Bonito Nerd | taekook

Sinopsis

𝐓𝐀𝐄𝐊𝐎𝐎𝐊 ― Ganaré este partido, y te quiero de piernas abiertas para mí, ¿oíste? Donde Kim TaeHyung, un popular, multimillonario y grandioso deportista, también un mujeriego de primera, qué obtiene lo que quiere, esta detrás del bonito y sexy mejor amigo de su ex novia, un nerd llamado Jeon JungKook, un chico heterosexual. ☈ | information | ━━━━━━━━━━━━ ✦ 𝗵𝗼𝗺𝗼𝘀𝗲𝘅𝘂𝗮𝗹. heterosexual. ✦ os (capítulo único). ✦ 𝗸𝗼𝗼 𝗯𝗼𝘁𝘁𝗼𝗺 + 𝘁𝗮𝗲 𝘁𝗼𝗽 ✦ advertencia: un poco tóxico. ✦ lenguaje explícito. ━━━━━━━━━━━━

Genero:
Romance
Autor/a:
🧸
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1

❀―❁―❀

― N-no... No toques ahí.

Jeon JungKook fue ignorado olímpicamente. Inspiró aire completamente nervioso. Sus mejillas ardían. Su castañitos cabellos estaban desparramados. Y en sus pantalones su pene pulsaba líquido pre-seminal. Oh, sentía que iba a explotar. Sus pezones endurecidos y rojos. Esas grandes manos con venas sobresalientes lo estaban masajeando todo el pecho, y pellizcando éstas mismas. Mientras esa lengua paseaba por todo su cuello libremente expuesto.

No lo hagas. No lo hagas. No lo hagas.

Sus manitos rasguñaron los hombros de TaeHyung y jadeo, casi gimió cuando el puto cabrón lo acorralo lo suficiente hacía la pared. Ambos en los vestidores de los deportistas, solos. Y junto sus miembros. Oh Dios. JungKook casi lloró cuando ambos bultos se juntaron e hicieron que su cuerpo tuviera espasmos al roce.

― No me pidas algo tan difícil de cumplir, bonito. Me es imposible alejar mis manos de ti... ―Dijo, y apretó más esos pectorales similares a unos pechos grandes y se sintió en el extasis cuando escucho aquel sollozo por el toque―... Mi boca... ―Susurro, y bajo sus labios al cuello lleno de chupetones notables, y mordió más, entonces, su pene empujó más los movimientos a ese chillido del castañito. Ambos pantalones con una gran mancha de sus líquidos. Bendito sea que TaeHyung es el hijo del director, podía salir cuando le convenía―... Mi polla... ―suspiró y, alejó un poco su rostro para ver ese tierna carita de mejillas hirviendo; esos ojitos tan brillosos y cristalinos. TaeHyung arrastró su mirada al todo el pecho descubierto del pequeño, esa camiseta desabrochada por sus manos propias. Y bajo a mirar hacía la zona donde sus miembros se tocaban por encima del pantalón. Gruñó, y sus manos sujetaron las caderas contrarias, y fingió embestidas, golpeando el miembro del castañito, quien tenía las piernas débiles y temblorosas― Déjame follarte ahora, amor.

JungKook con los lentes mal acomodados y sus labios húmedos y rojos de tanto morderlos. Sus piernas casi abiertas del todo por las firmes embestidas y, el botón de su pantalón a punto de ser suelto. Negó. Se negó a tener una polla enterrada en el culo. Follándolo. Tener aquel enorme y gordo pene de TaeHyung dentro suyo golpeándolo con salvajismo y fuerza inhumana.

Se negó a verlo, y arrastró sus ojos al techo mientras su cabeza se apoyaba en la pared. TaeHyung estaba logrando llevarlo a su sub-espacio. A ese extraño tipo de estado donde entraba cada vez que se martubaba en su cuarto; lloraba y lloraba, pero se sentía tan bien y liviano. Quería llorar ahí mismo. Quería más. Quería suficiente atención más de la que ya tenía. Quería más toques, más mordiscos y más apretones, más roce.

Fue entonces que la ropa empezó a ser incómoda y, el maldito de TaeHyung empezó a gemir roncamente en su oído mientras apretaba dolorosamente sus pollas y, JungKook quiso que TaeHyung metiera una mano a su pantalón para que apretara sus bolas y polla.

Necesitaba eso para correrse.

Oh.

No supo en que momento su pantalón fue bajado con su bóxer, éstos cayeron al suelo y no evitó gemir a esa liberación de su miembro y al frío aire que lo golpeó. Y realmente lo tomó desprevenido que una polla ajena fuera envuelta con la suya. JungKook bajo la mirada y su respiración se cortó. Kim TaeHyung también liberó su polla de la incómoda ropa. Pero esa polla estaba ya bastante húmeda, untada de líquido que se mezclo al suyo. Se sintió tan incómodamente satisfecho de ser él quien causó aquello en TaeHyung. JungKook tuvo la necesidad de probar esos fluidos.

Solo cerró los ojos. Mordiéndose la boca aunque era tan inútil pues igualmente sus gemidos salían, quiera o no. Su cabeza empezó a dar vueltas. Su sensibilidad estaba al extremo. Joder, quería correrse.

― Aprieta más... ¡Por favor! ―chilló fuertemente, no le importó que alguien escuchará. No habría nadie a esa hora en la Universidad. JungKook entonces, embistió en la mano de TaeHyung y estuvo a punto de hacer un puchero y llorar porque no fue suficiente. No supo que pasó después cuando sintió esos dedos apretar y casi jalar con más fuerza sus pollas juntas, los gemidos de TaeHyung en su oído lo estaba haciendo delirar. Kook sintió que su espalda se arqueaba más, sus manitos solo se sujetaron más de los hombros contrarios para no caer.

Solo un poco más. Ya casi.

― Cariño... Mgh... ―Balbuceo TaeHyung, ya bastante inmerso en el apretón y punzada de sus pollas. Ambos estaban tan cerca de venirse. Su boca alcanzó la oreja del castañito y mordió el lobulo de ésta, y lo tironeó― Ya no aguantaré más, bonito.

― Hazlo, hazlo. ―Suplicó, y sollozo― Ya, ya, ya.

