Mala suerte. Introducción

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Sinopsis

El joven Kieran es morboso y curioso, como tu y yo. Pasará por todas las asquerosidades de la vida y tendrá que cambiar algunas cosas de si mismo. Sufrirá. Quieres ver?

Genero:
Drama
Autor/a:
Hector Gomez
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Introducción



El joven Kieran era un chico con mala suerte, eso decía él. Le pasaban cosas penosas frecuentemente. Cosas como crecer una barba completa comenzando la pubertad y tener que afeitarse dos veces al día. Este suceso le disminuyó las probabilidades de cautivar. No por espantar, sino por la inseguridad. 

Una mañana de primavera ayudaba a su padre a barrer el frente cuando un perro lo comenzó a perseguir con el intento de jugar. El pobre Kieran salió corriendo del susto y terminó cayendo por un barranco boca abajo en una pila de hojas. La mitad superior de su cuerpo quedó enterrada en la tierra, y ahí quedó por una horapensando que moriría sin haber besado. Ya cuando un guardabosques le vio los pies apuntando hacia la luna se había salvado. Vivo, Kieran despierta sin poder quedarse parado por mucho tiempo y con un tartamudo ligero en la letra eme.

En agosto. Hola, ¿Kieran… Quieres venir a mi casa a jugar con mi perrito? Le dijo María, una compañera de clases. El joven Kieran le dirigió la mirada, atónito. Hasta ese entonces ninguna chica le había hablado si no era su amiga Samantha. “!Hola, M-M-María¡” Le dijo entre gallos y tartamudeos. La chica hizo una mueca asustada, pero solo por un segundo, después fue algo más acercado a la burla. María no volvió a acercarse al pobre Kieran, esto le hizo crecer un resentimiento contra todas las mujeres que conoce.

En los días azules el joven Kieran acudía a Dios para saber qué hacer. Rezaba “Diosito, ven a mí” y veía a Dios, un ser muy alto, delgado y completamente vacío de color. El joven Kieran hablaba mucho con Dios mientras pasaba los días en la soledad de su casa vacía. Le pedía que le diera dinero para comprarse un par de zapatos nuevos, una mujer que le hiciera lo que ordene y finalmente que le devuelva a su madre que yacía en el patio desde que comenzó a hablar. Dios le respondía con la cabeza con patrones de “si” y “no”, especialmente un no rotundo en devolver a su madre a casa. Nunca lograba que Dios le diera la paz mental de que algún día volvería a ver a su madre reír con él, y siempre da un largo respiro y entra al baño a masturbarse la tristeza.

El verano siguiente, dentro de una Toyota Corolla del 2006, su padre le dijo que tenía que salir más con personas de su edad y no solo con Samantha, a lo que responde que Samantha solo lo quiere por pena. Kieran Lutero no recuerda su adolescencia, pero los breves momentos deprimidos y solos le caen mal al estómago, recuerda haber leído el libro del chico Emil Sinclair y su amigo Max Demian, “Ese libro del diablo” pensó. Kieran Lutero no quería que su hijo pasara por lo mismo que aquel también pobre Emil Sinclair, y le compartió el libro. El joven Kieran se leyó el libro seis veces en una semana, deteniéndose y saboreando los momentos en que Frau Eva, la madre de Demian, amamanta a Sinclair con su figura, sus palabras y sus comportamientos, disfrutando cada descripción que hacía sobre Frau Eva. Se la imaginaba con los pechos grandes y la cintura delgada, ignorando alguna descripción física que le daba Sinclair. Su Frau Eva era la chica del vídeo porno que vio anoche, antenoche y verá mañana. El corazón le viajaba por las venas al pensar en como la gran Frau Eva le besaba la espalda y le acercaba sus pezones tibios. Explotaría si pudiera, lo juraba. De momento, dio un grito y murió al instante, su madre volvió del patio y le dijo que vaya a buscar trabajo.

