01
Mi nombre es Aiden, tengo 16 años y vivo en Ashford, una ciudad pequeña. Al norte, la costa se extiende con una playa tranquila, rodeada de rocas en el horizonte. El sonido de las olas es constante, y la brisa del mar siempre está presente, dándole a la ciudad una calma que se siente en el aire.
En el centro, los edificios son medianos, y las calles tienen árboles y plazas, lo que hace que el lugar sea fácil de recorrer. No es una ciudad con mucha gente, pero siempre hay algo que hacer o alguien con quien hablar.
Al sur, el paisaje cambia. Después del último barrio de casas de campo, el bosque comienza. Es grande, denso y la gente rara vez se aventura muy adentro. Nadie sabe muy bien qué hay en su interior, pero siempre he sentido que guarda algo misterioso.
No es que odie mi vida, pero algo en ella siempre me ha parecido... incompleto. Los días pasan, la escuela, los amigos, los videojuegos... todo parece una rutina en la que me dejo llevar, esperando que algo cambie, pero sin saber qué.
A veces, en las tardes, cuando la luz del sol entra por mi ventana, me siento como si estuviera esperando algo, pero no sé qué. Es como si todo estuviera a punto de volverse más grande, más real, pero no tengo ni idea de cómo ni cuándo. Es una sensación rara, como si el destino estuviera jugando conmigo y, de alguna manera, me estuviera empujando hacia algo que no entiendo.
Al final, todo sigue igual. Termino las clases como siempre, y mis amigos me esperan al final del pasillo, bromeando como siempre, preguntando si voy a quedarme después de clases. Ellos siempre tienen algo que hacer, alguna excusa para no irse a casa.
— ¿Qué dices, bro? —me dice Lucas, levantando las cejas con esa sonrisa que siempre tiene, la misma sonrisa con la que te invita a meterte en algo que sabes que terminará siendo más complicado de lo que parece.
— Vamos a jugar un rato, tal vez al parque, o algo así. ¿Te apuntas?
Miro a los chicos. Son buenos, los aprecio, aunque nunca he sido de salir demasiado. Siempre prefiero quedarme en casa, tranquilo, con mi consola y mis pensamientos. Pero esta vez, no sé por qué, algo me empuja a decir que sí.
— Sí, por qué no —respondo sin pensarlo demasiado. Ni siquiera sé qué estoy esperando. Tal vez sólo sea una forma de cambiar mi rutina, de ver si hoy algo es diferente.
— El antisocial por fin deja la cueva del virgen y decide salir un poco de casa, esto no me lo esperaba —Dijo Lucas mientras los demás estaban por los suelos muriéndose de risa al acabar de decir eso mientras yo los miraba con cara de pocos amigos.
— Pues a las 5 en el parking del bosque, no se diga más —Añadió al final de la conversación, después de eso continuaron yendo por el pasillo.
— Ya, ya. Y si salgo eh, pero solo cuando me apetece solamente —Dije para intentar defenderme a lo que dijo anteriormente, realmente salgo de vez en cuando pero mis colegas son unos fiesteros todos...
Al llegar a casa, grité: “¿HAY ALGUIEN EN CASA?” Pero solo el eco del silencio respondió. Después de eso, deje mis zapatos en la entrada, la mochila y mi chaqueta en la habitación y me fui directo a la cocina a buscar algo de comer. Al llegar a la cocina me encontré en la encimera un sobre de fideos instantáneos y al lado una nota.
Agarré la nota y comencé a leer:
”Buenas tardes, Aiden ¿Qué tal te fue en el instituto hoy? Espero que bien. Papá y yo no podremos estar contigo esta noche debido a nuestros horarios de trabajo. Te dejamos unos fideos instantáneos para que tengas algo de comer. No te pases toda la tarde jugando a la consola, ¿eh?
Un beso, Mamá."
Al terminar de leer la nota solté una ligera sonrisa, mis padres casi siempre están en el extranjero de trabajo y casi siempre estoy solo en casa, me gusta saber algo de ellos de vez en cuando pero me gustaría pasar mas tiempo con ellos...
Pasado un rato, en mi habitación estaba tranquilamente jugando al resident evil 2 en la PS5 hasta que me sonó una notificación del móvil, instantáneamente dejé el mando y encendí el móvil. Al verlo, vi que el reloj marcaba las 16:40 y un mensaje de Lucas que decía ” Bro tráete botas que vas a flipar, prepárate ” Apenas lo leí, ya me temía lo peor. Desde que éramos niños, a Lucas siempre le ha gustado meternos en líos.
Y como iba justo de tiempo, me apresuré a prepararme: me puse mi chaqueta M65 y mis botas de montaña y salí rumbo al parking del bosque.
