𝙷 𝚎 𝚌 𝚑 𝚒 𝚣 𝚘.

Sinopsis

ღ ;; ❝ ―But you see, that strange and terrible force which gripped my heart whenever i wished to make my escape in life, seemed at least to leavw me free to find escape in death, if i wished to move at all. then i could move only towards my own end. ❞

Genero:
Fantasy/Romance
Autor/a:
Ashbup
Estado:
Completado
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

🔓

...


Todo iba con normalidad. Dentro de la empresa, específicamente en la cafetería, se encontraban el trio legendario que todos conocían.

Bang y Lee han mantenido una relación de casi seis años y sin contar al otro Lee quien formaba la tercera rueda, siendo el famoso mal tercio de la pareja.

Aunque la mayoría no le gustaba llevar ese título, a Félix le encantaba, era fan número uno de la pareja y le gustaba ver las muestras de amor entre ellos. Raro de entender pero así era la situación.

Ahora, Lee y Bang estaban platicando tranquilamente con su amigo en común entre ellos cuando alguien ajeno se acercó a hacer platica...bueno, hacerle platica a una persona específica.

—¡Christopher hyung! ¿Estás ocupado?— preguntó el compañero de trabajo del trio, un chico alto de cabellos largos, lisos y rubios.

El mencionado voltio y mostró una pequeña sonrisa por mera educación.

—amm...— el de rulos no quería ser descortés pero quería mantenerse a lado de su pareja y mejor amigo. —Algo a-...— no pudo terminar la oración cuando fue jalado y llevado a la fuerza.

Dejando a ambos Lee con la palabra en la boca y mirando hacia la entrada del comedor por donde se fue el coreano y el australiano mayor.

El Lee mayor soltó un pequeño suspiro y Félix noto el pequeño puchero que apareció sobre los labios del mayor, se acerco un poco para agarrarle la mano y darle una pequeña caricia.

—No te preocupes por ellos, sabes que Chan hyung no es así.— Félix había notado lo desanimado que se ponía Minho cada vez que Hyunjin aparecía a hablar con el mayor.

La rutina se estaba volviendo costumbre, tanto que sólo veía al mayor después de regresar del trabajo.

Minho bajó la mirada y ésta cayó sobre su mano donde también estaba la de Félix, notó el anillo de compromiso que tenia decorando uno de sus dedos, sentía que aquel rubio quería entrar a su compromiso y romperlo bruscamente.

Él siempre fue de vibras y la que sentía no era nada buena.

Las demás horas de trabajo, Minho no logró ver al mayor, sólo de repente cuando este pasaba por el pasillo que estaba enfrente de su oficina.

Lo encontró cuando bajo al estacionamiento y vio cuando como el castaño de rulos estaba hablando con Hyunjin. Muy amistosamente. Muy cercas.

No pudo evitar un mal sabor de boca y sentir una sensación nada agradable.

Con un gruñido bajo, camino hacia ellos y se acerco a la puerta del copiloto, al revisar que hubiera abierto para subirse sin decir nada. Teniendo mal humor agarro el cinturón y se lo puso bruscamente para sacar su celular.

Revisarlo con el ceño fruncido y un puchero en sus labios, no tardo mucho cuando el castaño también subió al carro.

—hola amor.— escuchó al australiano decir, supuso que este quería el beso que acostumbraba a recibir.

Rodeo los ojos y de mala gana, le dejo un casto beso sobre la mejilla sin decir ninguna palabra.

—¿mucho estrés?— Minho puso los ojos en blanco ante la pregunta.

—sí.— respondió secamente apagando su celular y prestar atención a su alrededor. —vamos a casa, tengo sueño.— agrego y el australiano asintió mientras encendía el carro.

En minutos ya estaban en marcha. Minho viendo por la ventana y Christopher con la mirada enfrente preguntándose si el día de hoy era una fecha importante por el comportamiento de su prometido.


Al día siguiente paso lo mismo, sólo que esta vez no logró ver al australiano desde que ingreso a su oficina, no quería cuestionarse, sólo se decía a él mismo que había trabajado mucho en la mañana que no había puesto mucha atención.

Sí, eso era...

Llego la hora del almuerzo y Minho camino al comedor, después se fue directo a la mesa donde siempre se sentaba con Félix y su prometido. Hizo una mueca al ver solo a Félix jugando con la comida del sitio, se acercó y se sentó a su lado.

Félix levanto la mirada y le sonrío, por inercia Minho también le sonrío.

Hablaron, poco, Félix mantenía su sonrisa pero Minho podía notar que estaba decaído y algo distraído y por su lado, tampoco tenia ganas de hablar ni de comer, sólo de ver la comida le empezaban a dar unas nauseas.

