Tuya por Completo

Todos los derechos reservados Β©

Sinopsis

πΈπ‘™π‘™π‘Ž π‘ π‘œπ‘™π‘œ π‘žπ‘’π‘’π‘Ÿπ‘–Μπ‘Ž π‘Žπ‘π‘™π‘Žπ‘Ÿπ‘Žπ‘Ÿ 𝑒𝑙 π‘π‘Žπ‘ π‘Žπ‘‘π‘œ 𝐸́𝑙 π‘›π‘œ π‘π‘Ÿπ‘’π‘–Μπ‘Ž 𝑒𝑛 π‘’π‘™π‘™π‘Ž π΄π‘šπ‘π‘Žπ‘  π‘£π‘–π‘‘π‘Žπ‘  𝑠𝑒 π‘Ÿπ‘’π‘’π‘›π‘π‘’π‘’π‘›π‘‘π‘Ÿπ‘Ž 𝑦 𝑠𝑒 𝑒𝑛𝑣𝑒𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 π‘›π‘’π‘’π‘£π‘Žπ‘šπ‘’π‘›π‘‘π‘’ π‘π‘œπ‘Ÿ π‘π‘Žπ‘’π‘ π‘Ž 𝑑𝑒𝑙 π‘‘π‘’π‘ π‘‘π‘–π‘›π‘œ,π‘’π‘›π‘Ž π‘ π‘–π‘šπ‘π‘™π‘’ π‘π‘Žπ‘ π‘’π‘Žπ‘™π‘–π‘‘π‘Žπ‘‘ ¿𝑂 π‘Žπ‘™π‘”π‘œ π‘šπ‘ŽΜπ‘  π‘žπ‘’π‘’ π‘’π‘ π‘œ? ΒΏπ‘†π‘’π‘Ÿπ‘ŽΜ π‘žπ‘’π‘’ 𝑒𝑛 π‘£π‘’π‘Ÿπ‘‘π‘Žπ‘‘ π‘‘π‘œπ‘›π‘‘π‘’ π’‰π‘’π‘π‘œ π‘“π‘’π‘’π‘”π‘œ π‘‘π‘œπ‘‘π‘Žπ‘£π‘–Μπ‘Ž π‘žπ‘’π‘’π‘‘π‘Žπ‘› π‘™π‘Žπ‘  π‘π‘’π‘›π‘–π‘§π‘Žπ‘ ?

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Jen-Mei
Estado:
En proceso
CapΓ­tulos:
8
Rating
n/a
ClasificaciΓ³n por edades:
18+

CapΓ­tulo 1

Me miro por ΓΊltima vez en la cΓ‘mara del mΓ³vil. HacΓ­a mucho tiempo que no salΓ­a sin tener a alguien a mi lado. Normalmente salgo con Valentina porque ella es mucho mΓ‘s alegre que yo. Me saca a las fiestas, consigue que baile y me divierta. Es como una hermana que siempre estΓ‘ pendiente de lo que necesitas.


Paso los dedos por mi cabello para acomodarlo un poco ya que a pesar de que lo desenredΓ© unas veinte veces, ya estΓ‘ desorganizado. Salgo del taxi y subo las escaleras con mucho cuidado para no caerme. Al parecer gastar tanto dinero en unos estΓΊpidos zapatos que solo usarΓ© un par de veces fue una mala idea. Mis tobillos tiemblan un poco, supongo que es porque nunca uso zapatos altos y si me midieran el pulso estarΓ­a a mil por segundo. Creo que nunca antes he estado tan nerviosa como ahora. ΒΏQuiΓ©n me asegura que todas esas horas de trabajo no fueron en vano? Y sΓ­, es verdad que tengo un poco de seguidores por Wattpad pero una editorial es algo mucho mΓ‘s serio que una aplicaciΓ³n de internet. Ansiosa me acomodo el vestido y entro. Como me lo esperaba todo estΓ‘ decorado con extrema elegancia. Me siento rara en un lugar como este pero si quiero que mi libro sea publicado tendrΓ© que aguantarme. Los diferentes olores del bufΓ© me tientan a lanzarme sobre Γ©l pero lo primero que dijo Valentina fue precisamente eso. Tengo que socializar y olvidar la comida. Cuando estoy ansiosa o nerviosa me da por comer. Y mucho. En cuanto a lo de socializar puede sonar bastante fΓ‘cil cuando hay una enorme multitud de personas pero por imposible que parezca ninguna de ellas me llama la atenciΓ³n. Su ΓΊnica preocupaciΓ³n tiene que ver en cΓ³mo gastar su dinero y en cΓ³mo conseguir lo mΓ‘s caro para presumirlo ante los demΓ‘s mientras que yo tuve que ahorrar durante mΓ‘s de dos meses para poder comprar lo que llevo puesto. No tengo nada en comΓΊn con estas personas.


