Ogre family

Sinopsis

Jinnie tiene un coño virgen, y su familia, dos ogros bien dotados, ganas de romperlo.

Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

unico

Jinnie llegaba del colegio ansioso. Hoy era el gran día.


Su madre había entrado a su habitación esta mañana y había manoseado su coñito para asegurarse que todo esté bien para ese día.


Chupó su coñito bañandolo en saliva y lo obligó a vestirse así, sin limpiarse y sin ninguna braga. Solo la corta falda escolar cubriendo su intimidad.


Abre la puerta de su casa y escucha total silencio. Saca sus zapatos y se dirige a la cocina. Se acerca a la olla sobre la hornilla oliendo el rico aroma de la comida.


Unas grandes manos en su cintura lo hacen sobresaltar.


— Buenas tardes, bebé — habla su madre. No tarda mucho en girarlo y besarlo devorando su boca. Puede sentir el cuerpo desnudo rozar su piel.


Jinnie gime contra los grotescos labios contrarios. Nunca había besado a nadie hasta ahora, consciente que tenía que guardar todo de sí para su familia.


El ogro hembra es grande, sus manos rasposas bajan por su espalda hasta su pomposo culo desnudo debajo de su falda.


Las manos de mamá toman sus mejillas aprentandolas y separandolas. Siente su agujero chorrear cuando un gordo dedo se pasea por su rajita.


— B-buenas tardes, mami. — responde cuando por fin su boca es liberada.


El ogro hembra ríe mientras deja un beso en su mejilla. Debian comer primero, pero su bello hijo parece ansioso, y ella no se encuentra muy diferente.


— Vamos a disfrutar tu cumpleaños, bebé. Papá traerá tu torta favorita en la noche. — Jinnie asiente feliz — Por mientras, mami se encargará de abrir tu coñito para que papi pueda llenarte más tarde.


Los ojos castaños brillan. 


Mamá lo alza entre sus brazos y lo lleva hasta el sofá. Acomoda su cuerpo en el, dejando sus piernas en M, su coño desnudo totalmente a la vista.


Con su grotesca mano rompe aquella blusa blanca que viste. Jinnie se apresura a soltar su bra pues es su favorito. Sus gordas tetas rebotan ante los filosos ojos.


El robusto cuerpo se posa sobre su delicada anatomía. Su pezón es comido con ganas mientras él suelta pequeños gemidos.

Mamá agarra su cintura mientras se frota contra el húmedo coño. Su grueso pene abriendo los gorditos labios y chocando contra su bolita de nervios.


Jinnie jadea ante la estimulación. No ha visto el pene de su madre aún, pero lo siente grande.  Pierde noción cuando mamá cambia a su otro pezón y él suelta un pequeño chillido.


— N-no mami, d-duele.


Sin preparación alguna, el gordo pene se sitúa en el cerrado agujerito y el ogro hembra se empuja en el. Jinnie grita, se siente roto.


Con caso omiso, mamá arremete contra el estrecho agujero una y otra vez. Jinnie chilla, su agujero tan abierto apretándose contra la polla de su madre.


— Carajo, amor. Apretas tan bien. — felicita. Su áspera mano limpiando las gruesas lágrimas que caen por sus mejilla. — Tu coñito se adapta con tanta facilidad. Mira nada más como chorrea por una polla. ¿No te siente feliz, amor?


— Ya no podía aguantar más no profanarlo. bebé. Tu coñito hambriento me provoca.


Jinnie habla entre balbuceos — S-si, m-mami.


Sus rudas embestidas hacen delirar al joven. Su cuerpo sacudido se estremece ante cada golpe. La gorda polla de su mami lo llena tan bien.


— ¡Ugh! Q-que rico, mami.


Sus brazos rodean el cuello del ogro quien chupa con vehemencia sus labios rojos.


— ¿Mami te folla rico, bebé?

— S-si, si. Tu pene me abre muy bien, mami.


El ogro gruñe mientras embiste unas veces más. Su espesa esencia liberándose y llenando el cálido interior.


Jinnie llora mientras se corre sobre el pene de su madre, tan ido dejándose besar bruscamente.






No sabe cuántas veces se ha corrido, pero ahora salta sobre el pene de su mami mientras esta empuja sus caderas.


La áspera mano se estrella contra su culo dejando una pronunciada marca en la gorda mejilla.


— ¡Ahh! M-mas, d-dame más, m-mami.


Sus tetas rebotan sobre la cara del ogro quien toma entre sus dientes un hinchado pezón. Jinnie chilla, su mami sabe cómo hacerlo sentir bien.


Su coño chorrea cantidades de semen que se escurren por sus muslos. Su vagina se siente abierta por ese trozo de carne que sobre sale en su hinchada pancita llena de orina y semen.


Sale de su ensoñación cuando la puerta de la casa es abierta y ve a su papi entrar con una tartaleta de fresa en sus manos.


El ogro bombea una vez más y vuelve a llenar el coñito de su hijo con su carga.


— Parece que se divierten sin mí — habla su padre ogro. Su mami ríe mientras sale de su interior y lo recuesta sobre el sofá nuevamente.


— Que bueno que llegaste, Jinnie está ansioso de servirte.


El ogro deja la torta sobre la encimera de la cocina y responde — ¿Es así, amor?


