primer amor || taekook oneshot

Sinopsis

Primer amor; aquel que te llena de ilusiones, el que te enseña a querer, como si vivieras en una película de amor... ese que encuentras en los libros románticos. Jungkook tuvo su primer amor. Se enamoró tan perdidamente que la ruptura le costó tiempo superar. Ahora, después de 4 años sin ver a Taehyung, su corazón no se puede permitir otro sufrimiento. Taehyung viene dispuesto a reconquistar a Jungkook. Pero ¿Jungkook será capaz de perdonar?

Genero:
Romance
Autor/a:
vante demaury
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

única parte

Jungkook se quitó la chaqueta negra y la colgó en el perchero mientras daba una mirada a su alrededor en busca de su perro, Maxwell. Sí, un nombre muy elegante para su perro de raza Husky Siberiano. Maxwell llegó corriendo y se abalanzó a su dueño, comenzando a lamer su cara mientras Jungkook soltaba risas y acariciaba su pelaje.

—Ah, mi bonito Max. —habló mientras besaba la cabeza de su perro.

El timbre de su departamento hizo que Jungkook dejara de prestarle atención a su perro y comenzó a caminar hacia la puerta, abriéndola para encontrarse con la sonrisa de su hermana mayor Yeonsun junto a su sobrina Soohye. Suspiró antes de que ambas chicas hablaran y les mostró su sonrisa calmada, su hermana nunca cambiaba.

—¿A qué hora regresas? —preguntó antes de que ellas lo hicieran y Soohye comenzó a reír.

Yeonsun le sonrió tiernamente.

—Hermanito bello, prometo volver pronto —dijo y besó la cabeza de su hija.

—Está bien —Jungkook se hizo a un lado para que su sobrina pasara y su hermana le besó la mejilla. —Eres el mejor, te amo. Regreso por la noche. —Yeonsun se despidió con la mano y se fue por el pasillo hacia el ascensor.

Jungkook ingresó a su vivienda y visualizó a Soohye jugando con Maxwell, y una sonrisa se formó en su cara mientras tomaba asiento en el suelo viéndolos a ambos.

—¿Cómo estás, enana? —preguntó Jungkook y rió cuando el ceño fruncido de su sobrina se hizo presente. Amaba molestarla desde bebé.

—No soy enana, casi mido lo mismo que tú y eso que tengo catorce años. —Soohye le mostró la lengua y Jungkook puso los ojos en blanco. Peleas así nacieron desde que Soohye empezó a hablar. —Pero estoy bien..., muy bien —las mejillas de la menor se tiñeron de rosa y eso hizo que el mayor se interesara.

—¿Y eso? ¿Por qué tan sonrojada?

La niña se cubrió la boca y se acercó a su tío para sentarse a su lado.

—Tío, ¿alguna vez has tenido pareja?

Jungkook rió por la pregunta de su sobrina y asintió con la cabeza.

—Claro que sí. ¿A qué viene la pregunta?

—Yo tengo novio —Soohye sonrió nerviosa y Jungkook frunció el ceño. —Mamá y Papá lo saben... pero no creen que sea algo para siempre. —la niña se mostró abatida y Jungkook asintió internamente, así que sólo le sonrió para tranquilizarla. Apenas tenía catorce años, comenzaba con su primera ilusión amorosa.

—Todo irá a su tiempo, querida —habló el pelinegro revolviendo los cabellos de Soohye.

La niña asintió suspirando y después de algunos segundos levantó la cabeza con ojos curiosos.

—Tío, Jungkook... ¿tú tuviste tu primer amor?

Jungkook entrecerró los ojos: —¿Qué quieres decir?

Soohye rió y se acomodó mejor en el suelo de la sala.

—Ya sabes tío. Tu primer amor; ese que te llena de ilusiones, el que te enseña a querer, como si vivieras una película de amor —Soohye suspiró. —Ese que encuentras en los libros románticos...

Jungkook la miró.

—Ves mucho la televisión. —habló en susurro.

Soohye lo miró mientras le sonreía.

—Leo mucho, tío. Yo quiero a mi primer amor.

Jungkook asintió comprensivo.

—Y entonces, ¿lo has tenido? —insistió Soohye. Y a Jungkook solo se le vino una imagen a la cabeza.

Claro que había tenido a su primer amor.

Kim Taehyung.

—Sí, si he tenido a mi primer amor. —Sonrió ladino.

