"Naruto : El Legado del Hacha Leviatán en Gravity

Sinopsis

¿Qué pasaría si un día el rubio querido por todos, Naruto Noroeste, de 13 años, conocido por su buen corazón y su sentido de la justicia, descubriera algo que cambiaría su vida para siempre? Sin saberlo, se toparía con un objeto que no solo transformaría su destino, sino que también haría que su mundo se volviera tan frío como el mismo hielo. Ahora, junto a sus mejores amigos, Mabel y Dipper, Naruto se enfrentarán a este misterioso ser de un solo ojo el cual tiene un poder inimaginable ,Un hallazgo tan poderoso que pondrá a prueba su valentía y que, sin duda, cambiará sus vidas para siempre"

Genero:
Adventure
Autor/a:
the madres
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Turista atrapado


El inicio de algo capitulo 1

*Narra Dipper**


"Ah, vacaciones. Una época de juegos, recreación y descanso", dijo Dipper mientras observaba a familias relajándose, niños jugando y adolescentes divirtiéndose. Luego, la cámara apuntó a un letrero de Gravity Falls. "Salvo que seas yo... o nosotros, por ejemplo", agregó, justo cuando un carrito de golf salió del letrero, rompiéndolo.


Estaban huyendo de una criatura gigante que intentaba alcanzarlos, hasta que la cámara enfocó a un chico de cabello marrón, chaleco negro, camiseta roja y pantalones cortos.


"Ése soy yo, Dipper", dijo mientras manejaba el carrito de golf. Luego, la cámara enfocó a una chica que estaba a punto de vomitar; llevaba un suéter morado con un gato y una falda azul oscuro. "La que está al lado mío es mi hermana Mabel", explicó Dipper. La mano del monstruo estaba a punto de atrapar el carrito, pero un chico de cabello amarillo y ojos azules, que estaba en la parte de atrás del carro, lanzó un hacha. El arma cortó la mano del monstruo, y el chico extendió su palma, haciendo que el hacha regresara mágicamente a su mano. Sin embargo, de nada sirvió, pues la mano del monstruo se regeneró.


"Y el chico con esa hacha super genial es Naruto", comentó Dipper. "¿Y se preguntarán por qué estamos huyendo de una criatura totalmente terrorífica?", dijo Dipper, mientras la criatura les lanzó un árbol que bloqueó su camino. Estaban por estrellarse, pero tranquilos, ya que todo esto tiene una explicación.


**Fin de la narración de Dipper**


Nuestros padres decidieron mandarnos a un pueblo poco conocido, Gravity Falls, Oregón, a la cabaña que nuestro tío abuelo tiene en el bosque", explicó Dipper mientras la cámara mostraba un autobús del que bajaban él y Mabel, quienes observaban una cabaña un poco vieja con un letrero que decía "La cabaña del misterio."


"Para mí fue difícil adaptarme al nuevo entorno", dijo Dipper, mientras veía a una cabra en su cama. "¡Eh! ¡Hay una cabra en mi cama!", exclamó con una cara de póker.


"Mira, tengo astillas", dijo Mabel, mostrándole unas astillas que se había clavado. Luego, comenzó a reír porque la cabra empezó a masticar su suéter. "¡Vamos, cabra, cómete mi suéter!", exclamó entre risas.


"Mientras que mi hermana le ve el lado positivo a las cosas", continuó Dipper. "Y aquí es cuando aparece nuestro tío Stan. Él transformó su casa en una trampa turística: la cabaña del misterio. Pero el verdadero misterio es por qué la gente va", añadió mientras la cámara enfocaba a Stan con una fila de turistas en la cabaña. "Y adivinen quiénes trabajan ahí", dijo Dipper, mostrando una escena donde él barría y Mabel estaba a punto de tocar algo, hasta que su tío Stan la detuvo con su bastón.


"No toquen la mercancía", les regañó Stan a los gemelos Pines.


"Parecía que iba a ser la misma rutina aburrida todo el verano... Hasta que", continuó Dipper, mientras la cámara enfocaba una última vez a la cabaña.


**En la cabaña del misterio**


Mabel estaba escondida detrás de un mueble que tenía figuritas de Stan, observando a un chico que tocó la carta que ella misma había dejado a propósito.


"¡Está mirando, está mirando!", decía Mabel emocionada, agarrándose las mejillas al ver que el chico tocaba la carta y la leía.


"¿Te gustó...? Sí, sin duda, desde luego", leyó el chico, extrañado, buscando a la persona que escribió eso.


"Yo lo escribí", dijo Mabel en un susurro divertido, escondiéndose nuevamente detrás del mueble. Pero Dipper la interrumpió.


"Mabel, sé que estás en plena locura por conseguir novio, pero ¿no crees que estás exagerando un poco?", le preguntó Dipper mientras limpiaba un frasco de ojos, mirando extrañado a su hermana.


"Vamos, Dipper, es el primer verano que pasamos lejos de casa. ¡Es mi momento para vivir un romance de película!", decía Mabel soñadoramente, pero Dipper la sacó de sus fantasías.


