Capítulo 1
Encuentro.
Es una hermosa mañana de otoño, las hojas secas de los árboles se desprenden por el viento que sopla, cada vez más frío, las aves presienten que es momento de partir a lugares más cálidos.
Es precisamente el frío el que agobia a una chica que se encuentra sentada frente a un estanque en el parque de la ciudad de México, no importa el año en que esto ocurre, al parecer se trata de una historia que puede ocurrir en cualquier momento en cualquier lugar y en cualquier época.
Veamos, la chica que anteriormente vimos, se encuentra llorando, ¿Qué pasara con ella? Es muy linda, tiene un rostro angelical, ojos pequeños, cejas medio pobladas de color café claro, labios pequeños y rosados, cabello corto hasta los hombros y de color café también, es delgada, debe medir un metro con 60 centímetros, una bufanda de color beige rodea su cuello, viste un suéter de estambre color verde botella, falda tipo escolar y calcetas hasta la rodilla, sus zapatos son mocasines, creo que es estudiante, pero no lleva mochila, que raro, sigue llorando, dice algo.
- Jamás debí hacer esa tonta apuesta.
¿A que apuesta se refiere? Escuchemos más, dejemos que la historia inicie ahora.
- No, ¡suéltame! – Se escucha a lo lejos, cerca del puente que cruza el estanque donde se encuentra la chica misteriosa.
La chica se levanta rápido y ve como un chico huye de alguien, por no poner atención al frente, se golpea la frente y cae hacia el estanque inconsciente, la chica no sabe si el estanque es profundo, no pone mucho interés en lo ocurrido pero pasan algunos segundos y el chico no sale, solo se ven unas cuantas burbujas en la superficie del agua "Pop" se revienta una, la chica se preocupa y al ver que ya paso un minuto, se lanza al estanque para rescatarlo, nada apresurada para llegar al lugar donde cayó, al llegar se sumerge y logra encontrarlo, lo toma de la sudadera que viste y lo consigue sacar a flote, el chico aturdido entre abre los ojos y mira por un instante a su salvadora, pero ¿Qué? El chico la mira con alas de ángel en la espalda y una luz radiante, luego se desmaya.
¿Qué fue eso? El chico escucha en su cabeza varias voces mientras no puede ver nada, todo es oscuro para él, las voces no cesan, "¿Qué pasó?" preguntan, "Fue la chica, ¿La chica lo tiro al estanque? No tonto, la chica lo rescato, a ya entiendo" Los murmullos se van aclarando mientras el chico siente presión en su pecho, la chica le aplica RCP.
- Vamos amigo, respira, respira, 1, 2, 3, 4.
La chica se acerca a los labios del chico, le da respiración de boca a boca y el abre los ojos, es una escena bastante graciosa, que oportuno, ¿No lo creen? La chica no se ha dado cuenta que ya despertó, así que se ven las mejillas del chico inflándose por el aire que la chica le brinda.
- Esta bien, si no despiertas tendré que recurrir a mi última técnica.
La chica le da tremenda bofetada al chico y una más por si acaso.
- ¡Despierta!
Grita la chica, el chico ya había despertado, pero con las bofetadas queda mareado. "Pobre chico" dicen los mirones que compadecen al chico, "Si no se murió por el golpe de la caída, la chica ya lo mató – Si, pobre"
La chica que tiene los ojos cerrados, se prepara para dar una bofetada más.
- Una más ¡Despierta!
Justo antes de que la mano de la chica llegue a la mejilla del chico, este se aleja asiéndose hacia atrás y gritando.
- Ya desperté, ya desperté, ¡Ya no me pegues!
Vaya, los encuentros entre las personas en ocasiones pueden ser muy raros, dejemos que la historia siga su curso, veamos qué pasa, los mirones se han ido, pero nosotros podemos seguir sin problema.
Chico -Tienes la mano pesada – dice con un gesto de dolor y llevándose la mano derecha a la mejilla.