Cojo una copa de champΓ‘n que me brinda un camarero y busco un lugar apartado donde poder estar en paz. Me quedo cerca de un gran ventanal bebiendo y mirando a los demΓ‘s sin saber quΓ© hacer hasta que esta se me acaba. Por lo menos puedo beber algo.


"Seguro que a Val tampoco le gusta esa idea jaja"


Concentro mi atenciΓ³n en los demΓ‘s, hablan y hablan y hablan sin parar pero sin subir demasiado la voz. Cojo otra copa y camino por el lugar en busca de una distracciΓ³n. Mi cabeza estΓ‘ un poco mareada, la bebida no me cae muy bien y por muy poco que tome, enseguida estoy borracha. La mΓΊsica clΓ‘sica ahora se convierte en una de mis favoritas luego de estar media hora escuchΓ‘ndola. Vago entre las personas con el alcohol en las venas. No puedo creer que con tan poco ya estΓ© medio tonta. Soy un desastre. Me distraigo caminando y sin darme cuenta tropiezo con un seΓ±or. Tuve que recobrar el equilibrio rΓ‘pidamente y de no ser por su ayuda hubiera caΓ­do al suelo enfrente de todos. Mi torpeza puede llegar a ser legendaria.


–Ups


Es lo ΓΊnico que logro articular. Siento mis mejillas calentarse casi al instante. Llevo una mano a mi boca y me disculpo apenada.


–DiscΓΊlpeme, no veΓ­a por dΓ³nde andaba.


Γ‰l solo sonrΓ­e quitΓ‘ndole importancia al asunto. SentΓ­ como mi alma volvΓ­a al cuerpo Β‘Por dios! ΒΏPor quΓ© tengo que ser tan patosa? Tal vez si hubiera sido con otra persona se formarΓ­a un escΓ‘ndalo donde probablemente me darΓ­an ganas de que la tierra me tragara.


–Seguro que debe de pensar quΓ© soy una loca borracha, pero le juro que no fue mi intenciΓ³n… yo solo no… ay dios… quΓ© vergΓΌenza.


El hombre soltΓ³ una carcajada y yo me quedΓ© sin saber quΓ© hacer ΒΏSe estΓ‘ riendo de mΓ­? Β‘Ay madre quΓ© vergΓΌenza!


–DΓ­game joven ΒΏCΓ³mo se llama?


–Eh… este…


Bueno, si me estΓ‘ pidiendo el nombre no creo que sea para algo malo.


–Marian.


–Vaya, Marian ΒΏQuΓ© la ha traΓ­do aquΓ­?


Pienso en quΓ© responder, pues conociΓ©ndome en cualquier momento se me enreda la lengua como tonta.


–Pues… digamos que es un asunto complicado.


–Mi padre solΓ­a decir que uno mismo es quien complica las cosas.


–AtrΓ‘s de un sueΓ±o– susurro


ΒΏQuΓ© rayos dije? Ni yo misma entenderΓ­a mis explicaciones tan raras


–Estoy aquΓ­ en busca de un viejo sueΓ±o.


Me mira fijamente con una expresiΓ³n rara. Se queda en silencio durante unos segundos y luego sonrΓ­e melancΓ³lico.


–TenΓ­a mΓ‘s o menos tu edad cuando construΓ­ mi empresa... Si hubiera tenido a alguien como yo en ese entonces, las cosas hubieran sido muy distintas.


Finjo que entendΓ­ todo asintiendo a lo que dice, aunque mis pensamientos estΓ‘n dispersos.


–Y bien, Marian, ΒΏcuΓ‘l es ese gran sueΓ±o?


–Me gusta escribir... digamos que...


Β‘InterrupciΓ³n!


–‘SeΓ±or Williams! Hace tiempo que no lo veΓ­a por acΓ‘.