 

Karina se quedaba en el patio con una botella de Sambuca escondida, “Me endulza la vida” dice. El patio es su hogar desde que el jovencito Kieran comenzó la escuela. En sus tiempos de la secundaria era muy popular, con el cuerpo delgado y el pelo negro y lacio. Frecuentaba mucho ir defiesta con sus amigas Ashley y Caterine, apodadas Ash y Caty respectivamente. Ash era muy promiscua y no se le veía con el mismo chico por más de 4 días y Caty quería aparentar ser tan puta como Ash, pero era muy celosa para eso. Un día de pijamada las tres niñas están conversando sobre Alejandro Sanz. Decían que era muy apuesto y que ojalá poder casarse con él. Ash y Caty empiezan a decidir quién se queda con Alejandro Sanz si mágicamente les pregunta. Gritos y comparaciones.

- “Si dejaras de ser tan puta, Ash, te querrían”.

- “No escucho a gordas, perdón” Ash replica inmediatamente.

- “No manchen las almohadas de sangre, por favor”. Luego de este comentario las tres niñas comenzaron a reír a carcajadas. Esta era la dinámica de su amistadinusual, y eran imparables.Decidieron un día programar una fiesta ellas mismas en casa de Karina mientras sus padres estaban en otra ciudad. Karina dijo que de ninguna manera iba a ser en su casa, por más que le encantaba ver a la gente disfrutar, el temor hacia sus padres era mayor. Al final la convencen de que se haga en el frente sin entrada a la casa principal.

 

Un martes, saliendo de un bar en su época, se despidió de sus amigas y fue acercándose al estacionamiento. Ahí, en ese estacionamiento, conoció al diablo. El diablo se le presentó en un hombre encapuchado que en plena luz de calle la destripó, sacudió, le robó todo lo que le pertenecía desde que nació. Pero no la mató, la mantuvo encendida y mirando desde abajo su sufrimiento. Ese fue su peor castigo, no morir. Se sintió nula. Vacía. Dejó de ser. Trataba de recuperar el control, pero el diablo era más fuerte. Al diablo le gustaba forcejear con ella. Hasta que, de un momento a otro, Karina recordó a su hijo. La rabia y la frustración le invade las venas. Gritó como desquiciada y learrancó el cuello al diablo. Con la mandíbula adolorida y la boca llena de metal, lo quitó de encima.El diablo se tornó humano luego de sentir dolor. Karina vio su cuerpo desintegrarse en el aire y no volver a respirar nunca más,justificablemente. Gritó al aire con una mirada de cólera y ladrillo. 

No le dijo nada a Kieran Lutero. Comenzó a frecuentar la soledad y la desmotivación de no querer, incluso se mudó con su madre usando el pretexto de que la tenía que cuidar. Cuando Kieran Lutero la cuestionó, pánico le cruzó la cara diciendo “No te quedespegado en por qué’”. No se supo nada de ella, por ahora.

Ella entró a la habitación del joven Kieran de una patada diciendo con una chancla en la mano que vaya a buscar trabajo en vez de quedarse en su habitación tocándose el miembro. El joven Kieran le gritó que se fuera y así mismo se fue tambaleando por las escaleras, subía y bajaba tanto las escaleras en estado de euforia embriagada que parecía un waltz perfectamente sincronizado con música que solo existe para el que quiera que exista. El joven Kieran piensa que si encuentra un trabajo puede pagar visitas al salón de masajes donde una vez le hicieron sentir como un infante de nuevo. Le pediría a la mujer que lo atiende que le bese la espalda y le acaricie los muslos. Incluso si fuera hombre, solo tiene que imaginar que es mujer. “Diosito, ven a , y apareció Dios saliendo del armario paralelo a él. Dios ya tiene entendido lo que quiere. Lo manda a ir podando céspedes. Se despide de su padre que no le presta mucha atención por estar mirando hacia el patio.Estaba lloviendo. Al llegar a la casa de Samantha se dio cuenta de que seguía con lluvia y optó por solo ir a visitar, estaba nervioso porque no sabía cómo hablar con los padres de Samantha. Afortunadamente, la puerta estaba sin cerradura y se dio permiso a mismo para entrar culpando la llovizna. Dentro, encontró una casa bastante amplia y acogedora para refugiarse de la lluvia, también se dio cuenta de que estaba ensuciando todo el suelo con lodo. “Botas de mierda”, con las botas fuera por lo menos solo deja gotitas en el suelo. Sinceramente, el joven Kieran no sabía qué hacer ahora, no hasta que escuchó música viniendo desde arriba.

