Samoyedo • nomin

Sinopsis

Jeno ya no sabe que hacer para conquistar el corazón de Jaemin, pero gracias a la intervención de alguien logra acercarse a él para descubrir porque lo rechaza.

Genero:
Romance/Fantasy
Autor/a:
két
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Único

🔮

—¡JOVEN LEE!

Jeno sale de sus pensamientos fantasiosos al escuchar el grito del profesor Jinyoung. Está en clase de pociones, una de sus favoritas, pero ni eso pudo evitar que se sumerja en su duda constante.

¿Por qué Jaemin lo rechaza?

Ya no sabe qué más hacer para tratar de conquistarlo, desde el primer año fue flechado por aquel chico de cabellos azules, está loco por él.

Intentó de todo, desde acercamientos sutiles, hacerse amigo de sus amigos, invitarlo a tomar un café, al cine, un helado, incluso gritarle por los altavoces de la escuela que le gusta, se le confesó más de cincuenta veces y todo eso concluía en rechazo tras rechazo.

¿Acaso no está siendo lo suficientemente romántico?

Una ocasión le pasó por la mente utilizar métodos ruines, cómo darle una poción de amor.

Descarto esa idea, no quiere ser un cretino, desea que Jaemin muestre interés genuino en su persona.

—Lo siento, profesor— dijo apenado.

—Como les decía, para la prueba final tendrán que entregar una pócima simple que me impresione, debe contener su sello personal y sobre todo debe funcionar, así que piensen bien lo que van a hacer, busquen la receta, consigan los ingredientes, estudien bien el procedimiento, el próximo lunes un caldero los estará esperando para que preparen la poción— sonrió de manera perversa.

Algunos podrían irse por el lado fácil para impresionarlo, lo malo era que las pociones que podían lograrlo son catalogadas como prohibidas.

—Y como sé que a algunos de ustedes se les complica, trabajaran en tríos los cuales asignare yo.

Los alumnos se quejaron. Al punto de vista de todos el profesor es un tirano y seguro los pondrá con alguien que no les agrada, esa es la especialidad del profesor de pociones, joderlos de alguna forma.

Y así es como paso a joder a Jeno, poniéndolo con Chenle y Jaemin. En otras circunstancias le hubiera alegrado y hasta agradecido mentalmente al profesor, pero ahora tiene los ánimos por los suelos y a quien menos quiere ver es al chico que se ha encargado de bajarle con cada rechazo la autoestima.

—Ahora reúnanse con sus compañeros de trabajo— mando el profesor.

Lo que resto de la clase los alumnos se ponían de acuerdo de que pócima seria la ideal para presentar.

—Podríamos hacer una poción del sueño— sugiere Jaemin desganado.

Ante el poco interés en sus compañeros Chenle dice: —O podría ser una de risa, nunca he escuchado reír al profesor.

—A mí me parece bien— sentencio el pelinegro regalándole una sonrisa al chino.

Quedan de verse en la biblioteca al finalizar sus horarios para revisar que ingredientes necesitaran.

Las campanadas del reloj indican que deben ir a su siguiente clase. Todos toman rápidamente sus cosas y salen corriendo del salón ya que deben ir a la torre de enfrente para tomarla.

Jeno camina lentamente manteniendo la mirada clavada en el piso, ese día se levantó triste y cansado.

Jinyoung se dirige a su oficina, va caminando detrás del pelinegro. Por lo general no es de su interés la vida de sus alumnos, pero Jeno al ser de los mejores y más cumplidos en su clase verlo así le dio lastima.

Todos -literalmente todos- en la institución saben del fuerte enamoramiento que tiene por Jaemin pues se ha encargado de gritarlo a los cuatro vientos.

Suspiro.

—Joven Lee, a mi oficina.

El mencionado no dijo nada, solo cambió la dirección de sus pasos.

Al llegar lo primero que hizo el profesor fue enviar un mensaje al profesor en turno con el grupo de Jeno para informarle que detuvo al alumno para tratar un asunto con él.

—Siéntese.

—Perdón por no prestar atención, no volverá a pasar— susurró desanimado.

—Está bien, no le pedí que viniera por eso.

Jinyoung tomó un libro, era grueso, las hojas amarillentas resaltan su antigüedad, la cadena alrededor evidencia que su contenido es prohibido. Sin problemas lo abre, pasa página por página hasta dar con la receta y procedimiento de la poción que quiere llevar a cabo.

—Usted es un alumno excepcional y me parece un desperdicio que baje su rendimiento solo porque un chico no le hace caso.

Jeno va a refutar ese argumento de hombre amargado y solitario siendo silenciado incluso antes de abrir la boca.

—Aun así, haré algo por usted.

Le extiende una hoja, en ella se enlistan varios ingredientes y un procedimiento, no es tonto, sabe que debe memorizar cada letra, cada palabra, cada oración de esa hoja, aunque no tiene idea para qué. Llama más su atención al ver que no tiene título, tampoco dice para que sirve.

El profesor se pone de pie, va por un caldero y varios frascos que contienen lo que necesita para hacer la poción que ayudara a su alumno a acercarse a Jaemin como tanto quiere sin ser rechazado.

Jeno solo puede ver con fascinación cómo trabaja su profesor echando al interior del caldero varias flores, cabellos blancos de procedencia desconocida, un líquido transparente que parece baba, también varios de sus cabellos que le arrancó sin delicadeza y otras tantas cosas que no supo identificar.

Puso el caldero al fuego de la chimenea que hay en la oficina. En lo que esperan a que hierva el contenido, Jeno releyó un par de veces más la hoja que tiene en sus manos.

