Inmortal desolación

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Rea nació para cumplir una profecía. Apolo nació para recordárselo. Amarse nunca fue parte del plan. Son dioses, son eternos. Y aun así, el amor que los une es aquello que podría destruirlo todo. Cuando Rea decide renunciar a su destino y concederle a Apolo la libertad de elegir, cree estar haciendo lo correcto. Pero la libertad no siempre significa paz… a veces significa perder aquello que más amas. Entre la profecía, el deber y un amor imposible, Rea deberá enfrentarse a la pregunta que ningún dios quiere responder: ¿Qué valor tiene la libertad, si no puedes amar a quien elegiste?

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Egleys Godoy
Estado:
Completado
Capítulos:
20
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Mi eterna desolación

El eco de las palabras de Rea fueron una tortuta para mí, no dejaban de resonar en mi mente una y otra vez, era como una herida abierta que no dejaba de sangrar, habían pasado 7 días desde la última vez de nuestro encuentro, y aunque quizás para ella solo hayan sido unas horas, esperaba que su alma doliera como a mi estos 7 días.


Rea había elegido a Apolo, no a mi. ¿Es así como ella se sintio durante cien años?


Porqué la idea de aceptar que ella puede seguir adelante con su hermano no la puedo soportar. ¿Se sintió ella así cuándo conocí a Ela? Se que nada era por mi propio bien, si no perteneciera en el mundo de los Titanes Hope jamás me hubiera dejado regresar a Grecia, ella hubiera hecho todo lo posible por evitar mi regreso, quizás los 107 años que fueron para mi, para ella solo hayan sido 7, pero si es por deber de una profecía, ¿Por qué no lo hizo cuando supuestamente yo morí? ¿Por qué esperar a mi regreso? ¿Por qué esperar a mis recuerdos para finalmente cumplir la profecía?


Rea me había abandonado a mi suerte. ¡Otra vez!


Una vez mas la desolación parecía estar a mi lado.


Cassandra dice que me fui durante un mes, en vez de una semana, ella quería que le diera explicaciones, y mi respuesta la llevo a que ahora mismo no me hablara.


Mi lugar seguro fue la casa de Acheron, aquel amigo que sabía de la existencia de los Dioses.


Un dia rompí el silencio arrepentino que reinaba entre los dos y le pregunte:


—¿Cómo lo supiste? ¿Cómo se sospecha de la existencia de los dioses? — Pregunte a Acheron mientras escribía unas cosas en mi cuaderno.



Mi amigo dejo escapar un suspiro antes de darme una respuesta


—No lo supe al principio —admitió Acheron — Al principio, pensé que solo eran historias. Viejos mitos, algo que contaban los ancianos para dar sentido al mundo. Pero luego hubo señales. Pequeñas cosas que no encajaban. Y después, un encuentro que cambió todo. Salía con el hermano de Rea, pero el siempre fue muy cuidadoso, hasta que tu llegaste aquí y Rea simplemente se apareció en mi camino por arte de magia. No nos hicimos amigos por casualidad H.



—¿Ah no? — Pregunte con voz apenas inaudible.



—Rea me amenazo, me dijo que si no me hacía tu amigo me haría desaparecer con tan solo parpadear.



Oh..


Normalmente así es Rea, siempre amenazando a las personas con su tan solo parpadear.


—Cada vez que me acercaba a ti era por obra de ella, ella me decía las cosas que te podían llamar la atención, que te podría gustar y hacer feliz, hasta que finalmente aceptaste ser mi amiga, el hermano de Rea dejo de venir a mi encuentro hace muchos años, no se porque... Para ser honesto no se si esta vivo, Rea, ¿Ella? Realmente da miedo. Entonces, ella también dejo de aparecer en mi casa, y no la volví a ver hasta ese día..



—¿El día que nos reencontramos?



—¡Si! No entendí que pasaba en ese momento porque tú realmente estabas hipnotizada, y cuándo me volví a mirar para ver que era lo que te había puesto asi, Rea estaba ahí. Supongo que ahora lo entiendo —susurró Acheron con una sonrisa amarga en sus labios— No importa lo mucho que creas en ellos, o lo mucho que te involucren en su mundo. Al final siguen siendo dioses. Y nosotros, solos mortales.



No quise darle una respuesta, porque hace muchos años que yo había dejado de ser una mortal.


El camino frente a mi era incierto, lleno de sombras y de preguntas sin respuesta. Pero por ahora, todo lo que podía hacer era seguir adelante. Pero en algo estaba clara en esta vida, en mi corazón Rea siempre sería mi desolación.


Cuándo llegue a casa de Ach, Cassandra esperaba por mi, supongo que se dio cuenta de que sus palabras estuvieron mal, pero yo no estaba dolida por ella, me dolia Rea...


—Hope— Dijo mi nombre con voz baja mientras se acercaba a mi. — ¿No volveras a casa?



—Me dijiste que te dejara sola.



—Si, pero que te fueras a tu habitacion, no de la casa. Te he estado buscando, incluso he ido a casa de Tommy pero...



Tomas.


Aquel que había perdido la vida por causas de celos de mi querida Rea, no era lo suficientemente valiente para contarle a mis amigos la verdad, ese sería mi oscuro secreto.


—¿Por qué desde que te fuiste con esa chica siento que ya no eres tú?— Pregunto preocupada



—Quizás porqué ya no soy lo que alguna vez fui.... Las personas cambian.


—¿Que hay de ti? ¿Lo has hecho para bien o para mal?


—No lo se Cassandra...



Ya no soy quien fui, porque el vacío dentro de mí me ha consumido. He perdido partes de mí misma, y ahora solo queda el eco de lo que una vez fui.



Rea se había llevado todo de mi al romper mi corazón


Acheron quien me miraba con cara de perro regañado me subia el pulgar varias veces para hacerme sonreír.


Y finalmente lo hice, y mis amigos a mi lado lo hicieron también.


Acheron se acercó a mi colocando una mano reconfortante en mi brazo.


—No estás sola, Hope —dijo con voz suave— No importa lo que pase con ellos, nosotros siempre estaremos aquí.


—No sé si alguna vez podré sentirme entera de nuevo —admiti yo.



—El dolor no desaparece, Hope. Pero lo llevamos con nosotros, y con el tiempo, aprendemos a vivir con él. Y tal vez, un día, encuentres una forma de sanar. Pero hasta entonces, sigue caminando. ¡No te detengas!



Y al final de todo Acheron tenía razón, a partir de ahora, esa seria mi realidad.


—¿Vamos a casa?— Pregunta Cassandra Ilusionada.



Acepte hacerlo, esta vez debía tener cuidado con ella. Debía ser cuidadosa con mis palabras y con mis actos, no quería confundirla, no quería romperle el corazón.


Cassandra es una buena chica, y aunque me divertí ciento de veces con ella, mi corazón le pertenecia solo a Rea.


Siempre tuve ojos para todos, siempre me gusto admirar, y por supuesto siempre me gusto tocar.


Pero desde que conocí a aquella Diosa mi corazón ha sido solo de ella.


A lo largo de este siglo, mi corazón nunca pudo olvidar su rostro, a pesar de que en mis sueños se veían borrosos, siempre ha sido consciente de a quien realmente le pertenece. Incluso cuando el tiempo intento borrar mi memoria.

Siguiente Capítulo