Capítulo Uno
-Mi hijo necesita un marido.
Park ChanYeol miró al hombre que había pronunciado la frase, Byun SangHyun, propietario de Inversiones y Asesoría Byun y uno de los hombres más ricos del país, preguntándose si estaba sugiriendo que él ocupara ese puesto.
Él llevaba treinta años evitando ese tipo de compromiso... aunque las cosas con su novia más reciente se habían vuelto un poco incómodas cuando la relación empezó a encaminarse hacia su final.
El hecho de que eso no lo molestase lo hacía sentir un poco desaprensivo, pero sabía que era mejor cortar una relación cuando estaba destinada al fracaso. Además, conocía lo suficiente a las mujeres y hombres como para saber que todos querían algo. En su opinión, el amor era una mentira, una cosa de ficción.
Tomando un sorbo de whisky, miró al chico del que estaban hablando. Un chico de piel pálida, cabello castaño y unos hermosos ojos color avellana, Byun BaekHyun no parecía un devorador de hombres como las chicas o chicos con los que él se relacionaba.
Bonitas piernas, pensó. Pero lo que más le gustaba de él era su sonrisa. Tan genuino.
-No debería tener ningún problema para encontrar un marido. Es un chico hermoso y con mucho encanto.
SangHyun dejó su vaso sobre la barra y frunció el ceño.
-Por fuera. Pero por dentro es dinamita. Además, es muy exigente.
-¿BaekHyun?
-Su madre y yo hemos intentado emparejarlo con media docena de hombres y no ha querido saber nada. Yo tenía esperanzas con ese tal YiFan con el que ha venido esta noche... pero me temo que la cosa va mal. BaekHyun dice que es un buen amigo.
ChanYeol asintió.
-Amigos, el beso de la muerte. Pero ¿por qué quieres que se case?
-Porque acaba de terminar la carrera y quiere trabajar en mi empresa.
-¿Y eso es malo?
SangHyun bajó la voz:
-No me gusta decir esto, pero sería un problema. Podría ser el empleado ideal, pero ¿y si no lo es? No puedo soportar la idea de tener que corregirlo o, peor, despedirlo. La verdad es que cuando se trata de mi hijo soy blando. Y en los negocios no se puede ser blando.
-Y crees que el matrimonio lo resolverá todo.
-Yo quiero que BaekHyun sea feliz, saber que alguien cuida de él. Trabaja para un montón de asociaciones benéficas, pero dice que quiere algo más. Y si no está ocupado en algo, temo que acabe como algunas de las personas de su entorno: drogándose, embarazado o en una cinta de vídeo haciendo el amor con su novio.
Sorprendido, ChanYeol volvió a mirar a BaekHyun.
-¿De verdad crees que es ese tipo de chico?
-No, claro que no. Pero todo el mundo puede tener un momento de debilidad. Todo el mundo -suspiró SangHyun -. BaekHyun necesita un hombre que lo mantenga ocupado, necesita un reto.
ChanYeol, que había entablado conversación con SangHyun porque necesitaba un inversor para su último proyecto, se quedó sin palabras. Y eso era raro en él.
-Me gustaría ayudar, pero...
-Sé que tú no eres el hombre adecuado para mi hijo, ChanYeol. Tú sigues yendo de flor en flor... bueno, ya me entiendes -SangHyun le hizo un guiño de complicidad -. No hay nada malo en eso, claro. Nada malo en absoluto. Pero tú podrías saber de alguien. Y si es el adecuado, estaría dispuesto a recompensarlo. Si conoces a algún hombre con la mezcla adecuada de personalidad y ambición, mándamelo y te estaré eternamente agradecido.
ChanYeol procesó esa información. Si Byun SangHyun le estaba agradecido, podría conseguir los fondos que necesitaba. Una de las primeras reglas para triunfar en los negocios era usar el dinero de los demás para lograr los objetivos.
Luego miró a BaekHyun. No le haría daño a nadie que le echase una mano a SangHyun, pensó. De hecho, todo el mundo tenía algo que ganar.
-Voy a charlar un rato con tu hijo. Y tranquilo, si encuentro al candidato adecuado, te lo diré.