—¿Y cómo se llama? —Soohye le sonrió curiosa.

Jungkook negó con la cabeza.

—Haces muchas preguntas, niña —le riñó, pero el puchero de su sobrina pudo más, por lo que puso los ojos en blanco.

—Cuéntame la historia de tu primer amor, anda tío. —Soohye hizo morros y Jungkook lo consideró. ¿Qué podría salir mal? La herida seguía intacta, un poco de dolor no haría la diferencia de regresar los años.

Y Jungkook finalmente suspiró asintiendo.

—¿Qué quieres saber?

—Todo —los ojos de Soohye brillaron. —Cómo se conocieron, cuánto duraron, cómo se decían... —la niña suspiró. —y el por qué no están juntos ahora...

Y lo último fue como una punzada justo al corazón.

—Bien... —Jungkook suspiró. —Te contaré.

Y los seis años del pasado regresaron.


«Marzo, 2013»

La primera vez que Jungkook vio a Taehyung fue detrás de la escuela, mientras el chico castaño fumaba un cigarrillo. Jungkook paró su caminata y observó al chico frente a él con ojos curiosos, su ojo estaba morado y sus nudillos sangraban.

—¿Qué miras? —habló la potente voz del chico castaño, Jungkook sintió un escalofrío atravesar su cuerpo.

Qué voz se cargaba aquel chico.

—Tus nudillos sangran... —susurró viéndolo, el chico levantó la cabeza y tiró el cigarrillo para después pisarlo.

—Lo sé.

Jungkook se acercó y le tomó la mano como si fueran cercanos, cosa que hizo fruncir el ceño al chico castaño, mas no dijo nada.

—Te ayudaré. —susurró Jungkook. De su mochila sacó un pequeño botiquín de primeros auxilios que su madre le obligaba a llevar a todas partes, y tomó un poco de algodón para echarle alcohol y comenzar a limpiar las heridas de la mano del chico. Lo bueno fue que el castaño no se alejó.

—¿Quién eres? —El chico de voz ronca fue quien habló y Jungkook se sorprendió de aquello.

—Me llamo Jungkook... ¿Y tú?

—Taehyung, pero todos me dicen “V”.

Jungkook frunció el ceño interesado.

—¿V? ¿Por qué razón?

Taehyung alzó los hombros.

—Es fácil y simple, todos lo recuerdan.

Y después de eso vino el silencio, y cuando Jungkook acabó con su buena acción del día, Taehyung sólo susurró un simple gracias para después irse sin dirigirle otra mirada al menor. Algo que no sorprendió a Jungkook.

Y después de ese momento le vinieron más.

Como cuando Jungkook se enteró que Taehyung tenía un hermano gemelo.

Ambos chicos ya habían entablado conversaciones cortas, se podría decir que comenzaban a ser buenos amigos y Jungkook sentía como su corazón latía más rápido cada que Taehyung le sonreía cada que se cruzaban en los pasillos de la escuela. Era como una brisa fresca.

Ese día llegó tarde a la escuela. Caminaba lentamente hacia la cafetería pensando en que sería su primera falta en los dos meses que llevaba allí y soltó un suspiro resignado, maldiciendo a su alarma que no sonó. Entró a la cafetería en busca de algún bocadillo y visualizó a Taehyung observando el menú que ofrecía la cafetería escolar. Se acercó a él mientras le tocaba el hombro.

—Hola. —sonrió nervioso y con un leve sonrojo en las mejillas. Taehyung le sonrió.

—Hola. —habló el castaño, pero algo raro ocurría, su voz no estaba ronca. Jungkook frunció el ceño.

—¿Le pasa algo a tu voz?

—No, ¿por qué? —el chico se llevó la mano a su boca mientras se la cubría. Jungkook abrió los ojos al ver un tatuaje en el brazo del chico.

—¿Te hiciste un tatuaje? —preguntó asombrado. El castaño frunció el ceño.

—Llevo con él desde que tengo quince años...

Y Jungkook se confundió aún más.

—¿Quién eres? —preguntó el castaño.

—Soy Jungkook, Taehyung —el pelinegro frunció el ceño confundido cuando el chico frente a él rió. —¿Qué?

—Yo no soy “Taehyung” —hizo comillas con los dedos. —Soy Taeboom. Taehyung es mi hermano menor por diez minutos.

Y Jungkook abrió los ojos sorprendidos. Jamás se esperó eso.

