Eclesiastés 4:12

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Sinopsis

Al saber que mi hija enfrentaba una situación sobre chicos, le conté una historia de amor sin decir que yo y su padre eran los protagonistas ♡ Lia, la chica más sencilla y normal se enamora de un chico completamente diferente a ella. Biker, alto, apuesto y aventurero. Su fe hacia Dios es lo que atrae a Lía y sin pensarlo, viven el mejor romance de sus vidas.

Genero:
Romance/Adventure
Autor/a:
Kenny
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capitulo 1

-Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa-.


Entre las paredes de mi casa, podría percibir la cálida voz de mi pequeña. Seguí la melodía mientras caminaba por el pasillo de nuestra casa. Tal como esperaba, a las 9:30 pm generalmente la encontraba leyendo su lectura. Al llegar a su cuarto, observé cómo sostenía su Biblia y toda su conscentracion en ella. No precato mi presencia y una parte de mi no quería interrumpir su lectura. Mire la hora en mi reloj desde mi muñeca, en dentro de poco se haria mas tarde para ella.


-¿Mmm, el pecado del rey David?-


Le pregunte a mi hija, al entrar a su cuarto.


-Sí- dijo ella. Alzó su mirada para encontrarse con mis ojos, y me sonrió. -Hola mamá-


Me incliné para darle un beso en su cabeza y le comenté -Haz avanzado bastante-


-Un poco, haveces no logro entender la biblia cómo quisiera y tardó en avanzar- Me dijo cansada.


-Cuando te cueste trabajo entender un versículo o un capítulo, me puedes preguntar o a papá-


-Lose, pero creo que es mejor que estudie el capítulo para lograr entenderlo por mi misma ¿No crees?-


La miré y me di cuenta de algo.


La independencia alfin llegó a ella y como a toda madre, me cuesta trabajo aceptar la idea que ella poco a poco ya no dependerá de mi ayuda como cuando era tan solo una niña. Los años pasaron sobre ella como cuando el agua lleva una hoja de árbol en su corriente.


-Claro, si así lo quieres- le dije.


Me senté a su lado y peiné un cacho de pelo detras de au oreja. Ya era costumbre que la visitará todas las noches antes de dormir, pero esta noche en especial había algo diferente en ella. Sus ojitos cafés cansados de tanta lectura, podría notar como empezaba a formarse una ligera linea de ojera en su rostro.


-¿Desde ah qué horas estás leyendo la Biblia?-.


-No me di cuenta de la hora, solo se que era de día cuando empecé. ¿Porque?-.


Alcé mis cejas sorprendida. Hice mis cuentas en mi cabeza y logré sumar 3 horas exactas.


-Podría ser 3 horas?-.


-Si, podría ser-.


-¡Vaya! Que mosca te pico para que estés tan interesada en la biblia?- Le pregunté.


-Este capítulo en especial- me dijo emocionada.


-¿Oh? Y cual es?-.


Suspiró y colocó su marcador entre las páginas que estaba leyendo. Note que su marcador era una foto de nuestra pequeña familia, el día del padre del año pasado para ser exacto.


-El pecado de David-


Mis ojos escaneo su rostro tratando de entender su interés de este capítulo de la Biblia. Estaba en su pleno juventud, su corazon aun era fragil hacia el amor. Por siempre me preocuparé por mi niña en el cuerpo de un joven de 15 años. Cualquier madre temería por la vida de su hija, especialmente cuando se trata de amor. El pecado de David habla principalmente sobre el romance con una mujer ajena. Sólo al entender esto me hace preguntarme si ella está teniendo alguno problemas de chicos.


-Un tema bastante serio. ¿Necesitas ayuda en entender lo que acabas de leer?- le pregunte.


Sacudió su cabeza y dijo -Todavía no. Simplemente me sorprende cómo el pecado puede arruinar a un hombre tan honorable y fiel como David-.


-El pecado así es de sucio y destructor hacia los hijos de Dios. Ahí te da entender que hasta un gran rey de Dios no es esepcion para el pecado-.


Se quedó analizando lo que comenté con una mirada perdida. Abrió su Biblia y escaneo las hojas, leyendo de nuevo el versículo en la que se quedó.


-¿Sabias tu, que ese libro es uno de las historias favoritas de papa?-.


Me sonrió sin dejar de leer su biblia, -¿Enserio? y eso porque?-.


Pensé bien mi respuesta, pues no quería arruinarle nada de la historia, -Podemos decir que su historia lo conmovió-.


-Si, puedo imaginarme porque-.


-¿No que es tu primera ves leyendo la historia?- le pregunte un poco confundida.


-Lo es! Pero dime quién no conoce la historia de David y Goliat?-.


Me reí, mi pequeña Aylen tan astuta como su padre.


-Te dare 10 minutos mas de lectura- le comente al pararme de su cama -Nesesitas descansar-


-Esta bien mama- Aylen asintió y me retire confiada de su cuarto con rumbo al mío.


Fue asi de sencillo aquella noche, los niños ya estaban en sus camas y mi rutina de apagar las luces de la casa estaba en marcha. La ultima luz era la de mi cuarto pero permaneció prendida mientras me prepare para la cama. 


-¿Cariño?-.


-¡Estoy aqui!-


Desde mi tocador, le grité a mi amado quien me buscaba desde el pasillo de la casa. Después de un duro día de trabajo, entro a la recámara y mis labios formaron una suave sonrisa tan pronto como lo vi. Se acercó y me dio un cálido beso en la mejilla haciéndome sonrojar.


