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Kim Jennie es una chica simple, divertida y carismática, sobre todo con los que son sus amigos mas cercanos, esta noche decidió quedarse sola en casa ya que sus padres tuvieron una velada romántica por su aniversario en el cual tenian planeado ir a un restaurante que era el favorito de la señora Kim.
Jennie se estaba preparando para una larga noche de películas de terror, las cuales eran su tema favorito para después hablarle de ellas a sus amigos pero algo interrumpio sus planes, el sonido del teléfono fijo de su casa comenzó a sonar y estaba dispuesta a ignorarlo pero se dio cuenta que la persona del otro lado de la línea no iba a dejar de llamar hasta que alguien le respondiera a su llamado.
Camino tranquila hasta la sala de estar dejando de lado todo lo que estaba haciendo tomando entre sus manos el aparato llevando lo hasta uno de sus oídos.
— Diga?
— Hola. — Un tono de voz masculino respondió mientras que las comisuras de sus labios se levantaron un poco en una sonrisa pequeña. — Quién habla?
Esa pregunta la saco un poco de lugar pero no iba a dejar a la persona hablando sola. — Con quien quieres hablar? Mejor dicho, a qué número le quieres hablar? — Rodó sus ojos hacia el cielo mientras esperaba atenta la respuesta del muchacho. — Creo que te equivocaste de número.
— Enserio?
— Suele pasar, cuidate. — Pronuncio antes de quitar el teléfono de su oreja volviendo lo a dejar en su sitio correspondiente y tratar de volver a la cocina pero el sonido de otra llamada entrante volvió a sonar en toda la sala de estar que daba hacia el patio de su casa. Su cuerpo giro volviendo a la mesa donde estaba el teléfono y sus dedos tocaron el plástico frío llevabdo lo a su oído nuevamente. — Diga?
— Lo siento, marque al número equivocado. — Fue la misma viz que escucho en la llamada anterior.
— Y por qué volviste a marcarlo? — Soltó una suave risita mirando hacia otro lado de las cuatro paredes.
— Para poder disculparme contigo.
— Y yo te perdono. Que te vaya bien. — Estaba dispuesta a volver a colgar pero esa voz penetrante la hizo detenerse de nuevo escuchando lo que el chico le quería decir.
— Espera, no me cuelgues, hablemos un momento, si?
— Hay un número especial para eso, adiós. — Sus manos soltaron el frío plástico del teléfono fijo dejando lo sibre su sitio. Volvió a su cocina tomando el paquete de palomitas que estaba envuelto en papel aluminio para ponerlo sobre la estufa ya encendida pero otra vez ese molestó sonido de una llamada entrante volvió a sonar sacando la un poco de quicio, iba a contestar ya que había variis teléfonos que se podía conectar a esa llamada, por ejemplo el que se encontraba sobre la encimera de su cocina.
Soltando un suspiro ya cansada de que la molestaran tanto, tomo el teléfono móvil para rodear la encimera, no sabía ni siquiera porque respondía a las llamadas, tal vez simplemente por educación. — Diga?
— Por qué no quieres hablar conmigo?
— Quién habla? — Preguntó ya hastiada.
— Dime tu nombre y te diré el mío. — Estaban tratando de jugar con ella o simplemente era su cabeza haciendo le una mala pasada y que del otro lado de línea debía de estar alguno de sus amigos molestando la.
Soltó un bufido mientras que caminaba en dirección a su estufa para tomar el borde del pequeño sartén removiendo lo un poco, y este estaba tapado con aluminio para que las palomitas que iba a consumir mas tarde no salieran a volar.
— Qué fue ese ruido? — Preguntó la voz masculina al poder escuchar un tono de varias pepitas chicar entre si.
— Palomitas. — Respondió Jennie siguiendo le la conversacuon al chico tal vez para que así le dejará un poco mas de tiempo sin molestarla, estaba noventa y nueve por ciento segura de que era uno de sus amigos haciéndole una tonta broma que no le uba a salir para nada bien.
— Yo solo como palomitas cuando voy al cine.
— Y yo estoy por ver un vídeo. — Soltó el borde de ese sartén poniendo le su total atención a la llamada. — Voy a ger una película de suspenso.
— Película de suspenso? — En ese lugar donde se escondía ese cuerpo fornido de un muchacho no se le podía distinguir su característica sonrisa de satisfacción al ya poder hacer su pregunta favoruta de esa noche. — Cual es tu película favorita?