"Bueno, sí, pero ¿tienes que coquetear con todos los chicos que ves?", le recordó Dipper, señalando algunas situaciones recientes: un cliente que salió corriendo porque Mabel lo empujó, otro chico al que acosó en una banca con su tortuga, y otro más que vendía colchones disfrazado de rey y huyó asustado. Dipper recordó estas situaciones con una risita. "¡Qué días!"


"Búrlate todo lo que quieras, pero presiento que será un buen verano. No me sorprendería que el chico de mis sueños entrara por esa puerta", dijo Mabel, señalando la entrada, justo cuando su tío Stan entró eructando y con unos carteles en la mano.


"Oh, vaya, qué mal", dijo Mabel con desánimo al ver entrar a su tío Stan, para diversión de Dipper.


"Bueno, bueno, escúchenme con atención. Alguien tiene que poner estos carteles en la parte fea del bosque", ordenó Stan. Y, claro, casi todos se negaron: ni Soos, ni Wendy, ni Mabel aceptaron. Solo Dipper, a petición de Stan, terminó aceptando, aunque aclaró que en el pueblo hay cosas feas y paranormales. Pero su tío no le creyó y lo envió al bosque.


**En el bosque**


"Ugh, tío Stan, nadie cree nada de lo que digo", murmuraba Dipper, enojado porque nadie le creía que en este pueblo pasaban cosas extrañas. Mientras clavaba los carteles en los árboles, estaba a punto de clavar uno más cuando escuchó un sonido metálico. Curioso, Dipper descubrió que ese árbol tenía una puerta extraña. La abrió y se encontró con una máquina extraña. Por curiosidad, tocó unas palancas y, al mover una de ellas, una compuerta se abrió en el suelo. Al mirar dentro, encontró un libro bastante viejo y polvoriento con una mano dorada de seis dedos y un número 3 en la portada.


Al leer el libro, Dipper descubrió que lo que había dicho era verdad: este pueblo guarda cosas extrañas. Pero leyó algo en especial que lo dejó aterrado: "En Gravity Falls, no hay nadie en quien confiar", leyó Dipper, repitiéndose a sí mismo. "Nadie en quien confiar..." Pero su hermana, de un brinco, lo asustó.


"¡Hola! ¿Qué lees, cerebrito?", dijo Mabel, divertida, molestando a su hermano. Pero Dipper no le dijo nada, estaba nervioso, y Mabel lo notó. "¿En serio no vas a decirme nada?", preguntó, queriendo saber qué hacía su hermano.


"Emm... bueno, vamos a un lugar más privado", sugirió Dipper, mirando a su hermana inexpresivo, mientras la cabra seguía mordiendo el libro. Estaban por irse, pero alguien les llamó a lo lejos.


"¡Oigan! ¿Quiénes son y qué hacen aquí?", decía una voz con duda. "Este bosque es peligroso", añadió el chico de cabello amarillo con una sonrisa, llevando un hacha al hombro. Esta tenía formas oh marcas azules en ella . Los gemelos lo miraron extrañados, y Dipper recordó lo que decía el libro: no confíes en nadie. Pero Mabel cortó la tensión.


"Hola, chico guapo, ¿cómo te llamas?", dijo Mabel, soñadoramente, al chico frente a ella. El chico solo soltó una risita y le extendió la mano.


"Me llamo Naruto noroeste", dijo en tono divertido. "¿Y tú, cómo te llamas? O más bien, ¿cómo se llaman?", añadió Naruto, divertido por la expresión de Dipper, quien iba a hablar, pero Mabel se le adelantó.


"Bueno, mi nombre es Mabel, pero puedes decirme Amor. Jajaja, no te creas... Oh, bueno, no sé, jaja", decía en tono coqueto, sonrojada y divertida. Dipper, con el libro en la mano, no podía creer lo que estaba viendo. Mabel, en menos de un minuto, ya estaba coqueteando con el extraño chico que acababan de conocer.


Naruto, con una sonrisa pícara, respondió: "¿Amor, eh? Me gusta tu estilo. ¿Y tú, cómo te llamas?", le preguntó a Dipper, quien aún estaba en shock.


"Yo soy Dipper", respondió con un tono seco.


"Un gusto, Dipper. Y bueno, ¿qué hacen por aquí? Este bosque es un poco peligroso", dijo Naruto, con un tono más serio, mientras miraba a los gemelos con una expresión de curiosidad.


.


"Bueno, yo estoy aquí por un encargo que mi tío Stan me pidió", decía Dipper en tono seco, señalando los carteles colgados en los árboles.


"Y yo vine a buscarlo, pero ya nos íbamos", añadió Mabel, sin dejar de mirar al chico frente a ella.


"Un momento... ¿Ustedes son los sobrinos del gruñón , mentiroso, tacaño y avaricioso que es  dueño de la cabaña del misterio?", dijo Naruto, sorprendido al reconocer a los gemelos. Pero Dipper lo interrumpió tosiendo 


"Y tú, ¿qué haces en este bosque tan peligroso?", preguntó Dipper con tono seco y una expresión inexpresiva, desviando la conversación de la pregunta que les había hecho el chico de cabello amarillo.


Naruto se encogió de hombros. "Soy un aventurero. Me gusta explorar lugares de este pueblo también estoy pasando mi verano aquí y así estoy un poco lejos de mis tíos que son desesperantes   dijo en un tono amable, esbozando una sonrisa de dientes.


