el latido de la revolucion

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Sinopsis

Había una vez, en un mundo donde las jerarquías de Alfas, Betas y Omegas dictaban el curso de la vida, dos jóvenes cuya historia cambiaría para siempre las reglas no solo de su comunidad, sino también de su propio destino

Genero:
Romance/Adventure
Autor/a:
Natalia
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Chapter 1: El Encuentro

La ciudad de Tetra era un lugar donde el tiempo parecía detenerse en algunos rincones, mientras en otros la vida fluía con una intensidad abrumadora. Ubicada en una región rodeada de espesos bosques y montañas que tocaban el cielo, Tetra era conocida por su hermosura y por ser la cuna de las familias más poderosas y antiguas, cuyas tradiciones se remontaban a siglos de linajes marcados por la supremacía de los Alfas. En este lugar, donde la jerarquía entre Alfas, Betas y Omegas era el fundamento mismo de la sociedad, vivían dos jóvenes cuyas vidas parecían haber sido trazadas por un destino que nunca se cruzaría. Elian, un joven Alfa, se encontraba en la cima de esa jerarquía. Su familia, los Valerian, pertenecía a la nobleza más arraigada de Tetra. Su presencia era inconfundible, destacando entre los demás con su imponente figura de más de seis pies de altura, su cabello oscuro como la noche y esos penetrantes ojos dorados que parecían reflejar la misma fuerza y determinación que llevaba en su pecho. Desde su niñez, había sido entrenado en las artes del liderazgo, la estrategia y la diplomacia, habilidades que heredó por ser el primogénito de la casa Valerian. Sus días estaban llenos de responsabilidades y obligaciones; su futuro ya estaba decidido: ser el próximo cabeza de su familia, mantener el honor del linaje y, lo más importante, casarse con una Omega de sangre noble, tal y como se esperaba de todos los Alfas de su clase. A pesar de todo lo que tenía a su disposición, Elian no encontraba satisfacción en la vida que se le había impuesto. Sentía la carga de su posición como una sombra que lo seguía en cada paso, y aunque era reconocido como un líder natural, su corazón no latía por los deberes sociales que le asignaban, sino por algo que no podía identificar. Había algo dentro de él que ansiaba libertad, algo que jamás podría obtener bajo las reglas rígidas que gobernaban la sociedad de Tetra. Por otro lado, Nix vivía en una realidad completamente diferente. Un Omega de familia humilde, sus ojos plateados reflejaban una calma profunda, casi etérea, que contrastaba con la agitada vida de la ciudad. Nix había nacido en el seno de una familia que apenas podía mantenerse a flote, y desde pequeño se le enseñó que su propósito en la vida era uno muy claro: servir a un Alfa, traer descendencia al mundo y asegurar la perpetuidad del linaje de ese Alfa. No había lugar para sueños ni para aspiraciones más allá de esa función. En la sociedad de Tetra, los Omegas eran considerados la base de la pirámide, aquellos que debían cumplir con su rol sin cuestionarlo. Sin embargo, Nix no era como los demás. Desde joven, sus ojos plateados siempre buscaban algo más allá de la superficie, algo más grande que las reglas que le habían impuesto. Quería ser libre. Quería ser visto por lo que realmente era, no solo como un instrumento de los demás. El destino, con sus caprichosos hilos invisibles, unió sus caminos en una tarde de otoño. La ciudad de Tetra, siempre llena de vida, se preparaba para un evento que marcaría un antes y un después: la inauguración de un centro de investigación dedicado al bienestar de las diferentes castas de la ciudad. Los más altos cargos de la sociedad de Tetra estaban invitados, desde Alfas de renombre hasta Betas influyentes y Omegas destacados. Elian, como parte de la nobleza, asistía por obligación. Era un evento social que no podía faltar si quería seguir cumpliendo con las expectativas de su familia y su linaje. Nix, por su parte, había sido invitado porque su madre trabajaba como asistente en el centro, y él la acompañaba con una mezcla de curiosidad y resignación. El gran salón de mármol estaba decorado con lujo y opulencia, reflejando la grandeza de Tetra en cada rincón. El aire estaba cargado de conversaciones sofisticadas, risas controladas y murmullos que se disimulaban tras copas de vino. Nix se sentía como un extraño