— Ammm... — Se lo pensó por unos cuantos segundos pero ningún nombre de las películas que se allá visto llegó a su cabeza. — No lo sé.
— Debes de tener alguna.
Sus labios se formaron en una perfecta o al ya a ver encontrado el nombre de la película que iba a nombrar. — Halloween, es la de un tipo con una máscara blanca que va tras chicas blancas que son niñeras para luego matarlas. Cuál es la tuya? Yo digo que es pesadilla en la calle del infierno.
— Es la del sujeto que tiene navajas en vez de dedos?
— Si, Freddey Krueger.
— Freddey! Eso es, me gusta esa película, me da miedo.
— La primera fue fantástica aunque la secuela no lo fue tanto, es como una película de relleno nada más, no deberían de sacar peliculas tan malas sabiendo que lo iban a ser. — Como anteriormente les dije, le encanta hablar sobre las películas que ha visto.
— Si... Y tienes novio?
Eso si que le hizo soltar una pequeña carcajada sintiendo como sus mejillas comenzaban a tener un poco de calor el cual hizo que su piel se manchara de un color carmesí. — ... Acaso me vas a pedir que salgamos?
— Tal vez... Tienes novio? — Volvió a insistir.
— Mmm, no.
— No me has dicho tu nombre.
— Por qué quieres saber mi nombre?
— Para saber a quien estoy viendo. — El color que tenía sobre sus mejillas desapareció por completo así que dejo la cinta de película que estaba detallando a un lado para que su vista se fijará en todos los lugares posibles que la rodeaban, ya un tanto nerviosa por la respuesta que le habian dado. Al no recibir ninguna palabra de Jennie, el extraño volvió a hablar. — Quiero saber con quién estoy hablando.
— No dijiste eso.
— Y qué fue lo que te dije? — Jennie se alejo de su televisor caminando hacia las puertas que daban hacia su patio encendiendo las luces de este desde adentro para poder mirar hacia afuera a través del cristal que la separaba de su patio. Su mirada recorrió cada rincón, desde lo mas lejano que podía ver hasta su piscina que era lo mas cercano. — Hola?
— Oye, ya voy a colgar, si? — Camino de nuevo hasta kos interruptores apagando las luces de afuera pero sin dejar de mirar a la oscuridad de la noche.
— Espera, creí que ibamos a tener una cita.
— No, yo nunca dije eso. — Cerró la puerta con seguro para poder sentirse un poco mas segura dentro de su casa alejando el aparato de su oído pero antes de colgarel desconocido volvió a hablar pero esta vez no le iba a hacer caso.
— No! Espera, no cuelgues! —Huzo caso omiso y simplemente corto la llamada algo inteanquila de saber que ahora un loco desconocido la estaba vigilando desde alguna parte de su casa.
Tenía miedo.
Volvía por su mismo camino hacia la cocina teniendo que cruzar su comedor pero ese jodido aparato volvió a sonar haciendo que pegara un pequeño brinquito en su sitio impaciente de no poder saber que hacer, no sabia si contestar o no hacerlo.
Paso una de sus manos por su mejilla izquierda deja do escapar un bufido por en medio de sus labios contestando para poder saber que era lo que quería esa persona que ya le estaba perturbando su noche... O lo que le quedaba de noche por vivir. — Qué quieres?
— Te dije que no colgaras.
— Qué es lo que quieres?
— Hablar.
— Pues marca otro número, si? — Su dedo pulgar oprimio el botón rojo dejando la llamada atrás para volver a caminar hacia su cocina viendo como el paquete de palomitas ya estaba hecho, lo uba a tomar entre sus manos pero la vibración y el "piririri" del teléfono llego a sus timpanos. — Escucha idiota! — Iba a seguir hablando pero sus palabras fueron cortadas por la voz masculina ya enojada de la otra persona.
— Escuchame tú, perra. Si vuelves a colgar te abrire como a un pescado, entendiste? — Esta vez si se quedó callada escuchando atentamente todo lo que le decía escuchando su amarga risa mientras llevaba su mirada hacia algún lugar de la cocina. — Muy bien.
— No juegues conmigo... — Su voz salió temvlorosa y con una pizca de miedo tratando de mantener su compostura aunque ya la hubiera perdido segundos atrás.