Quince minutos después todo estaba listo.

Vertió en una copa el líquido tibio y se la entrega a Jeno.

—Tiene una semana para revertir lo que le va a pasar ¿De acuerdo?

Solo pudo asentir, miró la copa, si era entregada por su profesor eso significa que no existe peligro alguno hacia su vida ¿Cierto?

Bebe hasta la última gota, deja la copa sobre el escritorio y espera.

Los primeros minutos queda expectante pues no siente algún cambio en su persona.

Iba a preguntar ¿Qué es lo que se supone debe hacer la pócima?, pero en vez de su voz salió un ladrido.

Cubrió su boca, miró espantado al profesor, este solo lo ve con algo de diversión.

Se asustó aún más cuando dejo de percibir algunas tonalidades de color, ahora todo lo veía azul y amarillo, comenzó a encogerse; fue una transformación rápida e indolora, al posar su vista en lo que se supone deben ser sus manos solo ve un par de patas peludas de perro.

—Se ve adorable joven Lee, el joven Na no podrá negarse a estar con usted, aproveche bien esta oportunidad.

Jinyoung se pone de pie rodea el escritorio, se agacha quedando en cuclillas y no pudo resistir la tentación, acarició al lindo samoyedo que tiene enfrente. Su pelaje es suave, sí, definitivamente será imposible que Jaemin no se encariñe.

Jeno ladro por la histeria, no quiere ser un perro. Al estar asustado por instinto intenta morder las manos del profesor.

—Tranquilícese es temporal, por sus clases no se preocupe le informare al rector Do que estará indispuesto por una semana para que informe a todos sus profesores.

✨🐾

Después de recibir varias indicaciones por parte del profesor, Jeno camina por el amplio corredor que lleva a los dormitorios.

No hay alumnos por ningún lado, aún están tomando sus últimas clases del día así que pudo andar libremente.

Por costumbre se dirige a su habitación, se detiene en seco porque de nada le servirá ir allí, no podría abrir la puerta, aunque quisiera, las llaves se quedaron en su portafolio de cuero y todas sus pertenencias quedaron en la oficina del profesor Jinyoung.

Dejó que los instintos del perro lo guíen, olfateo un aroma familiar y delicioso acompañado de un toque de tristeza.

Siguió aquel aroma sabe que se trata de Jaemin, este está de pie frente a su habitación. Se le veía cabizbajo, el peliazul no se dio cuenta de que es observado a los lejos.

Abre la puerta, entra y antes de poder cerrar fue invadido por un peludo amigo.

Tardo en salir de su estupefacción al ver al perro mirándolo mientras mueve su cola.

Eso era lo único que le faltaba, echarse un problema encima que no pidió ni deseaba, no se siente bien, esta triste, enojado… destruido.

—Shu~ shu~ ¡Fuera!

Se acerca al bonito samoyedo con la intención de agarrarlo para echarlo de su habitación, pero el perro es más rápido. Tomando las acciones de Jaemin como un juego salta sobre la cama, menea la cola rápidamente esperando el siguiente movimiento del peliazul.

—Eres muy lindo, pero no quiero problemas ¡Fuera!

Se avienta a la cama dando por sentado su éxito de capturarlo, sin embargo, Jeno es más rápido y de un salto fue a dar al pequeño sofá de una plaza que está a un lado de la cama.

Jaemin en verdad no está para juegos, se rinde rápido, recostado en su cama boca abajo comenzó a llorar.

Fue a ver al profesor Jinyoung esperando que se apiadara un poco de él y le asignará otros compañeros, no soportaría estar junto a Jeno.

Y no, no lo odia, ni le desagrada todo lo contrario, Jeno le gustaba mucho, hasta podría decir que lo suyo fue amor a primera vista, solo que existe un “pero” que lo arruina todo y es que un día mientras iba de regreso a los dormitorios oyó una conversación, lo que salió de la boca de Jeno rompió toda ilusión en él y por eso mismo decidió rechazarlo incansablemente.

La negativa del profesor fue la gota que derramó el vaso, no tuvo las ganas de ir a tomar su última clase y ahora estaba ahí, en su habitación llorando con un intruso bastante lindo viendo lo patético que es.

Jeno no sabe qué hacer, si estuviese en su forma humana no habría dudado en envolver con sus brazos al dueño de su corazón, pero solo era un tonto perro que lo único que hace bien es ladrar.

Ve como el sueño vence rápidamente a Jaemin.

Baja del sofá para ir directo a la cama. Con el hocico jalo una manta que esta doblada en la esquina; con cierta dificultad arropo al peliazul.

Después de eso se echó cerca de él, no puede hacer otra cosa más que esperar a que despierte.

✨🐾

Jeno siente caricias en su cabeza, el toque resulta ser delicado y agradable.

Jaemin despertó hace un par de minutos, al ver al perro recostado a su lado no pudo evitar sonreír y las ganas de acariciar aquel pelaje le ganaron, es tan suave, ríe bajito al ver como mueve las orejas ante su toque.

Baja su mano al cuello del perro en busca de algo en específico.

—No tienes un collar ¿De dónde vienes peludito?

Abre los ojos de golpe al escuchar aquella voz. Se levanta de un salto y comenzó a olfatear desde el estómago hasta el cuello del peliazul, ya no olía a tristeza eso es un alivio.

—¡Hey detente! — aleja al canino con cuidado —Me haces cosquillas— dice mientras se levanta de la cama, hasta entonces noto la manta.

No pudo evitar enternecerse de solo imaginar como el peludito le arropó.

Vio la hora en su reloj de escritorio, son pasadas las cinco de la tarde.

—Chenle me va a matar.