Chica – Lo siento, me asuste, porque no despertabas, ¿Te sientes mejor?
Un flash back llega a la memoria del chico y ve a la chica con alas de ángel.
Chico – Tu... ¿Me sacaste del estanque? Si, fuiste tú, pero...
El chico ve fijamente a la chica, como si buscara algo en ella.
Chica – Te golpeaste fuerte la cabeza, ¿Qué buscas?
El chico le da la vuelta a la chica y ella lo sigue virando la cabeza y con una sonrisa nerviosa.
Chica – Me estas asustando, ¿Qué buscas?
Chico – No, nada, es solo que... ¡el demonio!...
Chica – ¿El demonio? ¿De que hablas? Ven, siéntate un momento.
El chico sigue a la chica que le ha tomado la mano para guiarlo a la banca del parque, mientras lo hace mira hacia todos lados con una expresión de alerta.
Chica – Actúas raro.
Chico - ¡Dios! Me duele la cabeza.
La chica junta sus manos y hace una reverencia al escuchar la palabra Dios, el chico la ve, pero no le toma mucha importancia.
Chico – Gracias, mírate, estas empapada por lanzarte al agua, me siento mal por eso.
Chica – No te preocupes Mac, es solo agua, se secará en unos minutos, tu vida es más importante.
Chico – De verdad gracias, ¡Dios, como me duele la frente!
La chica vuelve a juntar las manos y a hacer una reverencia, esta vez el chico pregunta.
Mac - ¿Por qué haces una reverencia cuando digo Dios, eres religiosa o algo así?
La chica vuelve a juntar las manos y hace reverencia, pero antes de levantar la mirada, ve fijamente la de Mac y se detiene, sonríe.
Chica – Jeje, no, no soy religiosa, es una muestra de respeto solamente, perdón, lo traigo desde el hogar.
Mac – Entiendo, también mis padres me inculcaron ese tipo de respeto, ¡Dios, necesito que se calme este dolor!
La chica antes de hacer la reverencia se detiene y ve a Mac.
Chica – Permíteme, veamos esa herida en la frente.
La chica levanta su mano derecha y frota la frente de Mac, una luz leve sale de su mano y lo cura, de pronto recuerda que Mac no debe saber sobre eso y la baja rápidamente y la esconde detrás de su espalda.
Mac – No inventes, ¿Tengo una herida? Pero no siento nada, es más ya no me duele.
Mac se toca la frente para sentir la herida, pero ya no hay nada.
Mac - ¡Wow! Tienes una mano mágica.
La chica cierra los ojos y sonríe, aún oculta sus manos con nerviosismo.
Chica – Si, eso me decía mi mamá también Mac.
Mac – Oye, pero no te dije mi nombre, ¿Cómo lo sabes?
La chica se queda atónita y con un chasquido hace aparecer en sus manos la billetera de Mac.
Chica – A, es que cuando te saque del estanque tome tu billetera para saber tus datos, disculpa, aquí la tienes.
La chica de la nada le devuelve la billetera a Mac, extiende su brazo izquierdo y para hacerlo.
Mac – Pero... ¿Cómo? Si la tenía...
Mac lleva su mano a la bolsa trasera del pantalón y se percata que no está la billetera.
Mac – No importa, gracias, a todo esto, ¿Cuál es tu nombre?
Chica – Me llamo Joseline, mucho gusto Mac.
Joseline extiende su brazo derecho y Mac le estrecha la mano, en ese momento ambos se miraron fijamente a los ojos y por un instante les pareció que todo a su alrededor se detuvo.
Mac – Hola Joseline, muchas gracias por salvarme la vida.
Joseline – Mucho gusto Mac, fue un placer.
Caray, que cosas pasan en la ciudad, solo el destino sabe lo que les espera a estos dos, no se porque, pero me intriga saberlo, ¿A ustedes no?