El tiempo comienza ahora
Me presento mi nombre es Rose Sánchez tengo 39 años de edad vivo en CDXM junto a paco mi mascota.
Soy maestra de literatura en una de las universidades de la ciudad me eh especializado más en los detalles históricos sobre las revoluciones globales.
Verán yo nací un 21 de mayo 1882 en uno de los hospitales de la ciudad a las 9:45pm
Mi madre se llama Leonor Sánchez Gutiérrez, y mi padre Nataniel Hernández Garza. Como se habrán dado cuenta, si soy hija única de una madre de hogar y un padre trabajador.
Al crecer a mi padre le iba bien en su trabajo obviamente para mejorar mis estudios me inscribieron a la escuela donde logré adquirir mi gusto sobre la historia desde los principios de mi nación hasta mi actualidad aunque aun así no me agradaban mucho mis compañeros eran por así decirlo ineptos, ruidosos, zopencos e inútiles a veces me preguntaba como su madre tuvo la grandiosa idea de dar a luz a unos zopencos y no crean que estoy a hablando de todos algunos si eran así y otros no, aunque no podía expresarme bien todavía me llevaba bien con ellos.
Una tarde venía regresando de la tienda, había comprado un poco de pan, leche, tortillas, etc.
Habría escuchado el galope de un jinete y su caballo acercándose hacia mí, a lo que al dar la vuelta y observar al charro de un hermoso caballo negro escuche salir de su boca.
-Disculpe la molestia señorita, pero a donde tan sola. - Me pregunto el charro
-Disculpe señor, pero a donde me dirigió a mi casa. - Conteste con certeza
-A su casa y no quiere que la lleve puede subirse a mi caballo y la podría llevar para que no haga tanta caminata señorita. - Volvió a preguntarme el charro.
Yo no era tonta ya me sabia los trucos de los charros como ellos, aquellos que encuentran a una linda mujer sola y la invitan a subirse a sus caballos para después llevárselas, así como si nada.
-No gracias señor yo puedo sola llegar a mi hogar. - Respondí.
-Insisto llevarla en mi caballo hasta su humilde hogar. - Volvió a decir el charro mientras tocaba tres 3 veces la parte trasera de su caballo.
-Que no quiero o es que no me escucho señor ahora puede irse que por su culpa estoy llegando tarde a comer en mi hogar. - Respondí con un tono alto y molesto.
-Pero señorita yo solo quería ayudarla. - Aclaró el hombre con una voz de preocupación fingida.
-Pero nada ahora sáquese y vallase a buscar a otra joven que realmente quisiera estar con alguien como usted. - Aclare con enfado mientras observaba como el charro se alegaba y al verlo tan legos seguí mi camino y llegue a casa.
-Bienvenida miga. - Aclaro mi madre mientras preparaba las tortillas y la comida.
- ¿Trajiste lo que te pedimos? - Pregunto su padre quien estaba revisando algunos detalles sobre su trabajo en la sala principal.
-Si padre y gracias madre aquí tengo las demás tortillas, la coca, etc. - Le respondí a mis padres para después ordenar las cosas en su lugar.
Después de haber almorzado me dirigí a mi habitación a realizar mis deberes estudiantiles.
Paso el tiempo y en ese instante había recordado que mis amigos me habían invitado a una fiesta cerca de mi casa a lo que me dirigí a la sala principal para contarles lo dicho anterior y después de acordar una hora de regreso exacta, regresé a mi habitación para ponerme un hermoso vestido de color rojo vino que me quedaba excelente.
Después de alistarme, mi padre me lleva al auto para asi llegar al lugar y despedirme de él. Al momento de entrar me percate de las miradas que sostenían los contrarios en mí, sin ninguna pisca de nervios simplemente me senté en una de las sillas para mi sorpresa una chica contraria se me acerco a quererme sacar platica algo inesperado de su parte ya que ella juro jamás hablar conmigo a lo que simplemente le seguí el juego hasta que cambio de lugar con ella en el instante en cual me iban a verter una bebida encima de mi cabeza y al no lograr esto la joven contraria se le mancho hasta sus zapatos al verla después pues de lo sucedido simplemente sonreí y me retire de ese lugar en cambio la chica estaba gritando de vergüenza.
Al momento en el que me acercaba a la pista choque con un joven de alta postura cabello lizo ligeramente oscuro ya que a la sombra era sí, pero por los rayos de la luz se notaba algo de castañidad en su cabello, el atuendo del joven me resulto familiar a pesar de eso me di cuenta que poseía un reloj de bolsillo en su pequeña bolsita que poseía su traje el cual era de un azul severamente oscuro y con pequeño toque de color oro o algo asi en sus muñecas...
- Disculpe señorita, fue mi error. ¿Se encuentra bien? - Aclaro el muchacho con suavidad en sus palabras mientras su mirada era fríamente alegre.
- Si, estoy bien, no te preocupes por eso. ¿Pero cuál es tu nombre?, ya que creo a verte visto en algún lugar...- Comente ante su aclaración con algo de curiosidad ante su aspecto.
- Oh querida, desearía decirte mi nombre, pero al hacer eso lograría un cambio en esta realidad temporal, asi que te la dejare fácil esta vez, si es que me permites esta pieza yo te daré mi apodo..- Afirmó de forma sutilmente casi al igual que un susurro mientras se acercó poco a poco hacia mí, ofreciéndome su mano para bailar.
Ante la forma tan susurrante de su voz me dejo con un pequeño escalofrió interno pero aun asi correspondí su mano y junto a él comencé a bailar, algo extraño que sucedió fue que los contrarios desaparecían uno por uno y el sitio donde nos encontrábamos cambiaba igualmente notando un severo pero hermoso cambio al tipo de arquitectura la cual se asemejaba a la época victoriana al seguir bailando la música cambio de una forma popular a una elegante y antigua donde el instrumento principal era el violín, en el momento que lo mire su estilo azulado se tornó en un negro completamente aun poseyendo aquel reloj del bolsillo.
Algo que sentí diferente fue el diseño tan cambiado de mi vestuario el cual en vez de rojo se había tornado blanco muy hermoso y al poner mi mirada de nuevo en el este me sonreía de una forma sutil y amable realmente me sentía en un cuento de hadas.
Tales sutiles pasos que realizábamos ambos al bailar me inspiraban cada vez más sin importar que todo a nuestro alrededor había cambiado, nos mirábamos cono si en algún momento ya habríamos sabido quien realmente éramos sus ojos estaban penetrándose en mi mirada algo que me inquietaba, pero rara vez me agradaba el momento que estábamos viviendo que estaba viviendo era tan extraño que hasta llegue a pensar que no era de esta realidad a pesar de no saber el nombre de este chico.....
El termino de nuestro baile nos regresó a la normalidad para después simplemente recibir un beso en mi mano de parte de él, algo que me dio escalofríos, pero a aun asi le correspondí con una sonrisa. Después de volver a tomar asiento el joven simplemente anoto algo en un papel me lo entrego y se despidió de mi cordialmente...
En el dichoso papel decía; “Alwer”. Algo que realmente me dejo con más dudas....








