El ascenso de la Luna olvidada

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Sinopsis

[ADVERTENCIA: CONTENIDO PARA ADULTOS] Era la loba más impopular de la manada New Moon, tan insignificante como una brizna de hierba. Hace ocho años, su madre desapareció, su padre fue asesinado y toda su manada fue exterminada. Desde entonces, el asesino de su padre la degradó al nivel más bajo de servidumbre. Durante ocho años, la golpearon, la maldijeron y la mataron de hambre, pero ella mantuvo su identidad en secreto. Este año, cumplió dieciocho. Él era el alfa de la manada de hombres lobo más grande de todo Estados Unidos y brillaba como el sol. Con un rostro perfectamente esculpido y una fortuna inmensa, no había hombre lobo que no conociera su nombre, y era el amante soñado de toda mujer. Todo parecía perfecto, salvo por el hecho de que aún no tenía una mate. Este año, cumplió veintiséis. ¿Qué tipo de chispa o conflicto surgirá cuando se encuentren por casualidad? —Rose, puedo darte todo lo que quieras. A cambio, tienes que ser mía. —Alfa, la verdad es que yo soy... —¡Oh, maldita sea! Ahora nunca podrás escapar de mí, mi Luna.

Genero:
Fantasy/Romance
Autor/a:
FancyZ
Estado:
Completado
Capítulos:
237
Rating
4.6 14 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1 Desencanto

[P.O.V. de Alex]

—Ahhhh... Sigue... No pares...

Miré a la loba que tenía enfrente. Tenía sus manos blancas atadas a la cabecera de la cama. Su cabello rubio, largo y rizado, le caía por las mejillas. Tenía la cara completamente roja.

Llevaba más de diez minutos dándole latigazos, pero ella parecía disfrutarlo mucho mientras retorcía el cuerpo. Hice que la punta del látigo rozara a propósito su carne y su clítoris hinchado. Su agujerito de miel rebosaba de ganas y temblaba un poco. Parecía una pequeña bestia hambrienta.

Cuando llegó el momento, rompí su himen con mi verga y la hundí hasta su punto de placer. El dolor hizo que empezara a convulsionar y a gritar. Sin embargo, brotó más líquido de su sexo hasta formar un pequeño charco. La embestí con más locura mientras ella movía la cadera al ritmo. ¡Joder, estaba demasiado estrecha!

—¡Ay, Alex, me muero! —gritó mi nombre y le di una bofetada fuerte. No me gustaba que dijeran mi nombre durante el sexo. Se calló de inmediato, y sus gemidos solo me dieron más ganas.

Su miel perfumada salió disparada como una manguera a presión y me salpicó el cuerpo y las piernas. Tenía la cara pálida y me miraba con ojos empañados por el deseo. Dios mío, ¿cómo podía existir una mujer tan hermosa en el mundo?

Seguí dándole duro. Su carne apretaba mi pene como una ventosa. Sentí que me iba a correr. Iba a sacarla para metérsela en la boca y que se bebiera toda mi leche, pero de repente me sentí mareado.

Abrí los ojos y me di cuenta de que estaba solo en la cama grande de mi cuarto. Tenía el pene tieso y los calzoncillos sucios.

¡Todo había sido un sueño! ¡Maldita sea!

No podía dejar de pensar en ella. Ya había soñado con ella muchas veces. Incluso cuando me tiraba a otras lobas, me imaginaba que estaba con esta mujer. Su cuerpo me tenía loco aunque todavía no la había tenido.

Hace unos meses cumplí dieciocho años y estaba por convertirme en el próximo Alpha de la New Moon Pack. Fue entonces cuando supe que esa loba rubia era la pareja que la diosa de la luna me había asignado. Pero yo no estaba muy convencido. Ella era una simple esclava de la manada, mientras que yo era el noble Alpha.

Es muy guapa y tiene muchas curvas; ninguna mujer de la manada se le compara. Pero si ella fuera mi pareja, mi padre probablemente nos mataría a los dos. Mis padres son los líderes actuales, el Alpha Roger y la Luna Jessica. Ellos creen que mi pareja debe ser alguien de sangre noble como yo.

Me rugieron las tripas. Por culpa de mis sueños húmedos se me pasó la hora del almuerzo. No tenía ganas ni de cambiarme la ropa manchada de semen antes de ir a la cocina a buscar algo de comer.

De camino a la cocina, me encontré con Rose, la protagonista de mis sueños. Otras lobas le estaban pegando. Siempre le daban palizas sin motivo, aunque yo sospechaba que era por pura envidia. Rose es tan hermosa que trae locos a todos los hombres solteros de la manada.

Me escondí cerca y empecé a imaginar que era yo quien la golpeaba. Entonces, se me volvió a poner dura la verga.