—Hyung...— Félix llamo después de un largo minuto de silencio, Minho quien estaba viendo casualmente el número del mayor, revisando a que hora se había desconectado el australiano, alzo la mirada apagando rápidamente el celular.

—¿Qué pasa, Félix?— vio como los ojos contrarios le quería decir algo con la mirada, pero no sabía descubrirla, sólo veía un poco de culpabilidad en esos orbes.

—Hyung...— volvió a repetir y se quedo callado como que estaba buscando las palabras adecuadas para lo que iba a decir. —Hyung...no quiero alarmarlo y menos que se enoje, pero...Antes de venir aquí, fui al baño a lavarme las manos porque me las manche de tinta y...— el pecoso se detuvo, desviando la mirada y Minho podía notar que las pequeñas manos de su amigo temblaban.

Félix estaba nervioso y eso estaba haciendo que entrara una tipo ansiedad a su cuerpo.

—¿y...?— dijo suavemente queriendo que el pecoso continuará su relato aunque ya tenía su pierna derecha inquieta.

—vi a Chan hyung...con Hyunjin hyung...no sé que estaban haciendo, pero ambos reaccionaron de manera nerviosa cuando me vieron...tal vez estoy mal pensando las cosas pero no aguantaría un minuto más sin decírselo...no quiero que algo vaya mal.— Comentó el pecoso finalmente, después de un largo suspiro.

Minho proceso las palabras...no podía pensar que Christopher hiciera algo en ese modo. Volvió su mirada al pecoso quien seguía viéndolo con ojos brillosos y las comisuras hacia abajo, haciendo notar que estaba algo triste.

Aunque Minho se altero bastante como para tirar todo de la mesa y salir corriendo en busca del australiano, pero se tranquilizo y acaricio la mano de Félix.

—tranquilo, gracias por contármelo.— Minho le sonrió y vio una sonrisa brotar de los labios del pecoso.

Término su mini receso y cada quien fue a su oficina.

Minho al encerrarse en su oficina, sintió su cuerpo temblar.

“No estaban haciendo algo malo, tal vez fue una casualidad que se encontraran en el baño y al no estar en sus oficinas, pensaron que Félix era el señor Park y se asustaron...sí, debe ser eso.”


Minho estaba inquieto, su prometido llegando a la casa se fue directo al cuarto que compartían, cuando ingresaba al cuarto Christopher salía de este, así varias veces, hasta que lo vio encerrarse en el cuarto de las visitas para no salir el resto de la noche.

Eso no era una actitud normal de su prometido, algo le estaba ocultando, no era nada estúpido, entendía que estaba pasando, otra cosa es que quiera cubrirlo con una mentira que duela menos.

—¿Qué vas a querer de cenar?

Asomo su cabeza preguntando, dándose cuenta que el mayor se estaba cambiando de ropa por algo más casual sin quitarle lo formal.

—No voy a cenar aquí, iré con tu suegra.— respondió muy apenas mientras terminaba de abotonar la camisa.

Minho sintió un cambio, algo no iba bien.

Los días pasaban, era lo mismo, cada vez regresar a la casa o el simple hecho de estar en la misma habitación hacia que un ataque de gritos y peleas se desataran.

Llegó a tal punto que Christopher se fue a dormir a la habitación de los huéspedes y Minho se fue a quedar unos días con Félix.

Félix lo veía, el mayor se veía enfermo, tenía grandes ojeras, estaba más pálido de lo común y notaba que este no comía mucho y si lo hacia era la ración más pequeña posible.

Minho le comentó al pecoso que había estado notando unos aromas raros.

—Huele mucho a perfume...su perfume.— escuchó murmurar a Minho mientras el pecoso le entregaba la comida del almuerzo.

—Pero hyung, él no está ni cercas de aquí...


Minho se levantó de buen humor el día primero de agosto.

Se sentía bien y sabía que hoy sería un gran día.

Aunque las cosas parecían ser lo contrario.

Primero, se le había paso el autobús y tendría que esperar a una media hora para que llegué el siguiente.

Segundo, el autobús donde venía tuvo un pequeño accidente pues éste se desarreglo y tendría que esperar la siguiente ruta.

Tercero, no había visto a Christopher en días y aunque él pensaba que era lo mejor, el corazón le pesaba al no ver al hombre de su vida a lado cada mañana como acostumbraba.

Pero nada de eso le arruinó el día, hasta que.

—¿Y si vamos al patio? Hoy es un lindo día.

—claro hyung, vamos.— Félix agarró la cajita de jugo de la mesa de la cafetería y ambos salieron de ahí camino al patio.

