Capítulo 1: Introducción
Una historia del futuro…pasado
Los chirridos del tren llegando a ciudad Lanik apenas se oían dentro de la cabina. Todo era hermético. El aire comprimido impedía contacto con el exterior mientras la máquina hiper moderna transportaba a 400 km por hora a los desentendidos pasajeros, que hacían sus rutinas y se aburrían en el viaje.
El nuevo modelo HS (hyper sensitive) de droide humanoide estaba sentada con su mini falda y era muy atractiva. La tecnología había avanzado tanto que era virtualmente imposible distinguirlos de los humanos, puesto que desde el desembarco masivo de la Inteligencia Artificial a la vida diaria del hombre allá por la segunda década del siglo 20 (hace tantos años), las versiones de estos robots humanoides se habían multiplicado muchas veces y hoy, ya en pleno siglo 22, era imposible saber la real naturaleza de alguien por la calle.
Cuando una empresa o una persona adquiría uno de estos…¿aparatos? ¿dispositivos?, normalmente lo bautizaba con un nombre, para dotarlo de personalidad propia, reconocerlo y distinguirlo. En el caso de esta HS, ella fue bautizada Keren, y era dulce y muy hermosa.
Keren fue adquirida en el grado de evolución equivalente a la edad humana de 6 años por una pareja que no podía tener hijos, Morgan y Susie. Ellos eran oriundos de Lanik, y llevaban una vida relativamente normal. Ella era ama de casa y él un ingeniero químico en una industria de productos masivos para la agricultura, ya con antigüedad y buen pasar debido a su gran capacidad y liderazgo en la empresa, donde era muy respetado. La humanoide indetectable evolucionaría como un humano normal, crecería y no habría ninguna diferencia con una chica cualquiera.
El desarrollo “normal” de Keren era lo esperado por sus “padres”, que la educaron con los mismos valores y la misma atención que cualquier matrimonio hubiera hecho. Viviendo en una casa confortable, sin grandes necesidades, en uno de los mejores colegios de la ciudad y con amistades que perduraban con los años y el crecimiento. Todo era normal.
Lo que no resultó tan normal y era completamente ignorado por Susie y Morgan era lo que le pasó a Keren en su adolescencia, cuando se despertó en ella un apetito sexual fuera de lo común, al mismo tiempo que su desarrollo físico iba dando paso a un cuerpo femenino sensual y casi perfecto para cualquier ser humano de sexo masculino.
El vello púbico empezó lenta y gradualmente a crecer, el monte de venus se comenzó a elevar imperceptiblemente, los pechos crecieron y sus pezones estaban endurecidos y firmes casi todo el tiempo, mientras sus caderas se ensanchaban, dando lugar a unos glúteos redondos y perfectos. No había ninguna diferencia con el desarrollo normal de un ser humano.
Como es lógico, las miradas de sus compañeros comenzaron a depositarse en esos glúteos atractivos, y durante las clases de Educación física, con los buzos ajustados, siempre se oían desde atrás algunos grititos difusos y anónimos de ponderación.
El grupo pequeño de amigas de Keren estaba compuesto de bellezas parecidas. Es lógico, las chicas indas se juntan, como lo hacen los compañeros del equipo de fútbol o esos ratones de biblioteca que prefieren un libro de física antes que un deporte de masas.
Todas estas cosas rondaban la cabeza de Keren mientras iba en el tren, a punto de llegar de regreso a su ciudad y luego de una aventura que sólo ella sabía. Una aventura que terminó…bien, si puede decirse así.
Aquí se conocerá por fin una parte de la historia de Keren, una chica normal de Ciudad Lanik, en un año normal del siglo 22, el 2168.