Hares

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Sinopsis

En el año 3158, un extraño descubrimiento encenderá las alarmas del Centro de Investigación Espacial Americano. Una flota de astronautas experimentados será enviada a un lugar totalmente desconocido por ellos con el fin de investigar más a fondo extraños acontecimientos que se han registrado muy cerca de Titán, una de las lunas de Saturno. Su misión será intentar regresar con vida después de atravesar las hostiles fronteras del universo del caos.

Genero:
Scifi/Fantasy
Autor/a:
JF5
Estado:
En proceso
Capítulos:
18
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

La puerta de la oficina del director general del CIEA de los Estados Unidos se hallaba cerrada con seguro cuando Natalie se acercó a esta. En su interior se escuchaban voces hablando, debatiendo sobre algún tema en particular, por lo que supuso que el director estaría en una reunión importante. Él odiaba ser molestado en momentos así, por lo que Natalie decidió volver sus pasos y regresar a su oficina.

Sin embargo algo la detuvo en cuanto giró su cuerpo.

- Oh, lo siento, voy con prisas - Se disculpó Daniels tras haber estrujado levemente a Natalie y siguió su camino.

- ¿A dónde va con tanta prisa, capitán? - Preguntó ella con una pizca de curiosidad.

- ¿Se encuentra el director aquí? Debo darle una noticia muy importante.

- Al parecer tiene una reunión. Oí varias voces allí.

Daniels bufó y miró a la puerta. Se acercó a esta y comenzó a tocar repetidas veces, esperando a que fuese atendido.

De repente varias voces comenzaron a oírse por todo el lugar. Los pasos de muchos científicos caminando de un lado a otro retumbaban en los oídos de Natalie, la cual miraba a su compañero con curiosidad.

- ¡Señor, abra la puerta! - Pedía Daniels impaciente mientras golpeaba, casi a los gritos - ¡Tenemos una noticia que debe oír urgentemente!

- Espero que sea algo bueno, soldado, o estará en graves problemas por interrumpir una reunión tan importante - La puerta se abrió desde el interior y un par de hombres salieron de allí.

Uno era alto, blanco, cabeza rapada, mirada fría con aires de desprecio hacia los soldados. Un pequeño pero abundante bigote poblaba su colorado rostro. Se notaba que era alguien con bastante edad encima.

Nada menos que el jefe de las fuerzas armadas.

El otro era un hombre también alto y blanco, aunque este era más joven y tranquilo. Su rostro se notaba cansado debido al trabajo que habían tenido las últimas semanas y su cabello le caía un poco más debajo de las orejas. El director de la CIEA.

- No se va a arrepentir. Basta con escuchar el alboroto que se está formando en las instalaciones para que sepa que es algo muy grande lo que está a punto de ver.

Daniels comenzó a caminar, seguido por su compañera Natalie, la cual no tenía ni idea de a dónde se dirigían. El jefe militar y el director de la CIEA caminaban detrás de ellos a toda prisa, impacientes por ver aquello que les esperaba.

Los cuatro caminaban por diferentes pasillos, todos del mismo color blanco con una franja roja que recorría la pared en sentido horizontal. Las puertas eran lo único de diferente color, pues estas eran rojas en su totalidad.

Científicos vestidos con batas blancas e investigadores espaciales revoloteaban por todas las instalaciones, murmurando cosas y hablando sobre teorías extrañas, las cuales se perdían en cuanto ellos ingresaban en otra habitación.

- Muy buenas tardes, señor director - Saludó una mujer de avanzada edad en cuanto estuvieron al interior de la sala principal - Vengan por aquí, caballeros y dama.

Era un sitio enorme, lleno de gigantescas pantallas con hologramas y enormes computadoras las cuales monitoreaban toda la central y daban vida a las inteligencias artificiales. Decenas de investigadores se la pasaban frente a las pantallas, en las que se proyectaban diferentes imágenes de cuerpos celestes, o simplemente el vacío cósmico.

- Mire ahí, señor director - Señaló Daniels a un punto específico en una de las pantallas más grandes.

Una enorme bola flotante emitía rayos de luz en medio de la nada. La cara del director se transformó en un rostro de confusión total mientras observaba ese extraño círculo.

- ¿Qué es? - Preguntó Natalie.

- Aumenten el tamaño - Ordenó Daniels.

