Dirty talk
Para ese punto Katsuki podía llamarse a sí mismo, una persona afortunada, después de ser secuestrado, después de la guerra, de morir y revivir y de casi perder un brazo y aun estar en terapia (pero yendo en buen camino, ya que ya podía crear pequeñas explosiones) se podía decir que a Katsuki Bakugo lo había favorecido la vida.
Sin embargo, el hecho por el cual Katsuki se sentía tan dichoso no era nada de eso, si no que ahora y desde hacía tres meses tenía como novio a Izuku Midoriya.
Ambos habían pasado mucho tiempo juntos entre sus sesiones de fisioterapia, estudiando para sus clases atrasadas y entrenando para poder seguir el ritmo de sus compañeros después de la guerra y todas sus heridas.
Por lo mismo en algún momento Katsuki se dio cuenta de que quería pasar más tiempo con Izuku del que ya pasaba, que quería besar sus rosados labios, que quería abrazarlo cuando vieran películas y hacer todo ese tipo de mierdas que hacen los novios, y bueno él no se caracterizaba por ser una persona cobarde.
Un día tomó al pecoso de la mano y lo arrastró a ground beta (Izuku en un momento le preguntó si iban a pelear, Katsuki solo rodó los ojos, ya habían pasado ese punto) y finalmente se confesó, le dijo cómo se sentía y que quería e Izuku aceptó sus sentimientos, y desde ese día han sido una pareja estable, amorosa y feliz.
Es decir, como no podría serlo si desde que “murió” Katsuki volvió como otra persona, mucho más tranquilo, más abierto a los sentimientos que tenía y también a expresarlos. Además de que el pequeño nerd de mierda era la cosa más linda, tierna y adorable de todo el planeta, por lo que querer a ese rollo de canela era bastante fácil.
Izuku no solo lo había salvado a él en incontables veces, sino que al haber salvado al mundo de AFO y Shigaraki, se había convertido en el héroe más querido de Japón y cuando la gente conoció su dulce personalidad lo amaron aún más. Todos querían acariciar la cabeza del lindo conejito verde.
Cosa un poco diferente a lo que quería hacer Katsuki con ese conejito.
Para ese momento y después de tres meses de besos candentes, de suaves caricias en lugares que le ponían la piel de gallina y de que sus hormonas adolescentes lo tuvieran cachondo cada vez que veía el trasero de su novio, Katsuki en lo único en lo que podía pensar era en una sola cosa.
Y aunque habían llegado a segunda base (se habían pajeado un par de veces juntos) nunca habían podido llegar más allá. La primera vez que las cosas se estaban poniendo más caliente, ninguno de los dos tenía lubricante, después cuando estaban en la habitación de Katsuki, Kirishima estaba jugando un estúpido juego y les mató todo el ambiente, y en más de una ocasión se habían visto interrumpidos en el mejor momento por alguno de sus compañeros.
El rubio tenía la sospecha que el Icy-hot quería verlos o algo, porque ya era la tercera vez que los interrumpía.
Pero ya nada de eso importaba porque Katsuki tenía un plan. Hacía unas semanas su padre lo había llamado y le había dicho que él y su madre se irían a un crucero de la moda o algo así y que estarían varios días fuera. De inmediato Katsuki pensó en su casa, su pobre casa que estaría sola y sin nadie para que la cuidara.
Ese día bajó las escaleras hasta la sala común de los dormitorios con una sonrisa, tenía listo su plan para llevarse a su novio a casa por el fin de semana y pasarlo…bueno de la mejor forma que pudieran.
—Hey nerd —dijo cuando llegó hasta la mesa donde su novio estaba desayunando.
En seguida el pecoso sonrió en grande y saltó a abrazarlo vibrando de felicidad. ¿Como Katsuki no podía amar a ese tonto tan hermoso?
—¡Kacchan! buenos días ¿dormiste bien? —preguntó sin soltarlo del todo mirándolo hacia arriba con ojos brillantes.