Justo en ese momento, apareciΓ³ una mujer de mediana edad, algo agitada, impidiendo que continuara. Ella le dijo algo sobre no sΓ© quΓ© de no sΓ© quiΓ©n y mencionΓ³ un nombre que hizo que me quedara en pausa. Comenzaron a hablar de lo mucho que le habΓ­a pasado en la vida y blablablΓ‘, hasta que el seΓ±or se disculpa conmigo y me da una tarjeta.


–Disculpa, querida, pero tengo un asunto que atender β€”dice con una amabilidad genuinaβ€”. Me encantarΓ­a leer algo de lo que has escrito.


DiciΓ©ndome esto, desaparece en la multitud junto a la mujer, dejΓ‘ndome ahΓ­, analizando todo lo que acaba de pasar. Β‘Espera! ΒΏSeΓ±or Williams? Parpadeo un par de veces, perpleja. Esto no puede ser real. ΒΏEl mismo Williams que sale en la televisiΓ³n? No sΓ© si reΓ­r o llorar. Miro la tarjeta en mi mano, aΓΊn sin poder creerlo. Β‘Esto no puede ser real!


Segida por la emociΓ³n del momento, busco nuevamente una copa de champΓ‘n y la bebo hasta que veo unas escaleras. Β‘Me agobia tanta gente! Sin pensarlo dos veces, subo. Me llevan al segundo piso de la casa, donde milagrosamente no hay nadie. La tranquilidad aquΓ­ es hermosa, en contraste con el bullicio del piso de abajo. Una ventana abierta deja entrar una fuerte brisa y, a unos metros de distancia, un enorme Γ‘rbol de la casa vecina me observa. El canto de las aves me tranquiliza, y cierro los ojos para disfrutar de la brisa que mueve mi cabello a su antojo. Llevo la copa a mis labios; el frΓ­o contenido baja por mi garganta, complaciendo mis sentidos. Nunca antes habΓ­a probado el champΓ‘n rosado; es mucho mejor que el champΓ‘n normal, aunque de todas formas sigo prefiriendo las cremas.


Cuando abro los ojos y miro al costado, casi me da un infarto. Β‘Ay, madrecita! ΒΏDe dΓ³nde saliΓ³ este? Un hombre alto, de cabellos negros y ojos verdeazulados, con una mandΓ­bula un poco cuadrada y un rostro extremadamente atractivo, me mira fijamente, aunque mi escasa visiΓ³n no logra enfocar bien. La miopΓ­a es un asco...


–No era mi intenciΓ³n asustarla, β€”dijo, mostrΓ‘ndome una hermosa sonrisa de dientes blanquΓ­simos. Hasta su voz es muy atractiva. Mis mejillas se calientan y algo en mi interior reviviΓ³ con una sensaciΓ³n curiosa.


Miro por la ventana, dejando la copa de champΓ‘n en el marco sin mirar su rostro, intentando recomponerme.


–Estaba distraΓ­da.


Siento su mirada que me recorre de arriba hacia abajo detenidamente. Aprovecho que me estΓ‘ mirando para fijarme mejor en Γ©l. Hay algo que me resulta muy familiar, pero mi cabeza dando vueltas no me ayuda a recordar. Nos quedamos mirΓ‘ndonos fijamente sin decir una palabra.


Una ola de sensaciones atraviesa mi cuerpo. La tensiΓ³n se hace presente con cada segundo que pasa. Dice algo que no logro entender, se pasa una mano por el pelo y sonrΓ­e. Β‘Oh, no! Creo que estoy delirando. DeberΓ­a irme y dejar de mirarlo, deberΓ­a alejarme del peligro que representan esos ojos cuando por fin reconozco quiΓ©n es. Por eso me siento de esa forma, por eso mi corazΓ³n late como loco… porque es Γ©l… la persona que fue mi mayor oportunidad para ser feliz.


–La he visto abajo y me preguntaba si eras tΓΊ β€”dice.