Mabel, con una sonrisa pícara, respondió: "Bueno, qué coincidencia, yo soy una aventurera del amor. Estoy buscando a mi príncipe azul. ¿Tú podrías ser él?", dijo en tono coqueto.


Dipper, con un suspiro de resignación, pensó: "Mabel, por favor, no empieces con tus cosas. Este chico es un completo extraño."


Naruto, con una sonrisa divertida, respondió: "No sé si soy tu príncipe azul, pero puedo ser tu guía en este pueblo. ¿Qué les parece? Decía levantandole el mentón para que la mirara a los ojos 


Mabel, con un brillo en los ojos, respondió: "Me encanta la idea. ¿Qué te parece, Dipper?"


Dipper, con una expresión de resignación, respondió: "Bueno, no creo que sea una mala idea. Podemos conocer un poco más este pueblo y tal vez encontremos algunas respuestas a nuestras preguntas", dijo, mirando de reojo el libro que había encontrado.


Naruto, con una sonrisa de satisfacción, respondió: "Perfecto. Entonces, ¿qué les parece si nos vamos de aventura por el pueblo?"


Mabel, con un grito de emoción, respondió: "¡Sí! ¡Vamos!"


Dipper, con un suspiro, pensó: "Esto va a ser un largo verano."


"Esperen un momento", dijo Naruto, tomando el hacha con ambas manos y lanzándola hacia el bosque, lo cual sorprendió a Dipper. Mabel, sin embargo, estaba soñadoramente observando a Naruto y su fuerza, impresionada por lo que podía hacer, especialmente considerando que tenía su misma edad por estar mirando ah quel chico guapo se le olvidó que ya había conseguido novio pero a la vista de Mabel el chico peli amarillo era mejor que el novio que había conseguido 


"¡Wow! ¡Eso fue increíble!", exclamó Mabel, acercándose a Naruto con una gran sonrisa.


"Sí, es un truco que aprendí hace tiempo", dijo Naruto con modestia, mientras se acomodaba su mochila "Bueno, ¿están listos?"


"¡Listos!", respondió Mabel entusiasmada, mientras Dipper asentía, aún procesando lo que acababa de ver.


Mientras caminaban hacia la Cabaña del Misterio, Dipper empezó a hacerle preguntas a Naruto, quien respondía con tranquilidad.


"Entonces, ¿tienes 13 años, tu prima es una tal Pacífica Noroeste, tus tíos son los dueños de aquella mansión, y viniste a pasar el verano con ellos, ¿no?" —preguntó Dipper, rascándose la barbilla con duda y mirando a Naruto.


"Bueno, lo primero es cierto, y sí, Pacífica es mi prima, pero es un poco especial. Te recomiendo que no la conozcas mucho, solo un consejo. Y sí, estoy por aquí para matar el tiempo" —respondió Naruto con una sonrisa—. "¿Hay alguna otra pregunta que quieran hacerme?" —añadió dirigiéndose a los hermanos Pines.


"¿Y tienes novia?" —preguntó Mabel alegremente, acercándose a Naruto con un brillo de curiosidad en sus ojos.


"Eh, bueno, todavía no he encontrado a nadie, pero quién sabe, tal vez mi media naranja esté por ahí en algún lado... o tal vez seas tú, ¿no, Mabel?" —dijo Naruto en tono coqueto, mirándola con picardía. Mabel, sonrojada, solo pudo agarrarse las mejillas mientras Dipper, al ver la escena, bufaba y pensaba: "Son tal para cual."


"Ejem, bueno, mi última pregunta... ¿Qué fue eso que hiciste hoy al lanzar tu hacha así?" —preguntó Dipper, aún intrigado por lo que había presenciado.


"Ah, eso... Bueno, es algo que me sucedió en este mismo bosque y que puede hacer cosas geniales. Miren" —dijo Naruto mientras extendía su palma. Dipper y Mabel lo miraron con extrañeza hasta que el hacha, como respondiendo a su llamado, regresó a su mano, asombrando a los hermanos.


Flashback


Conseguí el hacha cuando tenía ocho años, durante unas vacaciones en el pueblo. Me perdí sin querer en el bosque y, mientras deambulaba, tropecé con una palanca que abrió una compuerta en el suelo, revelando unas escaleras que llevaban hacia abajo. Curioso, bajé hasta encontrarme en una habitación oscura que se iluminó en cuanto entré. En el centro de la sala, vi un pilar con un anillo y un hacha incrustada en él. Abajo, había unos escritos en azul que pude leer claramente:


"Aquel que tome el anillo y diga el nombre del hacha, si es digno de ella, solo levante su mano y extienda su palma, y el hacha verá si lo es. Si es digno, poseerá un gran poder."


Tomé el anillo y me lo coloqué en la mano. Extendí mi mano y pronuncié el nombre del hacha:


"¡Leviatán!"


Una luz extraña iluminó la sala, y pude ver cómo el hacha se liberaba lentamente de la piedra en la que estaba incrustada hasta dirigirse a mi palma.