[•••••]
Metro ochenta y cinco de puro atractivo masculino, pelo negro y unos ojos oscuros que podían robarte el aliento, Park ChanYeol era un imán para las mujeres y hombres. Su rostro, de rasgos marcados, y ese cuerpo de pecado podrían haber sido esculpidos en mármol. Era inteligente, rico y podría enamorar a cualquiera. Aunque tras su encanto había un duro hombre de negocios. ChanYeol, vicepresidente de Park-Oh, era conocido por su energía y dinamismo.
¿Y por qué estaba mirándole? En el pasado, a BaekHyun siempre le había parecido que miraba a través de él, no a él directamente. La primera vez que se encontraron sólo había podido tartamudear una disculpa... después de tirar una bandeja llena de copas.
Era tan atractivo que inmediatamente se había quedado deslumbrado por él.
Y aquella horrible noche cuando intentó seducirlo... BaekHyun hizo una mueca de horror. Había sido uno de los peores momentos de su vida. ChanYeol tuvo que sujetarlo cuando se desmayó... y aunque él pensó que el desmayo era debido a que se había tomado la copa de un trago, ésa había sido una llamada de atención.
El sentido común prevaleció y, a partir de entonces, había dejado de pensar en él. Sabía que no estaba a su alcance. Además, Park ChanYeol era incapaz de conformarse con una sola persona durante más de un mes y lo único que podía pasar era que le rompiese el corazón.
BaekHyun, suspirando, se volvió hacia los invitados al baile benéfico que él mismo había organizado.
-Gracias por venir -saludó a una pareja.
-Has hecho un trabajo maravilloso -dijo la señora Kim -. Ha venido mucha más gente que el año pasado. Yo organizo una cena para la Asociación contra el cáncer y me encantaría que quedásemos un día para que me dieras ideas.
-Por favor, deja al chico en paz -suspiró el señor Kim, un asusto abogado qué empezaba a perder pelo -. Aún no ha terminado de organizar este baile.
La señora Kim estudió a BaekHyun un momento.
-No estarás cansado, ¿verdad?
Él negó con la cabeza.
-Pues no. Pero últimamente he estado muy ocupado.
-Yo tengo un sobrino al que deberías conocer. Lleva un año trabajando en el bufete de mi marido y creo que sería un buen partido para ti. ¿Puedo darle tu número de teléfono?
BaekHyun abrió la boca para rechazar amablemente la invitación. Si alguien volvía a sugerir una cita con un desconocido, se pondría a gritar.
-Pues...
-BaekHyun, cuánto tiempo -los interrumpió una voz conocida.
Su corazón dio un vuelco. Conocía esa voz. Respirando profundamente, y decidido a no desmayarse otra vez, se dio la vuelta.
-ChanYeol, ha pasado mucho tiempo, es verdad. ¿Conoces a los señores Kim?
-Sí, nos conocemos. Me alegro de volver a verlos. Señora Kim, está usted tan guapa como siempre.
La mujer se puso colorada.
-Por favor, llámame MiYoung. Estábamos diciéndole a BaekHyun lo bien que ha organizado este evento.
-Estoy de acuerdo -sonrió ChanYeol -. ¿Le importa si se le robo un momento?
-No, claro que no -dijo el señor Kim.
En cuanto se alejaron, BaekHyun se volvió hacia ChanYeol.
-Si estás siendo amable conmigo porque mi padre te lo ha pedido, te aseguro que no es necesario.
-¿Por qué dices eso? -ChanYeol puso cara de sorpresa.
-Te he visto hablando con él hace un minuto y sé que espera que haga más amigos aquí para que no vuelva a Bucheon.
-¿A Bucheon? No me ha dicho nada de eso. Además ¿por qué no iba a querer saludarte?
-Sólo nos hemos visto un par de veces...
-Y la primera vez que nos vimos me tiraste una copa -ChanYeol lo había dicho con una sonrisa, para que supiera que estaba bromeando.
Tenía que acordarse de eso, claro, pensó BaekHyun, poniéndose colorado.
-No te tiré una copa encima, lo que pasa es que choqué con el camarero cuando pasaba detrás de mí con una bandeja. Hasta Oh LuHan reconoció que el hombre se movía demasiado rápido.