Se pasa la mano izquierda nuevamente por el cabello y se lo revuelve un poco mientras sonrΓ­e. Cada centΓ­metro de mΓ­ enloquece y no me gusta para nada cΓ³mo me estoy sintiendo, pero a la vez amo esta sensaciΓ³n. Estoy hecha todo un lΓ­o. Un lΓ­o enorme que nunca pensΓ© que volverΓ­a a tener. Levanto la mirada del suelo para fijarme en su rostro. EstΓ‘ nervioso. Lo sΓ© porque se pasa las manos por el pelo muy seguido y tiene una sonrisa nerviosa que no se le ha borrado desde que lo vi. Algo tΓ­pico en Γ©l. Muchos buenos recuerdos pasan por mi mente junto con un sentimiento de culpabilidad. ΒΏCΓ³mo no lo reconocΓ­ desde el primer momento? Claro, aunque con ese cambio quiΓ©n lo iba a reconocer y encima todo me da vueltas por la bebida, apenas me fijΓ© en su rostro. Estoy medio borracha por lo que no es exactamente el mejor momento para reencontrarme con sentimientos pasados. PodrΓ­a hacer o decir alguna estupidez.


Esta persona que estΓ‘ en frente de mΓ­ es diferente a la que yo conocΓ­ hace unos aΓ±os atrΓ‘s. Solo hace falta mirarlo a los ojos para darse cuenta de que no es el mismo. Una sonrisa se apoderΓ³ de mi rostro. No es que seamos amigos, pero nos conocemos. Tenemos nuestra historia, una rara y complicada, pero es nuestra historia.


–Sam… obvio que no te olvidΓ©.


Se encoge de hombros para quitarle importancia. Me da una mirada con algo que no reconocΓ­ muy bien, tal vez fue insignificancia o algo de odio. Y ahΓ­ es cuando puse los pies sobre la tierra. SΓ­ que cambiaron las cosas. Yo cambiΓ© y Sam tambiΓ©n lo hizo.


–Ha pasado mucho tiempo, Marian.


Samuel es alguien que en el pasado representΓ³ la ayuda que me abriΓ³ los ojos. Yo solo lo vi unas pocas veces antes de que me comenzara a gustar. Mike trabajaba para Sam, pero en aquel entonces Samuel era un chico de ciudad con un aspecto diferente. Le gustaba vestir con chalecos de cuero, vaqueros, camisetas. Ahora parece uno de esos chicos arrogantes, o mejor dicho, "un niΓ±o rico". Mike ademΓ‘s de ser su chofer era un amigo hasta el dΓ­a en que se le ocurriΓ³ llevarme para que conociera a su jefe, ese del que tanto hablaba. Pero todo saliΓ³ mal como todas las otras veces en las que salΓ­ con Mike.


–Te ves diferente.


–SerΓ‘ porque ya no estoy con Mike.


Β«Gracias a tu ayudaΒ». Se lo querΓ­a decir, pero las palabras no salieron.


–Al fin lo dejaste, tal vez por eso te ves mΓ‘s linda.


ΒΏEso era un elogio? Β‘Ay no! ΒΏPor quΓ© de tantas personas en el mundo me tuve que topar con Sam? Realmente nunca estuve con Mike luego de que conocΓ­ mejor a Samuel. Lo jodΓ­ todo por culpa de Mike y no es que haya tenido muchas opciones.


–Yo… no debí…


No sΓ© ni por dΓ³nde comenzar a hablar. Me pasaron tantas cosas, tuve tantos motivos que me vi obligada a hacer lo que hice. Si yo hubiera podido elegir, jamΓ‘s, pero nunca jamΓ‘s estarΓ­amos de esta forma. Como dos extraΓ±os que hablan sobre cΓ³mo le va la vida para luego volver a ellas como si nada de lo que hablaron le importara tres pepinos.


–No importa Mar, ya lo superΓ©. Ya te superΓ©. Puedes hablar tranquilamente.


«Ya te superé».


SΓ© que me merezco todo su indiferencia, pero… la vida no es justa. Sus palabras fueron directamente a mi corazΓ³n como un puΓ±al. Un fuerte vacΓ­o se hizo presente, me costΓ³ respirar por el dolor. ΒΏPor quΓ© la vida le da a manos llenas a algunos mientras que a otros solo malos dΓ­as? Odio con todo mi corazΓ³n a Mike, ya que por su culpa mi vida se arruinΓ³ y me convirtiΓ³ en lo que soy ahora. Una mujer rota por dentro, cansada de ser daΓ±ada y daΓ±ar por esas heridas.


–¿Y cΓ³mo va todo?