Muchos pensarían que un hacha así sería pesada para un niño de mi edad, pero en realidad era muy ligera. Después, investigué un poco más la sala y leí algo curioso:


"Si fuiste digno de Leviatán, si quieres que regrese a ti o si la has perdido en batalla o por alguna circunstancia, solo alza tu palma e instantáneamente regresará a ti. Suerte, joven guerrero, porque el destino te espera."


Leí esto con un brillo en los ojos, pero no le di más importancia y salí de la habitación, dejando el hacha clavada en un árbol. No tenía miedo de que me la robaran, pues estaba seguro de que nadie podría levantarla. Poco después, escuché al mayordomo de mis tíos gritar mi nombre.


Fin del Flashback


"Y eso fue lo que pasó." —concluyó Naruto—. "Te creo, Dipper. En este pueblo hay cosas extrañas, y creo que tu libro lo comprueba" —dijo Naruto, echando un vistazo al libro que Dipper tenía en sus manos.


"¿Lo dices en serio? ¡Ja! Eso comprueba que no estoy loco. Tenemos que investigar un poco más el libro en la Cabaña del Misterio" —dijo Dipper, llegando a la cabaña junto a Naruto y Mabel.


Al entrar, Naruto saludó a Wendy. Ella siempre se había llevado bien con él, ya que Naruto no tenía la arrogancia característica de los Noroeste. Wendy, algo desganada, lo saludó apenas con un gesto de la mano. Al entrar en la sala de la cabaña, Dipper se sentó en un sillón mientras Mabel no dejaba de mirar a Naruto. Antes de que Mabel pudiera hablar, Dipper se le adelantó:


"Oigan, en este libro, después de cierto punto, las páginas se detienen. Quien lo escribió desapareció misteriosamente. Yo digo que desapareció investigando algo" —dijo Dipper muy animado.


"Yo creo que, al investigar algo muy a fondo, algo hizo que detuviera la investigación y desapareciera, no sin antes ocultar su libro" —añadió Naruto, pensando en el misterioso autor del libro. En ese momento, el tío Stan entró en la sala con su típica expresión seria.


"¿Qué hacen ustedes tres aquí?" —preguntó con voz áspera, observando a Dipper, Mabel y Naruto. Dipper intentó disimular, tomando apresuradamente un libro cualquiera para cubrir el verdadero.


"Eh, nada, solo... revisando un poco de lectura ligera" —respondió Dipper mirando la revista que tomó. "¿Cadenas de oro para adultos mayores?" —leyó junto a su tío y Naruto.


"Es un buen número" —dijo Stan dándole un sorbo a su refresco.


"Mi tío lo lee a cada rato, no sé qué le ve de bueno" —dijo Naruto, recordando las veces que había visto a su tío leerla. Pero cuando su tío se daba cuenta de que Naruto lo observaba, guardaba la revista y disimulaba. Fueron interrumpidos por el sonido del timbre, y Mabel se apresuró a abrir la puerta. Luego, la cerró de golpe, mirando nerviosa a su familia y a su nuevo crush.


"¿Quién era, cariño?" —preguntó su tío, dándole un sorbo a su refresco.


"No era nadie, tío, te lo aseguro" —respondió Mabel, un poco nerviosa. Luego agarró a Naruto de la mano y lo arrastró fuera de la cabaña, dejando a su tío Stan con la revista y a Dipper encogiéndose de hombros, tomando su nuevo libro y subiendo a su cuarto.


Mientras tanto, en otro lugar...


Un sujeto con una chaqueta negra con capucha caminaba furioso hacia el fondo del bosque. Al llegar a un claro, se quitó la capucha, revelando a unos gnomos, pero especialmente a uno con barba.


"¿Cómo se atreve a rechazarnos en primer lugar, ese estúpido Noroeste y su encanto? Estoy seguro de que fue él" —dijo el gnomo Jeff, furioso porque sus planes de conseguir una nueva reina gnomo habían fracasado por culpa del Noroeste.


"Pero jefe, ¿cómo sabe que fue culpa de él?" —preguntó un gnomo con duda.


"¿No te acuerdas de que en una ocasión intervino en mis planes para conseguir a mi reina con esa chica, Tambry candy no me  acuerdo? Pero  Recuerdo muy bien ese día, cuando disfrazado conquiste a la chica de lentes, pero por culpa del rubio, la perdimos por culpa de los encantos del rubio nos la quito ." (Sin querer, pero ellos no lo sabían. Solo sabían que por culpa del rubio no pudieron conseguir, en ese entonces, una reina gnomo.)


"¿Y qué planea hacer?" —dijo el gnomo, nervioso por lo que se imaginaba.


"La tomaremos a la fuerza y la haremos que se case con nosotros, que sea nuestra nueva reina" —dijo Jeff con malicia, mirando a sus compañeros, quienes gritaron de alegría. "¡Prepárense, porque iremos por ella cuando esté desprevenida!"




Naruto y Mabel en el Pueblo


Cuando Mabel salió corriendo de la cabaña con un Naruto  sorprendido pero sonriendo como siempre no pudo evitar sonreírle


—¡Naruto! —exclamó Mabel, acercándose—. ¡Estoy lista para nuestra súper mega ultra cita! ¿Que quieres hacer  hoy?


