¿Que debo ser?
En casa, los problemas y las discusiones son el pan de cada día. Gritos, reproches y tensiones flotan en el aire, pero Alexander ya está acostumbrado; para él, ese caos es normal. Aunque nadie cruza los límites en el hogar, esas batallas silenciosas lo han hecho construir muros internos que pocos podrían derribar.
Su escape es el fútbol. En el campo, el mundo desaparece: no hay problemas, no hay voces en su cabeza, solo el balón y el ritmo del juego. Es el único momento del día en el que siente que tiene el control, que no está completamente perdido en el mundo que considera arruinado.
Sin embargo, Alexander es un luchador silencioso, alguien que batalla contra sí mismo en cada pensamiento. Quiere mejorar, solucionar sus problemas y encontrar un propósito, pero su forma de enfrentarlos es enterrarlos, reprimiéndolos cada vez más profundo. Sin saberlo, esas emociones que guarda lo están ahogando poco a poco, y el día en que no pueda contenerlas más, todo podría desbordarse.
Le encanta la noche, la oscuridad. Bajo el manto de las estrellas y lejos del ruido del día, Alexander encuentra algo de paz. Es el único momento en el que su mente puede descansar y permitirle soñar, aunque esos sueños a menudo se convierten en un refugio que se desvanece al amanecer.