Y como si lo hubiese invocado un par de toques en su puerta llamó la atención de los dos seres dentro de la habitación.

Jeno permanece sobre la cama atento a cualquier situación y listo para defender a Jaemin si era necesario. Por su parte el peliazul corre a abrir la puerta.

—Sino hubiera sido por el profesor Park, estaría esperando por ustedes mal agradecidos— dice Chenle medio histérico. Entra a la habitación, va directo a la cama a sentarse —¿Y Jeno? — pregunta.

—No lo sé.

—Pensé que estaba contigo— el chino entrecerró los ojos sospechando de Jaemin.

—Pues aquí no está.

Para evitar que su tema de conversación fuera Jeno, el dueño de la habitación finge buscar algo en su portafolio dándole la espalda al recién llegado.

Chenle espera a que le preste atención, debían organizarse no pretende irse a extraordinario de pociones solo porque sus compañeros parecen ser unos incumplidos.

Siente una respiración en su cuello, voltea para ver de qué se trata llevándose el susto de su corta vida.

—¡Joder! — de un brinco se pone de pie. No les tiene miedo a los animales solo que tener el hocico de ese perro muy cerca de su rostro le impactó.

—¿Por qué tienes un perro aquí?

—No es mío, solo de repente llegó.

—Debes deshacerte de él antes de que el prefecto Tuan se dé cuenta.

Jaemin parece pensarlo mejor. En un inicio sí, pretendía sacarlo, ahora que está más calmado y contando que el canino le saco una sonrisa ya no quiere que se vaya.

—Es un samoyedo— argumenta en modo inocente.

—¿Y?

—Es mi raza favorita.

Jeno al escuchar eso baja de la cama y se restriega en las piernas de Jaemin como si fuera un gato, este se agacha y lo abraza. Definitivamente se lo quedara, necesitaba un amigo que lo escuchase y fuera su confidente y que mejor que un perro ¿No?

—Como sea, debemos ponernos a trabajar, cuando termine contigo pasare a buscar a Jeno para decirle que es lo que en concreto haremos.

—¿Me esperas? Iré a la cafetería por algo de comer, tengo mucha hambre.

Ni siquiera le dio tiempo al chino de responder algo, ya había salido de su habitación para obtener algo de alimento.

Chenle se queda mirando al perro, hay algo en el que se le hacía familiar, pero no sabe decir con certeza que es.

Toma asiento en el sofá, saca su teléfono y marca el número de Jeno. Esperó hasta que escuchó el buzón de voz.

—¿Dónde te metiste, Jeno?

El samoyedo ladra al escuchar su nombre, se acerca a Chenle y con una de sus patas delanteras hizo que soltara el teléfono.

—¡Oye! — reclama su amigo.

Pisa varias veces el teléfono hasta que logra lo que desea, marcar su número. En la pantalla se muestra una foto de él, miró a Chenle y luego al teléfono y ladró un par de veces, espera que el otro entendiera lo que quiere decir.

—¡No me jodas! ¿Jeno? — pregunta incrédulo haciendo que el canino mueva la cola en afirmación —¿Qué carajo te paso? — simplemente no lo puede creer.

Iba a comenzar a bombardearlo con preguntas después lo pensó mejor, debe llevarlo a su habitación y buscar la manera de comunicarse con Jeno para que le diga que es lo que le ha pasado.

Jaemin no tardó mucho en volver; la cafetería queda cerca de los dormitorios así que no es mucho el tiempo que demoran cuando van por alimento. Estando Jaemin de vuelta trata de actuar lo más normal posible.

Hablaron lo necesario acerca de la poción que harían.

—Nana ¿Me prestas a tu perro? — consulta. Debe inventar una excusa para llevárselo —Ya sabes…es muy lindo y todo eso— eso fue demasiado vergonzoso de decir.

El peliazul lo analiza.

—Solo un rato.

El chino suspira, la ventaja que tiene es que Jaemin es en exceso una buena persona, por consiguiente, no sabe cómo decir no.

Chenle prácticamente corrió a su habitación, deja pasar a Jeno y cierra con llave su puerta.

A pesar de estudiar en una escuela de magia no sabe que poción o hechizo podría ayudarle a comunicarse con el perro, esa clase de magia es muy avanzada y solo se les enseña a los de último grado.

Toma varias hojas de su cuaderno cada una la divide en cuatro, las corta y como loco escribe todo el alfabeto coreano. Las puso en el piso.

—Sé que no podrás hacer oraciones extensas, así que forma palabras que yo pueda conectar entre sí para tratar de entenderte— le explica.

Jeno ladra a manera de afirmación. Con una de sus patas delanteras comienza a seleccionar los fonemas para formar palabras, Chenle capta tres.

—¿Poción, libro, hierbas? — se pregunta. Para suerte de Jeno, Chenle es bueno captando las cosas con muy poco y en corto tiempo —¿Quieres un libro de hierbas?

✨🐾

Al día siguiente Jaemin y Chenle son llamados por el profesor Jinyoung.

—Tengo entendido que usted joven Na tiene un peludo invitado en su habitación.

A ambos alumnos casi se les sale el alma del cuerpo al verse descubiertos por el tirano.

—¡JA! ¿De qué habla, profesor? — la histeria en la voz del chino hace evidente lo que es bien sabido por Jinyoung.

—Bien. Ya que su compañero Lee desapareció el perro pasara a tomar su lugar— sentenció como si nada.

—Está bromeando ¿Verdad? — pregunta Chenle sin creer que el profesor más serio de todos dijera semejante cosa.