-¿Cómo te fue?- Le pregunté.


-Estresante, pero podría haber sido peor- me dijo al acostarse en la cama.


Agarré mi loción y fui a acompañarlo poniéndome a un lado de el. Note como el cansancio se apoderaba de él, su cuerpo rogaba por un buen masaje en los hombros. Le dí entender que se sentara entre mis piernas, rápidamente se sentó y se posicionó así. Comenzó a desabrocharse la camisa y mis manos inmediatamente se abrieron paso para ayudarlo a quitársela. Su espalda y hombros desnudos estaban expuestos ante mi y mi corazón comenzó a latir mientras admiraba la vista.


Probablemente era el amor que le tenía o lo mucho que me encantaba su cuerpo. No importaba los años que habían pasado desde nuestra juventud, para mí, mi esposo me atraía igual desde el primer día y estaba convencida que yo a él. Mis dedos comenzaron a acariciar y frotar en movimientos circulares sobre sus hombros que conducían a su cuello. Podía sentir sus músculos contraerse bajo mi toque cuando lo acariciaba suavemente haciéndolo soltar suaves gruñidos.


-Cuéntame- le dije, -¿que tal tu día?-.


Recargó su cuello hacia atrás y apoyó la cabeza en mi hombro. Cerró los ojos con satisfacción y sentí como acariciaba suavemente mi muslo. Su otra mano se dirigió a mi cuello y acarició suavemente mi cabello. Sonreí, me incliné y lo abracé, mis brazos envolviendo su pecho y mi cabeza descansando sobre su hombro.


-Compuse cuatro canciones y grabé 2. Tuve una reunión de una hora con algunas personas importantes, pero lo que realmente me mató fue perderme la cena con ustedes-, me dijo. -¿Cómo estuvo la lasaña?-.


-Hice una nueva receta, pero realmente no es tan sorprendente. Te guardé un plato, en caso de que tuvieras curiosidad por probar-.


Me incliné y besé su mejilla, hundiendo mi rostro en su cuello. Podía oler su colonia fresca con una pequeña mezcla de sudor, pero aun así logró oler decentemente limpio.


-No quieres una ducha caliente?- Le pregunté.


Giró la cabeza para mirarme y me sonrió. Se volteó a su lado, agarró mi cintura y tiró de mí hacia la cama. Acurrucándose en mis brazos, enterró su rostro en mi cuello mientras presionaba mi cuerpo contra el suyo. Tenía claro lo que quería y eso era descansar, tenerme cerca de él y sentir mi calor. Mis manos se perdieron en su cabello, sintiendo su respiración contra mi cuello y simplemente disfrutando del silencio de la noche. Era una forma tan perfecta de mostrar amor. Nunca rompimos el viejo hábito cuando se trataba de compartir momentos íntimos. Después de muchos años de compartir una vida, nuestros cuerpos habían encajado perfectamente el uno con el otro.


-¿Mamá?-.


Una suave voz rompió nuestra concentración, la cual gire mi cabeza para ver el responsable.


Mi pequeño Mateo, quien esperaba pacientemente una respuesta en la puerta en su pijama


-Dime cariño- le dije.


-Crees que papá me pueda ayudar con mi tarea?- Me dijo apenado.


Miré a mi marido, que bajo mi punto de vista ya se había quedado dormido.


-¿Hay alguna posibilidad de que te ayude en la mañana?- Le pregunté.


Mateo encogió sus hombros y asintió. Note que realmente deseaba pasar tiempo con su padre, pero me tenía que compadecer mas de su papa. En otras ocasiones, se hubiera levantado al esquchar que su muchacho lo necesitaba y lo hubiera ayudado sin importar lo muerto que se sentía. Simplemente era de esos días donde solo quería llegar a dormir, descansar y perderse en un sueño.


-Te prometo que te ayudará temprano- le aseguré, -¿Que tal si mañana va a desperté y bajan los dos a desayunar en cuanto terminen con tu tarea?-.


Su rostro se iluminó de alegría y una vez más asintió. Se dispersó a su habitación y con eso me sentí en paz sabiendo que sus sentimientos no estaban heridos.


Mire la hora, ya pasaban de las 10:30pm. Me levanté cuidando que no lo despertara y caminó hacia las persianas. Eché un vistazo a través de mi ventana y vi lo tranquilo y silencioso que era el vecindario. Unos autos pasando, algunas personas paseando a sus perros y mis vecinos de enfrente sacando su basura.


¡La basura!


Fue ahí que me di cuenta que no había sacado mi bo. Me apresuré a salir de mi habitación y rápidamente me dirigí a mi cocina donde, efectivamente, el bote de basura estaba lleno. Contuve la respiración para que el asqueroso olor no me tocara la nariz. Amarre la bolsa, la saqué de su bote y me dirigí afuera. El sereno de la noche acarició mi piel al salir de mi casa, me apure en botar la basura y aprecie la luna llena sobre mi al caminar de regreso.


Estaba hermosa.


Entré a mi casa y le puse llave a la puerta. Asegure todas las puertas y ventanas antes de regresarme al cuarto. De repente sentí algo suave y esponjoso correr contra mis pies. Miré hacia abajo y fui recibida con dos ojos verdes y una nariz mojada.

Mi gato Yuki que ronroneó a mis pies, me incliné para acariciarlo. Arqueó la espalda ante mi toque, en señal de satisfacción.


-Ven, vamos a la cama- le dije al alzar lo y dirigirme hacia mi cama.