En cuanto sus partes bajas dolieron, ya ninguno pudo aguantar un segundo más para expulsar sus corridas. Y antes de aquello, TaeHyung lo enloqueció esa carita del castañito: esos ojitos cristalinos, esas mejillas tan coloridas como tomates, esa rosada nariz sorbiendo a los llantos, oh, y esa boquita húmeda tan sonrosada y brillosa. No pudo evitar alzar una de sus manos libre para sujetar la mejilla del otro y besarlo finalmente. Sí pudo oír el jadeo sorpresivo del otro. Sin embargo, sus líquidos de semen salieron a flote manchandolos por completo, sus pechos y mentones.

Aún así no se apartaron.

JungKook estaba tan conciente como inconsciente, se sentía tan sumiso y tan ido de sí mismo. Solo busco el calor corporal de TaeHyung, abrazándolo fuertemente y aferrándose a él, dejando que lo besara y mordiera a su antojo. No importaba. Buscaba mimos.

Por otro lado, TaeHyung molió esa boquita y adentró su lengua a aquella boca rosada, sus manos volvieron a tocar esa cintura y bajar ansiosamente al gordo culo de castañito; lo nalgueó, lo pellizco y lo alzó sujetando de ahí, aunque fue difícil por el pantalón que estaban enredados en los tobillos del pequeño. Sus pollas aún apretadas, eso despertó una excitación en él. Escucho los gemidos placenteros que estaba soltando y, siguió besándolo salvajemente, sus dientes mordiéndolos y su lengua saboreando la contraria. Lo oyó gimotear.

―... Debemos—... ―Lo cortó.

No era momento de abrir la boca. No aún.

No obstante, no espero que el castañito agarrará con su manito unos mechones pelinegros y tirará de ellos hacía atrás; así fue la única forma de terminar el beso, ignorando como sus pulmones volvían a funcionar. Y estuvo a punto de maldecir. Pero calló, sus azulados ojos mirando el desastre que había hecho en el otro, en Jeon JungKook.

Lo oía respirar difícilmente y tenía esa carita llorosa y necesitada, pero sus labios a un mohín notorio.

― Me hiciste un desastre. ―Dijo él, y su manito había bajado al pecho contrario y acariciándolo, casi quiso clavar sus uñas ahí, en esos pectorales. Suspiró y, no evitó que por culpa de su estado sensible abrazara tan fuertemente a TaeHyung. Sollozando ahí, no quería contarle del sub-espacio, no podía hablar mucho más sino lloraría como un bebé― Mimos. ―pidió.

No se sintió solo como las veces anteriores cuando él se tocaba en su habitación; buscando ansiosamente mimos, buscando desesperadamente besos y... Oh, ya no sentía solo. Hoy no. Lloró y ocultó su rostro en ese cuello impecable de TaeHyung, dando besos allí.

Patético. Patético. Patético.

― No dejes solo a Kookie, por favor.

No pudo evitar soltar, no quería mirar la reacción del contrario, sentía que TaeHyung iba a soltarlo y dejarlo en el frío y doloroso suelo, lo miraría con asco y se iría dejándolo como un cachorrito abandonado. No, no, él no quería eso. Ya era tarde. Ya no se sentiría protegido por esos brazos y ya no tendría caricias en su cabellos castañitos como ahora. Cerró fuertemente los ojitos y espero la siguiente reacción de TaeHyung.

A excepción de lo que imaginó, eso no ocurrió ni cerca porque sintió como una mano sacó sus zapatillas y lo liberó de los pantalones enrollados en sus tobillos. Lo siguiente fue como beso cayo en su coronilla, y como era llevado a una banca que habitaba allí. Algo suave toco su denudo trasero y los brazos que antes lo alzó, lo soltaron para dejarlo sentado ahí. Se asustó. Quiso llorar pero vio borrosamente, como TaeHyung estaba solo alejándose unos pocos pasos para buscar algo en el piso y al agarrar, no supo qué (tenía miopía), él se acercó nuevamente y se arrodilló y le puso sus lentes.

Oh, había olvidado completamente de ellos.

Entonces visualizó el feliz rostro de TaeHyung con una sonrisa reluciente mirándolo y alzando una mano así poder darle una sutil caricia. JungKook solo dejo caer todo el peso de su rostro en ella, siendo mimoso pues TaeHyung aferró y pellizco suavemente su mejilla.

― Tan bonito como un cachorro.

― Tuyo. ―Susurró, por culpa de su sub-espacio lo dijo y, solo pudo sujetar la muñeca de TaeHyung para que pudiera sentir que estaba ahí. Él estaba allí. No se iría. TaeHyung jamás lo dejaría solo. Él no.

Además por parte de TaeHyung, ya sabía la condición que el castañito sufría en hora del sexo. Quizás era por ser un Red Flag andante, igual a su padre. Un loco que gustaba de investigar y observar a como de lugar a su pareja. Quizás JungKook aún no lo era. Nada ni nadie podía negar que terminarían juntos. Ni el escritor. Sus ojos seguían fijos a la necesitada atención del niño.

― Hyungie cuidará de ti, ¿mh? ―Decretó. Y al ver esos ojos de un color celúreo casi llegando al celeste, pero eso lo hacía ver más bonito, más lindo y más follable. Indagó― ¿Vendrás con Hyung a casa?

Lo vió asentir repetidamente.

― Hyungie... ―Llamó cuando TaeHyung iba a hacer el amago para moverse y poder cambiarlo y para así irse de allí. TaeHyung miró esa carita que estaba inmersa en tristeza y esos ojitos parecían no querer mirarlo, y cuando quizo preguntar que hizo mal. El castañito se adelantó―... ¿Hyung ya no es novia de Noona?

Oh, hablaba de Hirai Momo, su ex-novia y JungKook, el bonito castañito era su mejor amigo. Carajo. Había olvidado completamente ese detalle. Suspiro. Miró la carita de bebé conejo que JungKook tenía, suplicando silenciosamente que se negara. Obviamente, contestó firmemente.

― No, esa relación finalizó a inicios del año pasado.

JungKook parecía no muy convencido, esos rosados labios temblando, anticipando una inseguridad y un sollozo aproximándose sino decía algo más.

― Mírame, cariño. ―Pidió, y JungKook lo hizo. Estaba tan sumiso a cualquier cosa que dijera y eso encantó y enloqueció tanto a TaeHyung, que se puso de manera inmediata de pie y, ya abrochando su pantalón. Cargó entre sus brazos al castañito, TaeHyung tomó asiento y dejó al pequeño en su regazo, acostandolo en él. En su pecho aún expuesto, aunque JungKook seguía tan exhibido como antes. Llenó de besos esa cabellera y le aseguró― Créeme que mi polla se para solo contigo.