—No, lo digo en serio— sonríe falsamente —Si el día de la presentación de pociones no se presentan con el perro entonces nos veremos en los extraordinarios— dicho eso los invito a retirarse.

Ambos corren al salón correspondiente para no perder toda la clase. Gracias a la gracia de Merlin el profesor de astronomía los deja pasar.

Para Jaemin las horas comienzan a ser eternas, quiere llegar a su habitación para compartir tiempo con su nuevo amigo.

Al terminar sus clases el peliazul corre hacia los dormitorios y Chenle a la biblioteca.

Al abrir la puerta Jeno comienza a brincar quedando parado sobre sus patas traseras, Jaemin ríe y lo abraza.

Es reconfortante ser recibido de esa manera tan efusiva, su frío corazón volvía a sentir calidez gracias a ese hermoso samoyedo. Lo soltó, Jeno volvió a estar en cuatro patas y lo sigue hasta la cama.

Toda la alegría del peliazul se esfuma al recordar la condición para no irse a extraordinario.

—Jeno es un tonto— dice. Agarra su almohada e imaginando que es el pelinegro la retuerce entre sus manos —Desapareció ¿Puedes creerlo? — mira al samoyedo el cual solo está sentado mirando un poco asustado como casi destruye la almohada —Es un desobligado, flojo, insoportable y guapo e irresistible y perfecto y... ¡Aish! — por cada palabra que iba diciendo golpeo su almohada.

Baja sentándose en el suelo, recarga la espalda en la orilla de la cama, Jeno se acerca quedando entre sus piernas huele a tristeza nuevamente, eso es algo que no le gusta.

Siente como es abrazado por Jaemin para después escucharlo llorar.

—Sabes, él ha hecho de todo para que yo lo acepte, pero no puedo, no después de lo que dijo.

“¿De lo que dije?” se pregunta Jeno. Trata de hacer memoria que él recordara nunca le dijo algo malo, siempre, dentro de lo que cabe ha sido respetuoso con Jaemin.

Se zafa del abrazo, camina bajo la atenta mirada de Jaemin, va al pequeño escritorio sobre el cual hay una caja de pañuelos desechables, tratando de no babearlo mucho tomo uno, regresa sobre sus pasos y acerca su hocico al rostro del chico.

Comienza a reír por la acción tan tierna del perro.

—Para que quiero a un tonto si tengo a un lindo samoyedo secando mis lágrimas— le quita el pañuelo y termina de secar sus lágrimas —¿Tu deberías convertirte en mi novio? — le pregunta en broma a lo que Jeno ladra varias veces después acercó su hocico a la mejilla de Jaemin simulando un beso.

Con un mejor ánimo gracias al samoyedo la próxima media hora Jaemin se la pasa haciendo tarea. El perro permaneció echado a sus pies esperando por un poco de atención.

Un par de toques en la puerta llaman la atención de ambos, Jeno supo al instante que se trata de Chenle por su aroma.

—Bien, ya que no pretendo que me vean trabajando al lado de un perro porque me llamarían loco, trabajaremos aquí.

Chenle entra a la habitación sin permiso, consigo trae varios libros entre esos el que Jeno le pidió.

Sera difícil para ambos entenderse y más porque no quieren levantar sospechas ante Jaemin.

Jeno ladea la cabeza para que entiendan que se encuentra confundido por las palabras del chino.

—¿Nana no te ha contado? — le pregunta —El profesor Park te asignó como nuestro compañero ya que Jeno desapareció— le platica.

Toma asiento en el piso junto al samoyedo.

—¿Por qué le hablas como si entendiera?

Jaemin está confundido, no sabe si reír por lo gracioso que se ve su amigo hablando con un perro o tacharlo de loco como lo comento el chino en un inicio.

Su pregunta es ignorada, Chenle toma el libro de hierbas poniéndolo frente a Jeno.

—A ver pulgoso, señala que es lo que se necesita para una buena poción de risa.

Jeno le gruñe por llamarlo pulgoso. De igual forma entiende a lo que se refiere realmente. Quiere que le diga cuáles son las hierbas necesarias para la pócima que debe hacer.

Coloca una de sus patas delanteras sobre la mano del chino después la puso sobre el libro.

Chenle abre el libro y pasa página por página lentamente para que Jeno pueda analizar su contenido.

Jaemin se encuentra boquiabierto, no pensó que el perro fuera tan inteligente como para saber que señalar.

Canela, azafrán, salvia y rosa mosqueta, esas son las flores que necesita. Faltan cuatro ingredientes más, pero eso solo podía decírselo a Chenle.

—Nana ¿Puedo llevarme al pulgoso?

Jeno acerca su hocico al oído del chino y le gruñe. Está tomándose bastantes confianzas ese mocoso, ya lo haría pagar cuando vuelva a la normalidad.

—No le digas así— alega el peliazul.

—Entonces llamémoslo Jeno.

—No.

El samoyedo que le saca sonrisas y lo está “enamorando” no merece llevar un nombre tan feo, aparte no quiere torturarse.

—Ya pensaré un nombre.

✨🐾

—¡Detente!

Chenle no paraba de reír histéricamente, Jeno le hace cosquillas con el hocico y de vez en cuando le muerde y jala la ropa como castigo por llamarlo pulgoso.

Alguien llama a la puerta. Pensando que es Jaemin, el chino abre sin preguntar. Se queda sorprendido al ver que se trata del profesor Park y el prefecto Tuan.

—¿Podemos pasar, joven Zhong? — pregunta gentilmente el prefecto.

—Claro— el mencionado se hace a un lado.

Jeno mueve la cola al ver quiénes son, cree ilusamente que tal vez el profesor fue para regresarlo a su forma humana.