Naruto asintió, algo nervioso pues apenas la conoció y ya quería una cita pues no se pudo negar a la mirada de Mabel .


—bueno  podríamos ir al cine primero, luego pasear por el pueblo y terminar el día en el parque. ¿Qué te parece?


Mabel aplaudió emocionada.


—¡Me encanta! ¡El cine es perfecto! Pero primero… —hizo una pausa y lo miró con una sonrisa traviesa—. ¡Vamos a comprar helado! ¡Necesito energía para el día!


Ambos caminaron hasta la heladería local, donde Mabel escogió un gigantesco helado de colores brillantes mientras Naruto optó por algo más sencillo, pero igualmente disfrutando el momento. Mabel no podía dejar de hablar, emocionada por todo lo que sucedía en el día. Naruto, por su parte, escuchaba con paciencia, disfrutando de su compañía.


—Entonces, Naruto, cuéntame —dijo Mabel mientras lamía su helado—. ¿Cómo era tu vida antes de venir a Gravity Falls?


Naruto se encogió de hombros, sonriendo con amabilidad.


—Bueno, vivía con mis padres ellos viven en París pues son dueños  de una de las empresas tectónicas más famosas del mundo pues mí vida no era tan emocionante como la tuya, pero siempre me mantenía ocupado con todo lo que pasaba en la familia. A veces, sentía que no encajaba del todo, pero luego encontré mi propio camino.


Mabel lo miró con curiosidad, siempre interesada en conocer más.


—¡Eso suena interesante! Pero, ¿cómo te llevas con tu prima, Pacifica? Dices que es ....complicada.


Naruto soltó una ligera risa.


—Sí, complicada es una buena palabra para describirla. Pacifica y yo somos muy diferentes. Ella está más enfocada en la fama y la apariencia hace todo lo que nuestros tíos quieren solo para tener su aprobación mientras que yo solo quiero vivir tranquilo ya que nuestrs padres son distintos mis papás son de buen corazón su siendo Noroeste siempre me educaron con buenos sentimientos pero a veces, es difícil convivir con alguien así. Cómo pasifica pero siempre intento mantener la paz.


Mabel asintió, mirando el cielo mientras caminaban.


—Bueno, ya sabes lo que dicen. ¡Siempre es bueno encontrar el equilibrio! —dijo ella, sonriendo ampliamente—. Y tú pareces ser un buen chico, Naruto. ¡Tienes un corazón enorme!


Naruto sintió que se sonrojaba un poco ante el cumplido, pero rápidamente cambió de tema.


—¿Y qué hay de ti, Mabel? ¿Siempre has sido tan… entusiasta y optimista? —preguntó él, genuinamente curioso.


Mabel rió, dando un pequeño salto mientras caminaban



—¡Sí, claro! Siempre he sido así. ¡Es mucho más divertido ver el lado positivo de las cosas! Aunque Dipper a veces cree que soy un poco exagerada, pero… ¡así soy yo! —respondió ella, dándole un empujoncito a Naruto en el brazo.


—Creo que eso es lo que me gusta de ti —dijo Naruto de repente, sin pensar. Al darse cuenta de lo que acababa de decir, rápidamente añadió—: Quiero decir, tu energía. Es contagiosa.


Mabel lo miró, sorprendida, pero luego sonrió ampliamente, satisfecha con la respuesta.


—¡Lo sabía! —exclamó, inflando el pecho de orgullo—. ¡Sabía que era genial!


Después de terminar sus helados, caminaron hacia el cine. Habían escogido una película de acción que, para sorpresa de Naruto, Mabel disfrutó más que él. Ella se emocionaba con cada explosión y pelea, incluso imitando algunas escenas mientras se reían juntos.


—¡Esa patada voladora fue épica! —exclamó Mabel al salir del cine—. ¡Tengo que aprender a hacer eso! ¿Crees que podrías enseñarme alguna técnica, Naruto?


Naruto rió, imaginando a Mabel practicando una patada voladora.


—No sé si la patada voladora es lo tuyo, pero puedo enseñarte algo básico si quieres —dijo, aún sonriendo.


—¡Sí, por favor! —respondió ella entusiasmada—. ¡Voy a ser la luchadora más genial de Gravity Falls!


Después de la película, continuaron su paseo por el pueblo. Se detuvieron en varias tiendas, donde Mabel probaba accesorios ridículos y hacía reír a Naruto con sus ocurrencias. Mientras caminaban, la gente del pueblo los observaba, curiosos por la extraña pero encantadora pareja.


Al llegar al parque, el sol ya estaba poniéndose. Decidieron sentarse en una banca, observando cómo los colores del atardecer pintaban el cielo de tonos cálidos. Mabel apoyó la cabeza en el hombro de Naruto, suspirando felizmente.


—Hoy fue el mejor día de todos —dijo ella con una sonrisa—. Me divertí mucho contigo, Naruto.


Naruto la miró, sintiendo una calidez en su corazón que no podía explicar del todo.


—Yo también me la pasé muy bien, Mabel. Eres increíble —respondió, mirándola con una sonrisa suave.


Mabel lo miró por un segundo antes de darle un abrazo repentino y apretado.


