Un último baile
—¡Dale más fuerte Tomura! —gritó el chico de pelo negro haciendo reír al resto.
—Veamos si puedes aguantar esto, nerd de mierda —la voz de Shigaraki resonaba en el baño desierto, cruel y aterradora.
Izuku, jadeante, intentaba tomar aire en esos segundos de respiro cuando Tomura sacaba su cabeza del retrete de la escuela, solo para, instantes después, volver a sumergirla con la misma violencia. El agua sucia lo rodeaba mientras Izuku luchaba por cubrirse el estómago con los brazos, tratando de esquivar los golpes que venían sin descanso. Todo estaba dando vueltas a su alrededor.
Aquella era una escena que se repetía en variadas ocasiones Shigaraki y su grupo de amigos se dedicaban a molestar e intimidar a gran parte de la escuela, pero hacía unos cuantos meses, el grupo que había sido nombrado por el resto de los alumnos como la “Liga de los villanos” por su comportamiento violento y cruel, habían tomado a Izuku como su objetivo principal.
Izuku era un buen estudiante, tenía buenas calificaciones y buen comportamiento, y a parte de su grupo de amigos y su novio no se relacionaba mucho con el resto de la escuela además pertenecía al club de cine de la escuela por lo que no podía llegar a entender en qué momento se había ganado el odio de Tomura y su grupo.
Le resultaba aún más incomprensible considerando que Shigaraki era su vecino de enfrente y se conocían desde pequeños, tiempos en donde Tomura se consideraba su hermano mayor y siempre cuido de Izuku que era un par de años menor que él.
El pecoso siempre atribuyó el cambio de comportamiento del peliblanco a las juntas que ahora tenía y es que desde que había entrado en la preparatoria se comenzó a juntar con Touya Todoroki el niño problemático de la familia Todoroki y el hermano mayor de uno de sus mejor amigo Shoto. También se juntaba con Shuichi Iguchi y Jin Bubaigawara dos repitentes que a lo único que iban a la escuela era a provocar problemas, y por ultimo la única chica del grupo, Himiko Toga, la rubia era tan sádica como el villano de alguna película de terror.
El pecoso estaba hecho un bolita en medio del baño ahora que Tomura se había aburrido de meter su cabeza en el retrete, cubriéndose lo mejor posible de los golpes que los chicos mayores le propinaban cuando a lo lejos escuchó fuertes gritos y la puerta por fin fue abierta.
Su novio Katsuki había venido a ayudarlo.
Lamentablemente media hora después, ambos aún estaban en el suelo del baño adoloridos y magullados, tratando de recuperarse de los golpes que habían recibido.
A Katsuki le había avisado que Shigaraki de nuevo se había llevado a Izuku a los baños y fue con toda la confianza hasta allí para enfrentarse al idiota, y por lo menos lo hizo bien al ahuyentar a la loca de Toga que hacía guardia a las afueras, sin embargo, una vez dentro no esperaba tener que enfrentarse al resto de los imbéciles él solo. Así que todo había terminado con los dos adolescentes golpeados y magullados, con un sentimiento de impotencia y tristeza.
—Lo siento Kacchan, tú también terminaste en la misma situación que yo —dijo en un susurró bajo el pecoso, con los ojos llenos de lágrimas.
—Está bien bebé, lo me importa lo que me hagan esos imbéciles de mierda, mientras pueda evitar que esos golpes lleguen a ti —respondió el rubio tomando al peliverde de las mejillas y poder besarlo suavemente—. Será mejor que nos limpiemos y vayamos al club, las clases ya tienen que haber terminado—. Katsuki le acarició el rostro con suavidad, limpiándole una lágrima.
El rubio ayudó a Izuku a ponerse de pie, se limpiaron un poco la sangre y la suciedad de la cara, arreglaron su uniforme lo mejor que se podía y salieron en dirección a la sala del club, aquel era su lugar seguro así que estarían tranquilos el resto de la tarde.
