Chapter 1
Sung Min suspira profundamente mientras camina hacia la entrada de la escuela.
—Por fin ingresamos. Creí que no iba a pasar el examen de admisión —dice nervioso.
De repente, recibe un golpe ligero en la cabeza por parte de su amigo sung min, quien llega corriendo para alcanzarlo.
—¡Oye! ¿Qué te pasa? —se queja yeong min, frotándose la cabeza mientras se detiene.
—¿Por qué no me esperaste? —gruñe sung Min—. Te levanté, pero no sé qué haces en el baño que tardas siglos en salir. La próxima vez, si te tardas así, ¡te sacaré yo mismo! —dice yeong mín con una sonrisa entre juguetona y molesta.
—Está bien, está bien —responde Sung Min, algo resignado—. Cuando lo dices tú, sé que lo dices en serio. —Un escalofrío lo recorre.
Ambos entran a la escuela, y Yeong Min elige un asiento cerca de la ventana. Desde allí, mira hacia la cancha donde algunos estudiantes de un año superior juegan.
—Esos chicos se ven muy atléticos —murmura Sung Min, apareciendo de repente a su lado, lo que provoca que Yeong Min salte del susto.
—¡¿Qué te pasa?! —Yeong Min lo mira con el ceño fruncido—. ¿Por qué siempre apareces así?
Sin pensarlo, le da un golpe suave en la cabeza.
—¡Ay! Solo vine a sentarme, no es para tanto —se queja Sung Min, riendo mientras se acomoda en la silla de al lado.
Yeong Min rueda los ojos, aún agitado por la sorpresa, pero pronto vuelve su atención a los chicos en la cancha.
—Mira, esos chicos son muy populares, ¿no? —dice, tratando de cambiar de tema.
Sung Min asiente, pero luego suelta una pequeña risa burlona.
—¿Te gusta alguno? Eres muy atractivo, seguro alguno cae ante tu "belleza" —comenta sarcásticamente.
—¡Ja, ja, ja! No digas tonterías, Sung Min —responde Yeong Min, divertido—. Oye… —baja la voz—. ¿No deberíamos hacer algunos amigos? —murmura mientras mira alrededor del aula y observa a sus compañeros.
—Tienes razón. ¿Y si le hablamos a ese chico de allá? —Sung Min señala a un joven sentado en una esquina, solo—. Se ve muy solitario.
Justo en ese momento, el chico se levanta y se une a un grupo que pasa por allí. Sung Min se ríe de manera sarcástica.
—Olvídalo, parece estar muy bien acompañado.
De repente, una voz femenina interrumpe su conversación.
—¡Disculpen! —dice una chica tímidamente, sosteniendo algunos folletos—. ¿Les gustaría unirse a mi club?