Eso ocasionó risitas tan divertidas de esa boquita.

― Solo puedo correrme pensando en ti.

Ante eso recibió un ligero golpecito en su pecho y una risita que JungKook no pudo ocultar.

― Y por último, me siento tan gay cuando te veo. No puedo evitar voltearme cuando caminas cerca mío. Es tan difícil no querer besarte cuando están hablando o diciendo algo que yo no entiendo. Incluso esa vez que te escuche decir que no sabías vestirte bien, me reí. Es decir, ¿por qué decir aquello? ―Suspiró. Lo acogió aún más fuertemente a su pecho, escuchando el satisfactorio suspiro del castañito―. Vistes la ropa más bonita que puedo asegurar que sí otro se lo pondría, no le daría el lujo que le das cuando te lo pones tú.

Podía sentir esos brazos apretarlo fuertemente y decir silenciosamente que prosiguiera porque lo hacía feliz. Entonces, TaeHyung siguió y siguió diciendo todas las cursilerias que sonrojaban completamente al castaño. No pasó más de casi cincuenta minutos cuando sintió una carita aplatarse a su pecho, bajo la mirada y Kook se había dormido pero con una pequeñita sonrisa.

Kim TaeHyung suspiró y sonriendo tontamente, miró el desastre de sus ropas tiradas en el piso. Negándose y riéndose de forma baja, agradeció siempre tener un cambio de ropa en su casillero.

― ¿Qué tan gay es esto?

Su pregunta quedándose en el aire mientras cuidaba del hermoso chico en sus brazos

❀―❁―❀

Hirai Momo, una pelinegra de cabello largo y estatura alta, una atleta del fútbol femenino de carácter fuerte y dominante. Gustaba de usar pantalones anchos que hacían justicia su delgada cintura y un top de un color que definiera su día. Ella caminaba tranquilamente en la Universidad, su vista puesta en el celular. O eso hizo hasta que un choque en su pecho lo sobresalto y, sino fuese porque sabía mantener su postura firmemente en sus tacones, caería. Frunció el ceño y miró abajo y, así insultar a la persona de mil maneras. Sin embargo, no pudo hacerlo porque reconoció una cabecita de un color castaño.

Oh.

― Kookie, ¿Estas bien? ―Preguntó inmediatamente, él no le respondió, lo veía agarrarse la nariz y sobarla. Lo vio hacer un mohín mientras tenía esos ojos cerrados. Entonces comprendió. Esa linda nariz recibió el mayor golpe. De forma rápida, sujeto aquel rostro tan bonito y se hincó un poco para besar la punta de esa nariz. Al alejarse vio al castañito abrir los ojos rápidamente―... ¿Mejor? ¿Mh?

Jeon JungKook explotó en sonrojó, balbuceando casi miles de incoherencias y bajó la mirada aún atontado por lo ocurrido. Escucho la risa de Noona a su actuar.

― Eres tan tierno.

― Lo siento por no verla, Noona. Quería... Quería irme a comprar al local del frente leche de banana ―Dijo y, juguteó con sus dedos mientras alzó la mirada― Dice Noona Summy que lo estaban vendiendo barato por caja, ¡por caja, Noona! ―chilló efusivamente.

Hirai Momo abrió sus rojizos labios en forma de “o” y asintió, fingiendo sorpresa. Acaricio lo cabecita ajena y riéndose, pellizco esa mejilla escuchando el quejido de éste.

― Pasé por ahí y ya no hay de tu leche banana. ―Dijo ella, y vio como la efusividad del castañito pasaba de feliz a triste inmediatamente, y esos ojitos aguandose. Entonces se sintió culpable― Lindo..

― Oh... N-no importa... Igual, y-ya no importa.

Jeon JungKook odia ser hipersensible cuando se trata de una de sus más grandes gustos. Como su bebida o de sus galletas de cholocate con chispas de las misma. Confiaba tanto en Noona que a veces esa sensibilidad salía con ella alrededor.

― Bebé, no tienes porque llorar ―Pidió ella, sujetando sus mejillas y hacer que la mirará completamente. Sus ojitos celúreos chocaron con la mirada de la mujer, su Noona era dueña de unos hermosos ojos color violeta y de rostro atractivo. Ella le sonrió― Noona te compró dieciocho cajas de tu bebida, estarán en tu casa en la tarde.

JungKook se sorprendió de sobremanera.

― ¡¿QUÉ?!

Su gritó atrajo las miradas y la atención de los pocos alumnos que habitaban a esa hora en la Universidad. Y de un recientemente llegado: Kim TaeHyung, quien detuvo unos segundos sus pasos y mirar fríamente a su ex-novia demasiado cerca del castañito, sujetando la carita de éste mismo y, esa hipócrita mujer sonreía mirándolo por encima de JungKook.

Kim TaeHyung realmente no espero lo que ella haría después; se hincó a la baja estatura del castañito y un brazo de ésta misma, poseyó la estrecha cintura de el chico. Su chico. Su mandíbula se apretó. Y fue la gota que derramó el vaso cuando Hirai Momo, lo acercó al pecho mientras JungKook se aferraba a ella.

Sé encaminó hacía ellos, ignorando completamente a sus camaradas: Park JiMin, Kim SeokJin y Min YoonGi, quienes lo miraron confusos y extraños. Viéndolo irse de largo.

Por otra parte, JungKook sin darse cuenta lo que iba a suceder más tarde. Siguió regañando a Noona. Ella lo único que hizo fue cerrar los ojos y sonreír felizmente para mostrar inocencia como sí lo que hubiera hecho era común, mientras seguía abrazándolo firmemente por la cintura. Ese tacto no le resultaba extraño venir de ella. Hirai Momo se comportaba así con él en todas las pijamadas que tenían los dos anteriormente. Solía abrazarlo por la espalda a la hora de dormir o cuando tenía una pesadilla, ella lo obligaba a que durmiera en su pecho y le susurraba cursilerias al oído toda la noche hasta hacerlo dormir nuevamente. Ella era tan pero tan diferente al resto de mujeres con las que salió alguna vez. No le gustaba que alguien la abrazara por detrás. No le gustaba que alguien cuidará de ella. Eso no iba con ella.