Pues mi hermano se muriΓ³ y mi sobrina se quedΓ³ en un paΓ­s lejos de su familia donde no tiene ningΓΊn tipo de protecciΓ³n. Β‘Ah! TambiΓ©n hace mΓ‘s de un aΓ±o que no veo a mi familia. Mejor no me puede ir, ΒΏcierto? AdemΓ‘s de que apenas tengo para pagar el alquiler y sobrevivir.


–Bien… si tengo suerte hasta puedo tener mi propio libro.


Fingir que nada malo me pasa y pensar en las cosas buenas te va a llevar por un buen camino. Muy bien por ti, Marian.


Me digo a mΓ­ misma con ironΓ­a. Aunque tampoco puedo contarle todo, no quiero dar pena.


–Me alegro mucho por ti, te lo mereces. Ese siempre ha sido tu mΓ‘s grande sueΓ±o.


SentΓ­ un poco de sarcasmo en su voz, pero Γ©l es asΓ­, un dΓ­a es el mejor hombre de la tierra y al otro es de lo mΓ‘s gilipollas. Por lo menos asΓ­ era con los demΓ‘s. Ahora que formo parte de los "demΓ‘s" tengo que acostumbrarme.


–¿Y quΓ© hay de ti?


–Me va de maravilla. ΒΏQuΓ© mΓ‘s puedo pedir? β€”creo que solo lo dice de boca para afueraβ€”. No puedo quejarme.


Da un paso al frente seguido de otro un poco mΓ‘s lento.


–Puedo tener a la mujer que quiera y donde quiera.


Mi estΓ³mago se revolviΓ³ cuando imaginΓ© a Samuel siendo uno de esos tΓ­os mujeriegos que estΓ‘n con una diferente cada dΓ­a. Duele desde dentro, en lo mΓ‘s profundo de mi ser, en el lugar que creΓ­ que no podrΓ­a ser capaz de tener un daΓ±o mayor del que ya tiene. Su vida era asΓ­ antes de que yo llegara, supongo que regresa a los viejos hΓ‘bitos.


–Ya… seguro que es asΓ­.


–¿Y quΓ© te trae por aquΓ­?


–Trabajo. ΒΏY tΓΊ?


–Lo mismo, pero mΓ‘s obligado.


Suelto una risa medio tonta. ΒΏPero que me pasa? SΓ© que soy tonta de nacimiento, pero vaya.


–¿CΓ³mo asΓ­? ΒΏTu jefe te obligΓ³ a venir?


Asiente. β€”Aveces no sΓ© si es bueno tener a tu padre como jefe.


Ahora que lo pienso bien… nunca me contΓ³ sobre nada de eso, apenas sabΓ­a algo de su familia y cosas tan simples como el trabajo o su color favorito.


–Si es como mi padre, definitivamente preferirΓ­a trabajar en otro lado.


Nunca lleguΓ© a conocer a su padre, pero si es como su madre podrΓ­a decir que tuve suerte.


–Mmm… bueno… nos vemos por ahΓ­, supongo.


Β‘Dios, quΓ© incΓ³modo! ΒΏNos vemos por ahΓ­? Β‘QuΓ© ridΓ­culo sonΓ³ eso! Se limita a solo asentir y mirar para otro lado mientras yo bajaba las escaleras lo mΓ‘s rΓ‘pido posible tratando de salir de todo ese papel estrella donde quedΓ© como tonta. PrΓ‘cticamente salgo corriendo. Β‘JesΓΊs! SoltΓ© una carcajada que llamΓ³ mΓ‘s atenciΓ³n de la que necesitaba. Β‘Solo esto me pasa a mΓ­! Justamente en este dΓ­a, en este lugar, tiene que aparecer Christian y luego de tanto tiempo… ΒΏPor quΓ© este mundo vive en contra de mi integridad emocional? Β‘Ya te digo que no es fΓ‘cil! Es que todo te pasa a ti, Marian.


–‘Oh, aquΓ­ estΓ‘s! PensΓ© que te habΓ­as ido.


Es el mismo seΓ±or de hace un rato. Me ha parecido bastante amable; si hubiera sido otro seguro que me forma un escΓ‘ndalo.


–Disculpa por dejarte asΓ­ de repente β€”me encojo de hombrosβ€”. Pero quΓ© maleducado soy, no me he presentado.