Las escaleras eran de alfombra, podía ir en completo sigilo. Cuando llegó a la puerta pudo escuchar a una persona cantar mal, claramente la persona era Samantha y se notaba que ni se sabe la canción, hace sonidos similares a la letra. Lo que no esperaba el joven Kieran era que Samantha estaba en toalla bailando y cantando en su habitación color leche de fresa, salida de la ducha. Lo que estaba escuchando era reggaetón, como era la moda. El jovencito Kieran quedó mirando por mucho tiempo,la sangre le bajaba. La vio vestirse por completa. El idiota de Kieran olvidó que estaba al tope de las escaleras y retrocedió, volando hacia abajo a toda velocidad con varios golpes entre medio. Samantha escuchó todo, obviamente.

El adolorido Kieran quería morir de la forma más rápida posible, “Diosito, ven a mi… Por favor que Samantha se dé vuelta y siga cantando”. Dios se demoró un momento en bajar las escaleras, pero le asintió y volvió a subir. El torpe de Kieran subió por las escaleras con la espalda más encorvada que nunca y frotándose las manos con vergüenza y pavor. Al llegar a la cima, el joven Kieran pudo ver que a Samantha no le importó el sonido que escuchó, “¡No entres a mi habitación, papá!”. Contra todo pronóstico y todo cliché, Samantha se voltea y se encuentra con la mirada imposible del avergonzado Kieran.

Ambos jóvenes se detuvieron, paralizados por distintas razones. El joven Kieran congeló a Samantha con la incertidumbre de no saber cuánto tiempo llevaba mirándola así, si recién nacida o como un venado frente a un camión. La joven Samantha congeló a Kieran con la incertidumbre de qué le haría en cinco segundos… Sea eso bueno o malo.

Susurrando agresivamente, la joven Samantha grita. “¡Tú! ¡Ven para acá, ahora! Mientras le apunta con el dedo índice y le hace un gesto. El nervioso Kieran se apresura para entrar con la cola entre las nalgas, mira hacia la puerta y Dios le dice “buena suerte” sin boca. La puerta se cierra lentamente, a la misma velocidad que el joven Kieran voltea la cabeza para observar la situación en la que se metió. “¿Me viste desnuda?” El tartamudo Kieran quiso responder, pero las palabras no le formaban coherentemente en su cabecita. Se puso de pie y se atiesó, Sacudió fuerte la cabeza con los ojos apretados y dijo “Quiero que m-me pagues por trabajar”.

La joven Samantha seguía absolutamente aterrada. Dejó saber que “en esta casa se hace silencio”, ya que su viejo padre no podía saber que había un chico en casa. El emprendedor Kieran le preguntó si tenía algún trabajo para generar un poco de capital, le explicó que no quiere depender de su señor padre, a lo que Dios responde “no sabes ni preparar un maldito plato de arroz”. Sam saca su celular con calcomanías brillosas y de gatos tiernos, y le muestra una foto de un chico de la escuela seguido por “le gusto, y ni me conoce”. Necesitaría vestirse de mujer y rechazarlo, y ya que el joven Kieran es delgadito solo le faltaría afeitar su cara… Dijo que no. La seria Sam le promete un intercambio justo. ¿Cómo le va a pagar? Un cupón de 25% dedescuento en Pollo Rey, específicamente el combo 6. Dijo que no. ¿Un celular viejo? Dijo que no. ¿Un beso? Depende. “¿Con lengua?” Preguntó el joventomate. sacudió su cabeza y de repente la habitación aumentó en temperatura. Dijo que no lo haría. Tan natural como si fuera de rutina, la joven Sam le colocó un piquito en la boca. De pronto, el ascendido Kieran se elevó por los aires y escuchó una sinfonía hermosa llena de instrumentos de cuerda y viento, conoció al sol y le tomó la mano y presenció el renacer del universo. Dijo que sí, sonriendo. Sam se ruborizó y dejó en claro que ese era el pago y nada más. Dejó el lidiar con pasar por mujer para otro día, se enamoró.Puede que las chicas no sean tan malas pensó. Su estatus como amigos aumentó.