La misma mujer que los atendió anteriormente comenzó a dar ampliación a la imagen del círculo flotante.

- Como usted verá, señor director, no es una formación muy común. Su forma se distorsiona a medida que se acerca la imagen. El telescopio Stranger nos ha permitido tener una visualización perfecta de dicha estructura - Antes de ver claramente lo que era, comenzó a alejar la imagen de la pantalla - Como puede ver en el ejemplo, este descubrimiento descansa muy cerca de Saturno.

- Ese objeto antes no se encontraba ahí, ¿verdad? - El jefe se hallaba más confundido que antes.

- Efectivamente. No sabemos hace cuánto tiempo se encuentra ahí, pero tenemos la creencia de que no está ahí hace mucho. Pero, eso no es todo - Volvió a acercar la imagen en gran manera, hasta que el enorme círculo brillante cubría casi la totalidad de la pantalla - Ahora sabemos con claridad, que no es una formación natural.

El silencio se hizo totalmente en la sala. Nadie habló luego de haber escuchado aquello.

- ¿Qué has dicho?

- Mire con detenimiento la imagen, señor. Su interior no es algo natural. Se puede ver a la perfección que eso está formado por extractores de energía, millones de focos de helio, hierro y varias plataformas colocadas estratégicamente en su interior. Aparte de esto, se han visto muchos objetos extraños impactar directamente con Titán en las últimas semanas. Hemos detectado un posible patrón en las caídas de dichos objetos, pero aún no tenemos nada confirmado.

Decenas de científicos e investigadores se habían reunido en la gran sala para escuchar lo que la jefa de investigaciones explicaba. Todos guardaban silencio, expectantes a las palabras de la mujer.

- ¿Exactamente qué son los objetos que ven caer? - Cuestionó el jefe militar.

- Formas capsulares del tamaño de meteoritos comunes. No parecen coincidencias, pues todo indica que esto es un patrón muy exacto. No sabemos a qué se debe, sin embargo periódicamente caen en diferentes puntos de Tit+an.

Natalie miró a Daniels un momento, luego volvió su vista hacia la pantalla. Se notaba demasiado sorprendida como para pronunciar alguna palabra.

- ¿Cuánto tiempo tarda en llegar una nave común y corriente hasta allí?

- Las naves comunes y corrientes tardan un aproximado de dos meses en llegar hasta Saturno. Las últimas naves adquiridas tardan aproximadamente una semana en llegar hasta ahí, aunque pueden cargar menos pasajeros - Respondió Daniels.

- Si no estoy mal, puede transportar un máximo de diez pasajeros, ¿o me equivoco?

- No se equivoca, señor director, están especializadas para cargar diez pasajeros y bastante provisión.

- Prepare tres naves, armamento para treinta soldados y provisión suficiente. Tenemos que recolectar la suficiente información antes de llevar este descubrimiento ante la presidencia.

- Como ordene, señor.

- Pero no irá solo. Natalie irá con usted.

- ¿Yo? - Intervino la chica.

- Ustedes dos serán quienes dirijan la operación - Y habiendo dado esta última orden, se retiró de allí en compañía del jefe de las fuerzas armadas para comenzar con los preparativos de la operación.

Daniels y Natalie se miraron fijamente. Los investigadores habían vuelto a sus actividades, las cuales ahora se centraban en estudiar más de cerca la misteriosa estrella y los acontecimientos que tenían lugar en la luna de Saturno.

Todos ellos murmuraban entre sí sus teorías acerca de aquel descubrimiento.

- Ven - Daniels se dio la vuelta y comenzó a caminar.

Natalie le siguió el paso rápidamente, dejando atrás la escena del descubrimiento espacial. No tenía ni idea de a dónde se dirigían, pero simplemente le seguía el paso a su compañero.

El largo y oscuro cabello de la chica ondeaba en el aire al caminar. Su alto y delgado cuerpo se movía con sigilo por los pasillos, haciendo casi silencioso su caminar. Su uniforme militar se ajustaba perfectamente a su cuerpo. Caminaba completamente recta, dándole a su imagen un aire de seguridad y confianza.

- ¿A dónde vamos?

- A darle un vistazo a las naves. Creo que no estás acostumbrada a las más modernas.