—Lo siento. —susurró apenado. Taeboom sonrió tranquilo.

—No te preocupes, no eres el primero en confundirse. —habló mientras le daba ligeras palmadas en el hombro

Jungkook, después de eso, salió de la cafetería ruborizado. Maldijo a Taehyung por no haberle dicho de la existencia de su gemelo. Vaya pena que había pasado.

Al pasar los meses, Jungkook y Taehyung se hicieron cercanos...muy cercanos. Tan cercanos que era imposible que un día los vieran sin estar cerca el uno del otro, eran como uña y mugre, y eso hizo que varios chicos en la escuela preguntaran por su extraña amistad.

Jungkook descubrió que a Taehyung le gustaba la música clásica, fumaba un cigarrillo por semana y su animal favorito era la pantera. Eran cosas que nadie más sabía a parte de él, todos pensaban que amaba el rock, fumaba a diario y era un amante de los perros, cosas completamente erróneas.

Jungkook se sentía especial, y eso lo hacía ilusionarse aún más con Taehyung.

Y fue así como Junio llegó anunciando el fin del primer año escolar.

Y sean bienvenidas las vacaciones.

Jungkook pasaba todos los días en compañía de Taehyung, ya sea en “su lugar especial” como a él le gustaba decirle en secreto o en la cafetería acompañándolo mientras bebían café y Taehyung dibujaba cualquier cosa en su cuaderno. Estar en compañía del castaño siempre era bueno.

—¿Qué quieres estudiar al salir de la preparatoria? —preguntó Jungkook dando un sorbo a su cappuccino. Taehyung alzó la mirada y vio al chico pelinegro, limpiando con su pulgar la ligera mancha que quedó en sus labios al tomar su bebida. Jungkook era tan descuidado.

—Tal vez fotografía, no lo sé aún con exactitud —respondió pasando su brazo por sus cabellos. Jungkook asintió comprensivo. —¿Tú?

—Me gusta el arte... quizá dibujo —Jungkook le sonrió y Taehyung se perdió en ella... Tan bonita y sincera.

La primera vez que sus labios estuvieron en contacto fue por accidente. Jungkook había tropezado con alguna piedra y Taehyung lo salvó tomando su cintura para que evitara caer, pero el castaño perdió el equilibrio y ambos terminaron en el suelo, con sus labios juntos. En un beso inocente e inesperado, y con los ojos completamente abiertos.

Vaya, día.

Y después de una vergonzosa despedida, se fueron, cada quien a su casa.

Y a los días siguientes, Taehyung evitaba las llamadas de Jungkook. El beso aún seguía presente en su cabeza.

Y fue así como las vacaciones terminaron y el segundo año comenzó. Y por supuesto, Taehyung seguía evitando a Jungkook. Y eso al menor lo tenía con el corazón roto.

No fue hasta que el pelinegro encaró al castaño con los ojos llorosos, pidiendo una explicación, que Taehyung comprendió. Le gustaba el menor.

Y desde ahí todo comenzó.


«...»

—¿Y? —Soohye preguntó desesperada. —No puedes dejar ahí tu historia tío, eso va contra las reglas. —la niña hizo berrinche.

Jungkook río.

—¿Ya comiste?

—¡Tío!

—Vamos a comer y terminaré de contarte la historia, ¿está bien?

La niña asintió resignada y Jungkook se levantó del suelo caminando hacia la cocina para comenzar a preparar la comida.

Pero una pregunta persistía en su cabeza.

¿Qué será de tu vida, Taehyung?

Cuando la comida estuvo lista, Jungkook puso un plato de carne y ramen frente a la niña y le pasó los palillos mientras ambos comenzaban a comer. Maxwell, sentado en el suelo, también comía sus croquetas

—Continúa, tío. —habló la niña y Jungkook suspiró volviendo a su relato.


«Octubre, 2013»

Y para octubre, ambos ya eran oficialmente novios. Ambos se confesaron y todo fue como viento en popa. Tan lindo y hermoso a la vez.

Jungkook esperaba a Taehyung detrás de la escuela y pasaban ahí la tarde juntos, robándose besos de vez en cuando o sólo hablando de cosas sin sentido mientras entrelazaban sus dedos.

A Jungkook le gustaban los colores oscuros, sin embargo siempre vestía colorido. A Taehyung le gustaba la música clásica..., le gustaba el sonido del piano y la voz dulce de cualquier cantautor, también le gustaba la voz de Jungkook. Suave y tranquila. Jungkook era fanático de las películas de terror, Taehyung se inclinaba por las de comedia. A uno le gustaba las uvas, al otro no.

