Fuera de órbita

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Sinopsis

Gualina vuelve a saltarse las convenciones, esta vez para reunirse con un extraterrestre, y se produce la abducción...

Genero:
Scifi/Romance
Autor/a:
YeBe
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Fuera de órbita

El carpintero extrañaba a Gualina. Ella lo contagiaba todo con su sonrisa, ayudaba a apilar el aserrín y preparaba almuerzos que la pareja comía de un mismo plato. Entonces Luigi se consideraba el hombre más feliz del mundo. Pero cuando se apagaba el brillo en los ojos de Gualina y aparecía en su rostro la huella de aquella sombra triste, hubiera querido ser de piedra para no sentir el susto que ronroneaba en su estómago.


La penúltima vez su amada se fue con el dueño de un circo que dio varias funciones en Sin Nombre y, antes, con el maquinista de una locomotora y hasta con un jugador de gallos, siempre detrás de alguna especie de quimera.


Aquella mañana, al despertar, Gualina se quedó extasiada entre las sábanas pensando en cómo sería conocer a ese ente de escafandra que le tendía la mano sobre un camino marcado por una estela de luz. No le contó el sueño a Luigi, pero este notó que algo raro sucedía, sobre todo por aquel ronroneo incontenible en el estómago que lo dejaba inmóvil. Pese a ello, no pudo evitar que dos noches después Gualina escapara y fuera al encuentro del OVNI (Objeto Volador no Identificado) que la esperaba a las afueras del pueblo.


Y se produjo la abducción, es decir, el secuestro de Gualina por parte de los extraterrestres. Un viejo carbonero, que custodiaba su horno, vio que la nave salió disparada y se perdió en el espacio. Luego lo contó con aspavientos.


Luigi pasó varios días muy deprimido. Pero no estaba dispuesto a renunciar al regalo de su voz. ¿Acaso su amor por ella no era capaz de soportar todas las pruebas?


Enseguida, puso en venta lo más valioso de su patrimonio: la carpintería y la casa con todos los muebles concebidos como verdaderas obras de arte. Utilizaría el efectivo y el saldo de su cuenta bancaria en el nuevo rescate. Pensaba alquilar una nave espacial y luego, si le quedaba algo de dinero, comprar un trozo de Luna de esos que andaban vendiendo por ahí, para complacer a Gualina si es que su nuevo deseo era vivir fuera del planeta como parecía.


Nadie creyera que, tras la nueva fuga de la escapista, el carpintero se echaría a morir.