—Joven Lee, espero que esté trabajando en la pócima que lo hará volver a ser humano.

Al escuchar eso no pudo evitar gruñir después ladró. Ahora entendía porque la mayoría lo llama tirano.

La situación lo tiene descontento, quiere, le urge volver a ser humano e ir con Jaemin para que le aclare lo que según había dicho y por lo cual no lo acepta.

Se acercó al profesor, le muerde la túnica y lo jaloneo con todo su coraje.

—¿Cómo es que Do no te ha despedido por hacer esto con los alumnos?

—Lo mismo me pregunto yo— comenta tirando de su túnica para que el perro la suelta.

—Por lo menos Lee es un perro— el prefecto Tuan resalta el lado bueno —Recuerdo cuando “ayudaste” a Yugyeom y Bambam— ríe por el recuerdo.

Se acerca a Chenle para contarle cómo es que habían pasado las cosas.

—Bambam terminó siendo una serpiente y casi mata del susto y horror a Yug.

Chenle hizo una anotación mental, nunca, en serio nunca aceptaría una pócima que viniera del profesor Park. No quería terminar siendo un gusano o una rata.

Jinyoung logrado su cometido de que Jeno le soltase, voltea a ver al chino.

—Aquí tiene, uno de los ingredientes que no podrá conseguir en otra parte— le entrega un pequeño frasco lleno de un líquido baboso transparente, lo observa y luego mira confundido al profesor, este solo se limitó a decirle: —No pregunte que es.

✨🐾

Viernes.

Las clases se suspendieron porque todos los docentes fueron llamados a una reunión de emergencia.

Chenle tiene todos los ingredientes listos y dispuestos a ser utilizados para ser la mejor poción de su grupo.

Canela, azafrán, salvia, rosa mosqueta, la cosa babosa que le dio el profesor, un mechón de pelo del samoyedo, lágrimas de hada y cabellos de ninfa.

Jaemin decide salir a dar un paseo por el enorme jardín que hay en la parte trasera de la institución.

Varios alumnos que lo ven pasar con el samoyedo andando a su lado cuchichean cosas como: “¿Por qué no ha sido suspendido por tener a su mascota en los dormitorios?”, las chicas se deshacen de ternura al ver al lindo perro que sigue como su amigo fiel al peliazul.

En su andar se topa con Xiaojun, toda su alegría se fue por un tubo al carajo. Verlo a él era recordar aquella conversación que mantuvo con Jeno y por la cual siempre rechaza al pelinegro.

↫ . ↫ . ↫

Caminaba rumbo a los dormitorios, solo debía doblar la esquina para entrar al edificio, pero se detuvo al escuchar la voz de Jeno.

No quería ser chismoso, sin embargo, se quedó oculto escuchando.

Con esta poción de amor lo tendré a mis pies.

Eso está prohibido.

Lo sé.

Deberíamos...

No se quedó a escuchar más, dio por sentado que hablaban de él y cómo es que Jeno pretendía darle una poción de amor para que por fin cediera. La sola idea lo hirió mucho y con mayor razón rechazaba al pelinegro.

Al inicio solo lo rechazaba porque le gustaba que Jeno le gritara al mundo que gustaba de él, le apenaba y a la vez le inflaba el ego por saber que solo tenía ojos para su persona, pero después de escuchar aquello la decepción e inseguridad se apoderaron de él.

↬ . ↬ . ↬

Sacude ese recuerdo de su mente, no vale la pena pensar en ello.

Camina tranquilamente por un sendero de tierra, la mayor parte del jardín está cubierto por flores de varios colores, varias mariposas y abejas volaban por el lugar.

Se aleja bastante de las instalaciones, quiere estar “solo” para pensar en cómo decirle a Jeno que dejara de insistir sin tener que decirle lo que escucho.

Se sienta a la sombra de un gran árbol mirando a la nada, tanto que dejó de prestarle atención al samoyedo.

Jeno guarda su distancia, sintió el cambio de ánimo en Jaemin y no quiere incomodarlo. Se queda sentado esperando a ser notado, diez, quince, veinte minutos pasaron así y el peliazul sigue perdido.

Jaemin sale de su ensoñación al sentir un ligero peso sobre sus piernas, mira hacia ese punto encontrándose con un par de flores, lilis blancas, busca al responsable de tal presente.

Ríe al ver al peludito a un costado suyo con las patas delanteras y el hocico llenos de tierra negra.

—¿Qué significa esto? ¿Acaso estás cortejándome?

Claro que no espera recibir una respuesta, solo lo pregunto en broma.

Jeno ante eso suelta un ladrido y mueve la cola efusivamente, acerca el hocico a la mejilla del chico haciendo enrojecer a Jaemin. Su corazón palpita aceleradamente.

“Jaemin contrólate, no puedes gustar de un perro ¡Por Dios!” piensa.

Para calmarse y alejar al samoyedo, toma una pequeña rama seca y la arroja lo más lejos que puede. Jeno piensa que eso es tonto, pero ya que, va en busca del pedazo de rama.

Los minutos pasan y el perro no regresa.

—¡Hola! — escucha.

Levanta la mirada topándose con Seok un alumno de un grado mayor, nunca le agrado a Jaemin porque tiene un aura muy oscura.

—Hola— contesta de manera seca y por pura cortesía.

Se pone de pie, caminaría lejos esperando encontrarse en el camino al samoyedo que de repente perdió de vista.

—¿Tan rápido te vas? — pregunta con fingido pesar.

Seok acorrala a Jaemin contra el tronco del árbol y su cuerpo acerca su nariz a los cabellos azules y aspira su aroma.