Eran como polos opuestos, sin embargo la atracción entre ambos era notoria. Y con o sin cosas en común, ellos eran felices en su burbuja.

—Me gusta tu pijama —se burló Jungkook cuando vislumbró la pijama de Batman en el closet de su novio. Taehyung bufó y tomó la cintura de Jungkook entre sus brazos. —Búrlate todo lo que quieras, sé que tú tienes una de ositos. —Taehyung lamió la punta de la nariz de Jungkook y después capturó sus labios posesivamente.

Lamió y mordisqueó el labio inferior de Jungkook en busca de más y cuando escuchó el leve gemido que soltó el pelinegro fue cuando se separó para verlo.

—Me vuelves loco —susurró con los labios rojizos y las pupilas dilatadas. Jungkook se sonrojó ante lo dicho y bajó la cabeza apenado. —Te amo... —escuchó el leve susurro y levantó la cabeza sorprendido.

¿Había escuchado bien?

—¿Qué?

—Te amo, Jungkook —susurró Taehyung. Los ojos de Jungkook se pusieron llorosos y el chico castaño abrazó al menor. —Eres tan lindo, bebé.

—También te amo, Tae —y ese simple susurró hizo sonreír al mayor.

Tenía al novio más lindo de todos.

Para mayo del año siguiente ya llevaban siendo novios siete meses, y fue cuando tuvieron relaciones sexuales por primera vez.

Ambos dejarían de ser vírgenes.

Ambos habían sigo torpes a la hora de su encuentro, se encontraban nerviosos y no sabían que pasaría después de eso. Sólo tenían en mente lo mucho que se amaban y lo mucho que querían aquello.

—Prometo cuidarte. —susurró Taehyung en el oído de Jungkook. El chico asintió y sonrió enamorado. Se había llevado el premio de oro al ser novio de un chico como Taehyung, de apariencia ruda pero con un corazón hermoso.

—Lo sé.

Y todo comenzó.

Taehyung siendo cuidadoso a todo momento y susurrándole al oído palabras lindas. Siendo todo un amor a su lado. El chico perfecto.

El segundo año concluyó, los chicos pasaban juntos cada momento de sus días de vacaciones y hasta se aventuraron a darse una escapada a casa del otro para culminar sus ansias de placer, siempre siendo cuidadosos de que nadie los oyera.

Y así fueron sus vacaciones, tres días saliendo adonde fuera, dos días en casa haciendo lo que sea y los días restantes haciendo el amor. Qué vacaciones las de ellos.

Cuando el tercer año empezó, comenzaron las dudas de qué estudiar, Taehyung definitivamente iba a estudiar fotografía y Jungkook aún no sabía qué iba a hacer con su vida. Le gustaba el dibujo, sí. Pero a su familia no, y ellos serían los que pagarían sus estudios, así que aún tenía un dilema en su cabeza.

¿Qué hacer?

Y bueno, ese año también fue duro, porque comenzaron los problemas para ellos.


«...»

Jungkook lavó los platos que utilizó y Soohye también hizo lo mismo. La niña lo veía con ojos soñadores a espera de que su tío continuara con su relato y Jungkook evitaba su mirada. Recordar el pasado aún seguía doliendo.



«Abril, 2015»

Casi cumplían dos años cuando todo terminó. Las flores marchitaron, las canciones tristes comenzaron su reproducción y Jungkook continúo su camino. Lejos de Taehyung. Su primer amor, a quien creía el amor de su vida.

Vaya ilusión.

—Podemos hablar... —fue lo que dijo Taehyung al ver a Jungkook en la cafetería de la escuela. El chico pelinegro sonrió encantado y siguió a su novio hacia la parte trasera de la escuela notando el nerviosismo en sus manos. ¿Qué ocurría con él?

—Tae... —habló Jungkook, pero el castaño no lo dejó continuar.

—Creo que debemos terminar, Jungkook —Taehyung fue directo, sin miramientos. Aunque la duda seguía presente,¿era lo correcto?

—¿Qué? —la voz aguda de Jungkook se escuchó sin creer lo que oía, ¿aquello era cierto?

—No puedo seguir con esto, Jungkook. Nos hacemos daño. —El susurro fue entendible para el pelinegro. —No paramos de pelear y estoy cansado, no puedo seguir así.