-Sabes que SeHun y él han tenido un niño, ¿verdad?
-Claro. Y, aunque tiene una niñera, LuHan a veces me deja cuidar de él. Es una ternura, ya ha empezado a andar.
Temiendo no ser capaz de mantener esa fachada de calma, BaekHyun dio un paso atrás.
-Me alegro de volver a verte. Gracias por venir. Tu donativo y tu presencia aquí son muy importantes...
ChanYeol tomó su mano.
-¿No vas a darme las gracias por haberte rescatado?
Él lo miró, confuso. Estaba hablando del día que se desmayó, ¿no?
-¿Por haberme rescatado? ¿A qué te refieres?
-Conozco al sobrino de los Kim. Un buen tipo, pero más aburrido que una ostra.
BaekHyun se mordió el labio interior.
-Esa podría ser tu opinión. No todo el mundo tiene que ser divertido. No todo el mundo conduce coches de carreras en su tiempo libre. Y no todo el mundo sale con tres personas a la vez.
ChanYeol hizo una mueca.
-Creo que acabas de insultarme.
Él negó con la cabeza, deseando haber sido un poco más discreto. Pero, por alguna razón, Park ChanYeol lo ponía nervioso.
-Sólo digo la verdad.
-¿La verdad? Sí, he salido con algunas personas, pero generalmente salgo con ellos de uno en uno... a menos que dejen claro que no les importa compartir.
Unos cuantos. BaekHyun tuvo que contener el deseo de soltar una risotada.
-Da igual, no es asunto mío. Agradezco mucho tu presencia y...
-¿Por qué quieres dejarme plantado? ¿Es que te caigo mal?
-No, qué va. Es que... el maestro de ceremonias llegará enseguida para empezar la subasta y...
-Muy bien, entonces vamos a quedar para otro día.
BaekHyun, a punto de caer en sus seductoras redes, negó con la cabeza. Esas eran las palabras que había soñado escuchar meses antes, pero ya no.
-Miraré mi agenda...
-¡Hola, BaekHyun! -lo saludó un chico.
Él se dio la vuelta, haciendo una mueca.
-Lo que faltaba...
-¿Quién es? -preguntó ChanYeol.
-Lee JooBin. Quiere ser un artista y espera que mi padre lo ayude económicamente. Mal asunto -murmuró BaekHyun -. Muy mal asunto.
-Hola, lindo -dijo JooBin, pasándole un brazo por los hombros -. Lo pasamos muy bien bañándonos esa noche, ¿eh? Estabas tan sexy... Dime que me has echado de menos.
BaekHyun volvió a ponerse colorado. Esa noche llevaba un bañador y, por supuesto, no había pasado nada.
-Es que he estado muy ocupado -se disculpó.
-El Jovencito no está interesado -intervino ChanYeol, apartando su brazo -. Ve a tomar el aire, anda.
JooBin arrugó el ceño.
-¿Y tú quién eres? BaekHyun y yo estamos saliendo juntos...
-No, ya no están saliendo juntos.
-Él no me ha dicho eso -replicó el chico -. A Baek le gustan los músicos.
BaekHyun hizo una mueca cuando vio que la gente empezaba a mirarlos con curiosidad.
-JooBin, no creo que estemos hechos el uno para el otro.
-No digas eso, cariño -el joven intentó agarrarlo de nuevo, pero ChanYeol sujetó su brazo.
-Vamos, JooBin. Es hora de que te marches -sonrió, llevándose al chico.
BaekHyun dejó escapar un suspiro, rezando para no tener que toparse con ninguno de los dos hombres otra vez.
[•••••]
Una semana después, BaekHyun fue con Jang NaRa, una agente inmobiliaria, a ver un apartamento en una de las zonas más exclusivas de Seúl. El edificio tenía seguridad, un lujoso jardín con piscina jacuzzi, pistas de tenis y hasta un campo de golf.
-Me encanta -dijo BaekHyun. En aquel momento, con tal de no estar bajo el mismo techo que su cariñoso pero asfixiante padre, le hubiera gustado hasta un armario -. Pero recuerda que es un secreto. No quiero que lo sepa nadie porque, si mi padre se entera de que quiero irme de casa, se pondrá como loco y encontrará la manera de sabotearme.
