Simple

Sinopsis

Jaemin nunca había tenido un cubículo.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
eatyournomin
Estado:
Completado
Capítulos:
9
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Jaemin nunca había tenido un cubículo.

Había tenido escritorios, y en su tiempo como interno compartió un lugar abierto con otros dos técnicos, pero ahora él tenía un trabajo real y con ese trabajo real venía su propio escritorio con su propio cubículo, tres paredes y media que formaban un pequeño espacio en esta enorme compañía que era sólo para él. Tuvo la estúpida urgencia de cubrir la estructura gris de las paredes con pósters y fotos y tachuelas de lindos colores. Ni siquiera sabía que las tachuelas de lindos colores eran algo hasta que pasó por uno de los cubículos de sus compañeros y vio las paredes adornadas con brillantes caritas sonrientes y flores y pajaritos y cosas así, pero ahora él quería lo mismo.

No estaba seguro de cuánto tenía que esperar para atiborrar sus paredes con colores, pero había altas posibilidades de esa no fuera una muy buena idea para hacer en su primer día, así que Jaemin se colocó en su nueva silla y encendió su nueva computadora y revisó su nuevo email, esperando que su bandeja de entrada estuviera completamente vacía, porque apenas había llegado al edificio y no había hecho nada más que llenar formularios y recibir un tour básico. Pero para su sorpresa había un email ahí, un adelanto del sistema de tickets para la asistencia técnica, con otra nota de uno de sus superiores en el centro de ayuda que decía esta es toda tuya, chico nuevo.

¿Se trataba de una prueba? Si simplemente iban a mandarlo a hacer el trabajo sin una introducción, Jaemin estaba bien con eso, incluso si la idea lo ponía un poco nervioso. Aún no sabía mucho sobre los sistemas - ¿qué pasaría si no podía resolver el problema del usuario?

Pero en el momento que abrió el ticket y lo leyó, se relajó. Con sólo leer la descripción del problema del usuario, estuvo bastante seguro de que hacer exactamente. Había tratado con docenas de quejas igual a ésta a lo largo de su curso como interno.

Jaemin marcó en el sistema de acceso remoto y se tomó un momento para familiarizarse con los controles antes de localizar el PC del usuario en la lista y de levantar el teléfono.

“Habla Lee Jeno de ventas,” la voz del otro lado saludó de forma animada.

Jaemin parpadeó. Era una de las voces más graves que jamás escuchó, retumbando como una roca cayendo por la colina en la línea. “Sr. Lee, habla Na Jaemin del centro de ayuda. Recibí su ticket – ¿dice que tiene un problema con la impresora?”

“¿Quién? Ah, ¡debes ser el nuevo! Dime Jeno. Si, eh, gracias, no tengo idea de que le pasa. Presiono el botón de imprimir y dice que está imprimiendo, ¡pero no sale nada! Tal vez hay duendes.”

Sonó bastante serio al decir tal teoría, y Jaemin tuvo que contener una sonrisa.

“Bueno, si te parece bien, Jeno, entraré en tu PC y veré cuál es el problema.” Empezó a hacerlo, colocando el nombre de usuario. “Por mientras, hazme el favor de revisar que los cables de tu impresora estén correctamente conectados.”

“¡Oh! Cierto. Lo sabía. Espera un poco.” El teléfono fue colocado sobre el escritorio, y ruidos de movimientos se oían desde el otro lado. Jaemin sabía casi con seguridad de que los cables no eran el problema – el mensaje del error sería diferente si ese fuera el caso – pero le daba al usuario algo que hacer.

Una vez que estaba en la computadora de Jeno, Jaemin comenzó a ver el historial de la impresora, ningún error… Se quedó observando por un momento, preguntándose que omitió.

La grave voz sonó de nuevo en la línea. “Todo está conectado,” reportó Jeno, sonando un poco cansado. “Hasta me metí abajo del escritorio para checar que el estabilizador de tensión estuviera encendido.”

¿Abajo del escritorio? Alto. “Sólo para confirmar,” Jaemin dijo, “dime la marca y modelo de la impresora que estás intentando utilizar.”

“Es una… Ummm… ¡Ah, ya! HP Deskjet 3000.”

Ajá. “Bueno, ahí está tu problema,” Jaemin dijo, intentando no reír. “Tu impresora predeterminada cambió a una Toshiba. Lo siento, aún no estoy muy familiarizado con el edificio. ¿Hay alguna copiadora/impresora fija en tu piso?”

“¡Sí! Está al otro lado de la oficina.”

“Bueno, apuesto a que ahí es donde están tus documentos.” Jaemin hizo un cambio rápido. “Reinicié tu impresora predeterminada a la de tu escritorio. No deberías tener ningún problema ahora.” Y sólo para estar seguros, eliminó el botón de ‘Dispositivos e impresoras’ del menú de inicio, sospechando que un click accidental llevó al usuario a esta situación. “Wow, ¡gracias, eso fue rápido!”