La chica lo pensó un poco mientras caminaba. Sus viajes hacia lugares fuera de la tierra habían sido en naves estándar.

- La verdad es que no. Solamente las he visto desde la distancia. ¿Tú sí lo estás? - Él asintió - ¿Y qué tal son?

- Es como viajar dentro de una casa flotante. Tienes de todo tipo de comodidades ahí. Aunque normalmente no tienes tiempo a ponerte cómoda, pues en caso de usar estas naves significa que son operaciones de alto riesgo o con una extrema urgencia, lo que impide que puedas siquiera disfrutar de un café espacial - Bromeó mientras caminaban.

- Ya veo.

Al salir de la zona interior de las instalaciones, pudieron apreciar frente a ellos, a varios kilómetros, el gran desierto en el que se encontraba construida la sede principal del CIEA. El calor golpeó a los dos recién salidos directo al rostro.

- Solo a ellos se les ocurre construir algo en medio de uno de los desiertos más calientes del planeta - Murmuró Daniels tomando rumbo hacia el aeropuerto principal.

- Es un punto estratégico.

- Pero es horrible para trabajar.

- Deja de lloriquear - Rió levemente.

- Eres muy infantil para tener veinticinco años - Murmuró Daniels.

- Veinticuatro - Corrigió ella - Y no me llames infantil cuando eres tú quien se está quejando por el calor.

- Ya cállate, dulzura - Trató de fingir enojo mientras reprimía una sonrisa.

- Idiota - Concluyó ella riendo.

El aeropuerto era un lugar enorme, casi del tamaño de las instalaciones de investigación. Centenares de naves espaciales, aviones de guerra y cohetes espaciales reposaban allí, recibiendo el mantenimiento de los robots encargados de dicho trabajo.

Solo unas cuantas personas reales se encontraban trabajando. Dichas personas eran el jefe de aeronáutica y sus compañeros.

- Buenas tardes - Saludó Daniels al llegar hasta ellos, seguido siempre por Natalie.

- Buenas tardes, capitán. Buenas tardes, capitana.

- El director nos encomendó una operación especial. Me gustaría ver las tres naves espaciales más óptimas para realizar un viaje de urgencia.

- Claro, ningún problema. Síganme, por favor. Ya nos fue notificado el viaje, por lo que preparé las mejores naves para mi capitán.

Caminaron entre aeronaves y cohetes durante un par de minutos sin pronunciar una palabra. Solo se escuchaba el sonido de los robots al manipular las aeronaves para mantenerlas en las mejores condiciones en caso de una emergencia.

- Son muy eficientes, ¿verdad? - Preguntó Natalie.

- Son demasiado eficientes. Uno de ellos puede realizar el trabajo de tres humanos - Respondió el jefe de aeronáutica - Lo mismo sucede con el armamento. Los robots producen armas láser y de plasma tan eficientes como los humanos, con la diferencia de que ellos lo realizan en tiempo récord.

- ¿Ahora no se producen armas balísticas?

- Sí se producen, pero no para organizaciones espaciales, pues las balas no son tan eficaces en el espacio o en otros planetas como sí lo son las armas láser. Aquí, en cambio, sí son más eficaces las armas balísticas que las de láser o plasma.

- ¿Y eso por qué?

- Eres la capitana de un grupo de élite. Deberías saber eso.

- No he salido de este lugar en años. No sé cómo funciona el mundo exterior - Se encogió de hombros - Estoy más enterada de lo que sucede ahí arriba que de lo que sucede a mi alrededor. Es mi compañero el que se la pasa ocupado con viajes importantes hacia otros países y sabe con más claridad lo que pasa allí. Gracias a él siquiera tengo conocimiento de que existe el mundo

- Pues, resumiendo, aquí en la tierra no solo puedes conseguir balas muy fácilmente, sino que las armas láser, por alguna razón que a día de hoy desconocemos, no tienen el mismo efecto aquí que en otros planetas. Esto sigue en investigación, pero es un fenómento bastante curioso.

- Me gustaría poder conocer el mundo exterior, pero supongo que solo vivré para cumplir misiones espaciales.

- Tú y yo conoceremos los demás países juntos después de concluir esta misión - Dijo Daniels mirando a la capitana con cariño.