-No se lo contaré a nadie -sonrió NaRa, una discreta mujer de unos cuarenta años a la que BaekHyun había conocido en un evento benéfico -. Me sorprende que no entienda que un chico joven necesita independencia.
BaekHyun suspiró.
-Le da miedo que pierda la cabeza.
-Pero tú nunca...
-Claro que no, pero tiene la tensión alta. Cuando le dije que quería volver a Bucheon tuvimos que llevarlo al hospital, así que no quiero…
Las puertas del ascensor se abrieron en ese momento y BaekHyun se encontró directamente frente a los ojos oscuros de Park ChanYeol.
Y se le encogió el estómago.
-Hola, BaekHyun.
-Hola, ChanYeol -dijeron BaekHyun y NaRa al mismo tiempo.
Ah, de modo que NaRa también lo conocía. Claro que eso no debería sorprenderlo. ¿No sabía todo el mundo en Seúl quién era Park ChanYeol? Salía constantemente en las revistas económicas y en las de sociedad.
-Me alegro de verte, NaRa -dijo ChanYeol, antes de volverse hacia BaekHyun -. Si estás pensando comprar un apartamento aquí, te aseguro que es una buena inversión.
-Sólo estaba echando un vistazo...
-ChanYeol ha comprado el ático -le explicó NaRa.
-Ah -murmuró BaekHyun. Si se lo contaba a su padre... las puertas del ascensor se abrieron cuando llegaron a la primera planta -. NaRa, ¿te importa si hablo un minuto con ChanYeol?
-No, claro. Te espero aquí.
Con un traje de chaqueta oscuro, camisa blanca y corbata de diseño, Park ChanYeol lo miró, expectante.
-¿Quieres disculparte por no haberme llamado?
-Lo siento, pero he estado ocupado. Además, pensé que tú lo estarías también.
-Ocupado buscando un apartamento.
-Sobre eso... -BaekHyun hizo una mueca -. Te agradecería mucho que no dijeses nada.
-No quieres que lo sepa tu padre.
-No, no quiero. A este paso, tendré suerte si salgo de mi casa antes de los treinta años.
BaekHyun sonrió.
-Siempre podrías casarte.
BaekHyun puso los ojos en blanco.
-¿Tú también? Eso es lo que dice mi padre... ¡y tengo veinticinco años! Tú no has tenido que casarte para irte de casa, ¿verdad?
-No.
-Supongo que tú no estarás de acuerdo con esas tonterías -replicó BaekHyun, atónito.
-¿Por qué no discutimos eso en mi coche? Puedo dejarte en casa antes de ir a dar una aburrida conferencia sobre negocios.
-Si tú eres el orador, seguro que no será aburrida. Pero no te molestes, NaRa me llevará hasta donde he dejado el coche.
-Ah, eso suena a operación secreta.
-No, qué va.
-¿Por qué no dejas que te lleve yo? Antes de decir que no, recuerda que me debes una.
-Yo no te debo nada -replicó BaekHyun.
-Te liberé de ese novio tuyo ¿no?
-Nunca fue mi novio.
-Pero fuiste a nadar con él por la noche. Y dijo que estabas «muy sexy».
-Probablemente porque no se acuerda de nada. Estaba tan borracho que tuve que volver a casa por mi cuenta.
-Ah, ya -murmuró ChanYeol -. Empiezo a entender por qué tu padre quiere tenerte encerrado en casa.
ChanYeol le ayudó a subir al coche. BaekHyun tenía unas bonitas piernas, buenas caderas. Y eso lo atraía.
-Debes de hacer ejercicio -sonrió, sentándose frente al volante.
-Sí. ¿Por qué?
-Tienes unas piernas estupendas.
-Gracias -murmuró BaekHyun -. Suelo correr y hacer otras cosas... pero volvamos al asunto de mi padre. Prométeme que no vas a decirle que me has visto aquí.
-No veo por qué tendría que saberlo. Aún no has comprado el piso, ¿no?
-No, pero espero hacerlo -dijo él, pasando las manos por el asiento de piel -. Yo quería comprarme este coche, pero cuando mi padre supo que puede pasar de cero a cien en tres segundos se puso enfermo. Debería haberle dicho que iba a comprarme una moto. Quizá entonces hubiera estado de acuerdo.
