El Efecto Haylee x Baylee

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Sinopsis

"Dicen que las hermanas Ravenson son culpables de la muerte de su padre. Lo extraño no es la acusación, sino que ambas cuentan la misma historia… aunque no podrían ser más distintas. Nadie entiende por qué las juzgan, tal vez porque la ciudad entera ya está atrapada en el efecto que lleva sus nombres: El Efecto Haylee × Baylee.

Estado:
En proceso
Capítulos:
4
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Clasificación por edades:
18+

PRÓLOGO

LO QUE CALLA EL PAPEL



Sus dedos se deslizaron sobre aquella rueda que da pie al fuego, su mano se mantuvo firme un buen rato, mientras en su mente se vivía un debate sobre lo que se tenía que hacer y lo que no se debería de hacer.

“Sé que leerás esto, porque al igual que todos quieres conocer la verdad sobre lo que ocurrió.

Sinceramente, no sé cómo comenzar, porque llevo días intentando comprender lo que se ha generado con la noticia, el caos que se ha venido sobre la familia y lo difícil que ha sido mantener todo en secreto; muchos miran, muchos susurran, y todos ellos creen saber algo que no debe de ser mencionado en voz alta, pero nadie mejor que yo para explicarlo.

Llevo noches pensando en cómo decirte esto, porque mis recuerdos me siguen enredando, porque las palabras siguen sin aparecer cuando intento hablar.

Porque no, no es que quiera callar por miedo; es porque no recuerdo cómo hablar, y todos me presionan para que lo haga, todos menos tú.

Fuiste, la primera persona en quién pensé.

¿Quién más si no tú, mi cómplice de siempre?”

Cuando abrió el buzón aquella mañana, no pensaba encontrar aquel sobre dentro, ni siquiera imaginó que podría tener algún paquete, llevaba años sin vivir en aquel sitio, así que era algo extraño haberla encontrado, pero en cuanto la vio, un destello de esperanza le hizo tomarla y correr al interior de la casa.

“Nos conocemos desde hace mucho tiempo… quién mejor que tú para ayudarme con esto.

Siempre has sido la persona en quién puedo confiar, porque sé que entre todos, eres la única que no podría traicionarme, que en realidad, nunca lo hará.

Conoces ciertas cosas sobre mí, pero ¿qué pasaría si te digo que no te he contado todo acerca de ello? ¿Qué si te digo que callo más de lo que debería?

Entonces, ¿por dónde debería de empezar?

No fue un error, o algo que no hubiese planeado; tú mejor que nadie conoce esa parte de mí, esa que organiza hasta lo más ordinario de la vida.

Es importante que sepas que todo fue coordinado a la perfección desde que la idea se plantó en mi cabeza; cada movimiento fue planificado para llegar a ese resultado. Antes, mi perfeccionismo te asustaba, ahora quizás hasta lo podrías admirar.

Por que juro por Dios, que cada detalle tenía un propósito, uno que no espero que perdones, pero si que comprendas que era necesario.

Necesitaba liberarme.

Y fue la única manera que tuve para hacerlo.”

Su mano se mantuvo sobre el encendedor, hasta que el calor golpeó su piel y tuvo que soltarlo por el ardor en su pulgar.

“No ha sido fácil encontrar las palabras exactas para que comprendas mis motivos.

Escribir mi versión es lo más divertido, porque probablemente has escuchado más de lo que podrías recordar, y podría apostar que hay mucha información basura que seguro ya has desechado de tu sistema, resulta divertido porque entonces estarás leyendo una versión que puede o no ser verdad, depende de los ojos con los que lo quieras ver, porque no todos tienen más razón que yo, quien estuvo en ese sitio, yo quien fue testigo de todo.

Es divertido, y arriesgado, pero a la vez agotador… porque contigo quiero ser jodidamente sincera, y el papel al que tengo acceso justo ahora es limitado, sin embargo, mi cerebro se ha olvidado de cómo emitir palabras, mi voz se ha apagado, así que por ahora creo que el papel es suficiente.”