Hirai Momo cumplía con todos los estándares que él quería como mujer a su lado. Incluso había pensado que mujeres como ella no existían, solo en los libros que solía de leer en sus tiempos libres.

La miró.

Era tan alta, delgada y postura firme. Tenía un rostro delicado pero su mirada daba miedo cuando alguien no hacía lo que ella quería, esos iris de sus ojos de un color violeta se oscurecían inmediatamente mientras se acercaba quién fuese su víctima. Daba miedo. Esos labios rojizos le sonreía de forma bonita, pero cuando él no estaba alrededor, la observaba y tenía una firme mueca de disgusto la mayoría del día. Ella era distinta con él, solo con él.

― ¿Bonito?

A pesar de la delicadeza en su voz tenía aquel ápice de mando en ella. Una mano en su mentón alzó su rostro y la vio fruncir las cejas mientras lo observaba. Parecía preocupada.

― ¿Pequeño?

Su rostro se coloreó imaginando por un momento en que pasaría sí ella lograba hacerlo entrar en su estado de hipersensibilidad. Su sub-espacio. De solo pensarlo hizo que sus mejillas quemaran y sus ojos se volvieran pesados recordando lo vivido hace dos días anteriores con Kim TaeHyung.

Sus miembros mojados y apretados por esa grande mano del ex-novio de Hirai Momo, su Noona, su mejor amiga.

Hyung.

Hyungie.

Oh, ¿Qué estaba pensando? No, no, no, no sería capaz de entrar en su estado mientras estaba con Noona ahí con él, sujetando su rostro y mirándolo. No obstante, salió de su ensoñación inmediatamente cuando unos brazos se envolvieron en sus caderas y tiraron de él y, sintió un mentón posarse encima de su cabecita.

― Ey, Momo, que sorpresa verte. ―Era TaeHyung y su voz detonaba molestia, reteniendo algo de enojo ahí. Y esos brazos alrededor suyo apretaban bastante bien como ese día. Se sintió tímido y al moverse, un bulto rozo en su trasero. Se quedó quieto― Lamento llegar de esta manera, necesito hablar con mi novio.

Hubo un corto silencio pesado.

― No hay problema.

JungKook no pudo decirle adiós cuando la miro y ella ya se estaba yendo de ahí. Dejándolos a solas. Se giró y alzó la mirada para ver como TaeHyung miraba con molestia a su Noona hasta que esos zafiros ojos cayó en él inmediatamente. Frunció sus cejas.

― No soy tu novio. ―finalmente dijo.

― ¿Debo que meterte la polla para que lo seas? ―Dice con ese ápice de acidez― ¿Tengo que recordarte lo que sucedió hace dos días? ―Farfulló. Esa fría mirada cayendo completamente en él. JungKook sonrosado, lo miró molesto. TaeHyung soltó― Donde pedías a tu hyung. A tu hyungie que te cuidará.

Las mejillas de JungKook quemaron furiosamente en su rostro, mientras abría sorpresivamente sus ojos. Y tragando incomodamente aquel recuerdo de ese día. Intentó salirse de aquellos brazos que lo encadenaba posesivamente. Él no era gay. TaeHyung tampoco era gay. Ninguno lo era. No, no, no.

― No somos gays.

― ¿No lo somos?

JungKook parpadeo y lo miró. TaeHyung lo miraba de igual manera confuso.

― No, yo no soy gay. ―Afirmó Kook y aseguró― A mí... A mí me gustan las mujeres. No los hombres.

No recibió respuesta. Miró como el rostro contrario se volvía molesto y una mueca surco en esa rojiza boca y esos ojos clavándose en su alma. Así lo podía sentir él. JungKook se hizo pequeño y tembló un poco.

― Cariño, será mejor que corrijas lo que has dicho ―Él susurró, acariciándole la mejilla suavemente. Kook no evitó a que su cuerpo reaccionará, quiso alejarse y así huir lo más pronto posible. Intuía que algo sucedería. TaeHyung se acercó lo suficiente a su rostro y ordenó con una ladina sonrisa, aunque esos ojos destellaban algo oscuro, escondido ahí― Irás conmigo en silencio a donde yo te lleve. Ni una palabra más.

― Mis clases ―Excuso y tartamudeó― No, n-no puedo faltar.

Bastó una mirada de TaeHyung para callarlo.

― Vámonos.

❀―❁―❀

Llegaron a un departamento lujoso.

Habían cuadros de pinturas colgados en las paredes y pequeñas decoraciones de barro costosas, llegó a ver que la cocina era larga y lujosa, completamente unida hacía el comedor donde habitaba una mesa de vidrio con sillas tan cómodas que las pudo sentir.

― ¿Te gusta? ―Murmuró TaeHyung en su oído.― Soy bastante fan del arte, todo tipo de arte. Como el que tengo ahora mismo en mis brazos ―Susurró― Tú.

JungKook sintió algo de vergüenza. Se sintió algo raro ante el halago de un hombre, aunque él fuese uno. No iba con él. Eso lo hizo sentir muy gay. E intentó que su rostro rojo no se viera, miro sus zapatillas blancas, las más pequeñas, ya que sus plataformas lo hacían caer muchas veces y dolía.

― ¿Me trajiste aquí para follarme? ¿Cómo sueles hacer con todas las mujeres? ―Soltó instintivamente― ¿Vas a usarme cómo... ¿Cómo a ellas? ¿Cómo a Noona?

La rapidez con la que fue volteado casi lo mareó, tuvo el rostro de TaeHyung analizándolo profundamente y ese agarré en sus hombros dolía, apretándolo mucho.

― ¿Qué fue lo que te dijo Hirai Momo?

― Ella no me dijo nada. No, no hace falta que me diga cómo eres. ―Explicó, imposible de mirarlo y acomodó sus lentes, abrazándose un poco― N-no voy a negar que tal vez sienta atracción por ti, pero te gustan las fiestas, tomas mucho y a pesar de tus buenas notas académicas. Eres un deportista. Muchas mujeres se notan que babean por ti y... y tu le correspondes. Lo puedo ver. ―Remarcó y dijo― Además, no quiero que Noona se enojé conmigo si, si algo pasa con nosotros. Ustedes fueron novios.

― ¿Quieres saber porque tu Noona y yo terminamos?