 

Quedaron hablando por un rato sobre las clases y los chismes, los padres y las casas, y los temas incómodos. Vieron una película de las que le gustan a la joven y luego una de las que le gustan al joven, cada uno durmiendo durante la opuesta. Siendo a que dieron las muy tarde de la noche y no dejaba de llover, llamaron al señor padre del joven Kieran para pasarlo a buscar. No contestaba.

La lluvia aislaba la casa de todo lo demás en el mundo. Así se siente, ¿no? Mirar por las ventanas no daba resultado y no pasaban autos, no pueden asegurar de que sigan en la tierra a menos de que abran la puerta principal, pero eso era ilegal a esa edad. Puede que el mesías haya vuelto y todos fueron al rapto menos ellos. Su propia casa Schrödinger, pero visible para los de afuera.

En un momento, el joven Kieran abrió los ojos y dejó de llover. Todo estaba oscuro, pero escuchaba a la joven Sam durmiendo en la cama. Se levantó del suelo y se percató que era la madrugada, la hora del diablo. No le quedaba sueño, entonces decidió explorar la casa. Arriba las habitaciones y el baño, y abajo todo lo demás. Sintió la alfombra de los escalones de nuevo, saboreando todavía su tremenda caída. En la oscuridad de la nada, la casa se veía inmensa y tenía un ligero brillo acuático. Parecía un espacio con territorio no descubierto, y probablemente infinito. La luna iluminaba solamente las puertas corredizas del patio. Era, entonces, del tamaño de un átomo comparado a la luna. Eso le hizo sentir insignificante y rápidamente se apartó, recuperando el coraje para continuar su aventura infantil. “Ven”, dice la oscuridad. El joven Kieran asumió que lo dijo Dios, entonces caminó.

Fue guiado por la maldición delmorbo a encontrarseeventualmente con Dios. Mientras caminaba, escuchaba un instrumento musical disonante y entrecortado, acompañado por números en otro idioma de fondo. Se iba topando con todo tipo de cosas: Una habitación llena de vejigas de colores, donde al parecer se celebraba un cumpleaños miserable; Las escaleras hacia la habitación parecían no acabar nunca, subió por décadas y no alcanzaba la cima. Se autodenominó Sísifo, las escaleras fueron su montaña y su piedra eran las ganas de despertar. Vio la piscina afuera como un océano hirviendo. Lo llamaba, con urgencia. descendió las escaleritas de la piscina y, el agua no tenía flotabilidad. Cayó y todo lo alumbró, el turquesa era demasiado brillante. Ya no veía la superficie y no podía sentirse más abrumado. Veía destellos de blanco a su alrededor, escuchaba el resueno de las burbujas de vapor y la inmensa presión en sus oídos le hacía clic de vez en cuando. El océano se extendía hacia todas las direcciones. Supuestamente, no había nada arriba, y profundidad había abajo. Además de que se ahogaba, veía ciertas cosas a lo lejos dentro del agua, cosas que se acercaban a él. Su mente no comprendía la figura, blanco y uniforme. Finalmente se fijó que no se acercaban, se hacíanmás grande. Todo se tornó blanco, tan irónicamente tranquilo.

El joven Kieran despertó mojado de pie a cabeza en sudor y frío. Veía que la hora del diablo ya acabó y decidió inmediatamente irse volando a su casa. Se despidió de manera tímida de la increíble casa de la joven Sam. Se puso las botas y corrió, pero no a su casa. Llegó al parque que frecuentaba ir, si queda a unas cuadras de su casa solamente. El parque podría darle consuelo. Anda, está cerrado, que mala suerte. El cansado Kieran se sentó en un escalón frente a la avenida y se puso a pensar por mucho tiempo.