—¡Gracias por invitarme a esta cita! ¡Prometo que la próxima vez yo te invito! —exclamó ella con energía.


Naruto, sorprendido por el abrazo, sonrió ampliamente mientras la abrazaba de vuelta.


—Trato hecho —dijo, riendo.


Con el atardecer como fondo, ambos decidieron caminar de regreso a la Cabaña del Misterio. Mabel seguía hablando de lo divertido que había sido todo el día, mientras Naruto la escuchaba con atención, sonriendo de vez en cuando ante sus ocurrencias.


Finalmente, llegaron a la puerta de la cabaña. Mabel se detuvo y lo miró por un momento.


—Bueno, supongo que aquí termina el día —dijo, haciendo una pausa—. Pero... ¡nos veremos mañana! ¿Verdad?


Naruto asintió, sonriendo.


—Por supuesto. Nos veremos mañana, Mabel.


Antes de que pudiera darse la vuelta para irse, Mabel se acercó rápidamente y, al igual que la última vez, le plantó un beso en la mejilla. Esta vez, sin embargo, Naruto no quedó tan sorprendido, pero sí igual de sonrojado.


—¡Hasta mañana! —dijo Mabel, corriendo hacia la cabaña con una sonrisa traviesa.


Naruto se quedó parado por un momento, tocándose la mejilla y sonriendo para sí mismo antes de comenzar a caminar hacia la mansión Noroeste.


—Definitivamente fue un buen día —murmuró para sí, sonriendo mientras el viento de la tarde acariciaba su rostro, Mabel salió corriendo y cerró la puerta detrás de ella, completamente sonrojada pero feliz. Se dirigió al ático donde estaba Dipper.


—¡Dipper, Dipper, no vas a creer lo que pasó! —decía Mabel dando brincos alrededor de su hermano, quien leía el diario con una ceja alzada.


—Déjame adivinar... ¿Tuviste una cita con Naruto, no es así? —respondió Dipper, mirándola con una expresión divertida. Luego agregó—: Pero déjame recordarte que apenas lo conociste. No creo que le hayas pedido ser tu novio, ¿o sí?


—¡Puff, claro que no, Dipper! Bueno... sí, pero me dijo que no —contestó Mabel, mirando al suelo por un momento, para luego levantar la vista con una sonrisa soñadora—. Pero podemos conocernos mejor y, quién sabe, ¡quizás en un tiempo tenga mi romance de película! —dijo, suspirando mientras miraba por la ventana.


—Bueno, pero aun así, Mabel, no vayas tan rápido —advirtió Dipper, volviendo a su lectura. De reojo, notó  un chico de aspecto extraño estaba afuera de la cabaña. Llevaba una chaqueta negra, jeans azules, y tenía la piel pálida con una mancha roja en la mejilla. Intrigado, Dipper comentó—: Oye, Mabel, mira a ese sujeto. Se ve raro... como si fuera un... ¿zombie?


Mabel se asomó y bufó al ver al chico.


—Ah, pensé que le había dejado claro que no quería esa cita —dijo Mabel, dejando a Dipper confundido.


—¿Qué dijiste, Mabel? —preguntó Dipper, mirándola con curiosidad.


—Cuando te fuiste a hacer el encargo del tío Stan, conseguí una cita. Pero después, al encontrarme con Naruto, decidí rechazar a Norman. Él no era la mejor opción —respondió Mabel con nervios, recordando la situación.


—Espera, espera... ¿me estás diciendo que mientras yo no estaba, conseguiste una cita? —preguntó Dipper, mirándola con los ojos entrecerrados.


—Sí, lo sé, estuvo mal. Pero le dejé claro que no quería nada con él. Déjame ir a decírselo —dijo Mabel, algo molesta, saliendo del ático y dejando a Dipper con la palabra en la boca.


Dipper miró por la ventana y vio a Mabel hablando con aquel chico, quien no le inspiraba confianza. Se alarmó cuando el extraño sacó unos polvos y se los echó a Mabel, desmayándola, para luego cargarla en dirección al bosque. Presa del pánico, Dipper corrió a buscar a Soos, pero él estaba ocupado. Luego intentó hablar con su tío Stan, pero estaba atendiendo a unos clientes. Finalmente, sacó su celular y marcó el número de Naruto, recordando que Mabel le había dado un papel con su número.


Naruto caminaba hacia la Mansión Noroeste con una expresión feliz en su rostro, todavía pensando en la cita que acababa de tener con Mabel. Al llegar a la mansión, notó que no había nadie en casa. Supuso que Pacífica estaba por ahí molestando o presumiendo algo, y que sus tíos, como siempre, estarían ocupados. Sin más, se dirigió a su cuarto, tiró su mochila a un lado, y se recostó en la cama, aún reviviendo los recuerdos recientes de la cita. Estaba a punto de quedarse dormido cuando su teléfono sonó.


—¿Hola...? ¿Quién es? —contestó, bostezando con algo de duda.


Se alarmó al escuchar la voz agitada al otro lado de la línea.


—¡Naruto, qué bueno que contestaste rápido! Soy yo, Dipper —dijo Dipper, claramente agitado.


—¿Qué pasa, Dipper? ¿Está todo bien? —preguntó Naruto, levantándose de la cama, preocupado por el tono desesperado de Dipper.