— Es mas que un juego, sabes? — Sus pasos se dieron hacia adelante para poder pegarse al frío metal de su refrigerador mientras que en su rostro tenía una expresión de puro temor. — Es un juego que se que lo harás muy bien. — Antes de que siguiera escuchando esas palabras atemorizantes salió corriendo por los pasillos de su casa asegurando se de que todo estuviera bien cerrado y con seguro, no quería que le sucediera algo. Se quedo viendo por las pequeñas ventanas de la puerta principal mientras sus sollozos hacían acto de presencia y con el aparato aun pegado a su oreja. — Puedes verme? — Esa voz sonava tranquila, como si no fuera hacer nada pero estaba equivocada, muy equivocada...
— Voy a llamar a la policía, así que será mejor que te vayas y que me dejes en paz de una buena vez.
— Ellos jamás llegaran a tiempo, niñita. Estamos lejos de la ciudad.
Sus lágrimas comenzaron a recorrer cada parte de sus mejillas dejando un pequeño recorrido mientras caminaba con lentitud hacia una ventana para poder mirar mejor. — Qué es lo que quieres?
— Podeirar tua entrañas. — Su llanto aumento tanto hasta el punto que su vusta se nublo provocando que sus ojos se cerraran, corto la llamada de nuevo sabiendo que eso iba a molestar mas a esa persona, pero ella simplemente queria estar bien dentro de su hogar sin que nadie pudiera hacerle daño. Dejo carr al aparato al suelo mientras se disponía a caminar hacia su sala de estar con su rostro bañado en llanto hasta que el timbre resonó por toda su casa alterando sus sentidos y haciendo que diera un salto en su lugar volteando a mirar a la puerta principal.
— Quién esta ahi?! Quién es?! Voy a llamar a la policía. — No quería volver a tomar ese aparato pero era por su propio bien, al estar marcando a los números correspondientes antes de que ingresara su llamada el sonido del teléfono con una llamada entrante sonó nuevamente. Con temor y ansiedad, sintiendo como su cuerpo temblaba de piro miedo decidió contestar a esa llamada.
— No debiste decir "quién está ahí?" No era que habías visto películas de suspenso? Eso jamás se dice. Deberias de salir e investigar que fue ese ruido extraño.
— Ya te divertiste, será mejor que te vayas o si no que....
— Si no que?
— Llamaré a mi novio y el estará aquí en seguida al saber que estoy en peligro, él estará dispuesto a protegerme.
— Creí que no tenías novio.
— Mentí! Si tengo novio y llegará en un segundo, así que mejor vete ya! — Pidio desesperada mientras sus pasos eran hacia atrás llegando hasta lo que era su destino anteriormente, su sala de estar.
— De casualidad su nombre no es... Hyunjin?
— Como supiste su nombre?
— Vuelve a encender las luces del patio... Te encantara la sorpresa que te tengo. — Cerró sus ojos un segundo para volver a abrirlos encaminando se hasta las puertas de su patio trasero tocando un poco el interruptor encendiendo las luces de todo el lugar viendo como su novio estaba atado de pies y lanos en una silla al frente de su piscina, su mano libre instintivamente viajo a la perilla de la puerta sacando el seguro y abriendo la un poco pero ej eso se detuvi en seco al volver a escuchar la voz. — Yo no haría eso si fuera tú. — Al escuchar esa frase simplemente cerro la puerta de nuevo por su bienestar.
— Dónde estas?! No lo lastimes! — Apoyó su frente contra el cristal de la puerta ciendo directamente a du novio el cual le suplicaba con la mirada un poco de ayuda.
— Todo depende de ti.
— Por qué depende de mi?
— Umh... Quiero jugar algo.
Ella negó varias veces con su cabeza cerrando sus ojos.
— O quieres que Hyunjin se muera?!
— No! No, no... Qué clase de juego es?
— Apaga la luz y podrás saber que clase de juego al que me refiero, pequeña Jennie. — Por fin había pronunciado su nombre en toda la noche, pero ella no quería que lo dijera, ella quería que su novio estuviera bien, que estuvieran juntos para poder protegerse el uno al otro pero esos no eran los olanes que tenia en mente su próximo acompañante. — Hazlo. — Camino los pocos pasos que le restaban apagando las luces y acunclillando se cerca al televisor cogiendo se de este para no caer al suelo por todo el peso encima que comenzaba a sentir. — Así es como jugaremos... Te haré una oregunta, y si la respondes bien, Hyunjin vivirá. Es divertido. — Ella tomo el cable de la lámpara que estaba a su lado para desconectarlo mientras escuchana atenta a lo que le iban a decir. — Es de una categoría fácil. Quién era el asesino ee halloween.