Quería volver a ver a Sam, quería que su madre cambie y conviva pacíficamente con Kieran y su padre. Tenía la curiosidad de explorar el mundo acuático que vio en sus sueños, pero también tenía miedo de lo que se encontraría, cosas de su pasado que no quiere recordar. El tal cumpleaños miserable le resurgió durante ese momento.

Era viernes. Hacía un hermoso sol y el viento trasladaba la dulzura de los árboles. El aburrimiento de no saber qué hacer en la casa condujo al jovencito Kieran, quien estaba boca abajo en el sofá de la sala a deslizarse por el suelo como una culebra. Se culebreaba por su habitación, bajando las escaleras de cerámica, deslizándose por la habitación de sus padres. Resplandecía el sol en la cama,mitad arreglada y mitad desarreglada. Se escurrió debajo de la cama y se formalizó con el polvo, dándole nombres a las tablas de madera: “Miguel, Arturo, Minerva, Dalia…” era estúpido, y eran amigos ahora. En el sofá de la sala todavía quedaba el Gameboy azul abierto con algún juego en bucle. Fue un regalo de su padrepor finalmente ir al baño solo, además de que se acercaba su cumpleaños. No lo soltaba, entonces que se aburra de jugar con él sería muy difícil. Quiso buscar algo de comer en la nevera, pero era muy pequeño y débil para abrirla. Gruñón, se puso a jugar Pokémon hasta oír las distinguidas llaves abrir la puerta del frente. Entran las otras piezas del puzle, su madre y padre.

“Ven, ayuda,”. El jovencito emocionado Kieran toma algunas fundas de supermercado y las ayuda a llevar a la cocina.

“Quiero invitar a los de la escuela a mi fiesta,” dijo saltando de la emoción.

“Tienes que hacer cartas de invitación, entonces,” su madre responde de forma paciente y cariñosa.

El jovencito Kieran veía como guardaban las compras en lo que parecía un baile coordinado, trabajando en equipo para terminar la misión elegantemente. Era interrumpido cada vez que abría la boca para explicar su plan, “espérate mijo, quitándolo del camino con suavidad, hasta que ambos tomaron asiento en el gran sofá de la sala y abrieron los oídos con ligeras sonrisas y ojos cansados.

Voy a hacer cartas para mis compañeros, así vendrán a la fiesta,” tenía determinación y muchas expectativas en los ojos. Salió corriendo de la sala un momento y se pegó en la rodilla con la mesa, pero estaba demasiado entusiasmado como para sentir dolor. Volvió conpapeles y lápices de colores, y lo tiró todo en la mesa. Se arrodilló y comenzó a dibujar de manera cruda una figurita de palito en cada papel con “ven a mi cumple,” escrito como encabezado de cada una. Les comenzó a escribir nombres a los papeles: “Miguel, Arturo, Minerva, Dalia…” Los padres se miran con preocupación.

El deprimido Kieran se fija que el sol le está saludando. Amaneció. Seguía frente al parque cuando abren las verjas de la entrada. Una ola de alivio lo abraza y le dice que entre, como hace un largotiempo atrás. Al entrar al parque, el jovencito Kieran encontró la paz. Había un río de personas, árboles inmensos y vivos, niños riendo y gritando… Los padres del jovencito Kieran lo tenían agarrado de la mano, dándole la sonrisa más cálida y amable que podrían darle. Comenzó a correr por todas partes, a tropezarse y asustar a las palomas. El jovencito Kieran se sintió vivo.

Pero solo por un momento. Algo cambió. Miró alrededor y el parque estaba vacío y todo tenía un tono gris. Tranquilo, pero miserable. Caminó por los mismossenderos de siempre y vio los mismos árboles de siempre. Aunque, hoy no tenían la misma chispa que hace años. Visitó el famoso “monte blanquito” y a pesar de que sintió serenidad, fue por solo un fragmento de su visita. Tal vez no sea el parque. Tal vez es él. Fue a casa con la cabeza en el suelo.