Estaban casi a finales de octubre así que con el resto del club (Tenya, Shoto y Denki) habían decidido analizar películas de terror. Aquel era un tema que a Izuku y a Katsuki les gustaba mucho, les encantaba tener citas en casa, acurrucarse en el sofá de alguna de sus salas y ver películas de miedo.
Por lo que decidieron que en esa ocasión verían películas antiguas, Tenya vería El día de los muertos, Shoto El resplandor, Denki It, Katsuki Pesadilla en Elm street e Izuku Viernes 13.
La Idea era que cada uno vieras las películas y que hicieran un análisis de ellas, el tiro de cámara, la historia el terror al que apuntaban etc, y podrían juntarse el mismo 31 de octubre a hablar de sus análisis y a comentar las películas, el día de Halloween que era en poco más de una semana, ya que el edificio de la escuela en sí estaría sin nadie porque todos estarían en la fiesta de halloween en el gimnasio cerrado.
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Katsuki e Izuku habían decidido ver las películas que les tocaban juntos y hacer sus análisis juntos, por lo que se pusieron de acuerdo en verlas el sábado, ambos estaban emocionados y esperaban que los dos días que faltaban pasaran rápido.
Sin embargo esos dos días habían sido el infierno para Izuku, ya que había recibido el acoso, los insultos, y los golpes de Tomura habían sido más crueles e intensos que nunca, como si no tuviera otra cosa que hacer más que hacerle daño al pecoso.
Así que allí estaban el sábado por la noche en casa de Izuku, Inko, su madre tenía turno nocturno en el hospital ese día así que tenían toda la noche para ver las películas y avanzar con sus reportes, pero en el interior Izuku no tenía deseos de hacer nada.
El constante acoso de Shigaraki y su grupo habían mermado la poca confianza dentro del pecoso, y poco y nada quedaba de sus sonrisas alegres y los sonrojos que siempre aparecían, desde que el peliblanco lo había puesto como objetivo el peliverde poco a poco se iba apagando.
Katsuki lo notaba día tras día, sintiendo cómo algo se desgarraba en su interior al verlo así. Y para ese punto no sabía qué hacer, ni cómo ayudarlo, en primer lugar Izuku tenía prohibido que su madre se enterara del bullying que sufría, y es que el padre de Shigaraki no era nadie más que el jefe de su madre, y si ella hacía algo correría el riesgo de perder su trabajo.
El pecoso tampoco quería que el colegio se viera involucrado, no quería que su buen historial se viera afectado y menos aún quería que sus amigos intervinieran, no permitiría por ningún motivo que sus amigos sufrieran la ira de la liga sobre ellos.
Era por eso que cada vez más estaba más solo y aislado del resto y solo permitía a Katsuki estar cerca de él e intervenir en algunas ocasiones, pero aquello estaba mermando en su personalidad, tanto que en algunas ocasiones había pensado que realmente no valía la pena el seguir luchando.
La noche de películas transcurrió tranquilamente y sin incidentes, se atiborraron de comida grasienta y palomitas, hablaron de cada una de las películas hasta bien entrada la noche y después se fueron a acostar a la habitación del pecoso.
—Kacchan —la voz de Izuku rompió el silencio en medio de la oscuridad, cuando ya estaban acostados uno al lado del otro. Katsuki respondió con un leve “mmh”, esperando que continuara—. Creo que la única forma en que el acoso de Tomura termine es…si yo ya no estoy —Katsuki abrió los ojos de inmediato, el sueño desapareció por completo. Volteó hacia Izuku, que lo miraba con los ojos llenos de tristeza y resignación.
—¿Qué… a qué mierda te refieres? —preguntó, pero en su voz se notaba llena de pánico.
—A que si muero, estaré… todo estará mejor —respondió encogiéndose de hombros—. Solo Kacchan me extrañaría, pero Kacchan es genial e increíble, y sé que encontrara a alguien mejor que yo.
El corazón de Katsuki se detuvo, estaba en shock, no podía creer lo que Izuku le estaba diciendo, literalmente su novio, la persona que más amaba en el mundo, le estaba diciendo que atentar contra su propia vida era lo mejor en comparación a lo que estaba viviendo.