— No...
— Es tu película de suspenso favorita, recuerdas? Un tipo con una máscara blanca que mataba a niñeras.
— No... Por favor.
— Cual es su nombre? Hyunjin cuenta contigo.
— Es Michael Myers.
— Si! — Hablo fascinado por la poca astucia que tenía la chica. Por fin podria divertirse en toda la noche. — Ahora la pregunta, quién era el asesino de viernes trece?
— Jason! Jason! — Se levanto de su lugar de golpe suponiendo que su respuesta era correcta.
— Respuesta errónea, querida.
— Mientes! Me vi eaa pelicula veinte malditas veces!
— Entonces deberías de daber que la madre de Jadon era el asesino de verdad porque este no apareció hasta el final de la película. Temo que tu respuesta fue equivocada. Para suerte tuya tendrás un premio de consolacion pero lastimosamente Hyunjin tendrá que irse. — El asesino camino gasta dobde se encontraba el chico atado en medio de la oscuridad para pasar su cuchillo de cazador por su estómago rajando lo de un solo tirón escuchando se el rasgado de su ropa y piel mientras que con ayuda de sus dedos cubiertos por unos guantes dejaba salir un poco de sus intestinos por esa profunda herida perl para mala suerte de Jennie cuando encendió las luces solo solo pudo ver el cuerpo de su novio quedando sin vida tan pronto que su cabeza se echo para atrás. No habia nadie a su alrededor por lo que un gruto aterrorizado salió desde lo mas profundo de au garganta. — Oye, aún no hemos terminado. Pregunta final, lista?
— Por favor... Por favor déjame tranquila.
— Contéstame a la pregunta. En que puerta estoy? — Alzó au cabeza que se encintraba gacha mirando hacia el suelo para poder mirar a todos lados.
— Qué?
— Hay dos puertas principales en tu casa, la de enfrente y la wue da al patio. — Tomó unas tijeras que estaban sobre unas cartas mientras las empuñaba como si su vuda dependiera de ello, y es que era así, de eso dependía, de esas tijeras y responder correctamente a cada una de las preguntas que le hacia ese maldito desconocido que le estaba haciendo tener una noche del demonio entre las mismas paredes de su casa. — Si respondes correctamente vivirás.
— No puedo. — Sus lágrimas seguian bajando por su rostro llegando hasta el borde de su mentón en el cual algunas caían directamente al suelo mientras que las otras seguían su recorrido perdiendo se entre su cuello y el borde de su suéter. — No lo haré.
— Tú decides... — El sonido de varios vidrios rompiendo se y verlos volar ante sus ojos fue espantoso, el deconocido había roto los vidrios de la puerta trasera con una silla que había mandado desde quien sabe donde.
Salió corriendo desde donde estaba para ir por el pasillo hacia su cocina la cual estaba llena de humo de sus palomitas ya quemadas ya que no pudo apagar las anteriormente. Tomo un cuchillo, el mas grande de todos para dejar las tijeras a un lado mentalizando se de que debía de atacar si ese alguien ko hacia primero. Camino despacio hacia la segunda dalida que daba hacia el patio pudiendo admirar como el chico enmascarado y cubierto por una túnica negra mientras que corría por el pasillo sin llegar a verla por completo.
Abrió despacio la puerta a sus espaldas para salir con cuidado se no hacer algún ruido pero su cometido se arruinó al cerrar la puerta la cual hizo un sonido bastante fuerte provocando que el asesino escuchara y fuera hasta la cocina mucho despues de que ella pydiera salir y esconderse en una de las paredes que daba contra el cercado.
Se agacho en su sitio para gatear por el pasto ya que a un costado suyo habia un gran ventanal, su mirada fue hacia la carretera en la cual se podian ver unas luces de un auto. Supuso que eran sus oadres sespues de volver de su cita. Al ya estar a la mitad del ventanal sin saber que hacer decidio mirar porneste a ver si podia mirar al hombre sin tener en cuenta que este ya se habia dado cuenta de donde estaba.
Rompio la ventana con uno de sus puños tomando la de la muñeca en dónde ella sostenia el cuchillo de cocina para empujarse contra su cuerpo pero no esperabdo que ella lo golpeara con el teléfono que tenia en su otra mano.