—No, Naruto. Tienes que venir a la Cabaña del Misterio. Algo malo le pasó a Mabel. Un sujeto extraño se la llevó al fondo del bosque. ¡Tienes que darte prisa! No tengo a quién más acudir —respondió Dipper, nervioso y preocupado.


—Tranquilo, Dipper, voy en seguida —dijo Naruto, colgando la llamada. Rápidamente agarró su mochila, se la echó al hombro y salió de la mansión en dirección a la cabaña en su bicicleta.


Al llegar, vio a Dipper hablando con Wendy, quien le entregó las llaves del carrito de golf.


—¡Vamos, Dipper! Estoy aquí. Me contarás todo en el camino —dijo Naruto, agitado, mientras dejaba su bicicleta y subía al carrito junto a Dipper. Antes de arrancar, Naruto alzó su mano al cielo, y en pocos minutos, su confiable hacha llegó volando hasta su mano. La guardó en su mochila, encendió el carrito y se dirigieron hacia el bosque.


—¿Así que Mabel se acercó a ese sujeto extraño, él la noqueó con unos polvos y se la llevó? —preguntó Naruto, visiblemente preocupado por Mabel.


—Sí. Ese sujeto me pareció muy extraño, como un zombie. Lo comparé con lo que decía el diario, y tiene todas las características de uno —respondió Dipper, manejando desesperadamente.


Naruto, sumido en sus pensamientos, intentaba deducir lo que estaba pasando, hasta que recordó un incidente similar en el que había ayudado a su amiga Candy con un sujeto parecido.


—¡Lo tengo...! Creo que sé de quién se trata, Dipper —dijo Naruto, sacando a Dipper de sus pensamientos.


—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Dipper, confundido.


—Hace tiempo, durante unas vacaciones de verano, conocí a unas chicas llamadas Candy y Grenda —empezó a explicar Naruto—. Ellas eran molestadas por Pacifica , Yo las ayudé a calmar un poco a Pacífica, y con el tiempo, nos hicimos amigos. Un día, noté que Candy se veía a escondidas con un sujeto en el bosque, que se parecía mucho a la descripción que me diste dijo dando una pausa


-Fui a confrontarlo y resultó que eran gnomos. Querían hacer a Candy su reina. Tuve que ayudarla a escapar del bosque. Los gnomos juraron venganza y, desde entonces, no supe más de ellos. Lo extraño es que, después de unos días, Candy no recordaba nada de lo que sucedió, como si su memoria hubiera sido borrada. Eso fue lo que pasó explicó Naruto, dejando a Dipper sorprendido.


Dipper estaba a punto de decir algo, pero fue interrumpido por los gritos de Mabel. Sin perder tiempo, pisó el acelerador y se dirigió al lugar de donde provenían los gritos.


Al llegar, vieron a Mabel atada en el suelo, rodeada de gnomos, con Jeff al frente. Jeff se giró para ver a los recién llegados.


-¡Hey, hey! ¡Suelta a mi hermana! -grito Dipper, furioso, mientras amenazaba a Jeff con una pala.


-Oh, espera, no estamos haciendo nada malo. Solo queremos que se case con mil gnomos y que sea nues... -Jeff no pudo terminar la frase, ya que Naruto lo interrumpió con un golpe en el estómago, que lo hizo vomitar arcoíris.


-¡No me vengas con esas tonterías, Jeff! Te advertí sobre conquistar chicas solo para tus motivos egoístas-dijo Naruto, claramente enfadado, mientras empuñaba su hacha. Sin perder tiempo, cortó los amarres que tenían a Mabel prisionera y desató una fuerte ola de frío que mandó a volar a todos los gnomos. Luego, miró a los gemelos Pines-. ¡Suban al carrito y corran! -les ordenó.


Dipper y Mabel no dudaron, subieron rápidamente al carrito, se pusieron los cinturones de seguridad, y arrancaron el vehículo. Naruto, con un ágil salto, se subió al carrito, y una vez dentro, Dipper pisó el acelerador, alejándose lo más rápido posible del peligro


Dipper, al ver que la criatura estaba a punto de atacar, pisó el acelerador justo a tiempo, esquivando el golpe que desintegró al gigante en varios gnomos, solo para que volvieran a unirse con un rugido ensordecedor. El monstruo gnomo, más furioso que nunca, continuó persiguiendo a los Pines y a Naruto.


—¡Devuelvan a nuestra reina! —rugió la bestia, lanzando varios gnomos en dirección a Dipper, Mabel, y Naruto. Naruto respondía dando puñetazos a los gnomos, pero uno de ellos se aferró a la cara de Dipper.


—¡Yo te salvo, hermano! —gritó Mabel, golpeando repetidamente al gnomo hasta que se despegó de Dipper, llevándose su gorra en el proceso.


—Gracias, Mabel —dijo Dipper, un poco mareado y adolorido, pero sonrió al recibir una sonrisa de su hermana. Sin embargo, su atención se desvió cuando vieron a Naruto apuntar al cielo con su hacha, que comenzaba a emitir un aura fría.