Realmente no estaba haciendo bien su trabajo como novio si Izuku aun con él a su lado estaba pensando así. Katsuki no podía permitir que eso sucediera, tenía que hacer algo.
—No —dijo rotundamente, y se movió para poder abrazar al pecoso, que lloraba suavemente—. Nunca encontraré a nadie mejor que tú, ¿me oyes? ni siquiera lo pienses, tu eres la única persona que he amado toda mi vida y que siempre voy a amar. No te atrevas a decir algo así nunca más.
—Pero…
—No…no voy a dejar que esto continúe —Katsuki apretó sus brazos alrededor de Izuku, como si temiera que fuera a desvanecerse.
En ese momento miró por encima de la cabeza peliverde y con la poca luz que se colaba por la ventana, sus ojos se posaron en las cajas de los bluray de las películas, y se le ocurrió como terminar con toda la mierda que tenían encima.
—Hay otra forma que se me ocurre para que vuelvas a ser feliz —terminó de decir con una sonrisa salvaje y decidida, típica de él.
Izuku parpadeó, confundido mientras Katsuki le tomó la mano y se inclinó hacia él, con sus ojos encendidos.
—Hay otra forma, Izuku. Podemos terminar con esto… y al mismo tiempo, hacer que el mundo sea un lugar mejor para vivir.
La determinación en la voz de Katsuki era inquebrantable, y en ese instante, Izuku supo que su novio estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para protegerlo. Pasaron el resto de la noche murmurando en la oscuridad, susurrando planes y estrategias. Hicieron una lista de todo lo que necesitarían para ejecutar el plan que Katsuki había ideado, planeando cada detalle para que nada pudiera salir mal.
Aquella noche, el peso en el pecho de Izuku comenzó a aligerarse. Por primera vez en mucho tiempo, tenía la esperanza de que las cosas podrían cambiar. Sabía que era arriesgado, sabía que estaban entrando en un territorio peligroso, pero, al menos, Katsuki estaba con él, dispuesto a enfrentarse a la oscuridad que los rodeaba.
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El resto de la semana pasó como un borrón para ambos adolescentes, entre las cosas que tenían que preparar y lo que tenían que comprar los días pasaron rápidamente, obviamente Tomura no dejó de molestar a Izuku pero por suerte lograron esconderse la mayoría del tiempo como para que recibieran una paliza como la última vez. Aun así, cada encuentro dejaba a Izuku más enfurecido y decidido a poner fin a la pesadilla.
El viernes finalmente llegó y Katsuki pasó a recoger a Izuku a su casa para ir juntos a la escuela, con el rostro más serio de lo habitual. Ambos lo hicieron con un bolso a parte de su mochila del día a día, pero nadie en casa se dio cuenta de la diferencia, o de los ojos cargados de determinación que brillaban bajo su calma exterior. Esa noche el plan era claro, después de la junta con el club se cambiaran sus disfraces, encontrarían el momento exacto, atacarían y se mezclarían con la gente de la fiesta nuevamente.
Era un plan simple y sencillo que podrían seguir y llevar a cabo sin que nadie los descubriera, aunque eso no evitaba que la pareja se sintiera nerviosa y hasta cierto punto estresada, pero estaban convencidos que sí hacían las cosas bien, sus vidas y las de muchos más serían mejor.
Sobre todo Katsuki que veía esta como una oportunidad para salvar a su novio que con cada día y paliza que soportaba se hundía más y más en la oscuridad, el rubio realmente tenía más miedo de no poder alcanzar al pecoso en esa oscuridad y que terminara tomando su propia vida, que hacer lo que habían planeado para ese día.
Durante las clases en la mañana las cosas estuvieron normales, tanto Izuku como Katsuki se aseguraron de guardar sus disfraces en sus casilleros al igual como lo habían hecho la mayoría de los alumnos que se quedaría en la escuela hasta la fiesta, e hicieron todo lo que estuvo en sus manos para evitar confrontaciones con “la liga de villanos”, estuvieron siempre acompañados de sus grupos de amigos y así lograron sortear todo el día sin ningún incidente.