Sí, porque el problema fue mayormente el usuario, no la computadora. “Me alegro de poder ayudarte,” Jaemin dijo. “Que tengas buen día.”

“¡Igualmente!” La línea se cortó y Jaemin bajó el teléfono, sonriéndose a él mismo mientras anotaba el resultado de la llamada en el ticket y lo cerró. Nada mal, para sus primeros cinco minutos en el trabajo.

Veinte segundos después, el sonido de las llantas de una silla girando en la alfombra se acercó a él, y Jaemin se giró justo a tiempo para ver a un hombre joven, unos dos o tres años mayor que él rodar en una silla de trabajo. Era Zhong Chenle, el compañero que le envió el ticket, a quien Jaemin había conocido por primera vez durante su tour en la mañana. “Hey, nada mal, nuevo,” Zhong Chenle dijo, sonando impresionado. “Creo que es lo más rápido que lo hemos atendido en semanas.”

“Chenle, no le habrás dado a Jeno, ¿verdad?” Una nueva voz preguntó, y Jaemin volteó para ver la mitad de la cabeza asomándose desde su cubículo, piel aceitunada y cabello oscuro junto a ojos adormilados. “¡Lo vas a espantar!”

Jaemin ladeó su cabeza, intentando procesar eso y recordar el nombre del otro técnico al mismo tiempo. Mark, ese era. “¿Por qué?” Preguntó. “No fue mezquino algo así.”

“Oh claro, no me malentiendas.” Mark dijo, estirando sus brazos sobre la pared del cubículo cómodamente. “Jeno es buena gente, es como un radiante rayo de sol.

Sólo que es terrible con la tecnología. ¿Conoces a gente que tiene la asombrosa habilidad de romper un aparato solo con mirarlo? Él es uno de ellos.”

Oh. Claro, la madre de Jaemin era una de esas, también. “Bueno, no parecía tan malo en el teléfono,” dijo con vacilación. “El problema fue bastante fácil de resolver.”

“Oye,” Chenle dijo encogiéndose de hombros, “si te agrada, puedes tomar sus tickets de ahora en adelante. Nos libera de las cosas que realmente tenemos que resolver.” Señaló con el pulgar hacia Mark para indicar a quién se refería por ‘nosotros’. “Los tickets de Jeno siempre nos interrumpen en medio de proyectos, es único.”

Jaemin se encogió de hombros. “Está bien,” dijo, creando miradas de sorpresa en sus compañeros. “Si quieren mandarme sus tickets, está bien. Los tomaré.” Trabajar como solucionador de problemas no era del todo ideal, pero era su primer trabajo fuera de la universidad y todos tienen que comenzar por algo.

“Hombre,” Mark soltó, “eres oficialmente mi nueva persona favorita.” Desapareció de vuelta en su propio cubo, y Chenle miró a Jaemin.

“Te vas a arrepentir de haber dicho eso,” dijo, pero estaba sonriendo, así que Jaemin esperó que estuviera bromeando. “Dale una semana y ya verás.” Giró su silla y rodó a su lugar.



Fiel a su palabra, para el fin de de la semana, Jaemin comprendió lo que Mark y Chenle le dijeron.

Jeno de ventas tenía la extraña habilidad de hallar cualquier manera posible para hacer que su computadora dejara de funcionar. En cuatro días, Jaemin tenía nueve tickets de Jeno, cada uno más frustrante que el último.

Para ser justos, algunos de los tickets eran por cosas totalmente fuera del control de Jeno, como una actualización automática que se instaló incorrectamente, o cuando otro empleado quitó un cable importante de la red e impidió toda la conectividad en el piso entero y Jeno simplemente fue el primero en darse cuenta y decir algo. Por supuesto que también había tickets que no tenían algún sentido en absoluto y Jaemin no podía darse cuenta ni de cuál era el problema, al menos uno del que Jaemin jamás descubrió de que se trataba, pero unos clicks aleatorios resolvieron el problema.

Descubrió que no era tan exasperante como Chenle y Mark lo hicieron parecer. Claro, Jeno tenía un tino casi sobrenatural para meterse en problemas tecnológicos, pero siempre que Jaemin lo llamaba era saludado con entusiasmo, tratado con respeto y agradecido a montones. Jeno era un buen tipo, con un sentido del humor algo tonto, y a Jaemin no le importaba ayudarle.

La mañana del viernes, Jaemin se reunió con el supervisor del centro de ayuda, porque estaba programado para verlo cada semana en todo su periodo de entrenamiento. Y Jhonny por lo general estaba ocupado, así que Jaemin estaba contento de tener una oportunidad de hablar con él, más que nada para asegurarse de que no la hubiera cagado en algo.