ChanYeol rió.
-Estás intentando que a tu padre le dé algo, ¿verdad?
-No, yo sólo quiero vivir mi vida -suspiró él -. ¿Podemos bajar la capota o no quieres despeinarte?
-Si a ti no te importa, a mí tampoco -sonrió ChanYeol, pulsando un botón.
BaekHyun levantó la cabeza para recibir el sol en la cara.
-¿Qué sueles hacer a diario?
-Organizo eventos benéficos, trabajo como voluntario en un hospital y en un albergue para mujeres... salgo con mis amigos y voy a la playa siempre que puedo - BaekHyun vaciló -. Te contaré más cosas si prometes no decirle nada a mi padre.
-Tienes mi palabra de honor.
-No suelen decir de ti que seas un hombre de honor.
-¿Ah, no? ¿Y qué suelen decir?
-Que eres un jugador.
-¿Y tú qué dices?
-No te conozco lo suficiente. Pero sé que no juegas en la misma liga que yo.
ChanYeol lo miró, sorprendido.
-¿Qué significa eso?
-Que yo no soy modelo. Sólo soy... - BaekHyun se encogió de hombros -. Un chico corriente.
-No eres corriente en absoluto.
-Ya, ya - él hizo un gesto con la mano.
-No, en serio -rió Chanyeol -. Bueno, te doy mi palabra de que no diré nada. Y ahora, cuéntame cuál es tu secreto.
-Estoy haciendo un máster.
-¿Y qué hay de malo en eso?
-Que mi padre quiere que me case - BaekHyun señaló a la derecha -. Tienes que tomar esa salida. Ah, y mi otro secreto es que estoy aprendiendo a jugar al golf.
-Me gustaría verte jugar.
-No, gracias. Seguramente tú tendrás un hándicap diez o algo parecido.
-Nueve... pero no quiero presumir.
BaekHyun soltó una carcajada.
-Sí, ya veo -murmuró, mirando por la ventana -. He aparcado cerca de GM Korea. Es el BMW blanco.
-No es mal coche.
-Pero no es un Telsa como el tuyo.
El entusiasmo que mostraba por su deportivo hizo que ChanYeol se preguntara si sería igualmente fogoso en la cama... con un hombre que lo inspirase.
-Y recuerda que has prometido no contarle nada de esto a mi padre.
-No diré una palabra.
BaekHyun sonrió entonces de una forma tan genuina que ChanYeol estuvo a punto de perder la cabeza por un momento.
-Gracias. Bueno, adiós.
-¡Espera!
-¿Qué?
-¿Comemos juntos?
Él arrugó la nariz.
-¿Por qué?
ChanYeol, normalmente un hombre de respuesta rápida, tuvo que pensar un momento.
-Porque me gustaría volver a verte.
-¿No estás saliendo con alguien?
-No, hemos roto.
-Pobrecita.
-¿Pobrecita? ¿Y yo qué?
BaekHyun hizo un gesto con la mano.
-Tú no tienes corazón.
-Hasta los que no tenemos corazón necesitamos amigos -protestó él, intentando recordar cuándo había tenido que esforzarse tanto para invitar a alguien a comer.
BaekHyun lo miró, pensativo.
-¿Quieres que sea tu amigo?
-¿Por qué no?
-No sé, me lo pensaré.
Maldita fuera. Las negociaciones habían terminado. Era hora de jugar duro.
-El miércoles a la una en el restaurante Village -dijo ChanYeol, en un tono que no admitía réplica.
BaekHyun abrió mucho los ojos, sorprendido.
-Bueno, nos vemos allí.
Luego se dirigió a su coche, moviendo las caderas a un ritmo que parecía hipnotizarlo. No sabía que Byun BaekHyun pudiera ser dinamita.
Pero si iba a ayudar a SangHyun a encontrarle un marido, tenía que saber la respuesta a algunas preguntas sobre él. Repasando mentalmente su lista de conocidos, ChanYeol rechazó a los dos primeros. El hombre al que recomendase como posible marido tendría que ir siempre un paso por delante de él. Si no, Byun BaekHyun lo dejaría mordiendo el polvo.