—Tae...

—Por favor, Jungkook. Es mi decisión, no podemos seguir dañándonos. —Taehyung habló y acarició la mejilla de Jungkook,sería la última que lo hacía.—Podemos seguir siendo amigos, hablar de vez en cuando. Pero no podemos seguir así, dañándonos mutuamente. Te quiero hacer feliz, no te quiero hacer sufrir... —Taehyung besó su frente. —Lo siento mucho... —la primera lágrima resbaló.

Jungkook asintió con la cabeza después de minutos en silencio.

—Está bien, es tu decisión y la respetaré. Comprendo tu punto. —Jungkook se limpió las lágrimas. —Pero yo también te pido algo a cambio...

—¿Qué es?

No podemos seguir siendo amigos.

—Jung... —quiso hablar Taehyung, pero el pelinegro lo interrumpió.

—Es mi decisión, Taehyung

Y así...dos corazones rotos, se alejaron.

Al pasar los días, las semanas, evitaban cruzarse por los pasillos, evitaban la parte trasera de la escuela y evitaban la cafetería. Jungkook llevaba su almuerzo desde casa y pasaba sus días en la biblioteca, en cambio Taehyung, comía lo que su hermano le daba y pasaba los recesos en la azotea. Siempre tan lejos pero a la vez tan cerca.

Su único encuentro fue en la graduación, Taehyung lo veía de reojo cada que podía, y Jungkook también lo hacía. No se cruzaron de frente, Taehyung solo vio como Jungkook felicitaba a su hermano antes de irse...lejos de él.

Antes de que todo diera su final.

—Te envía felicitaciones. —fue lo que dijo su hermano cuando llegó hasta él. Taehyung asintió.

Y después de eso, cada quien siguió su camino. Sin volverse a encontrar, ningún día después de los próximos años.

«...»

Para cuando Jungkook vio a su sobrina, ella ya se encontraba llorando.

Y no se percató de que él también lo hacía sino hasta que Soohye limpió sus mejillas.

—Eres fuerte, tío Jungkook. —la niña le sonrió y le abrazó tratando de darle confort. Jungkook sonrió enternecido.

Eres fuerte, Jungkook, se recordó a sí mismo... Claro que lo era.



****

Esa mañana, Jungkook se levantó temprano para poder llegar a la escuela a tiempo y pasar por su sobrina para llevarla a su primer día de clases. Soohye ingresaba a la preparatoria y Jungkook era el encargado de llevarla porque trabajaba como maestro de artes en aquella institución. El instituto al que fue donde joven, en el cual conoció a Taehyung.

En el camino, su sobrina le iba platicando lo entusiasmada que estaba de poder asistir a su nueva escuela, Jungkook la escuchaba atentamente mientras la música de Elvis Presley se escuchaba de fondo.

—Lo mejor de todo es que Daemyeon estará en mi salón. —vociferó la menor haciendo mención de su novio. Jungkook blanqueó los ojos burlón, tan vivo que se escuchaba aquel amor adolescente.

—Pero tu materia favorita es artes, ¿verdad? —frunció el ceño Jungkook. Soohye volteó a ver a su tío burlonamente, pero asintió.

—Claro que sí, tío Jungkook.

Jungkook sonrió y aparcó su automóvil en el sitio de maestros en el estacionamiento, le deseó suerte a su sobrina cuando ingresaron a la escuela, y él hizo su camino a la sala de maestros.

Bonito sea el primer día de escuela.

Al medio día, los murmullos de las alumnas hablando acerca del nuevo maestro de música hicieron que Jungkook sonriera burlón, ya que eso mismo pasó hace un año justo cuando él ingresó al instituto, aún no conocía al susodicho, ya que esa mañana al ingresar a la sala de maestros el profesor de música aún no llegaba.

Tomó su maletín negro del escritorio y se despidió de sus alumnos prometiéndolos ver mañana para un nuevo día de clase. Caminó hacia la sala de maestros bebiendo de su botella de agua, y a lo lejos, justo a unos diez metros antes de ingresar a la sala, una figura delgada, de cabello castaño y con un atuendo peculiar le dio la bienvenida.

Taehyung.

Jungkook se quedó sin habla y quiso huir de allí. Taehyung se encontraba platicando con unas cuantas alumnas, y a la hora de despedirse, se giró encontrando al profesor de artes, Jeon Jungkook. Taehyung le sonrió a modo de saludo y comenzó a caminar hacia él mientras se iba quitando el saco, ya que tenerlo puesto todo el día le causaba calor.