Extiende su mano y, con timidez, le acepto el saludo.


–William, mucho gusto.


Y sin darme cuenta, diez minutos despuΓ©s ya estΓ‘bamos charlando como si fuΓ©ramos amigos de toda la vida. Β‘Joder! Β‘QuΓ© carΓ‘cter tan juvenil tiene este tipo! Es muy fΓ‘cil hablar de cualquier cosa con Γ©l, hasta te saca una sonrisa. Estuvimos hablando durante al menos media hora hasta que llegΓ³ el momento en que alguien mΓ‘s volviΓ³ a necesitar de su presencia.


–¿Es que esta gente no habla? Β‘Esto parece un velorio con el silencio que hay! Β‘Ponga algo de mΓΊsica!


SonreΓ­. β€”ΒΏNo es usted quien organiza todo esto?


–‘Para nada! Estas birrias las organiza la tonta de Olivia.


–Debe de tener mucha suerte esa tal Olivia, jaja.


–Ella me odia.


–Ya quisiera yo tener un jefe como usted. ΒΏDe quΓ© se podrΓ­a quejar la gente?


Todo lugar serΓ­a mejor que el puto bar en el que trabajo. Yo y los borrachos no nos llevamos muy bien. Digamos que principalmente el querido hijo de mi jefe es lo peor de todo. Β‘Me vive mirando el culo, el muy desgraciado! Su simple presencia hace que lo quiera ahorcar.


–El mΓ­o es todo un viejo cascarrabias con un hijo demasiado... ΒΏCΓ³mo decirlo?... ΒΏImbΓ©cil? Su ΓΊnica funciΓ³n es mirar el culo a las jovencitas.


Se queda analizando mis palabras por demasiado tiempo, mirΓ‘ndome con una expresiΓ³n bastante rara. ΒΏSerΓ‘ que hablΓ© de mΓ‘s? Β‘Soy una bocazas! Β‘Ay, Marian! ΒΏPor quΓ© no puedes mantener la boquita cerrada?


–¿Y si te dijera que podrΓ­as comprobarlo por ti misma?


ΒΏComprobarlo? Ya ni siquiera sΓ© de quΓ© estaba hablando. ΒΏComprobar quΓ©? Mi cabeza estΓ‘ demasiado mal; todo me da vueltas.


–¿Te gustarΓ­a ser mi secretaria?


Sus palabras se repiten en mi cabeza. ΒΏSecretaria? ΒΏYo? Si apenas sΓ© hablar sin trabarme.


–La verdad me encantarΓ­a, pero... jamΓ‘s en la vida he hecho algo como eso... ΒΏY si... hago todo mal?


–No seas tonta, niΓ±a. Tienes un talento que nadie en mi jodida empresa tiene. Sabes escuchar y ser sincera, eso es un gran tesoro.


ΒΏUn talento? ΒΏYo? Pero si lo ΓΊnico que tengo es ser patosa y tener una lengua mal hablada. Tanto pensar creo que ya me estaba afectando porque de repente el dolor de cabeza aumentΓ³ drΓ‘sticamente y las palabras del seΓ±or Williams se iban disolviendo con el murmullo de la multitud que sonaba demasiado lejos. ΒΏPor quΓ© todo se pone negro?...


<<<π‘€π‘Žπ‘Ÿπ‘–π‘Žπ‘›, ¿𝑠𝑒 π‘’π‘›π‘π‘’π‘’π‘›π‘‘π‘Ÿπ‘Ž 𝑏𝑖𝑒𝑛?>


Las palabras comenzaron a sonar mΓ‘s como un susurro y fue lo ΓΊltimo que recuerdo antes de que mi cuerpo cayera al suelo prΓ‘cticamente inconsciente. Rodeada de oscuridad, con la voz de Williams al fondo:


<<<𝑄𝑒𝑒 π‘›π‘Žπ‘‘π‘–π‘’ 𝑠𝑒 π‘Žπ‘ π‘’π‘ π‘‘π‘’, π‘ π‘œπ‘™π‘œ 𝑠𝑒 π’‰π‘Ž π‘‘π‘’π‘ π‘šπ‘Žπ‘‘π‘Žπ‘‘π‘œ>>>


Y las imΓ‘genes de un recuerdo no tan grato comenzaron a sonar en mi cabeza...