Una vez las clases terminaron cada estudiante se dirigió a sus diferentes clubes, al igual que Katsuki e Izuku que tomaron sus cosas y se dirigieron al salón habitual.
Cuando todos llegaron comenzaron a hablar de las películas que habían visto, comentaron lo que les habían parecido y las conclusiones a las que llegaron, una de las más impresionantes fue la de Katsuki que con un análisis frío y agudo, explicó como en Pesadilla, producto de todo el trauma que había sufrido Freddy en su vida, la forma en la que nació, el bullying del que fue víctima en la escuela y lo repudiado que era en el pueblo, fueron factores bastante fuertes para que se convirtiera en el maníaco asesino cuando murió.
Izuku también comentó que en Viernes 13, Jason lo único que quería era vengarse de las personas que no lo ayudaron a la hora de su muerte, de los adolescentes que vieron a un niño morir y no les preocupó un poco.
Con sus análisis todo el grupo llegaron a un acuerdo en que ya sean pequeños o grandes desencadenante podrían provocar que cualquiera pudiera convertirse en un psicópata que ataque y mate a las personas, y eso no pasaba solo en las película, solo bastaba mirar las noticias en los Estados Unidos para ver las matanzas en las escuelas a manos de los mismos estudiantes.
Todos se mostraron muy de acuerdo, lo que sí pasó desapercibida fue la larga mirada que se dirigieron Katsuki e Izuku y que reflejaba tanto de lo que estaría por pasar.
—Bien ¿ya terminamos? —preguntó un impaciente Denki—. Toshi me está esperando en la fiesta dice que ya empezó —dijo mostrando su teléfono con una foto que le había mandado su novio Hitoshi de la fiesta en el gimnasio.
En ella se podía ver claramente como tanto la cancha principal como sus paredes estaban decoradas con temas de terror y aunque estaba oscuro se podía ver a varías personas ya divirtiéndose.
—Oh es cierto, Uraraka también ya llegó —ésta vez era Iida que estaba hablando con su novia—. Será mejor que nos pongamos nuestros disfraces y vayamos para allá—.
Aunque Denki era el más emocionado por la fiesta todos le hicieron caso y sacaron sus trajes para cambiarse allí mismo.
Izuku saco unos jeans negros y rotos, ademas de una sudadera con capucha bastante roñosa y cuando estuvo vestido saco los accesorios acordes a su disfraz, una mascara de hockey pintada igual a la de Jason y un machete enorme.
Por otra parte Katsuki ya estaba listo con unos jeans igual negros un sweter de rayas rojas y verdes y estaba poneidno en su mano derecha un guante con 4 cuchillas reales.
—¡Wow se disfrazaron de los personajes de sus películas! —exclamó emocionado Denki.
—Solo no hagan lo que ellos hicieron —dijo en broma Shoto, haciendo reír a los demás, pero sudar frío a la pareja.
—¿Están todos listos? —preguntó Iida.
—Espera solo nos falta el último toque —murmuró el pecoso.
Katsuki sacó de uno de sus bolsos un frasco que contenía un líquido espeso y rojo, y con el atomizador roció la “sangre” en sus ropas, en la máscara de Izuku y en sus armas para hacer más real sus disfraces, y que para cuando estuvieran cubiertos de sangre real nadie se diera cuenta.
Al llegar a la fiesta ya estaba todo en ambiente, la música, las decoraciones, la comida e incluso habían algunas personas bailando y divirtiéndose con los diferentes disfraces que todos llevaban.
—Los veo al fondo, cerca de la puerta de los vestuarios —dijo Katsuki cuando el grupo ya se había separado y solo él e Izuku estaban cerca de la mesa de snacks donde había bebidas papas y otras cosas.