Vio como caia el cuerpo al suelo para salir corriendo en direccion a la carretera en ese largo y espeso campo de pasto, quería que la escucharan pedir auxilio para que la socorrieran para no terminar muerta.
No se detuvo ni siquiera a mirar el cuerpo de su novio muerto, simplemente siguio corriendo para poder llegar a su destino pero no cayo en cuenta que el destino le iba a hacer una muy mala jugada.
El sonido de los vidrios rompiendo se volvió a sonar alcanzando se a mover al ver el cuerpo del contrario que se volvia a abalanzar contra ella. Sus pies siguieron corriendo sintiendo como su corazón iba subiendo por su garganta para luego salirse por su boca, sus pulmones exigian un poco de aire por todo el movimiento que estaba ejerciendo pero sus piernas no se uban a detener en un momento tan crucial como el que era este.
No se dio cuenta que el asesino ya la habia tomado desde su nuca jalando la hacia él cubriendo su boca con una de sus manos que estaba cubierta por un guante de tela negra. La punta del cuchillo relucia por los rayos de las luces que llegaban hasta este que salian desde la ventana de la casa llevando la punta hacia el oecho de Jennie, mas específicamente un poco mas arriba de su corazón. La punta se incrusto un poco en su piel creando una herida no tan profunda para no matarla al instante.
Su cuerpo cayo al suelo boca arriba podiendo admirar como el cuerpo de su compañero estaba sobre el suyo llevando el arma hacia su cuello pero con las pocas fuerzas que todavia mantenia le empujo su brazo provocando que soltara el mango negro pero en este medio de su locura llevo ambas manos al cuello cntrario empezando a ahorcar la. Levantó una de sus rodillas dándole justo en su entrepierna tirando lo al suelo de una sola.
Comenzo a arrastrarse por el pato sintiendo el doloroso roce que tenia contra la herida de su pecho.
Sus padres bajaron del auto caminando al porche delantero de su cada con tranquilidad sin imagirnarse la magnitud del asunto en el que se encontraba su hija.
Su cuerpo pudo llegar justo despues de sus padres entraran a la casa viendo todo el desorden que habia pero el asesino ya se habia recuperado y estaba justo detrás de sus espaldas, el aire le comenzaba a faltar y callo al porche sintiendo como el asesino le daba la vuelta pero Jennie llevo su mano libre a la máscara que este tenia puesta quitando se la de un solo tirón quedando sorprendida al ver quién era.
Levanto el puñal al aire para luego clavarlo directamente su estomago. Ella trato de luchar pero sus fuerzas se esfumaron en un segundo y quefo muerta sobre el porche con el teléfono aun en mano.
Sus padres seguian dentro de cada comenzando a buscarla desesperados por todo el desorden que habia. la madre se fue directamente a la cocina viendo como todo estaba lleno de humo asique camino hasta la estufa tomando el pequeño sarten entre sus manos llevando lo hasta el fregadero para apagar el fuego del aluminio.
— Jennie! Jennie! — Se escuchaba la voz de la mujer desesperada y ansiosa para salir corriendo donde se encontraba a su esposo el cual la llevo hasta una mesa donde se encontraba un teléfono fijo al ya a verse dado cuenta del asesinato del novio de su hija.
— Llama a la policía! — Ella hizo cado mientras que llevaba el teléfono a su pido mientras que se podian escuchar las pequeñas respiraciones que eran las ultimas de su hija.
El hombre enmascarado comenzo a arrastrala por el paso llevando la hacia uno de los arboles mas cercanos para alistar una soga amarrando la a una de las ramas colgando el cuerpo de la chica.
— La estaba escuchando! — Su esposo tomo el teléfono en cuanto la llamada se corto por el espacio que los separaban.
— Ve al auto y ve a la casa de los Lee.
— No, no me ire sin mi hija. — Su esposo la estaba llevando a la fuerza hasta la salida de la casa sin tener en cuenta que al salir de la casa el cuerpo de su hija ya estaba expuesto en ese árbol. La mirada de la señora Kim se abria en sorpresa y susto llevando sus manos hacia su pecho cayendo de rodillas al suelo soltando un grito desgarrador al ver a su hija en ese estado.
Su esposo al escucharla gritar salio de la casa sintiendo como sus lágrimas comenzaban a salir una tras otra al ver a su angelito colgando.