—Si, ¿y tú? —preguntó de vuelta levantando los mechones para besar su frente mientras el pecoso murmuraba un bien y lo volvía a apretar.
—Oye —lo llamó para que lo mirara nuevamente—. Te tengo una propuesta —dijo levantando una ceja sonriendo y la cara pecosa de Izuku se iluminó aún más, provocando que tanto Katsuki como sus compañeros que pasaban por la sala común casi quedaran ciegos.
—¿Iremos a otra cita? las citas de Kacchan son geniales —dijo emocionado.
—Bueno, se podría decir que es una especie de cita —Izuku lo miró curioso—. Es una sorpresa, pero quiero que liberes todo el fin de semana desde el viernes después de clases.
—¿Me llevarás de viaje? —preguntó risueño el pecoso.
—Déjate sorprender pequeño conejito —le dijo pellizcando su nariz—. Por ahora termina tu desayuno o llegaremos tarde a clases.
.
Finalmente el viernes llegó y Katsuki estaba emocionado, después de clases había hecho una pequeña mochila con un poco de ropa y lo que pudieran necesitar, pasó a buscar al emocionado peliverde a su habitación y salieron del campus de la mano.
No les tomó mucho tiempo llegar hasta su casa de infancia, la cual estaba totalmente vacía y a oscuras a esas horas de la tarde noche.
—¿Kacchan? ¿qué hacemos aquí? tía Mitsuki no me dijo nada…
Katsuki interrumpió a su novio pasando un brazo por sus hombros y besando su sien con cariño.
—La bruja y mi padre están de viaje, tenemos la casa para nosotros —respondió sonriendo como un depredador mirando a su presa.
De inmediato el pecoso se tapó la cara sonrojada con su brazo e hipó sin decir nada, a sabiendas de lo que harían en una casa solos, Katsuki solo pudo reír a carcajadas y arrastrar a su novio al interior de la casa.
El rubio sabía que nadie los interrumpiría en el tiempo en que estuvieran allí solos, por lo que se tomó su tiempo para hacer una deliciosa cena y comer en un ambiente tranquilo conversando de todo lo que el nerd quisiera conversar.
Y una vez ambos se habían preparado para ir a la cama el rubio arrinconó a su presa en su habitación. Izuku se veía delicioso acostado en su cama, vestido solo con una de sus viejas camisetas y un boxer, dejando sus largas y musculosas piernas a la lujuriosa vista de Katsuki.
—Kacc…
La voz del peliverde se cortó cuando Katsuki avanzó hasta él, se coló entre sus piernas y comenzó a besarlo suavemente.
Los labios de Izuku eran suaves, y sabía a la misma pasta dental de Katsuki, eso lo emocionó aún más, el pensar que al día siguiente su novio olería como él, al usar su shampoo y su jabón. Decidido pasó las manos por sus lechosas piernas, deleitándose con lo suave que eran a pesar de lo musculosas que eran.
Apretó su trasero y el peliverde jadeó en respuesta tan receptivo a todas las caricias que Katsuki le daba.
—Te ves tan bonito debajo de mi —dijo el rubio quitándose la camiseta y tirándola por cualquier parte.
—Kacchan es el más guapo —respondió el pecoso paseando sus manos por los abdominales marcados del rubio—. Tan poderoso y fuerte… —suspiró—. Kacchan me pone tan cachondo.
El rubio sonrió al no ser el único en ese estado de excitación después de solo unos cuantos besos y unas caricias. Determinado a llegar hasta el final, desvistió al pecoso y ambos siguieron con sus caricias excitantes y preparándose.
Katsuki se llenó los dedos de lubricante e introdujo el primero en la entrada del peliverde sin dejar de masturbarlo con su otra mano. Su polla dolía pero Izuku era en lo único que podía pensar y el único al que podía tocar.
Jugó con la entrada del pecoso hasta que pudo meter un segundo dedo y los abrió como tijera, buscando el punto dulce de su novio para volverlo loco de placer.