—¡Déjanos en paz, monstruo! —exclamó Naruto con una mirada furiosa y una sonrisa desafiante—. ¡Y esto es por Candy! —gritó mientras apuntaba el filo del hacha hacia el gigante gnomo.


Naruto lanzó un poderoso ataque que liberó una energía azul helada, congelando al monstruo gnomo al instante. Con un movimiento rápido, arrojó el hacha hacia la criatura congelada, rompiéndola en pedazos y dispersando a los gnomos, dejándolos fuera de combate.


Dipper no perdió tiempo y continuó conduciendo el carrito a toda velocidad. Apenas lograron llegar a la Cabaña del Misterio, donde se deslizaron bruscamente, volcándose justo frente a la entrada.


—¡Ahg, qué locura! —exclamó Dipper mientras se levantaba, sacudiéndose el polvo de la ropa. Luego ayudó a Mabel a ponerse de pie, notando la expresión de culpa en su rostro.


—Lo siento, Dipper. Por mi culpa nos metimos en todo esto. Si hubiera seguido tu consejo... Ya veo que solo querías protegerme —dijo Mabel con la cabeza baja.


—Mabel, no digas eso. ¡Fue espectacular! Y no tienes que disculparte. Intentaste arreglar tu error al rechazar esa cita —respondió Dipper, aún con emoción en su voz. Sin embargo, Mabel seguía un poco desanimada. Dipper se acercó a ella, puso una mano en su hombro para que lo mirara—. Vamos, Mabel, no te eches la culpa. Mira el lado bueno, conseguiste algo mejor, ¿no? —le dijo con una sonrisa, y ella le devolvió la sonrisa.


Pero su atención se desvió rápidamente cuando vieron a Naruto caer de rodillas, respirando con dificultad mientras se agarraba el pecho. Alarmados, los Pines corrieron hacia él.


—Oye, Naruto, ¿qué te pasa? ¿Estás bien? —preguntó Mabel, preocupada por su crush, al igual que Dipper.


—No... es... nada, Mabel... Solo que... lo que hice hace un momento me dejó agotado y con mucho frío —dijo Naruto, respirando hondo mientras se sentaba en el suelo. Aunque sonreía cansado, los Pines lo ayudaron a levantarse, y se sentaron juntos en las escaleras de la Cabaña del Misterio. Después de un rato en silencio, Mabel habló.


—¿Ya te sientes mejor? —preguntó Mabel, mirando a Naruto con preocupación.


—Sí, gracias, chicos. Me salvaron —respondió Naruto con una sonrisa—. Bueno, es mejor que me vaya, o mis tíos se pondrán furiosos. Pero si necesitan algo, ya tienen mi número, ¿vale? —dijo mientras se levantaba, agarraba su bicicleta, y extendía su mano hacia el cielo. En minutos, su hacha regresó a él, y la guardó en su mochila—. Nos vemos, amigos —se despidió, levantando la mano en dirección a Dipper y Mabel, preparándose para irse.


—Espérame, Dipper. Tengo que ir con él —dijo Mabel, corriendo hacia Naruto, dejando a Dipper encogiéndose de hombros mientras entraba a la cabaña con una mirada cansada.


—¿Qué pasa, Mabel? ¿Estás bien? —preguntó Naruto, mirándola con sus ojos brillantes llenos de curiosidad.


Mabel, con su típico entusiasmo y una sonrisa traviesa, se acercó un poco más. —Bueno, Naruto... Gracias por todo lo que hiciste hoy. ¡Fuiste como un verdadero héroe! Y, ya sabes, a los héroes se les recompensa —dijo, mientras sus mejillas se teñían de un suave rosa. Sin pensarlo mucho más, se puso de puntillas y le dio un beso rápido y dulce en los labios. Naruto, sorprendido y con las mejillas tan rojas como las de Mabel, se quedó en silencio, sintiendo su corazón latir con fuerza.


Cuando Mabel se separó, rió suavemente, cubriendo su cara con las manos, pero sus ojos brillaban con alegría. —¡Espera, no pienses que esto significa que ahora somos novios ni nada! Aunque... no estaría mal, ¿no? —dijo, dándole un pequeño guiño juguetón.


Naruto, recuperándose un poco de la sorpresa, sonrió ampliamente, reflejando la misma energía alegre que Mabel. —¡Claro que no! Pero... creo que podríamos seguir conociéndonos más, ¿no? —respondió, con una chispa de optimismo y ternura en su voz, que recordaba mucho a la alegría contagiosa de Mabel.


Mabel, con su típica vivacidad, le dio una palmada en el hombro antes de correr de vuelta a la Cabaña del Misterio. —¡Nos vemos luego, Naruto! —gritó alegremente mientras corría, dejando a Naruto sonrojado, pero con una sonrisa tonta y cálida en el rostro.


Naruto, aún con el corazón acelerado, se quedó un momento mirando hacia la cabaña, sintiendo una mezcla de alegría y esperanza. —Nos vemos, Mabel... —murmuró para sí mismo, montando en su bicicleta y pedaleando hacia el atardecer con una gran sonrisa en su rostro, sabiendo que este era solo el comienzo de algo especial.


Estas serán sus apariencias




Naruto noroeste edad 13



Mabel pines edad 12





Dipper pines edad 12