El pecoso disimuladamente volteó el rostro y los vio allí, molestando e intimidando a todo el que se atreviera a pasar cerca de ellos, eso lo enfureció, ni siquiera la gente podía disfrutar de una fiesta en paz, sin que Shigaraki y su grupo estuviera haciendo problemas, por suerte eso acabaría esa misma noche.
—No les quites los ojos de encima —susurró el pecoso.
Así pasaron un rato deambulando por la fiesta saludando a sus amigos, comiendo lo que había en las mesas, pero siempre con un ojo encima del grupo de Tomura. No fue hasta alrededor de una hora después que el grupo se escabulló por la puerta de los vestuarios que debía haber estado cerrada para que por supuesto gente como ellos no se metiera allí.
Enseguida la pareja los siguió, sabían lo que el grupo haría así que se pararon afuera de la puerta durante unos minutos hasta sentir el olor característico de la marihuana, se aseguraron de que nadie los estuviera viendo y se metieron por la puerta.
Al entrar la zona de los vestuarios estaba completamente vacía, pero como la fuerte música de afuera se amortiguaba gracias a las gruesas paredes del lugar podían escuchar las risas y los gritos al interior de las duchas que desde afuera no eran perceptibles.
Se adentraron por el lugar nerviosos pero en completo silencio, y al dar la vuelta hacia las duchas vieron que de espalda estaban Iguchi y Bubaigawara y no dudaron en atacar a cada uno.
Katsuki desgarró la garganta del pelimorado con su cuchilla afilada entrando sin resistencia en la carne, haciendo que la sangre espesa y caliente saliera a chorros de su cuello manchando a su amigo peliblanco en frente, era tanta y salía tan rápido que cayó instantáneamente. Mientras Izuku enterró su machete desde la espalda hasta el pecho del rubio atravesándolo por completo justo en el corazón sin darle tiempo de reaccionar ni de decir una palabra también cayó con un golpe sordo.
El pánico se desató.
De inmediato Toga comenzó a gritar en tanto que Touya y Tomura miraban con horror como la sangre no dejaba de manchar el suelo donde sus amigos estaban ya muertos.
—¡PERO QUE MIERDA! —por un segundo Izuku pensó que aquel grito desgarraría la garganta de Touya.
—¡NO NO NO NO! —gritaba descontrolada Toga.
Los tres chicos que quedaban en las duchas gritaban descontrolados, pero nadie los escucharía, la música afuera estaba demasiado alta, nadie los vendría a ayudar, al igual que nadie había ayudado a Izuku cuando estos lo habían golpeado.
Izuku y Katsuki avanzaron sin inmortales pisar la sangre en el suelo hacia el pelinegro y la chica. Toga se había hecho un ovillo en la esquina más alejada mientras que Touya se alejaba con cada paso que daba la pareja.
El pecoso fue directo donde la rubia, la chica lo había intimidado en incontables ocasiones, nunca lo había golpeado, su acoso era peor, Toga decía estar enamorada de Izuku y siempre lo andaba tocando y hasta pasaba su lengua por el rostro de Izuku. El solo recordar esas cosas le dieron más ganas de deshacerse de ella.
—¿Me matarás Izuku-chan? —preguntó la rubia riéndose como una maniaca con los ojos increíblemente dilatados producto de las drogas que había consumido.
Quizás pensaba que todo eso era una alucinación producto de ellas.
—Por supuesto que lo haré —dijo y sin darle la oportunidad de reaccionar, dejó caer su machete sobre la cabeza rubia enterrándolo hasta la mitad del cráneo. Acabando con su vida en un golpe certero.
Su corazón latía desbocado mientras intentaba con fuerza quitar el arma de la cabeza donde se había trabado pero poniendo un pie sobre uno de sus inertes hombros logró zafarlo.
Todo esto mentiras Katsuki intentaba enterrar sus cuchillos en la garganta de Touya pero este las evitaba como podía, y aunque el rubio había logrado hacer unas profundas heridas en el pecho el pelinegro aun seguía luchando y a Katsuki se le hacía difícil atraparlo.