—Me gustas Jaemin, desde que te vi entre los alumnos de nuevo ingreso deseé que fueras mío, pero el molesto estorbo llamado Jeno tenía que interponerse.

Mordió cada palabra que escupía, se nota el coraje que le guarda al pelinegro por no permitir acercarse al chico tembloroso que tiene a su merced en ese momento.

—Para que las cosas fueran más rápidas pensé que sería buena idea darte una poción de amor. Lo platiqué con mis amigos y Lee nos escuchó, ese día peleamos, le di una paliza— ríe al recordar cómo le partió la cara a Jeno. Por su parte Jaemin recordó los moretones en el rostro del mencionado —El muy imbécil tiro la botella y la poción término esparcida en el suelo, le hubiera dejado en claro que no se entrometiera más conmigo, pero el estúpido de Xiaojun apareció.

Al escuchar eso cae en la cuenta de que la conversación que escuchó aquella vez no fueron palabras de Jeno.

Se siente estúpido y culpable, no le dio la oportunidad al pelinegro de explicar aquellas palabras, lo rechazó incontables veces cuando lo único que Jeno hizo todo ese tiempo fue protegerlo.

—Decidí que no valías la pena, deje de observarte— continúa narrando —No sirvió de nada todos los días te pensaba, creí que consiguiendo a alguien más te sacaría de mi mente y funcionó por un tiempo.

Acaricia la mejilla húmeda de Jaemin, no se percató en qué momento comenzó a derramar lágrimas. Se encuentra tan tenso y asustado, no puede mover ni un solo músculo.

Deseo que Jeno estuviera ahí.

—Y ahora llego a mis oídos que el estorboso Lee desapareció. Eso me deja con la oportunidad perfecta — Seok saca del bolsillo de su suéter una pequeña botella con contenido líquido rojizo —Se buen chico y bébelo todo.

Le toma de las mejillas con una sola mano y haciendo presión lo obliga a abrir la boca.

No concluye con sus planes pues siente un fuerte dolor en su pierna derecha, ambos escuchan un gruñido agresivo.

Cuando Jeno regresaba al lugar divisó la escena y la furia le hizo casi volar para llegar y encajarle los colmillos a ese maldito.

Había desaparecido porque quiso darle espacio a Jaemin porque supo que de alguna forma le hizo sentir incómodo y para que se calmara fue a dar una vuelta con la rama en el hocico.

Suelta un chillido agudo al sentir un fuerte golpe, Seok le reventó la botella en la cabeza.

—¿Qué está pasando aquí?

El profesor Park, el prefecto Tuan y el jardinero, llegan con la respiración agitada al lugar.

—Profesor, este perro rabioso me mordió, y-yo solo estaba ayudando al compañero Na porque lo vi muy pálido.

Seok miente como el cobarde que es, pero Jinyoung lo ha visto todo.

Tuan lleva a Jaemin a la enfermería, Park lleva a Seok ante el rector Do para explicar las cosas y que se le sancione debidamente y el jardinero por petición del profesor lleva a Jeno a su oficina.

✨🐾

Sábado por la mañana. Jaemin yace en su cama, no pudo conciliar el sueño en toda la noche.

Todo se encuentra bien con él, su falta de sueño deriva por la preocupación hacia el samoyedo del cual no supo nada después de salir de la enfermería.

Sin abandonar su cama alcanzó su teléfono, busca en su lista de contactos hasta dar con el que le interesa. Presiona el pequeño icono de teléfono para que comience a llamar, con nerviosismo selecciona la opción de altavoz, varios tonos después escucha la típica grabación de buzón de voz.

Lo intenta más de siete veces. ninguna llamada fue atendida por Jeno. Le duele muchísimo ser ignorado.

“¿Qué esperabas, después de rechazarlo cientos de veces? ¿En verdad esperas que responda?” se pregunta.

Vencido por la tristeza y preocupación se queda en el mismo sitio hasta medio día.

Chenle llega dispuesto a tirar su puerta sino le abre. Sólo por eso decide abandonar su cama.

—Te ves horrible— el chico entra sin permiso a la habitación botando los libros que tiene en las manos en la cama del peliazul —¿Y el pulgoso dónde está? — pregunta buscándolo por toda la habitación.

Jaemin no puede ocultar su pesar, se arroja a los brazos de Chenle y le cuenta todo lo que pasó el día anterior.

Al chino casi le da un colapso mental al enterarse de lo que ese bastardo de Seok le hizo al pelinegro. Se debate en decirle o no a Jaemin que el perro es Jeno. Al final se queda callado ese asunto debía ser esclarecido entre aquellos dos.

Después de que los ánimos se calman, Jaemin toma una ducha y luego por necedad del chino es arrastrado a la cafetería para que comiera algo.

—Tengo los ingredientes, pero no el procedimiento y no sé si volvamos a ver al pulgoso así que debemos apresurarnos y conseguir los ingredientes para la poción de la risa.

Jaemin solo asintió sin siquiera procesar las palabras de su amigo de lo contrario se habría percatado de que los ingredientes ya reunidos serían utilizados para otra pócima.

Todo el día se la pasaron de un lado a otro, revisando libros y yendo al invernadero para obtener las hierbas que necesitarían.

Por la noche Chenle se retira a su habitación, no sin antes decirle a Jaemin que si se siente mal no dudara en llamarlo.

Se tumba en la cama su agotamiento emocional es demasiado. Comenzó a dormitar.

A la lejanía escucho como raspan la puerta de la habitación, se levanta desorientado, tarda segundos en volver a la realidad.

Dubitativo se pone de pie y camina a la puerta.