Claro, en el momento en que se sentó, Jhonny le extendió un par de hojas de impresiones sobre el escritorio. “¿Sabes qué es esto?” preguntó.

Jaemin miró. “¿Mi registro de trabajo?” supuso.

“Mmm-hmm.” Su gerente le alzó una ceja muy escéptica. “¿Quieres decirme por qué cada uno de los tickets de Lee Jeno terminaron en tu historial?”

“Um.” Mierda, ¿no se suponía que los tomara todos? ¿Había alguna regla que desconocía y que dijera que no tomara a la misma persona siempre? “Le dije a Chenle y a Mark que no me importaba trabajar con él,” Jaemin dijo, imaginando que ser sincero sería lo mejor. “Supongo que decidieron aprovecharse de eso. ¿Está bien?”

“Bueno, depende.” Jhonny miró de nuevo a los papeles. “Lograste resolver sus millones de problemas en tiempo récord, así que mientras sigas teniendo tiempo para trabajar en el proyecto, no debe haber problema.” El corazón de Jaemin saltó. “¿Proyecto?” preguntó.

Su tono emocionado le otorgó una sonrisa. “El departamento de finanzas necesita nuevas PCs,” explicó. “Los chicos de sistemas están en proceso de actualizar su software y las nuevas aplicaciones no son compatibles con las viejas máquinas que están usando actualmente. Pensé en dejarte solicitar e instalar el hardware.” Alzó una ceja. “Hay un montón de trámites que realizar. Tienes que hacer una nota.”

“Puedo hacer eso,” Jaemin dijo, tratando no sonar muy ilusionado. Incluso si tenía que quedarse un poco más tarde para encargarse de los infinitos problemas de Jeno en ventas y aún así terminar su trabajo, lo haría. Así después de una semana, Jhonny le estaba confiando un proyecto, y uno importante incluso si era uno bastante simple, sería un buen augurio para su éxito aquí.

“Bien,” Jhonny dijo animado. “Una cosa menos en mi plato.” Sacudió su mano. “Lo has estado haciendo genial hasta ahora, Jaemin. Ahora retírate, tengo tres reuniones esta mañana.”

Jaemin se fue, e intentó no brincar en el camino a su escritorio.



“Lee, ¿estás cerca de tu computadora?” Jeno respondió apretando sus dientes. “Um… ¿Si?”

“Hazme un favor y aléjate de ella. ¿Okay?”

La voz grave de Jeno sonó malhumorada. “Maldita sea, ¿salió mal? Creí que dijiste que sería rápido.”

Liberando un largo suspiro de sufrimiento, Jaemin dijo, “En las PCs de los demás, fue rápido. Imaginé que tú serías el único en tener problemas.” Jeno hizo un sonido de disculpa, y Jaemin frotó el dolor en su cabeza formándose entre sus ojos. “Mira, sólo, ve a caminar o algo, ¿quieres? Estoy seguro de que tu simple presencia es perturbadora para la tecnología.”

Jaemin no estaba bromeando, no del todo, pero Jeno rió, tan fuerte y retumbante, suficiente para que Jaemin alejara el teléfono de su oído. “Muy bien, tengo unas llamadas que hacer. Iré a la sala de conferencias. Buena suerte.”

Él colgó, y Jaemin colocó un auricular en su oreja y puso música, porque estaría ahí por un rato. Era una simple instalación de software que había hecho a la perfección en todos los PCs de Ventas, pero por supuesto que la PC de Jeno se congeló a la mitad. Ahora Jaemin tendría que escarbar manualmente en el registro y borrar los rastros de la instalación corrompida para poder re-instalarla.

Le tomó horas, pero Jaemin consiguió resolverlo, trabajando en su hora de comida y con los otros tickets y proyectos que se supone que haría acumulándose en su bandeja de entrada. Finalmente cerró sesión en la computadora de Jeno justo después de las 3PM, y le envió un email rápido para decirle que estaba hecho y que por favor no lo tocara antes de ocuparse de su otro trabajo. Terminó tarde en la noche, con Jaemin finalmente saliendo de la oficina alrededor de las 8PM, después de doce horas de trabajo.

“Estaba a punto de llamar a la policía,” su compañero de habitación dijo mientras él cerraba la puerta de su apartamento detrás de él y se dejaba caer en ella con cansancio. Haechan asomó su cabeza a través de la entrada a la cocina, miró a Jaemin y desapareció otra vez, diciendo, “¿Día difícil?”

“Acabo de tener un desvío de cuatro horas que atrasó mi agenda.” Jaemin gruñó. “Lo resolví todo, por cierto.” Se quitó sus zapatos y alzó su nariz hacia la cocina, donde Haechan estaba ocupado haciendo arroz frito. “Mmm, huele genial.”