Hubo un corto silencio.

― ¿Por qué?

― El año pasado cuando acababas de entrar, ella y yo te vimos. Digamos que Hirai Momo guarda un secreto. ―Explicó y suspiró― Nuestra relación era abierta. Ella tanto como yo podía acostarnos con otros porque de igual forma realmente teníamos una fuerte atracción. No mentiré, no a ti. ―Recalcó.― Ella está contigo por el simple hecho que tiene una gran debilidad por esos chicos bonitos salidos de sus manhwas favoritos. Esos chicos aniñados, cara de bebé y pequeños. Como tú. O no haz notado como le gusta complacerte y mimar tus bonitos caprichos. Sin que tu se los pidas.

JungKook se congeló.

― Tu Noona gusta de acostarse con esos chicos lindos sacado de un anime; pequeños y pasivos, bajos como tú. Y aunque te parezca irreal, hay un grupo de chicos en cierta app para follar. Hirai Momo solo describe sus gustos físicos y lo consigue.

― ¿Estás... ¿Estás diciendo que ella es quien le-

― Es justo lo que estás pensando. ―Alegó, suspirando al ver como el castañito abría inmerso esos ojitos― Le gustan los hombres, estudia la anatomía de nosotros y los puntos más sensibles. Le fascina estudiarnos. Sin embargo, eso no quiere decir que le gusta que le follen más bien, gusta de follarlos. A comprando un sinfín de arnés para utilizarlos para ocupar el lugar de dar. ―Y contó finalmente― Nosotros salimos por dinero. Ella me pagaba para que tuviéramos sexo. Conmigo fui yo quien la follaba, ya que nos gustabamos físicamente. No hubo ese tipo de amor. Solo atracción y dinero.

― ¿Nadie... ¿Nadie más lo sabe?

― Te lo cuento a ti porque te vi, creo que me enamoré y me obsesioné tanto al punto de querer que seas ese novio que necesito. Me tienes completamente loco. Sí dices que no, lamentablemente voy a encadenarte en mi habitación y serás mi prisionero. ―enfatizó con esa bonita sonrisa que logró ver aquel día donde tuvieron sexo, sí es que podía decirse así.

― Estas loco.

― Lo sé.

― Y me trajiste aquí para follarme.

― Sí.

― Y me quieres de novio.

― Eso también.

― Y me cuentas que Noona esta conmigo también para follarme.

― Tenía que decírtelo.

― ¿Eso explica porque tú y Noona se separaron?

― Fue por el hecho de que ambos al verte, caímos por completo por lo bonito que eres y porque eres el Nerd más bonito de aquí. Tu Noona y yo nos empezamos a odiar porque supimos inmediatamente que los dos te queríamos.

― No soy un objeto. ―Murmuró, sus manitos yendo al pecho contrario y dejarlas ahí. Mordiéndose los labios porque a pesar de sentirte tan cohibido, esas palabras estaban golpeandolo con fuerza en sus pensamientos. Entonces, bisbiseo― ¿Me ves como un objeto?

― Te verías más bonito siendo mi novio. Perdóname sí te di a entender que te vimos como un objeto. No buscaba expresarme de esa forma. Solo que es difícil asimilar el enamoramiento, más cuando antes solía salir con mujeres y de pronto, encularme tanto de un bonito y sexy chico.

― Esta bien, yo también, huh, solía salir con mujeres y ellas buscaban que yo las cuidará y mimara ―Él contó con sus labios abultados y mirada perdida― Um, esos momentos eran tan incómodos para mí. Es decir, eran lindas y todo eso, pero eran irritables a la vez.

― Te gustaban las mujeres pero querías que ellas sean las que cuidarán de ti, ¿es eso, cariño? ―Y de pronto el reluciente rostro de TaeHyung ensombreció y soltó― ¿Te gusta tu Noona?

JungKook negó inmediatamente.

― No, pero sí la hubiera conocido antes, yo... yo sí la hubiera dejado hacer eso ―Sinceró, completamente avergonzado― Cuando la conocí me sentía pequeño siempre que la veía y en las pijamadas, ella solía estar ser atenta conmigo. En cada detalle.

TaeHyung estuvo a punto de perderse en sí mismo y asesinar inmediatamente a su ex.

―... Pero contigo fue algo que no sale de cabeza y por eso huí estos días. Creí, huh, creí ser heterosexual por siempre desear alguna mujer a mi lado. Sin embargo, cuando nosotros tu-tuvimos sexo, Um, cuando tocas mi piel o cuando me besaste, sentí que algo estalló en mí. Es, huh, es ridículo. ―Cubrió su rostro sonrojado y sintió como esas manos acariciaban bajo su camisa― Ya no deseo a ninguna mujer, TaeHyung. Por tu culpa he estado marturbandome pensando en ti y no es lo mismo porque... porque no estabas a mi lado.

― Ahora estoy aquí, bebé. Hyung esta sosteniéndote ahora.

Lo siguiente que paso fue eufemismo.

Kim TaeHyung no se espero que JungKook lo sujetara completamente del rostro y tirara de él para besarlo o más bien, morder sus labios mientras le correspondía de forma inmediata. Sus lenguas encontrándose y así jugar una vez más entre ellas. Ambas bocas buscando succionar succionar mucho más del otro. TaeHyung lo alzó y JungKook dejó caer sus lentes y mochila al piso y dejar que el otro lo llevará, seguramente al cuarto.

El castañito se apartó un poco solo para decir.

― Creo que no soy tan heterosexual como pensaba.

Eso ocasionó una sonrisa en aquellos labios rojizos de TaeHyung qué busco nuevamente sus labios y besarlo profundamente. Esas manos estrujaron aquel trasero de JungKook por encima del pantalón de vestir. Kook escuchó tardíamente el sonido de una puerta cerrarse fuertemente antes de caer suavemente a una cómoda cama inmensa, sábanas tan limpias y perfumadas con el calor corporal de TaeHyung, esa masculinidad en él lo envolvía enfermamente, quería enterrar su nariz en las prendas del hombre.

― Hyungie, duele.

TaeHyung arrastró la mirada por todo ese pequeño y trabajado cuerpo del castañito y finalmente cayó en los pantalones donde habitaba un bulto ya húmedo y necesitado de atención. Lo desabrocho esos botones y bajó esa bragueta. Lo desvistió de la parte inferior y a la desnudez de JungKook, esa pequeña polla saltó hacia ese vientre marcado. La punta rosada húmeda ya ensuciada de líquido pre-seminal.

