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Cuando era pequeño, mi madre solía relatarme historias fantásticas y maravillosas del lugar al cual ella visitaba cuando dormía y hacía eso todas las noches antes de irnos a dormir. Ella decía que el mundo de los sueños era mucho mejor que nuestra realidad e incluso mejor que nuestro futuro. En ese entonces no lo entendía pero ahora lo comprendo perfectamente y, vaya que tenía razón, como siempre la tuvo.
Sabes, debo decir que ella era una buena oradora. Su timbre de voz era perfecto y su narrativa era impecable. ¡Oh..! su voz era hermosa. Es por eso que nunca entendí el porqué tuviste que arruinarla, arruinarlo todo; su vida, mi vida, nuestra familia. He pensado en ello por muchos años y no encuentro una razón lógica para eso.
— Dime, ¿qué fue lo que ella te hizo?, ¿qué fue lo que yo te hice? ¡Anda dime...! ¿Qué demonios te hicimos para que nos destruyeras la vida de esa manera? Tengo tantas preguntas y pocas respuestas que eso está empezando a molestarme y realmente tengo que admitir que no soy un hombre paciente. Bueno, al menos no para este tipo de cosas, así que te sugiero que empieces a responder ahora que puedes hacerlo. ¡Oh, vaya! mis disculpas. Pensé que estabas siendo rebelde pero olvidé quitarte esa molesta mordaza. Espera, déjame arrancarla con suma "delicadeza" para que no te lastimes. Sería una pena que tus hermosos labios se estropearan.
— T~tú... Tú eres un maldito loco psicópata—gritó—te juro que te denunciaré a la policía y pasarás el resto de tu miserable vida en la cárcel. Haré de tu vida un infierno tan pronto salga de aquí, me oyes maldito bastardo.
—No sé que pensar de ti, si soy honesto. A veces concidero la posibilidad de que seas solo un títere, uno muy conveniente de manejar. Dime, ¿quién eres en realidad? ¿Eres un títere o eres el titiritero? Sabes qué, no importa, de cualquier manera vas a morir aquí y ahora... Espera, no.—hizo una mueca retorcida—Te engañé, no será ahora. Quizás en unas cuántas horas más, todo dependerá de que tan cooperativa seas.
— Estás enfermo—gritó—eres un maldito, suéltame ahora. Creés que me vas a poder intimidar solo porque me trajiste a este horrendo lugar, de verdad piensas que esta asquerosa silla mohosa y estas cadenas baratas van a asustarme, ¿de verdad lo creés? No me hagas reír—burló—pero, ¿qué puedo esperar de un don nadie como tú? Cuando mi esposo venga a buscarme, disfrutaré ver como acaba contigo. Solo espera y verás, él vendrá por mí pronto y tú serás hombre muerto. Yo me encargaré de eso.
—Lo había olvidado pero ya me acordé porqué te amordace. Hablas demasiadas estupideces y tu voz sin duda me desagrada. Te creés la gran cosa, ¿no es así? Hasta dónde yo sé, tú también eras una don nadie antes de casarte con ese pobre hombre, de verás lo compadezco. Como sea, puedes ir con tu megalomanía a otra parte pero no aquí. Así que cierra la maldita boca o si no me veré en la penosa necesidad de hacerlo por ti. Solo tienes permitido hablar cuando yo lo diga, te haré unas preguntas y vas a responder a todas y cada una de ellas.
— Vete al infierno—escupió—no te diré absolutamente nada. Si me llegas a tocar tan siquiera alguno de mis cabellos te juro por dios que te vas a arrepentir—gritó—me oíste infeliz.
— ¿Dios? No sabía que fueses creyente. Eso definitivamente no me lo esperaba—burló—dices que no estás asustada y proclamas que tu esposo vendrá a tu rescate en cualquier momento y toda esa mierda.
— Solo digo la verdad. Él vendrá por mí y en cuanto a ti—carcajeo—bueno ya verás, tú no sabes con quién te estás metiendo, no sabes quién es mi esposo.
—De hecho, si lo sé. Sé todo lo que hay que saber sobre tu amado esposo; sé acerca de sus negocios legales pero sobre todo de los ilegales. Me sé de memoria todo el repertorio de mujeres jóvenes con las cuales te engaña. Sinceramente, tengo que decir que tienes pésimo gusto en hombres. La heterosexualidad no es lo tuyo. Considero que sería mejor para ti si volvieras a tus inicios, ¿no lo creés?
— Mientes—vociferó—él sería incapaz de engañarme, mi esposo me ama y todo lo que dices solo son puras mentiras. No voy a caer en tus provocaciones.
— Es una lastima que no creas en mí. Tú sabes que siempre fui un niño muy honesto. ¿Lo recuerdas? Mamá te lo decía a menudo. Dime, ¿aún la recuerdas? ¿Recuerdas a la que una vez fue tu esposa y supuestamente "el amor de tu vida" ?—gritó—No, por supuesto que no. Después de todo ya han pasado muchos años. Ahora eres una dama de sociedad con una nueva vida, tienes un esposo rico y exitoso, tienes una bella hija e incluso tienes un nuevo nombre. Todo en ti cambió es por eso que me llevó un tiempo encontrarte.
— Ya cállate desgraciado.
—No sabía que eras alérgica a las verdades. Puedes estar tranquila, no revelaré tu pasado a nadie. Claro, siempre y cuando me digas todo lo que quiero saber. De ti dependerá el futuro de tu matrimonio y la futura relación con tu hija. No querrás que se lleven una decepción, ¿o sí?
— ¿Qué es lo que quieres?
— Así me gusta. Nos hubiéramos ahorrado tantas molestias si desde un principio hubieras cooperado conmigo. ¿No lo crees, mamá?
— No me llames así. Tú ya no eres mi hijo.
—Tienes razón, ya no lo soy.