- Esas tres de ahí son parte de las más óptimas para este viaje. Encargué a mis mejores robots darles mantenimiento para su viaje - El hombre hablaba con mucho respeto hacia Daniels - Capitán, sabe que cuenta conmigo para lo que sea. Desde que salvó a mi hija usted en mí puede confiar su vida enter.

- Gracias, Javi Sabes que conmigo siempre tendrás seguridad - Se acercó a su oído - Cuando regrese de esta misión voy a cortar un par de cabezas. Necesito de tu apoyo para lo que planeo hacer.

- ¡Pero a quién se le ocurrió dejar esto aquí! - Gritó para disimular mientras recogía un martillo del suelo.

- ¿Hasta dónde viajan?

- Debemos viajar hasta Titán y estar rondando el área durante tiempo indefinido. No sabemos lo que debemos hacer ahí, recibiremos instrucciones en el camino.

- Bueno, en Marte pueden obtener más combustible. Pueden hacer una pausa ahí.

- ¿Por qué no simplemente nos proporcionas más combustible? - Repuso Natalie.

- Porque si deben hacer un viaje de urgencia entonces no nos dará tiempo a producir todo el combustible que se necesita.

- ¿A qué te refieres?

- Todo el combustible se lo llevó la última flota de astronautas que se dirigían hacia la estación espacial internacional en Júpiter. En este momento no contamos con el combustible suficiente para viajar más lejos de Marte.

- ¿No es posible traer de otro país? - Daniels comenzaba a ponerse nervioso. La idea de detenerse en Marte no le gustaba mucho, especialmente por el jefe militar quien era alguien extremadamente tosco e impaciente.

- Las tensiones por la guerra de continentes ha aumentado en los últimos días, razón por la que traer combustible desde otro país es algo muy difícil. Nadie querrá compartir sus pocas provisiones, y menos si es con el enemigo. El petróleo se extinguió hace siglos - Él asintió - Conseguir combustible de sobra es algo demasiado complicado.

- Entonces, dices tú que el mejor plan es volar hasta Marte y allí recibir nuevo cargamento de combustible, para después ahí sí poder viajar hasta Titán - Repasó el capitán.

- Exacto - Repuso el jefe de aeronáutica - Es nuestra única opción, al menos para realizar un viaje de urgencia.

- No es mala idea. Además podríamos averiguar si alguna de las bases de investigación allí ha sabido algo sobre el misterioso suceso ocurrido en Titán - Intervino Natalie.

- Me encantaría preguntar qué es aquél suceso, pero tengo trabajo que hacer. Si me disculpan, los dejo por ahora. Que tengan un buen día - Se despidió el jefe cordialmente, se dio la vuelta y se marchó hasta perderse en medio de las aeronaves.

- Creo que debemos notificar al director sobre esto.

- Genial. Otro motivo para recibir regaños del calvo - Accedió ella - Además, alguien debe comunicar al gobierno de los Estados Unidos de Marte que van a recibir una flota de aeronaves terrestres.

Ambos comenzaron a caminar nuevamente hacia las instalaciones, hablando sobre sus vidas para pasar el rato en su camino.

- ¿Sabes cómo fue la colonización de Marte y su progresiva población? - Soltó Daniels de la nada.

- Más o menos, aunque sabes que eso ocurrió hace siglos y las historias se distorsionan con el tiempo.

- ¿Qué versión de la colonización marciana has oído tú? - La miró con curiosidad.

- La historia que cuentan dentro de las instalaciones. Un viaje totalmente seguro, con un final feliz y una misión totalmente exitosa. Pero, no lo sé. Tengo mis dudas.

- Tienes toda la razón en tener dudas. Todas las personas que fueron enviadas a ese lugar, murieron en extrañas circunstancias. Aunque claramente nunca dijeron eso. Decidieron ocultar la noticia y enviar una flota mucho más grande, con soldados y mucho personal secreto. Fue un caos que se trató de ocultar. Por lo menos es la versión que más se acepta por los historiadores, debido a las pruebas que demuestran su veracidad.

Natalie escuchaba atentamente el relato de su amigo mientras caminaban por las aceras de las instalaciones. Varios soldados que montaban guardia en el lugar, les dedicaban una que otra mirada de respeto a sus capitanes.

- Han pasado poco más de mil años desde dicho acontecimiento. Probablemente a día de hoy nadie sepa con exactitud lo que sucedió en aquellos días en Marte.

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