— Has llegado 5 minutos tarde tío —dijo Lucas alrededor del grupo al verme llegar apresuradamente.
— Lucas, no eres quien para hablar de tiempos ¿Te recuerdo a qué hora has llegado hoy a clase? —Dije intentando defenderme mientras todos me miraban, a Lucas le encanta vacilarme siempre...
— Aish, pillado ¿Nunca dejas de saber como responder eh? —Al instante todos se empezaron a reír de Lucas mientras él estaba con la típica sonrisa que hacía cuando se la jugaba.
— Vale... ¿Y para qué hemos traído botas? —Realmente me daba intriga saber el plan que se le rondaba por la cabeza, el siempre tiene ideas muy disparatadas.
— Hay rumores de qué andando media hora dentro del bosque hay una fábrica abandonada, vamos a ir allí a ver si es verdad e investigar —Dijo con su amplia sonrisa confiada. Mi cara al escuchar eso fue un claro “en serio... -_-“.
Después de terminar de conversar nos pusimos en marcha, nos pusimos a atravesar el bosque, no había signos de contaminación, tuvimos que trepar rocas resbaladizas y cruzar rios sobre troncos de árbol caídos para llegar a la supuesta fábrica. El trayecto fue largo y agotador, pero, finalmente, tras un buen rato de caminata, por fin pudimos avistar la pequeña fábrica en ruinas, escondida entre los árboles.
— Pues si era verdad, y encima es gigante —Todos empezaron a dar vueltas como locos sobre la fábrica y a Lucas se le veía emocionado, mientras tanto yo me quedé parado intentando analizarla algo.
— Bro, ¿qué haces ahí parado? ¡Vamos a explorarlo todo a lo loco, ¿no?! —dijo mientras me intentaba arrastrar con él agarrándome del brazo. Siempre les gusta vivirlo todo al límite...
— Ey espérate, ir tirando vosotros que yo quiero analizarlo todo mas detalladamente —El lugar despertaba en mi el sexto sentido de la curiosidad y sentí que debía examinar todo con paciencia y no explorarlo a lo loco.
De un momento a otro, todos salieron corriendo como locos, observándolo todo a máxima velocidad, mientras yo prefería disfrutar de cada rincón con calma. A veces, alguno de ellos terminaba su vuelta y, al verme tan tranquilo, me miraba y decía: “¡Gallina!“, antes de seguir corriendo por las oscuras y desvencijadas instalaciones de la fábrica.
Tras un rato investigando decidí bajar a la planta baja de la fábrica. Estaba plagada de coches oxidados con mugre, pequeñas goteras por el techo, era una sala amplia y antigua, como si llevara 30 años abandonada. Recorrí la sala con calma, deteniéndome incluso a observar las marcas de los coches, “Renault Clio” Me quedé observándolo un poco más porque cuando era niño era mi coche favorito.
Mientras exploraba la sala y tomaba fotos con el móvil, un sonido de agua me puso en alerta. Miré a mi alrededor, algo inquieto por estar solo, y me acerqué a los canales de agua que rodeaban el lugar. Tenían una profundidad de unos dos metros y parecían antiguos, como si hubieran estado secos durante años.
En menos de 1 minuto los canales se llenaron hasta arriba pero no sobrepasaron más, me quedé observándolos detalladamente como llevaban agua con residuos hasta que mi vista se clavó en un objeto interesante: Un colgante cristalino de color marrón con forma de gota de agua brillaba entre los escombros enredados en el canal semi estancado.
Mis ojos, al ver ese colgante, brillaron como nunca. Luché contra mí mismo, extendiendo el brazo hacia el canal de dos metros, intentando alcanzarlo. Pero de repente, un grito resonó, cortando el silencio de la sala.
— ¡AIDEN, tenemos que salir ya, nos están buscando! —se escuchó nombrarme la voz de Lucas desde lejos.
Era un momento tenso, pero no podía dejar ese colgante allí; lo anhelaba con todas mis fuerzas. Peleé duramente, extendiendo los dedos y luchando por alcanzarlo, mientras un gran alboroto resonaba por la sala. Finalmente, logré agarrarlo, pero justo detrás de mí, Lucas me sujetó del suelo.
— ¿¡No me has escuchado tonto!? —Su rostro se fijaba en mí con una mirada que era mitad nervios y mitad enfado.
Las palabras no me salieron de la garganta porque no entendía nada y me sentía mal por haberle llevado la contraria a lo que dijo anteriormente. Después de eso me llevó dando vueltas de sala en sala hasta salir, seguía sin entender nada pero sabía que me estaría ayudando por algo, las expresiones lo decían todo...