Las letras en una caligrafía perfecta y muy pequeña, tan delgada y delicada, como lo eran sus palabras en su voz, reflejaba la esencia de aquella persona que logró encontrar papel y pluma en un lugar donde no podía siquiera cepillarse el cabello por si sola.

“La presión que todos ejercen sobre mí para hacerme hablar, para que todos sepan lo que ha ocurrido, pero… no quiero que nadie más conozca mi verdad, porque nadie más la va a entender mejor; así que, si la conoces antes que todos, es posible que puedas ayudarme, porque es lo que siempre haces.

Siempre estás ahí cuando necesito ayuda, y este es uno de esos momentos en los que ni yo misma puedo sostenerme, y tú estás aquí, a mi lado, como un ancla que mantiene a un barco flotando en su sitio, sin alejarse del puerto.

No hay nadie más en quien pueda confiar.

Eres en todos los sentidos, mi definición de refugio.

Porque sé que pase lo que pase, siempre podré contar contigo, así estemos a kilómetros de distancia.”

El calor de su dedo parecía aumentar, aún más cuando sus recuerdos sobre aquella noche se hicieron presentes; la lluvia de aquella tarde, las llamadas que recibía mientras conducía pero que no podía atender pues estaba en carretera, mensajes que solo le exigían informará sobre el paradero de aquella persona. Porque quisiera o no, él era un medio entre lo que debía hacer y lo que quería hacer.

Lo moral y lo inmoral, no era algo muy difícil de diferenciar, lamentablemente, una parte la gobernaba su corazón y la otra el cerebro.

“Ahora, creo que debemos enfocarnos en lo que importa, la verdad sobre lo que ocurrió con él.

Aunque, probablemente ya tengas una idea, porque aunque él quisiera mantenerlo en secreto, estos nunca se mantienen bajo llave, siempre hay un hueco que los deja salir, discretamente, para luego armar todo un alboroto.

Los secretos no son buenos, pero nos gusta demasiado creer que podemos controlarlos.

Además, nos unen en ciertas ocasiones, por eso he sentido esta necesidad de decirte todo eso que no me atrevo a contar a nadie más, y que mucho menos creo poder olvidar; sé que este secreto podrá definir cuán unidos podemos llegar a ser más de lo que ya somos, si compartimos un secreto y que mejor que sea este; confío ciegamente y quizás erróneamente en ti, en tu lealtad hacia mí.

Puede que esté arriesgándolo todo, al decirte todo esto, pero ¿qué más puedo hacer? ¿Estás de acuerdo conmigo cuando digo que no tengo nada más que perder?

Ya todo para mí está jodido.

Todo, menos tú… pero después de leerlo, puede que incluso tú lo estés.

Tendrás la oportunidad de elegir lo que quieras hacer después de conocer mi verdad, no creas que soy tan mala, te daré ese chance; y dependerá de esa decisión todo lo demás.

Así que, siéntate y pon atención a lo que estás por leer.”

Sabía que leer esas palabras definiría todo; lograría armar un rompecabezas que no quería armar, porque no le importaba si las piezas estaban regadas por toda la alfombra de su sala; conocía el resultado gracias a la imagen que viene en la caja que contiene cada una de esas piezas, no habría diferencia entre ella y la que le tomaría tiempo de armar; pero quizás como ocurría siempre, alguien más admiraría el resultado, pero ese era el problema justo ahora, ese rompecabezas era un secreto, que quizás él ya conocía, o por lo menos sospechaba de cómo se veía, porque por primera vez, la caja tenía varias versiones del mismo, lo cuál era un poco raro y casi imposible.

“Puedes tomarte tu tiempo, todo lo que quieras y necesites; no tenemos prisa, yo no tengo prisa por que se sepa esto, es más… si te demoras será de gran ayuda.

No vengas corriendo a verme cuando termines de leerlo; puede que me haya ido antes, puede que te esté esperando, pero verte me hará dudar sobre mis decisiones.

Piénsalo y analízalo antes de correr a buscarme, luego… elige, y entonces, de la manera más cursi y dramática, encuéntrame…”

Una de las opciones involucraba fuego, sin embargo, las palabras seguían frescas, así que quizás esperar un poco podría ser una opción, porque de otra forma el fuego no las borraría.