Entreabre la puerta, su mirada se posa en un cuerpo peludo y blanco, los ojos le brillan y la sonrisa vuelve a dibujarse en su rostro al ver al samoyedo sentado frente a la puerta.

Lo deja pasar, una vez estando en la privacidad de su habitación se arrodilla frente al perro, le acaricia y lo abraza.

—Gracias por salvarme— le dice bajito. Deposita un casto beso en la cabeza del samoyedo.

Ambos van a la cama, Jaemin esta tan fatigado necesita dormir y tener al peludito echado a su lado le da tranquilidad y seguridad. Cae profundamente dormido casi al instante.

A la mañana siguiente, Jeno despierta primero, siente cosquillas en su oreja es por la respiración de Jaemin. Lo tiene abrazado como si se tratara de un peluche.

Se queda quieto no pretende despertar a Jaemin. Se pone a pensar en lo que el profesor Park le platico mientras le curaba la herida de la cabeza; el bastardo de Seok no fue expulsado eso le hizo enfurecer y comenzó a ladrarle al profesor, después sacó toda su furia con la alfombra que adornaba el piso de la oficina, la mordió, la rasgó con sus garras, la arrastró hasta dejarla como un hilacho mugroso.

Esa noche como castigo, Park lo dejó encerrado en la oficina no sin antes reprenderlo y decirle “perro malo”.

El sábado, ya más calmado espero por el profesor, este lo fulmino con la mirada, reviso su herida que había sanado bien y rápidamente, cuando ambos estuvieron completamente serenos el profesor terminó de contarle lo que acontecía con Seok.

No fue expulsado, pero tendría que enfrentar a los altos mandos que coordinaban las escuelas de magia, también se le había impuesto un castigo severo que no le quiso decir de qué se trataba aparte de que le darían una poción de olvido para que borrara a Jaemin y la receta de la poción de amor de su memoria.

Jeno no estaba muy conforme con eso, pero qué más da, cuando vuelva a ser humano no se despegaría nunca de Jaemin, lo cuidaría con su vida de cualquiera que lo viera indebidamente.

Sale de sus recuerdos al sentir suaves caricias en su cabeza, disfruto del toque.

Jaemin se incorpora no quería dejar de abrazar al peludito, pero debe hacer algo.

—Quiero practicar algo para mañana y tú me ayudaras— le comenta.

Tiene la esperanza de que el pelinegro aparezca para la presentación de pociones.

Se sentó en el suelo, Jeno bajo quedando sentado frente al peliazul. Ladeo la cabeza mostrando su confusión ante las palabras del chico.

—Tu tomaras el papel de Jeno ¿Esta bien?

Se aclara la garganta por los nervios y eso que aún no está frente al pelinegro -o eso creía él-. Comienza acariciando el suave pelaje de su cuello esperando calmar los nervios que le invaden.

—Jeno, yo te he rechazado tantas veces por un mal entendido— la voz le sale temblorosa.

Por su parte Jeno está más que confundido no entiende a dónde quiere llegar Jaemin o porque estaba haciendo eso. Lo que lo descoloca más fue ese: “te he rechazado por un mal entendido”.

—Te escuché hablar con Xiaojun sobre una poción de amor y al creer que recurrirías a ese método tan ruin, decidí seguir rechazándote porque me sentí herido, no te di la oportunidad de hablar y explicarte.

Shockeado así se encuentra Jeno, no niega que llegó a pensarlo, sin embargo, él mismo se abofeteo por siquiera haberlo meditado; ese método sería horrible y solo lo haría un vil patán y él no es como Seok.

—Ahora lo sé todo y me siento una horrible persona, sé que tal vez ya no quieras relacionarte conmigo, aun así ¿Quisiera saber si podrías perdonarme por juzgarte injustamente?

El corazón de Jeno comienza a latir ferozmente, el peliazul hasta para pedir disculpas se ve tan adorable. Si ya estaba enamorado de Jaemin ahora besaría el piso por donde pasará, lo vuelve loco de amor, si pudiera en ese momento se le hubiera echado encima para besarlo hasta que sus labios dolieran.

Se acerca a Jaemin restregándose en su pecho, pasa su nariz por su cuello y al final posa su hocico en la mejilla del peliazul.

—Espero que Jeno reaccione igual que tú— dice entre risillas.

✨🐾

Todos los alumnos están tensos, a algunos les escurre el sudor por la frente de los nervios que sienten por la presión de hacer la poción perfecta.

Jinyoung pasa al lugar de cada trío para que le digan que harán y revisar los ingredientes que ocuparan para las pociones.

Al llegar con Chenle, Jeamin y Jeno -samoyedo- sonríe.

—Viendo la complejidad de un par de pociones elegidas, les daré a todos un tiempo de treinta y cinco minutos para concluir el procedimiento— ajusta su reloj de arena con un simple hechizo —Comiencen.

Todos se ocupan en lo suyo que tener a un perro en el salón no fue gran atracción ni distracción.

Chenle saca los ingredientes que Jeno le solicito y espero indicaciones.

Jaemin le dice que él lo hará ya que había conseguido todo sin ayuda y era lo menos que podía hacer.

Jeno acerca un vaso de precipitados lleno de agua a Jaemin, este lo vierte en el caldero, después con una de sus patas señala el tubo de ensayo de las lágrimas de hada, siguió el azafrán, la cosa babosa que les dio el profesor, canela, el mechón de pelo del samoyedo, salvia, los cabellos de ninfa y la rosa mosqueta.

Dejan hervir el contenido por veinte minutos. Dejan reposar por cinco minutos y al final ya que esta frío vierten el líquido en una copa.

