Capítulo 1 | B1 piloto
Aviso: Este libro pertenece a la saga Bella & Dominica. Cronológicamente este es el libro número 4. Encuentra los demas libros en el perfil.
Disfruten la lectura.
Dominica
Muy dentro de mí me case con Ángel porqué quería, no porqué me vi obligada. Quería que Leila viera a sus padres juntos, pero ¿con qué objeto? No nos amábamos, ¿qué clase de ejemplo le quise dar a mi hija? No volví con Bella cuando tuve la oportunidad porqué creía que era lo correcto para mi familia y me tardé en decidirme si estar o no con Sam por lo mismo. Supuse que es por eso que dejo que Mike se quede con los niños, quiero que tenga una figura paterna, ¿que esperaba? ¿casarme con él luego? «Por lo que más quieras, Dominica, ¿en qué estabas pensando?»
—Me senté sobre mucho polvo ¿verdad? —preguntó mi amiga.
—Tienes razón. Me case con Ángel para que mi hija viera a sus padres juntos, eso fue estúpido, yo no lo amaba.
—¡Si, eso es amiga! —exclamó y se puso de pie.
Me puse de pie también —No volví con Bella porqué no creía que fuera bueno para mis hijos. Y a Sam si la quería, pero temía que su hijo me odiara por arruinar su familia y que mis hijos pensaran lo mismo... Pero si la amo y ella a mí, ¿qué más da?
—Eso, ya comprendes!!
—¡¡Iré ahora mismo y le diré que la amo y que quiero que vuelva conmigo!! —exclamé sin pensar caminando hacia la puerta.
—¿A quién le dirás? —preguntó ella, me detuve y giré —¿A Sam o a Bella?
—¡Carajo! —maldije en voz alta.
—No lo puedo creer, ¿cómo es que tienes esa gran duda?
«Sam o Bella.
Bella o Sam.»
—Juro que voy a golpearme en la cara— exagere y me agarre la cabeza.
—Ven, ven— dijo y se acercó. —Ya fue demasiado pensar para ti, descansa, consultalo con la almohada y mañana tendrás las ideas más claras.
—Pero yo quería quedarme a limpiar la casa— me queje.
—Mañana lo haremos, recuerda que tienes hijos que necesitan de su madre— dijo mi amiga, apago la luz y cerró la puerta con la llave —¿Si sabes que hace rato dijiste "mis hijos"?
—Bueno... es que Richard se quedará mucho tiempo con nosotros y necesita a una madre —suspire.
—Me parece bien.
De camino al auto vi que unas vecinas estaban reunidas en la calle, discutían y hablaban con un tono preocupado. De pronto una de las mujeres que conozco pasó cerca de mi, la llamé y pregunté —Lidia, ¿qué pasa?
—¿Domi Imhoff, eres tú? —interrogó la mujer de rulos color negro, regordeta y con buen carisma, yo afirmé y ella continuó —Que bueno es verte por estos lados... Son las mujeres del comedor comunitario, hace unos días unos vándalos quemaron el lugar y todo se perdió. No quedó nada y hay como una docena de niños que ahora están sin su porción de comida. Ya sabes, a veces los padres no tienen para alimentar a los niños y los enviaban al comedor. En estos días han estado preparando la comida en la casa de algunas vecinas, pero si o si necesitan construir nuevamente el lugar. El comedor no solo era eso, era un lugar donde los niños podían ir y sentirse acompañados, resguardados y queridos.
—Es una lástima ¿Se quemó mucho el lugar? —pregunté.
—Si, paso durante la madrugada, todo se vino abajo.
«Tal vez, el llegar ahí era una señal, estas personas del barrio necesitaban un lugar para prepararle comida a los menos afortunados y yo podía darles ese lugar.»
—Oye Lidia, creo que tengo una idea.









me encanta
Hola Quiero decirte que me he encontrado tus libros de casualidad, este es el 4to que estoy leyendo de la saga y me ha encantado 😊💖 eres increíble sigue así 😊😍