— S-si papi.


Com una sonrisa en el rostro, el ogro se acerca a él. Mamá le da su asiento y ella desaparece camino a la cocina.


Papá se posiciona encima de él besándolo de inmediato. Jinnie abre su boca e intenta seguirle el paso como puede. Papá es más gordo y robusto. E incluso más alto que mamá. Su pequeño cuerpo se retuerce en pensar cómo será su polla.


— P-papi — llama — Q-quiero chupártela.


El ogro asiente. Vuelve a tomar posición en el sofá quitando su camisa  y pantalones. Su pene sale disparado totalmente erguido. Abre sus piernas y palmera sus muslos en una invitación.


Jinnie se arrodilla sobre el mismo mueble, apoyando sus brazos sobre el muslo del ogro, se agacha para tomar el pene de su papi con su boca.


Es mucho más largo y gordo que el de mami.


Con el culo en pompa, mueve levemente sus caderas al aire mientras su boca succiona aquella roja punta. Su papi acaricia con su grande y áspera mano su delicada espalda.

Sube y baja su cabeza hundiéndose en aquel falo. El ogro gime ronco.


— Uhm, que rica boca, bebé.


Su mano se desliza hasta tomar una de las mullidas mejillas traseras y aprieta. Se pasea hasta el usado agujero llevando dos dedos al interior.


Jinnie gime mientras sigue chupando con vehemencia.  Los dedos raspan el interior unos segundos y salen dejando un vacío en él.

Jinnie quiere quejarse, pero se limita a seguir tragándose la gorda polla de su papi.


La robusta mano juega con su bolita y esparce  los fluidos por toda la zona. En un arrastre, el ogro lleva sus dos dedos desde la perlita de nervios hasta el fruncido agujero anal de Jinnie.


Hace una leve presión y el menor intenta abandonar el pene para negar. Pero la otra mano de su papi lo obliga a tragarse nuevamente el tronco sin opción a quejas.


Hunde ambos dedos en el orificio de una sola estocada y Jinnie llora. Su huequito abriéndose abruptamente ante la invasión.


Mueve sus caderas intentando alejarse pero el ogro arremete contra él.


La mano en su cabello lo incita a subir y bajar sobre el falo. Las lágrimas adornan su rostro mientras su agujero es ultrajado.


Cuando su boca es llenada por la espesa y amarga esencia, traga todo y por fin es liberado.


Levanta su carita roja y niega — N-no papi, a-ahi duele mucho.


El ogro asiente sin hacer mucho caso y jala su brazo hasta tenerlo recostado sobre sus piernas y con el culo alzado para él.


Sus dedos arremetiendo con más fuerza en el estrecho agujero mientras su otra mano da fuertes nalgadas en la lechosa piel.


Jinnie gime, se siente sucio y le gusta. Papá no tarda mucho cuando por fin abandona su ano abierto para colocarlo de rodillas sobre el piso y con el pecho recostado en el sofá.


Se coloca detrás de él y su pene se embarra de la esencia que cae de su coño. Su glande se posiciona sobre su orificio anal y se empuja tratando de abrirse paso.


— N-no, P-papi, v-vas a romper m-mi culito.


El ogro vuelve a empujarse fallando nuevamente. Jinnie es estrecho y su pene muy grande.


— Eso es lo que q-quiero, amor. Romper tus agujeros. — arremete una vez más y lo logra. Su pene es apresado entre esas calientes paredes — Carajo. Vas a arrancarme la polla.


Jinnie llora, siente que puede partirse con ese gran pene profanandolo.


El ogro sale hasta dejar solo su glande dentro y vuelve a hundirse completamente.


Su papi se mueve de forma brusca y eso lo calienta más. A diferencia de mami, él es más salvaje.


Puede culpar a su raza por lo grotesco y hasta en algunos casos, poco civilizados que son.


Su cuerpo se sacude desordenadamente sobre el sofá y pierde la razón un corto tiempo. Cuando se reintegra, está tirado sobre la alfombra con el ogro sobre él chupando sus tetas y rompiendo su culo. 


Arremete unas cuantas veces más y se vacía en su interior. Un chillido lastimero sale de sus labios cuando el pene abandona su cuerpo.


— Buen chico, bebé. — felicita


Jinnie sonríe. Se siente feliz, es el mejor cumpleaños que ha tenido en su corta vida.


— Tienes dos agujeros muy apretados que mami y papi se encargarán de llenar todos los días. ¿De acuerdo?


— S-si, P-papi.


Y Jinnie lo sabe, ese es el destino de los humanos cuando son entregados a una familia de ogros.


Al fin diría adiós a la escuela y se dedicaría a ser un recipiente de semen para su familia. ¡Incluso para otros ogros que quieran usarlo!


— ¡Vengan a comer! — llama su mami desde la cocina.


Es alzado por los grandes brazos de su papi y llevado hasta el comedor. Mami les sonríe genuinamente ya sentada en su lugar.


Papi toma asiento frente a ella y lo coloca entre sus piernas, hundiendo su pene en su pequeña e hinchada vagina.


— Feliz cumpleaños, Jinnie — dicen ambos al mismo tiempo y empiezan a comer.


Ah, Jinnie muere porque sea un nuevo día y lo vuelvan a follar.

Siguiente Capítulo