Querido señor mafioso

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Sinopsis

Dares Brehems es un estudiante introvertido de primer año universitario. Transcurre la mitad del año cuando, por un accidente, conoce a Eduard Hillms, un sujeto de porte intimidante, que resulta ser uno de los gangsters más respetados en el área.

Genero:
Romance/Action
Autor/a:
Vante
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1: Introducción

El inconfundible eco de los rápidos pasos, que rezonaban entre las abandonadas paredes del viejo pasillo, alteraron al único hombre que, preso de la paranoia, se obligaba a sí mismo a mantenerse en vigilia, sus pupilas barrían sus alrededores con insistencia, y sus uñas no dejaron de arañar la sucia y ensangrentada piel del dorso de su mano izquierda. El sujeto que irrumpe la deplorable escena lo observa con desagrado, una mueca toma forma en su rostro en cuanto sus ojos se posan frívolos sobre el hombre, que yace de rodillas sobre la alfombra que decora el centro de la habitación.

El aire se respira nauseabundo, es precisamente por ello que el sujeto de costoso traje se apresura en ponerse de cuclillas frente al paranoico ser que evita todo contacto visual con él. Es considerado la mano derecha del pulcro sujeto quien procede a dar un paso al frente, detallando brevemente la asustada y deplorable apariencia del hombre, ¿Cuánto tiempo habrá pasado de rodillas siquiera? Ninguno de los dos parecía molestarse en preocuparse por ello.

—¿No ha dicho nada?

—Su racionalidad parece haberlo abandonado por completo. De los hombres en batalla, lleva por nombre Chae Boo-Sou, la paranoia llegó a él por mano del llamado Sir Gang, señor.

Informó con seriedad, de pie a espaldas de su jefe, quien continuaba de cuclillas frente al transtornado hombre que no hacía más que evitar el contacto visual con quien fuere. Finalmente el silvido poco audible de un murmullo se expuso con brevedad; los labios rotos, colmados por la sequedad se movieron lentamente, de dientes amarillos, lengua seca y garganta dañada, aquel hombre murmuró una y otra vez una misma frase: "No toques a su musa. Por favor, sálvame, vendrá a buscarnos a todos".

Chae Boo-Sou se suicidó aquella misma madrugada, sobre la alfombra yacía impreso con la tinta de su propia sangre, la misma frase que repitió incansablemente antes de partir a su sufrimiento eterno.

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