se vino abajo, provocando un fuerte ruido... a pesar de todo la niña se detuvo a observarlo detenidamente: se trataba de un apuesto joven de cabellera rubia brillante, con un mechón negro en forma de rayo, sentado en la playa, observando el mar; la pequeña rubia quedó maravillada por la belleza de aquella obra y en el fondo sentía un peculiar orgullo por el talento que poseía su madre. Momentos después, Bakugo y Deku llegaron corriendo, asustados por el golpe que se había escuchado, el peli-verde ignoró la escena y se lanzó hacía su hija, preocupado.




-¿Estás bien, no te lastimaste?




-Estoy bien mami.




-¿Qué pasó, cariño, qué haces aquí? -La voz de Deku no era severa, todo lo contrario, estaba llena de preocupación, aún así, la pequeña temía ser regañada.




-Yo... solo quería ver qué era eso. -Señaló con su dedito la pintura caída.




-Oh cariño, me lo hubieras pedido, pudiste lastimarte. -Deku la abrazó.




-Entonces, no estás enojado conmigo. -Realmente era imposible enojarse con la criatura, sus ojitos se habían llenado de lágrimas amenazantes con salir a empapar su rostro.




-Por supuesto que no, amor, me alegro de que no te hayas lastimado. -La abrazó nuevamente hasta que fue interrumpido.




-Mami, ¿quién es él?




El rostro de Deku se deformó en una mezcla de tristeza, melancolía y sorpresa, sin saber qué hacer, volteó a ver a Bakugo, suplicando ayuda, la mirada que Bakugo le dirigió lo llenó de seguridad y valor para poder hablar del tema con su hija pues, finalmente, Bakugo era su esposo y no podía tomar esa decisión solo.




-Cariño... ¿qué te parece si vamos a cenar y te cuento una historia antes de dormir.




-¡Sí!








∘◦❁◦∘








Después de la cena, la familia se dirigió al cuarto de la niña, Deku quería que Bakugo estuviera presente, además de ser su pareja, le debía mucho, sin él nunca hubiera podido seguir con su vida. Al arropar a su hija, Deku le acerco el pequeño retrato que había hecho años atrás.




-Él es Kaminari Denki, era nuestro amigo cuando todos estudiábamos para ser héroes, el era la persona más divertida y alegre que he conocido, Jiro era su mejor amiga.




-¿Él está con la tía Jiro? -La inocencia de su hija les hacía más complicado a ambos contarles la historia sin por lo menos derramar un par de lágrimas, Deku se secó las lágrimas que habían caído mientras Bakugo lo abrazaba para darle apoyo.




-No, amor, él... ya no está con nosotros. -Hubo silencio por un momento.




-Entonces, ¿el tío Denki se fue al cielo? -Ambos padres asintieron. -¿Y por qué lo dibujaste grandote? -Deku no podía ocultar su dolor, aunque ya no era lo mismo como al inicio, había aprendido a vivir con eso.




-Tú sabes que yo quiero mucho a papá. -Ella asintió. -Bueno, antes de papá, yo quería mucho a Kaminari-kun... -Deku se giró a ver a Bakugo. -Él fue mi primer amor... y así como papá y yo tenemos una historia de amor, Kaminari-kun y yo también la tuvimos. -Los ojitos esmeralda de su hija, deslumbraban de curiosidad.




-¿Y por qué no me habías contado la historia antes? -Izuku suspiró mientras parpadeaba rápidamente para contener las lágrimas que se le iban acumulando, Bakugo en ningún momento lo soltó.




-Porque... nunca es fácil perder a una persona que amas, no importa si es alguien de la familia, si es un amigo o el amor de tu vida, siempre es difícil... y te dicen que la vida sigue, pero es imposible olvidar todos esos momentos que compartimos con esa persona especial para nosotros, incluso los lugares donde pasamos tiempo juntos, todos esos sentimientos ahora forman parte de un recuerdo... incluso los malos momentos, y los momentos difíciles. -En la mente de Deku aparecieron los recuerdos de Denki enfermo y su pelea antes de separarse, así como también el gran dolor que sintió al enterarse que se había marchado sin poder verlo una última vez, para este punto, ya no fue capaz de contener sus lágrimas.




-No llores mami. -La pequeña omega de 7 años se incorporó un poco para secar las lágrimas de su madre. -¿Puedes contarme la historia del tío Denki?




Deku río levemente, enternecido por su hija, miró a Bakugo una vez más, percatándose que él también había dejado salir un par de lágrimas y lo abrazó más firmemente asintiendo con la cabeza para animar a Deku a seguir.




-Por supuesto que sí, amor, ambos te contaremos la historia. Fue poco tiempo y nuestra relación fue caótica, pero también algo muy hermoso de lo que jamás me arrepentiré...




















Dedicado a todo aquel que perdió a alguien cercano, que sepa que no estásolxy más de unolxentendemos.




---▷♡>>---▷♡>>---▷♡>>---▷♡>>---▷♡---▷♡>>---▷♡>>---▷♡>>---▷♡>




Agradecimientos:




Agradezco mucho a mi imaginación, después de ver aquella película (la que me inspiró a crear esta hermosa historia, esta hermosa tragedia), aquellas canciones que me acompañaron al construirla, a mi querida editora y mi estimada amiga que es una hermana para mí.




Cuando escribía la historia me sentí demasiado relajada y tranquila porque lo sentí como un abrazo para todas esas personas que pueden estar pasando por una de las peores situaciones tras perder a un ser querido, mi editora y yo lo hemos vivído de primera mano, y hacen falta palabras para describir lo que se siente, por supuesto que no existen las palabras correctas para consolar a las personas que están pasando por eso; espero que esta historia les ayude y encuentren aunque sea un pequeño consuelo en ella, la escribí especialmente pensando en cada uno de ustedes. Espero que los sentimientos que quedaron esparcidos en esta narrativa logren dejar una marca en cada uno de ustedes. Disfruten a sus seres queridos lo más que puedan, vivan al máximo cada día porque nunca sabemos cuándo los volveremos a ver o si un día escucharemos su voz por última vez; atesoren los recuerdos que esas personas que ya no están con ustedes les dejaron.




Dicho eso me despido, muchas gracias por seguirme y leerme.




Nos leemos pronto.




“Feliz día del amor y la amistad.”




Feliz día de San Valentín.




Happy Valentine.




Posdata: espero no me maten y perdón por dejarlas sin estabilidad emocional.