“Aplasta tu culo en la silla y no me aplaudas mucho,” su hyung dijo en tono regañón, empujando ligeramente a Jaemin hacia la silla. Jaemin colapsó, dejando caer su cabeza en sus brazos cruzados sobre la mesa. “Déjame adivinar, se trata de ese tipo de Ventas.”

Inclinando su cabeza así podía ver a Haechan sobre su codo, Jaemin sonrió tristemente. “¿Cómo es que supiste?” Preguntó, fresco.

Haechan sacudió su cabeza. “Te dije que era un error ofrecerte en tomar todos sus problemas. Sólo has estado ahí un mes y ya estás quemándote.”

“Estaré bien, hyung,” Jaemin murmuró. “Hoy no fue del todo su culpa; creo que su disco duro está dañado. No hay ninguna otra razón para que la instalación se haya congelado, a menos que estuviera tratando de accesar a un sector dañado.”

Recibió un golpe de un grano de arroz. “Basta con el lenguaje técnico, nerd,” Haechan dijo, sonriendo. “No sé qué significa, todo lo que sé es que todas las noches llegas quejándote de este tipo. La PC de Jeno hizo algo raro hoy. Jeno me llamó para algo tonto de nuevo. Oh Dios mío ese hombre destruye toda pieza tecnológica que toca.”

Jaemin parpadeó. No se había dado cuenta de que había sido así de obvio con eso. “Bueno, en mi defensa,” dijo, “Jeno toma como… El treinta por ciento de mi trabajo diario.” Sonrió sin gracia. “Debería decirle a Recursos Humanos que lo pongan en mi descripción laboral.”

Haechan soltó una risa nasal, apagando el fuego, y comenzó a hablar sobre su propio día mientras servía arroz en los tazones, y ese fue el fin de la conversación.

Jaemin ni siquiera pensó en el incidente de nuevo hasta el día siguiente, cuando un mensajero bajó al departamento de TI, siendo dirigido al escritorio de Jaemin, y sin ningún tipo de ceremonia dejó bruscamente una planta de tamaño considerable en él.

Jaemin parpadeó. “Uh, ¿y esto qué es?” preguntó.

“Una entrega,” el mensajero dijo entre dientes, desanimado. “Firme aquí, por favor.”

Jaemin lo hizo, mirando a la planta. En el momento que el mensajero se fue, Chenle y Mark aparecieron, Chenle rodando en su silla y Mark sobre la pared del cubículo como siempre.

“Ooh, ¿quién te está mandando regalos?” Mark preguntó con curiosidad. Jaemin se encogió de hombros y giró la maceta, inspeccionándola. Era una planta extraña, ramas torcidas y gruesas, hojas rojas que se sentían como plástico, como un arbolito extraterrestre. Había una pequeña tarjeta con una nota garabateada en el interior, casi ilegible, pegado a la parte inferior de la maceta.

Oí que es oscuro allá abajo, ¡así que esto es para alumbrar tu escritorio! Gracias por tu arduo trabajo de ayer~ LJN

Una sonrisa escapó de la cara de Jaemin, sobre todo sin su entrada. “Qué amable,” murmuró, admirando la planta. Definitivamente era una cosa extraña, pero Jaemin decidió que le agradaba; era inusual y los llamativos colores rojo y verde se veían bien contra sus paredes aún grises. La etiqueta decía que era una planta de jade, y podía sobrevivir sin luz solar directa.

“¿Amable quién?” Chenle se acercó a Jaemin y tomó la tarjeta del tarjetero. La escaneó rápidamente y parpadeó en sorpresa. “¿Jeno te lo mandó?” “Ayer pasé horas arreglando su PC.” Jaemin aclaró.

“Si, pero, o sea, eso es normal en el curso del día de Jeno. Él nunca me mandó una planta.” Chenle miró a Jaemin de arriba y abajo, cejas alzadas de una manera que hacían que Jaemin quisiera sonrojarse, aunque no estaba seguro del por qué. Era un gesto amable, pero no era un ramo de rosas o algo así; Jeno simplemente estaba agradeciéndole a Jaemin por el trabajo extra que realizó. Jaemin no estaba seguro de lo que Chenle trataba de insinuar con esa cara.

“Como sea,” Jaemin dijo, deshaciéndose de las cejas alzadas de Chenle y los ojos curiosos de Mark. Les dio la espalda a sus compañeros en señal de que había terminado con las preguntas y miró su cubículo, antes de posicionar la planta atrás y un poco a la izquierda de su monitor.

Ahí se veía bien.

Esperó hasta que sus compañeros perdieron interés y se fueron para enviar un email con un Gracias a Jeno. Sin intención de iniciar una insinuación.