― Abre tus piernas, amor ―Pidió, y obedientemente JungKook las abrió completamente. Dándole el lujo de ver esa entrada tan cerrada y virgen― ¿Dejarás a hyungie follarte?

Vio al castañito asentir repetidamente, esos ojitos ya llorosos y esas mejillas coloradas. Esa boquita rojizas por las constantes mordidas que estaba dándose. Ese ya no era JungKook. Era Kookie.

TaeHyung guió sus manos a esas lechosas piernas; se dio el derecho de acariciarlas lentamente, subiendo a encontrarse con el miembro erecto pulsando líquido, mucho más de lo que esperaba. Él se arrodilló a orilla de la cama, y acercó la entrepierna y culo del castaño a su rostro donde dejo un rastro de besos en aquellos muslos y los mordió hasta escuchar esos chillidos que tanto amó.

Era su primera vez mamando una polla, aunque sabía como satisfacer al castañito gracias a unos estudios y ayuda de conocidos. Lamió la extensión del pequeño, quien tembló a su lengua caliente y mojada lamerlo y eso pareció descolocarlo un poco. TaeHyung se paseó por todo el tronco, chupando y con sus manos estrujo las bolas contrarias. JungKook gimió alto. Sus piernas cayendo temblorosamente a la cama.

― Hyungie, más, más, más.

TaeHyung llegó a la punta goteante y probó el semen, encontrandolo algo dulce y picante. Lo metió de golpe a su boca. Escuchó como JungKook chilló tan fuerte y arqueaba la espalda, esas manitos tirando de las telas bajo su cuerpo. Esos ojitos cerrados y removiéndose.

― Chúpalo. Por favor, chúpalo. ¡Por favor!

Jeon JungKook rogó, rogó y rogó.

E inevitablemente no espero que su hyung guiará esas manos a sus piernas y extenderlas de lado, abriéndolo completamente y dejándolo expuesto. Fue así como él metía todo su miembro a esa boca de TaeHyung.

Lo sintió subir y bajar profundamente, sin dejar nada absolutamente nada afuera, dándole a entender que su polla cabía completamente en la boca contraria sin complicaciones. Sintió aquella lengua ajena lamer por dentro y unos dientes rasparlos ligeramente.

― Lo tienes tan dentro, Hyungie.

Oh.

JungKook embistió inevitablemente en la boca ajena y gimió, siguió embistiendo esa boca hasta sentir que iba a correrse. Sollozo y clavó sus uñas en las sábanas debajo suyo, chillando. Estaba cerca, muy cerca. Esos labios apretaban deliciosamente la punta al subir y al bajar, TaeHyung llegaba a apretar esas manos que lo estaban estrujando y estirando las bolas. Sentía que las piernas le dolían por lo extendidas que estaban y como TaeHyung parecía reafirmar el agarré. Él no lo iba a soltar hasta que se corriera en esa boca.

Kook sintió que algo faltaba, algo hacía falta en él. Esa insatisfacción que en su mente aún no podía pensarlo completamente. Algo lo detenía para que no llegará a correrse. Su cuerpo pedía algo. Algo en él.

Dolía, dolía no saber que quería.

― No puedo correrme, hyungie. ―Sollozo, su boquita mordiéndola por lo ansioso y desesperado que sentía su cuerpo. Negándose― No sé falta, hyung.

No obstante, TaeHyung sí sabía lo que faltaba. Saco el miembro de su boca y escucho el lloriqueó del menor a su falta de atención. Se puso de pie y bajo la mirada atenta del pequeño, desabrocho su propio pantalón y lo bajo lentamente con el bóxer, desvistiéndose solo la parte inferior.

Ambos chicos aún con la camisa desordenadamente puesta.

TaeHyung apoyó una rodilla entre las piernas abiertas del castañito; sujetó su propia polla y las frotó ambas. Ensuciando su pene con los fluidos ajenos, oyendo los gemidos de JungKook mezclarse con los suyos. Como justo aquel recuerdo, las apretó en su mano y los jaló con fuerza, dolorosamente placentero mientras gemía y se apoyaba de un brazo para no dejarse caer encima de JungKook. Masturbó ambos miembros húmedos y necesitados.

― Éstas tan cerrado ahí abajo, cariño.

JungKook sollozo, negándose.

― No aguantaré mucho, hyungie. Métemela. ―Pidió.

TaeHyung tampoco iba a aguantar mucho. No era de piedra y su polla ansiaba enterrarse en aquel estrecho culo virgen del castañito. Frustrado, se apartó y buscó desesperadamente el lubricante en su cajón de noche y al tenerlo en mano, lo unto en su polla una cantidad considerable para hacer que entrará con facilidad.

― Va a dolerte, JungKook.

― Kookie, llámame Kookie. ―Dijo él, quien al mirarlo completamente, se encontró en como se masturbaba. Kook gimió y abrió más sus piernas, rogándole― Métemela, vamos, hyungie. Métela.

TaeHyung mandó todo al carajo.

La poca resistencia que quedaba en su cuerpo en no querer herir al pequeño se esfumó. Sus ojos mirando el semidesnudo cuerpo contrario. Un cuerpo tan bonito y sexy, transpirado y sonrosado en zonas bonitas de su anatomía. Esos músculos que ocultaba lo hacían ver tan delicioso y esa línea en V bajando hacia su pelvis.

Tragando pesadamente, TaeHyung agarró su polla, lo masturbo un poco más y tuvo una pequeña idea ante aquel momento, llevó las piernas de Kook a su pecho, las juntó y miró como el castañito sonrojado buscaba una respuesta a su accionar.

― Aprieta.

JungKook obedeció y realmente no espero que hyung metiera su polla entre sus muslos y lo follara. Lo sintió embestir fuertemente entre la abertura de sus piernas y tenía esa gran polla lastimar su sensible piel. Kook pudo abrir difícilmente sus ojitos y ver como la punta de ese miembro votaba líquido, manchándolo.

La cama rechinaba fuertemente a los movimientos de ambos. JungKook estuvo a punto de rogar una última vez más de que se la metiera cuando sintió algo gordo y largo atascarse en su esfínter y poco después, sintió que eso agrandó sus paredes, abrió sus ojitos llorosos y gritó, sus piernas temblaron y poco a poco perdió la voz.