—¡Ah! Kacchan se siente bien… Tus manos… Las manos de Kacchan me tocan tan bien…—jadeaba—. ¡Dios! —gritó cuando Katsuki alcanzó su próstata—. Ya…ya Kacchan méteme la polla… ahora, necesito tu polla…
El pecoso le dio un pequeño empujón y lo alejó para después cambiar de posiciones y sentarse a horcajadas sobre él. Katsuki jadeo al ver a su deslumbrante novio encima suyo listo para empaparse con su polla.
—¡Joder! —gruñó el rubio cuando el pecoso alineó su miembro con su entrada.
—Kacchan… —gimió a medida que se deslizaba centímetro a centímetro.
Izuku siguió avanzando hasta que su miembro estuvo completamente enterrado en el cálido interior, Katsuki casi puso los ojos en blanco del placer y tuvo que mantener la cintura del peliverde quieta antes de que se corriera con solo meterla.
—¡Ah!... la polla de Kacchan es aún mejor…. —gimió moviendo sus caderas—. Me llenas tanto… mira Kacchan.
El pecoso se estiró y Katsuki pudo ver exactamente como la punta de su polla asomaba en el bajo vientre de Izuku.
—¡Mierda Izuku! —Katsuki sintió que se podía correr solo con esa vista.
—Más…más…más profundo Kacchan —el pecoso no dejaba de saltar llevando las manos de Katsuki a sus pezones—. Quiero que Kacchan me folle siempre…se siente rico…
Sin dejar de gemir Izuku se apoyó en su pecho y comenzó a mover su trasero lentamente de arriba a abajo, deslizando su miembro dentro y fuera, a un ritmo que le hacía apretar los dientes. El interior de Izuku se sentía cálido, húmedo y resbaladizo, si fuera por él se quedaría por siempre en aquel lugar.
Lamentablemente su cerebro estaba tan frito de placer, que no era capaz de articular palabras, solo gruñidos lastimeros.
Katsuki estaba perdido en los deliciosos movimientos de su novio hasta que sintió como sus bolas se apretaban y su orgasmo comenzaba a aflorar, por una parte lo único que quería era correrse, pero por otro lado, quería estar en aquel lugar para siempre.
—Joder… Zuzu me voy a correr —murmuró como pudo tratando de aguantar cada sentón del trasero de Japón.
—Si…si Kacchan córrete dentro de mí —jadeó el pecoso tomando su propio miembro y deslizando su mano de arriba a abajo—. Lléname cariño… quiero tu semen chorreando de mi por días.
Santa mierda
Solo bastaron esas palabras y la vista que tenía enfrente para que su polla explotara en el interior del pecoso. Al mismo tiempo que este se corría manchando todo su pecho sin importarle nada.
Izuku aguantó su orgasmo hasta que ambos se sintieron sin hueso, extasiados por haber tocado el cielo y jadeantes por el esfuerzo. Y sin sacarlo de su interior o cuidado alguno, se dejó caer sobre su pecho mientras recuperaban las funciones cerebrales como para hablar.
Katsuki paseó sus dedos por la espalda desnuda del peliverde, su cuerpo aun hormigueaba de placer pos coidal cuando habló.
—Mierda nerd, nunca hubiera pensado que esas palabras salieran de tu linda boquita —dijo en un tono burlón pero tomando las mejillas pecosas para acercarlo y besarlo.
—Kacchan —reclamó mortificado y totalmente sonrojado—. Yo… no sé… se sentía muy bien —Katsuki se carcajeó.
—No te preocupes nadie en el mundo nunca va a saber que el tierno y adorable héroe Deku es en realidad una pequeña putita en la cama —rió.
—¡Basta Kacchan! es solo para ti —dijo esto último en un susurro.
Con esto empezamos el kiktober, por temas personales iré un poco más lento pero haré la mayoría de los promt espero le den mucho amor a esta nueva aventura ❣️