El tirano indica que se ha terminado el tiempo.

La mayoría logra concluir, otros tantos no. Hubo muchas pociones que fallaron y otras que mínimamente cumplieron con lo que prometía.

—Y para finalizar, la poción de los jóvenes Zhong, Na y Lee.

Se ahogan en sus nervios. Jeno está en la duda constante de ¿Y si no funcionaba? ¿Si se quedaba como un perro por siempre?

Chenle toma la copa y se la entrega al profesor, este la coloca en el suelo a un lado del escritorio y llama al samoyedo.

Ningún alumno entiende qué pasa ahí ¿No se suponía que el tirano debía probarla?

Jeno bebe de la copa.

El samoyedo es envuelto por una nube de humo, Jaemin quiso acercarse Chenle se lo impide.

La transformación vuelve a ser indolora, una vez se difumina el humo Jeno toma de las solapas de la túnica al profesor.

—No vuelva a hacer algo parecido, cree qu-

—Antes de reclamar algo joven Lee, sugiero que se vista— le interrumpe muy sonriente.

Jeno se mira encontrándose desnudo frente a toda la clase, frente a Jaemin. La vergüenza le invade, lo único que atina a hacer es ocultarse tras el profesor este se echa a reír dejando impresionados a todos.

Aun riendo se quita la túnica para cubrir la desnudez de su alumno.

—Bien, después del espectáculo— algunos alumnos silban haciendo sonrojar a Jeno —Prosigamos, aquellos que no concluyeron o que fallaron en sus pociones, los veré aquí a las dos de la mañana— las quejas no se hacen esperar —Tómenlo a déjenlo— sentencia.

En lo que Park aclara un par de puntos más Jeno mira de reojo a Jaemin quien le mira con un sonrojo en las mejillas, se regalan una sutil sonrisa ya tendrán tiempo para hablar.

—Para los que lograron el cometido, sus calificaciones se las haré llegar por la tarde— mira su reloj, faltan diez minutos para que concluya su clase —La clase a terminado, pueden retirarse.

Todos salen relajadamente, el salón tiene un hechizo que hace que todo vuelva a su lugar solo y limpio. El profesor también sale no sin antes pedirle a Jeno que entregue su túnica lo más pronto posible, también le devuelve su portafolio y uniforme.

Chenle le susurra una corta despedida a Jaemin y sale junto al profesor.

Estando a solas Jeno no se molesta en vestirse, se acercó al peliazul, le toma de las mejillas de la manera más delicada y acorta la distancia dejando un sutil beso sobre los labios ajenos.

—Sería muy estúpido de mi parte no querer relacionarme contigo Nana, me gustas tanto, muero de amor cada que te veo.

—Tú también me gustas.

Ambos sonríen amplia y felizmente al confesarse.

—¿Entonces ahora sí me darás una oportunidad? — pregunta el pelinegro a lo que Jaemin asintió sin dudar.

Después de eso se funden en un beso dulce que poco a poco iba subiendo de intensidad tanto que Jaemin pudo sentir como la calentura estaba haciendo de las suyas en la parte inferior de Jeno.

—De-deberías vestirte— sugiere alejándose un poco del pelinegro.

Una vez vestido los dos salien corriendo a la torre de enfrente, van cinco minutos tarde a su otra clase donde también debían rendir una prueba.

✨🐾

Jeno camina entre la nieve, hacía bastante frío, pero eso no es impedimento para ir de visita a casa de Jaemin.

Son vacaciones, las fiestas decembrinas están a la vuelta de la esquina y él quiso adelantarse y consiguió el regalo perfecto para su ahora novio.

Llega a su destino, toca el timbre, Jaemin no tarda nada en abrir la puerta. En sus manos tiene sus respectivas evaluaciones y las cartas que deliberarían si serían admitidos para cursar el segundo año en la escuela de magia.

Antes de entrar le quita el aliento a Jaemin con un beso.

Ambos obtuvieron un promedio casi perfecto y habían sido admitidos.

Recostados en el sofá, abrazándose, comienzan una relajada charla.

—Para reafirmar nuestro amor el profesor Park debería darte la poción de transformación a ti— bromea Jeno.

Jaemin ríe, niega con la cabeza no cree que fuera igual de lindo que Jeno cuando era un samoyedo. Suspira, ya una vez le comento al pelinegro que extrañaba al peludito.

—Mejor tu otra vez, me gustaba tu yo peludo.

Jaemin se acomoda quedando a horcajadas sobre el regazo de Jeno, este aprovecha para restregar su cara en el pecho del peliazul después oculta el rostro en su cuello aspirando su aroma, al final deja un suave beso en su mejilla, Jaemin gira su rostro y sin esperar besa con ahínco a su samoyedo favorito.

—Tengo un regalo para ti— dice Jeno sobre los labios de su novio.

—Espero que sea uno que valga la interrupción de mi pasatiempo favorito.

El pelinegro se pone de pie y va donde dejo la caja que traía consigo.

Con una gran sonrisa regresa sobre sus pasos, la deja sobre la mesa de centro y ánima a su novio a abrirla.

Los ojos de Jaemin brillan y una gran sonrisa se dibuja en su rostro. En el interior hay un cachorro samoyedo, lo toma y acaricia su suave pelaje.

—Es hermoso, gracias— besa su mejilla en forma de agradecimiento, sin duda tiene al mejor novio del mundo —Te amo— le susurra.

—Yo también te amo, con todo mi ser y en cualquiera de mis versiones.

Y para que le quedara claro a todos cuando volvieran a la escuela, el primer día gritaría por los altavoces que él era el novio de Na Jaemin.

🔮