Y fue peor cuando Izuku aún estaba ocupado con Toga, Shigaraki se lanzó sobre Katsuki para detenerlo.
Lamentablemente para Tomura, si algo Izuku no iba permitir era que su novio saliera herido, así que al sacar el machete lo enterró con la misma fuerza en una de las piernas del peliblanco haciéndolo caer gritando, le había desgarrado toda la piel y el músculo impidiéndole caminar, dejándolo inmovilizado mientras se encargaban del pelinegro.
Lo arrinconaron en una esquina, el aire era denso, el olor a la sangre los rodeaba pero para ese punto todos estaba en completo silencio y solo se podía escuchar a lo lejos la música de la fiesta donde todos los demás se divertían, sin saber la masacre que ocurría a metros de ellos.
—Por favor…por favor Izuku soy el hermano de tu mejor amigo —intentaba razonar el pelinegro, que con la respiración agitada y las manos temblorosas extendidas pretendía mantenerlos alejados de él—. No me puedes hacer esto.
—Eso no te importó cuando me golpeabas, ¿no? —respondió el peliverde mirándolo con desprecio.
No se dejaría amedrentar, ya estaban aquí, a mitad del trabajo, no se detendría y menos por Touya Todoroki que no solo hacía daño en la escuela, sino que también en su casa y a su familia, Izuku sabía perfectamente las veces que el pelinegro había golpeado a su madre y a su hermana Fuyumi e incluso más de una vez a Shoto solo porque sí.
—No te preocupes nadie te extrañara bastardo demente —dijo Katsuki elevando sus garras al mismo tiempo que Izuku levantó su machete.
Con una herida profunda en el pecho y la cara completamente cortada y destrozada, el pelinegro resbaló por la pared con los ojos completamente abiertos y vacíos, su vida se consumió.
Ahora su atención estaba puesta sólo en Tomura, que los miraba desde abajo con el miedo reflejado en sus ojos, tal y como Katsuki lo quería, cagándose de miedo. Aun así el imbécil no decía nada, al parecer no rogaría por su vida.
—¿Por qué? —fue la simple pregunta qué hizo Izuku, pero el peliblanco no abrió la boca.
—Te hizo una pregunta —gruñó Katsuki agachándose a su lado y enterrando uno de los cuchillos en su garganta, provocando que un hilo de sangre corriera por su cuello.
—Lo escogiste a él —escupió con los dientes apretados, mirando a Izuku pero haciendo una mueca hacia Katsuki.
—¿Qué mierda? —preguntó el rubio descolocado por la respuesta. E Izuku se veía igualmente confundido.
—Lo escogiste a él, en vez de a mi ¡que siempre te he amado! —gritó el peliblanco—. ¡Siempre has sido mío!
—Dios, estás realmente loco, si de verdad lo amabas nunca debiste tocarle un pelo —Katsuki estaba realmente furioso, y se notaba en su voz que era tan baja que daba miedo.
—¡Me golpeaste, me insultaste, me humillaste! —no se podía ver realmente a través de la máscara pero Katsuki sabía que el pecoso estaba llorando—. ¡Éramos amigos! —gritó.
—Te lo merecías —respondió en un susurró el otro—. Me dejaste solo.
Aquello fue lo que rebalsó el vaso de Izuku, Tomura no mostraba ningún arrepentimiento e incluso justificaba sus hechos, lo que significaba que lo seguiría haciendo sin importarle nada y el pecoso ya no estaba para aguantar más.
—Tu no me merecías que es diferente —murmuró en un tono completamente frío.
Katsuki se puso de pie y se paró al lado de Izuku dejando el camino libre.
—Es todo tuyo bebé —dijo después de besar su cuello suavemente.
Y por supuesto el pecoso no esperó más, Shigaraki no se merecía ni un segundo mas de aire, y aunque sus manos pecosas temblaban y su corazón no dejaba de latir como si estuviera en una maratón, miró al peliblanco directamente a los ojos y lentamente enterró su machete en su pecho sin perderse ni por un segundo como la sangre brotaba de la boca de Tomura y poco a poco su asquerosa vida se apagó por fin.