Muy grande.

Tenía una polla enterrada en su culo. La polla de Kim TaeHyung específicamente, él estaba profundamente en su culo llegando hasta el vientre. Sí podía decírselo con claridad. Ojalá pudiera reírse porque juro que no era gay, pero ahí estaba. Recibiendo toda la polla de un chico que había tenido el título de mujeriego y sin sentar cabeza. Quizás era el karma de ambos. Él dijo no ser gay. El otro había jurado nunca caer ante un hombre. ¿Ironía de la vida? Tal vez.

― Hyung va a romperme. ―Lo sentía llegar profundo y sus pezones se inflamaron, anhelando más toque y más atención a su cuerpo. Sintió que TaeHyung podía sentir como se sentía, esas manos volvieron a tocar su piel y estrujar sus piernas, subiendo por éstas mismas hacía su cadera y subir lentamente a su pecho, sintió el calor corporal de TaeHyung encima. Gimió cuando al fin, hubo piel con piel, la fricción de sus cuerpos en uno solo― TaeTae.

TaeHyung lo beso, callándolo completamente y guió sus manos a la cintura de JungKook para sujetarlo y así poder lanzar una primera embestida, recibiendo un fuerte gemido del castañito. Y metió más su polla. Hasta que lo folló como deseó hacerlo, duro y sucio. Con un salvajismo brusco que quizás podía lastimar ese gordo culo. Él gimió, perdiéndose locamente en como su miembro se enterraba completamente en esas lechosas nalgas. Sintiéndose tan orgullosamente placentero en como el castañito lloraba mientras se la metía pero aún así esa boquita pedía más. Lo escucho maldecir y seguir sollozando fuertemente. TaeHyung amó ese enorme bulto en aquel vientre cada ves que metía su polla.

― Estas tan dentro, hyungie ¡Dios!

JungKook no pudo soportarlo más cuando se corrió inevitablemente, manchandose el pecho y su mentón. Aun así incitó a que TaeHyung siguiera metiéndosela, pues sentía que iba a correrse una vez más. La punta de esa polla tocó bruscamente ese punto dentro de él y sollozo, gritó y balbuceo, viniéndose nuevamente.

― ¡TaeTae, joder!

Entro en su sub-espacio. Su mente dándole vueltas y los labios de TaeHyung alrededor de su cuello lo tenía tan tranquilo que incluso cuando su culo apretó aquel miembro, escuchó a TaeHyung gruñir en su oído. Sus ojitos llorosos estaban medio blancos. Sus labios lastimados y saliva transcurriendo fuera de ella. Se sintió en las nubes como drogado por el sexo, pues quería más.

Su hyungie seguía destrozando su entrada lastimada y fue unos minutos de tortura placentera ahí abajo al momento que esa polla lo llenó de semen. Esa corrida ocasionando un abultado vientre en él. Se sintió llenó.

Dios, se sintió preñado.

― ¿TaeTae?

No recibió respuesta. Sin embargo, su cuerpo fue volteado y Kook obedeció sin objetar. Esas manos alzaron su cadera y sus temblorosas rodillas usaron la poca fuerza que aún tenía para mantener esa posición de perrito. Y cerró los ojos mientras mordía sus labios al sentir nuevamente esa dura polla enterrarse en su culo y embestir salvajemente. JungKook chilló, lloró y gimió incontables veces al sentirlo golpear duramente ese punto dentro de él. Haciéndole ver estrellas.

― Me resulta difícil querer sacarte de mi polla. Esta tan enamorado igual que yo, ¿mh?

― Estás.... Estas rompiéndome, hyungie.

― Te encanta, cariño. ―Masculló, su mandíbula apretandose y decir― Te gusta que un hombre te esté rompiendo tu gordo culo.

JungKook cerró sus ojitos, asintiendo y gimiendo más alto mientras ansiosamente guiaba sus manitos a su culo, sujetando sus propias nalguitas y abrirlas para una mayor profundidad. Joder, se sentía tan abierto y estirado. Podía escuchar el fuerte sonido de sus pieles golpeando con fuerza inhumana, seguramente tenía el culo llenó de lastimaduras. Eso no importaba ahora porque estaba disfrutando bastante ser follado por el culo. Balbuceó incoherencias, importandole poco de ensuciar las sábanas con su saliva y corridas. Su polla propia rebotaba a cada golpeteó del hombre. Aquellas bolas contrarias golpeaban fuertemente las suyas

Empujó su cuerpo hacía atrás para sentir como su culo rebotaba en la pelvis de TaeHyung y, gimió de extasis. Haciéndolo nuevamente. Había perdido la cuanta de las veces que inconscientemente se había corrido en la cama. Había una gran mancha húmeda bajo ambos cuerpos, quizás el sudor y los fluidos, y el calor que pronto los envolvía fuertemente.

― Mierda. Cariño. ―TaeHyung sintió como finalmente su miembro se liberó en el recto del castañito, estaba llenándolo nuevamente por completo y busco abrazar ese pequeño cuerpo entre sus brazos, besándolo― Yo uh, me gustaría follarte en todas las partes de mi casa.

JungKook negó, aferrándose a las caricias del hombre mientras suspiraba buscando tranquilizar su cuerpo.

― Me corrí muchas veces, hyungie. ―Dijo él y con su carita sonrojada y avergonzada, soltó― Creo que hice pipí aquí, lo siento.

TaeHyung quiso reírse pero esa carita expresaba una gran vergüenza mientras esos labios brillosos tembló a su vista. Eso lo descolocó. Así que inmediatamente sacó despacio su miembro sensible de esa entrada y cuando lo hizo, alzó suavemente el cuerpo sensible del castañito y lo puso encima de su pecho.

― Estuviste bastante bien, amor. Hyungie sabe que eres un buen bebé obediente, ¿mh?

― Kookie se corrió más de tres veces.

La manera en que esa vocecita estaba ronca hizo que se diera cuenta que ambos tenían la voz rasposa. Fue entonces que beso incontables veces esas mejillas de un intenso color rosa pastel, escuchando esas risitas. Él ya se sintió más gay qué antes, ¿así se sentía tener un enamoramiento hacía un chico?

― Mira lo gordito que me dejaste, TaeTae.