Hicimos zigzag por varias salas, subimos escaleras y fuimos incluso por conductos de ventilación, hasta que finalmente salimos de la fabrica. Antes de irnos me gire un poco hacia atrás y pude ver una silueta a lo lejos encapuchada con toda la vestimenta negra y el rostro camuflado mirando en mi dirección fijamente. Seguimos corriendo durante 5 minutos y cuando llegamos a un sitio más relajado empezamos a hablar.
— ¿Qué te pasa, Lucas? ¿Por qué estás así? —Estaba totalmente confundido y me temblaban las manos, presentía algo malo.
— ¡Casi mueres por ese estúpido colgante, tonto! —dijo entre lágrimas y nervios—. Unos seres encapuchados, con el rostro tapado, han aparecido. Eran muchos y se han llevado a todos nuestros amigos.
— ¿QUÉ? ¿Cómo ha pasado todo esto? —Dije sorprendido y confuso ¿Realmente estaba soñando o qué era lo que pasaba exactamente?
— No lo sé, tío, fue todo tan de repente... Aparecieron de la nada y, con una velocidad inhumana, empezaron a llevarse a todos. Traté de esconderme y buscarte, porque eres el único que tiene cabeza para todo. —Sus ojos estaban mirando fijamente al suelo mientras se limpiaba las lagrimas de la cara.
Intentando mantener el control sobre la situación, decidí actuar:
— Okey, Lucas, relájate, vamos a encontrarlos. Pero primero tenemos que volver a la ciudad e ir a la comisaría a explicar lo que ha ocurrido. Si no, podríamos meternos en problemas también
Tras decir eso, asintió, se limpió las lágrimas y comenzamos a dirigirnos hacia la ciudad, tranquilamente, mientras el sol se iba ocultando poco a poco. La vuelta estuvo marcada por el silencio, ambos estábamos demasiado impactados por lo ocurrido. Me metí las manos en los bolsillos y sentí el colgante frío dentro del bolsillo derecho. Mis ojos se abrieron de sorpresa por un momento, pero enseguida volví a centrarme y seguimos nuestro camino hasta llegar a la ciudad.
Contamos todo lo ocurrido a la policía, omitiendo las partes sobre su velocidad inhumana, y luego volvimos a casa, cada uno por su cuenta, más tranquilos y aliviados. Al menos nos creyeron y comenzarían a investigar.
— Ha sido un día muy raro bro, mejor que tomemos un respiro y ya mañana nos vemos —Su rostro al decir aquello era algo apenado pero con una chispa de esperanza.
— Tranquilo Lucas, todo saldrá bien seguro, mañana se pondrán manos a la obra y seguro que los encontraran vivos —Dije con una sonrisa amplia para intentar que entrara en seguridad.
Después de ese momento, nos despedimos y fuimos cada uno a nuestras casas.
Al llegar me quité las botas y me senté un momento a soltar un suspiro, realmente estaba cansado y confuso...
Agarre algo de jamón en la nevera para cenar y me puse a ver videos de mientras en mi cuarto y cuando terminé después de un rato jugar videojuegos, me iba a ir a dormir.
Fui al baño a cambiarme, me quite la camiseta y me puse la del pijama para estar más cómodo y cuando me fui a quitar los pantalones note en el bolsillo derecho el colgante que recogí durante la tragedia...
Me sorprendí por un momento así que decidí sacarlo, lo observé y pensé para mi mismo “Me encanta cómo es” me brillaban los ojos con tan solo verlo. Después de eso, decidí ponérmelo. Me miré al espejo con el colgante en la mano y solté una ligera sonrisa reconfortante. Me daba una extraña sensación de seguridad, aunque no sabía bien por qué.
Mientras seguía observándome, mi reflejo en el espejo comenzó a desvanecerse. Poco a poco, un espiral giratorio empezó a formarse en la superficie, como si algo estuviera transformando el cristal frente a mí.
— ¿QUÉ ES ESTO? —grité mientras estaba contemplando “eso” con mis propios ojos. Decidí rascarme los ojos para ver si era un sueño, pero era real.
Con curiosidad pero a la vez con miedo, fui a tocar el espejo y cuando lo hice, me absorbió entero y acabe atravesando una sala rara llena de espirales hasta que me dejó en un mundo que era algo más extraño...
Nada más llegar, parecieron unas letras mágicas enfrente mía que ponía “Welcome to Etheria World”.
Después de eso las letras se desvanecieron y acabé contemplando un mundo totalmente diferente al mío. Estaba sin palabras...
Mis ojos apenas podían creer lo que veían. Era hermoso, pero también aterrador. ¿Cómo había llegado aquí? ¿Cómo volvería?