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Después de eso les tomó unos cuantos minutos poder calmarse y recuperar se lo que habían hecho sobre todo Izuku que aún lloraba incontrolablemente en los brazos de su novio, que lo sostenía intentando calmarlo con las manos temblorosas, sacudidos por lo que acababan de hacer y conscientes de que no podían perder más tiempo.
Por suerte no había desaparecido durante demasiado tiempo y los 15 minutos que habían estado fuera era la coartada perfecta de que fueron a hacer algún rapidín en alguna parte cerca de la fiesta.
Se revisaron, ninguno tenía heridas ni nada parecido y la sangre que los cubría se mezclaba perfectamente con la sangre falsa que se habían aplicado antes, nadie notaría la diferencia en la fiesta a oscuras durante la noche.
—Estás bien… estaremos bien —susurró Katsuki besando con cariño sus rizos desordenados. E Izuku asintió listo para ponerse en marcha.
Sin embargo justo cuando estaba a punto de salir la puerta que daba hacía el exterior se abrió de golpe y dos chicos riéndose entraron mientras se besaban.
La pareja se quedó completamente paralizada, habían sido descubiertos, en ningún caso pensaron que la puerta que daba hacía afuera de las duchas estaría abierta en la noche, pero se habían equivocado y ahora Shinso y Denki los miraba atónitos.
—¿Que… —Denki no podía hablar.
Todo el lugar estaba lleno de sangre en el suelo, las paredes, las duchas y los cuerpos inertes esparcidos por el suelo mostrando una escena macabra.
Izuku miró a Katsuki con desesperación. No había excusa posible, ninguna salida a esa verdad que colgaba en el aire como una cuerda tirante a punto de romperse.
—Denki… —Katsuki habló sin saber que decir, pero decidido a proteger a Izuku por todos los medios.
Lo que ninguno de los dos esperaba era que Shinso pasara el brazo por encima de los hombros del rubio, le dijera algo al oído y después de una larga mirada entre ellos el ojiambar asintiera volviendo a mirar a la pareja frente a ellos.
—Vamos, ustedes han estado todo este tiempo con nosotros —dijo el rubio tomando la mano de Izuku suavemente.
—¿Que… —intentó preguntar el pecoso.
Katsuki miró a Shinso incrédulo y lleno de sospecha, pero algo en la seriedad de su mirada le dio una sensación de un extraño alivio, casi como si mirara a un cómplice.
—Hacer esto pasó muchas veces por mi cabeza —dijo el pelimorado en un tono sombrío—. No podía seguir aguantando el daño que le estaban haciendo a mi pajarito —murmuró refiriéndose a su novio.
Denki, con una sonrisa, abrazó a Izuku y, con un tono descarado, se unió al plan sin vacilación.
—Hemos estado todo este rato divirtiéndonos los cuatro, ya sabes —dijo guiñándole un ojo a Katsuki y tirando de la mano del peliverde para salir del lugar.
—¡¿Ha?! ¿yo y el zombie? no, nunca jamás —rebatió Katsuki.
—No, pero estoy seguro de que te gustaría mirarnos a Izuku y a mi —se burló Denki abrazando al pecoso.
—Yo…yo… —Izuku intentó hablar, pero las palabras no salían. El rubor invadió su rostro, y un sentimiento confuso lo golpeó al comprender que estaban encubriendo lo ocurrido.
Izuku y Katsuki intercambiaron una última mirada, tomaron aire y salieron de las duchas.
Así los cuatro chicos se alejaron de la horrible escena, teniendo una coartada perfecta con la ayuda de sus amigos, volverían a entrar a la fiesta como si nada hubiera pasado y si alguien preguntaba…bueno Izuku y Denki se veían realmente bien como para que todos creyeran lo que “habían estado haciendo”.
Finalmente nadie en la escuela extrañaría al grupo que los aterrorizó a todos, nadie quería tener que lidiar con villanos en sus vidas, y ahora definitivamente el mundo era un lugar mejor.