Durante este hablaban, charlaban de lo bonito que ea el día y que Félix posiblemente hiciera brownies en la tarde.

Tanto estaba dentro de su conversación que nunca de dieron cuenta de que las personas a su alrededor murmuraban cosas.

Salieron al patio y ambos quedaron plasmados en su lugar ante la primeras imagen que tuvieron.

Christopher estaba a nada de darle un beso a Hwang frente a sus ojos y de los demás trabajadores de la empresa.

—Mierda.— el castaño escuchó el maldecir del menor.

La escena hablaba por si sola y eso hacia que un millón de agujas entrarán a su pecho y lo perforaran con fuerza.

Perdió el aliento y el color.

Notó que los ojos cansados y adormilados de Bang lo miraron mientras estaba a pocos centímetros del rostro del alto rubio.

Conectaron miradas y Minho notó algo raro en los orbes del australiano, había un brillo en ellos, cual fue desapareciendo poco a poco, al unir sus labios con los ajenos, Minho vio como los ojos de Christopher pasaron a ser adormilados a unos totalmente espantados.

Minho soltó una risita que salió muy parecido a un bufido y se dio la vuelta para caminar hacia su oficina con la frente en alto, mostrando que no le había afectado pero en lo más profundo, él se estaba desagarrando, ahogándose en sus propias lágrimas.

Ese día Minho salió temprano del trabajo debido a su turno.

Llegó a la casa que compartía con Bang y fue directo a esa habitación donde habían entregado su amor repetidas veces.

Agarró la maleta más grande y comenzó a llenarla con sus cosas.

Sintiendo lágrimas recorrer sus mejillas pero manteniendo el rostro serio y sin soltar ningún sollozo.

Sonrió al concluir. Agarró su celular y lo encendió, viendo el mensaje de Félix diciendo “Le mande un taxi, llegaré a mi casa unas horas más tarde, ya saben donde están las llaves de repuesto hyung.”

Agarró la maleta y comenzó a caminar hacia la salida de la habitación, sonriéndole al celular a una pequeña conversación que estaba teniendo actualmente con Félix.

Pero fue agarrado del antebrazo y acorralado contra una pared.

El impacto lo impresionó y soltó un pequeño jadeo pero rodeo los ojos al ver la persona frente suyo.

—¿Qué quieres?

—Minho, por favor, escúchame por lo que más quieras.

—-No. No tengo nada que escuchar de tu parte, tu forma de ser, tu cambio tan repentino, aquél beso hablaron por ti, con permiso, me voy de la casa y quiero terminar nuestra relación.

—Minho.

—ah y toma, tu estúpido anillo, te aseguro que a él le quedará mejor que a mí.— le lanzó el anillo de compromiso y se removió tratando de buscar una salida.

—Minho.

—Bang, no juegues con mi paciencia, ya lo hiciste, ahora lárgate a la chingada, no te quiero ver.— se mantuvo fuerte pero sentía como comenzaba a apretarle la garganta, a picarle los ojos y sentir como estos se le cristalizaban.

—Minho.

Ambos comenzaron a forcejear, uno queriendo tenerlo contra la pared mientras que el otro estaba al borde de las lágrimas queriendo salir de la habitación.

—Suéltame. dijo Minho repetidas veces.

—¡Minho!— gritó furioso ante el comportamiento de su prometido.

Minho se asustó por el repentino grito y se quedó callado, dejando de forcejear.

—...por favor, déjame explicarte.— habló más calmado.

—pero...¿Qué quieres explicar? ¿Qué te volviste a enamorar? ¿eso?...Chris, eso ya lo sé, te amo pero tampoco te voy a amarrar a mí si no quieres un matrimonio, tal vez él te cuide mejor y él sea el amor de tu vida...déjame, haz que las cosas sean más fáciles para mí...quiero encontrar a mi segundo sol como tú lo hiciste.— dijo en un hilo de voz, rompiéndose ahora en lágrimas.

Christopher entró en un estado de shock, viendo como a la persona que más amaba se deshacía entre sus manos.

Los ojos se le cristalizaron, su garganta se apretó y por fin, soltando lágrimas, se dio cuenta de cuanto daño había hecho.

Lo soltó, no dijo nada y Minho aprovechó eso para salir limpiándose las lágrimas.

Aguantó de pie, mirando la pared hasta que escuchó la puerta principal ser cerrada.

En ese momento se permitió soltar el primer sollozo, su mirada cayo en el anillo que Minho había tirado al suelo.

Se dejó caer.

En el suelo agarró el anillo y lo observó sin dejar de llorar.

Lo había perdido todo.