Miró como JungKook arrastraba una de sus manitos a su hinchado vientre donde había llenado de su semen completamente. Admiró como esos deditos apretaron ahí mismo y pudo oír el pequeño jadeo salir de esos labios para decir.

― Esta saliendo por mis piernas, hyungie.

― Harás que me ponga duro de nuevo, bebé. ―Avisó y suspiró― Me encantaría preñarte. ―Soltó― Imagínate tú, con un linda pancita con llevando a mis hijos.

JungKook negó, riéndose sonrojado.

― Eso es imposible, TaeTae. Kookie no puede tener bebés.

― Lo sé, pero eres tan lindo que en serio necesito demostrarle al mundo que eres mío ―Exigió celoso, su ápice de molestia por esos instintos primitivos que poseía sus pensamientos― Me gustas demasiado. ¿Yo te gusto?

JungKook se sentó encima de él, sostuvo entre esas manitos el rostro de TaeHyung para besarlo tan dulce y suave que sintió éste sintió el cielo mismo. Se alejó.

― Kookie ama mucho, muchísimo a TaeTae.

― Listo. Eres completamente dueño de mi fortuna, bebé.

― ¡¡Hyungie!!

TaeHyung riéndose abrazo el cuerpo desnudo del otro y beso en toda esa tarde al castañito. No dejando que en ningún momento se alejara de él. No obstante, lo que él había dicho anteriormente no era siquiera una broma.

Él había dicho la verdad.

❀―❁―❀

Había una competencia de deportes ese día.

TaeHyung iba a competir en la mayoría de esos y no lo había visto en toda la mañana, jungKooK estaba a nada de refutar fuertes maldiciones porque anhelaba verlo aunque fuese un momento. Necesitaba estar un momento con él. Y no lo encontraba.

― Kook.

Inmediatamente se giro, encontrándose con su Noona que lo veía algo extraño. La observo, dándose cuenta que usaba un traje porrista de color rojo. Y una coleta sujetando impecablemente su cabello y unas porras en cada mano.

― Noona.

Hubo un pequeño silencio, algo incómodo entre ellos. JungKook no entendía porqué y solo sonrió forzado al pensar en que decir, quizás pasaron días donde ya no se hablaron tanto como antes. Donde ella se había ido de su lado sin decirle absolutamente nada.

― TaeHyung esta buscándote por los cursos, en el pasillo de la derecha.

― Oh, gracias, Noona. Yo quería... ―Se detuvo. Ella lo miraba nostálgicamente como reteniendo algo con su mirada. No pudo descifrar nuevamente aquello. No la podía ver normalmente después de saber lo que ella sentía hacía él. JungKook acercarse un poco y hacer puntitas para lograr abrazarla del cuello y decir― Eres muy importante para mí, yo...

― ¡Noona!

La voz de un chico bajito acercándose a ellos hizo que JungKook la soltará y mirara como aquel abrazaba el brazo de Noona celosamente mientras parecía mirarlo con un odio eufemismo.

― Woon-he. ―Regañó ella y volvió a mirarlo― Kook, él es Oh Woon-he, es-

― Su bebé. ―Enfatizó el chico de cabellos castaños y ojos completamente dorados, tenía una piel blanca como la suya. Y esos labios rojizos y brillosos. Él en ningún momento volvió a mirarlo, completamente embelesado con el rostro de Hirai Momo. Le rogó― Noona ya tienes que competir, vámonos.

― ¿Ibas a decirme algo importante, JungKook?

Ella había ignorando olímpicamente a Woon-he para escucharlo atentamente a él. JungKook sintió lastima del chico que pareció hacer un puchero al actuar de la mujer e intentó esconder esos labios temblorosos. Fue ahí donde JungKook soltó.

― ¿Eres el novio de Noona? Eres muy lindo. Tus ojos son muy bonitos con ese delineador ―Ese sonrojo en el bonito y aniñado rostro de Woon-he, quien le sonrió― ¿Te gustaría enseñarme a maquillarme? Yo no sé, pero siempre quise aprender.

― Lo haría con gusto, podemos...

― Ser amigos ―finalizó JungKook, mostrando una sonrisa. Había hecho un amigo.

― ¿Tienes pareja?

En eso, hubo unas manos adueñarse de su cintura y un mentón posarse en su cabecita. Riéndose, asintió a la pregunta del chico.

― Sí, Kim TaeHyung es mi novio.

Ignoró el rostro sorpresivo y molesto de su Noona, sus ojos inmediatamente cayendo en él, molesta. Se veía bastante incrédula. Pareció mantener su postura para verse firme y ese rostro que siempre le sonreía, ahora había un odio inhumano. Entonces ella envolvió entre sus brazos, la pequeña cintura de Woon-he.

― Es muy guapo, JungKook. Hacen una bonita pareja ustedes dos ―Informó sonriente, saludando inocente a TaeHyung.

― Ya nos tenemos que ir, nos vemos JungKook. ―Ella se despidió, y raramente Kook lo sintió como un adiós definitivo de su amistad. Sintió que lloraría. Ella había sido muy especial para él.

Solo pudo quedarse ahí, viéndola irse con un nuevo chico a su lado. Sin siquiera voltearse a mirarlo por una última vez. Su pecho se apretó.

― Cariño, puedo sentirte triste.

― Lo siento, hyung.

TaeHyung se puso delante suyo, mirándolo y sostuvo esa carita para besarlo repetidamente. Importandole muy poco las miradas de los demás. Él ya quería dejar salir a flote su lado gay con aquel castañito tímido.

― Podrás superarlo. Yo estaré contigo, bebé.

― ¿Lo prometes?

― Lo prometo.

JungKook hizo puntillas y lo abrazo del cuello para alcanzar esos labios de TaeHyung y besarlo tanto como quería hacerlo. Su hyung no se negó a besarlo públicamente. Escuchando los murmullos alrededor y ambos sintieron algo de liberación al hacerlo.

― Hoy tienes muchos campeonatos, TaeTae.

― Lo sé.

― ¿Qué te toca ahora mismo?

― Rugby.

― ¿Ganarás?

─ Oh, amor. Ganaré este partido y te quiero

de piernas abiertas para mí, ¿mh?

JungKook riéndose, asintió para volver a besarlo y sentir como el tonto de TaeHyung apretaba su culito ya no virgen. Dos tontos para nada heterosexuales que resultaron ser bastantes gays hormonales.

FIN.