Las mariposas no han dejado de volar
Hoy, 31 de diciembre de 2024, puedo decir que ya no formas parte de mi memoria.
Te conocí en mi primero de la ESO y ahora estoy en cuarto. Tenía doce años y tú quince. Ahora tengo la misma edad que tú tenías cuando nos conocimos. Me ha costado llegar hasta aquí. No me refiero a superarte; eso fue fácil. Me refiero a no hacerte parte de mi vida.
Sabes, nunca dejé de quererte un poco, ni siquiera cuando pasó lo que pasó entre nosotros. Los celos me consumían, y siempre fui demasiado vengativa. Pero lo que tú me hiciste no se puede comparar con lo que te hice yo. Aun así, hay días en los que me arrepiento de mis acciones.
Por eso he empezado un libro. Bueno, estoy en ello. Se llama "Hasta que las mariposas dejan de volar". Es nuestra historia. ¿Se le puede llamar de amor? Quizás, aunque nunca llegamos a enamorarnos del todo. En el libro hablo de cómo el amor no llega hasta que las mariposas dejan de volar, y entre nosotros, esas mariposas nunca dejaron de hacerlo.
Hay un mensaje tuyo que guardo con especial cariño, uno de los pocos "te quiero" que me dijiste. El mensaje empezaba diciendo algo como:
"Realmente no sé, es complicada la manera en la que te quiero..."
Y seguía con un montón de palabras hermosas.
No entiendo por qué nuestra relación se empezó a deteriorar. Ahora solo espero que seas feliz, aunque en el fondo me coma por dentro no haber tenido un "viva el Betis" más contigo. Echo de menos esos días, esos partidos de Argentina, cuando, a pesar de ser española, ondeaba la bandera argentina con todo mi corazón solo por la ilusión que te hacía verte ganar.
Hoy, tres años después, sigo mirando al cielo y pensando qué habría pasado si el Betis hubiera luchado más fuerte por ese gran fichaje, ese delantero que dejó escapar al Barça y que al final terminó en Argentina. Argentina, el país donde mi querido delantero empezó a marcar goles y a dar asistencias. A veces pienso que, si tan solo hubiera sido un poco más como Argentina cuando estábamos juntos, nunca te habría dejado, aunque en el fondo solo quisiera que fueras feliz.
En el fondo me alegro de lo que pasó. Si ahora estuviéramos juntos, seguramente nunca habrías conocido a esa chica de la que me dijiste que te hacía muy feliz. Me alegro por ti, aunque no sé qué estás haciendo ahora. Lo último que supe fue que estabas estudiando un FP.
Te escribo esto no por ti, sino por mí. Porque una vez que termine ese gran libro, aunque sepa que tendrá un final hermoso —el reencuentro del pintor más famoso de América y la escritora más famosa de habla hispana—, sé que ese final no será real para nosotros. Pero, para todos los lectores, será el final más hermoso que jamás se pudo escribir.
Porque, si tú y yo ya no lo tenemos, al menos nuestros personajes sí lo harán.
Por cierto, te felicité todos y cada uno de tus cumpleaños desde que te conozco, aunque tú no siempre aceptaste mis felicitaciones. Así que, como última cosa que decirte, diré que no volveré a felicitarte más. Nunca olvidaré tu cumpleaños, tanto que el último regalo de cumpleaños será en noviembre de este año que entra, sera el regalo de tus 19 cumpleaños : la publicación de este libro, que seguramente no verás, porque tú sí que sabes respetar al contacto cero.
Con cariño,
La persona que un día te quiso,
La escritora que dará vida a nuestra historia.
Por último, ¡Viva el Betis!