Y Jungkook, al ver los brazos de chico frente a él, pudo respirar tranquilo.

—Jungkook, años sin verte —sonrió el castaño.

—Taeboom, lo mismo digo —estrecharon sus manos y juntos comenzaron a caminar. —Así que, eres el nuevo profesor de música...

—Sí —el mayor sonrió. —¿Y tú? ¿En qué te especializas?

—Soy el maestro de artes. Ingresé hace un año.

—Oh, qué bien. —Ingresaron a la sala y checaron su retiro. Ambos caminaron hacia la salida y después de despedirse de los demás profesores, siguieron su plática. —¿Y qué ha sido de tu vida aparte de esto?

—Me gradué de la universidad a los veintidós y estuve un año buscando trabajo, hice algunas pinturas y las vendí a algunas tiendas... Pues eso es básicamente lo que he hecho, ¿y tú?

—Me gradué apenas hace seis meses, perdí un año porque me quise tomar mi año sabático —el mayor rió. —Y pues heme aquí..., sino fuera por Taehyung probablemente seguiría vagando.

Y Jungkook hizo una media sonrisa al escuchar el nombre de su exnovio; cosa que no pasó desapercibida para Taeboom. Pero no pudo comentar nada a que Soohye llegó al rescate de su tío.

—Tío Jungkook —gritó la menor abrazando por el torso al mayor. La niña comenzó a parlotear de lo genial que había sido su primer día que hasta segundos después se percató de la otra presencia. El lindo profesor de música. —Oh, buenas tardes, profesor Kim. —Soohye hizo una reverencia y se situó a un lado de su tío.

—Hola, Soohye. —el profesor Kim le sonrió y la niña creyó desmayarse.

El sonido de un claxon se escuchó alertando a Taeboom de que ya habían venido por él. Una sonrisa se formó en su rostro al pensar que Taehyung y Jungkook estaban a escasos metros,después de tanto tiempo.

—Oh, mi hermano llegó por mí —les sonrió Taeboom y Jungkook se tensó, pero lo supo disimular cuando sonrió y asintió.

—Claro, nos vemos mañana, fue un gusto verte, adiós —habló atropelladamente que hasta Soohye se sintió curiosa del porqué su tío actuaba tan raro.

Una figura idéntica al profesor de música se hizo presente y Soohye abrió los ojos sorprendida recordando lo que su tío Jungkook le había dicho hace algunos días...

—Oh por Dios... —susurró justo al momento en que eldesconocidollegaba a su lado.

—Taeboom, ¿por qué tardas tanto? —Taehyung se acomodó su chaqueta de cuero y miró a su hermano en busca de una explicación, pero su hermano solo lo veía con una sonrisa burlona en los labios, y no fue hasta que volteó que se dio cuenta de dos presencias más.

No puede ser.

Los pensamientos de Taehyung quedaron completamente en blanco y sintió su garganta seca.

—Lo siento hermano, estaba platicando con el profesor Jungkook, ¿se conocen? —Taeboom se burló viendo como ambos chicos no despegaban la mirada uno del otro. —Taehyung, él el Jungkook. Jungkook, él es mi hermano, Kim Taehyung.

Y fue cuando Jungkook reaccionó dando un paso atrás.

—Claro, un gusto —habló incómodo. Volteó a ver a Taeboom y le dio una sonrisa de lado. —Nos vemos mañana, profesor Kim. —y tomando la mano de su sobrina, se alejó de allí para ir a su automóvil.

Había vuelto a ver a Taehyung después de años...y sus sentimientos parecían haber regresado junto con él.

Taehyung quedó anonadado por tal encuentro, y, después de que Jungkook se fuera, se quedó parado en el mismo lugar tratando de procesar lo que acababa de ocurrir.

—¿Es real? —preguntó en un susurro. Taeboom le puso la mano en el hombro y le dio un apretón.

—Sí... a menos que sea un holograma —se rió y tomó a Taehyung del brazo para ya irse. —Ahora, supongo que ya vendrás seguido por mí a mi trabajo.

Taehyung no negó aquello y una sonrisa boba se extendió en sus labios.

Tal vez, aquella era una nueva oportunidad para reconquistar a Jeon Jungkook. Y claro que no la iba a desaprovechar.