Mated to my Enemy: una historia de un hombre lobo reacio

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Sinopsis

18+ con escenas 🌶️ Aria, la hija del Alpha de la Manada Silverclaw, es prometida a Ares, el Alpha de la Manada Blackwater, en un matrimonio que podría asegurar la fuerza y el futuro de su manada gracias a su alianza. Pero cuando el Alpha Axel de la rival Manada Moonlight la secuestra para evitar la alianza, ella se encuentra atrapada entre el deber y el deseo. Mientras las tensiones aumentan y saltan chispas entre ella y su captor, Aria debe decidir si vale la pena arriesgarse a un amor prohibido con el enemigo.

Genero:
Romance
Autor/a:
Daphne Anders
Estado:
Completado
Capítulos:
38
Rating
4.9 42 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1:

Aria:

Me llamo Aria Blackstone y soy la hija del Alpha de la manada Silverclaw. Tengo diecisiete años, pero siento que cargo con todo el peso del mundo sobre mis hombros. Ya lo sé, suena a cliché, pero es la pura verdad. Lo he sentido así desde que nací.

Me gustaría poder decir que tengo un padre cariñoso y comprensivo. Alguien que de verdad se preocupe por mi felicidad.

Pero la verdad es que no es así.

Aunque mi padre no es nada tierno, tiene muchas otras cualidades interesantes. Yo también las heredé.

Mi padre es lo que llamarías un verdadero guerrero Alpha. Lleva eso de ser guerrero en la sangre. Para él, una cosa no existe sin la otra.

Y yo soy igual que él.

Pero cuando los hombres son fuertes, feroces y rectos, los llaman líderes.

En cambio, si las mujeres son fuertes, feroces y rectas, las llaman perras.

Esa gran diferencia entre los sexos es la razón por la que soy como soy.

Soy la hija de mi padre de pies a cabeza. No tengo ni un pelo de "niñita delicada" o sensible. Actúo de forma ruda porque, bueno, soy ruda.

Mi mente se formó así, y mi personalidad también. Yo no le aguanto mierdas a nadie.

Me doy cuenta de que esa actitud sería normal si fuera hombre. Pero no lo soy, y ahí es donde está el problema.

Mi madre murió en el parto al tenerme a mí. Quizás por eso mi padre es así. Los traumas cambian a la gente.

Y tal vez por eso mi hermano y yo también somos así. Nos enseñaron a no mostrar emociones y a enfocarnos solo en la guerra y los planes militares. Nos criaron para entrenar, pelear y ser competitivos. También a vigilar de cerca a nuestros enemigos. Pasamos toda nuestra infancia planeando estrategias, igual que ahora de adultos.

A los diecisiete años, nada ha cambiado mucho en mi vida, excepto por una cosa... faltan dos días para mi cumpleaños número dieciocho.

Al cumplir los dieciocho, muchas cosas van a cambiar, pero no de la forma que uno pensaría.

A esa edad, los lobos suelen alcanzar la madurez para encontrar a su pareja predestinada.

Se supone que debes estar feliz. Es un ritual de paso donde encuentras a la pareja que la Diosa te dio.

Pero mi cumpleaños será un poco diferente.

Ese día no voy a descubrir a mi pareja predestinada ni será un día de pura felicidad.

Será un día de conveniencia, de estrategia y de alianzas.

Mi padre ha decidido que el amor no vale tanto como una buena alianza. Él cree que los pactos son más importantes que el amor.

No es que yo esté en desacuerdo con él. De hecho, entiendo su punto de vista y me parece bien. Comprendo por qué eligió a un esposo, un mate, un Alpha para mí. Entiendo lo que la unión significa para mi padre ahora y lo que mi matrimonio le aporta. Entiendo por qué ve las cosas así.

Digo, ¿se imaginan por lo que pasó? Perder a su pareja predestinada en el parto, al nacer su propia hija.

Por eso mi padre decidió, con la cabeza fría, que yo no debería sufrir lo mismo que él. No quiere que pierda a mi pareja predestinada por la muerte.

Sé lo que le dolió perder a mi madre y el daño que le hizo que se rompiera ese vínculo. Acepto con gusto no pasar por lo mismo.

Mi padre me emparejó con un Alpha cercano que no es precisamente un enemigo, pero tampoco un amigo. Su plan es que nuestra unión fortalezca a las manadas. Después de todo, mi padre no es de tener amigos. Solo se le conoce por tener enemigos, sobre todo en las manadas que limitan con nuestro territorio.

Cuatro manadas rodean nuestras tierras. Una es con la que me voy a casar: la manada Blackwater. El Alpha de Blackwater es justo como se lo imaginan. Es alguien despiadado, frío y un guerrero, igual que mi padre, mi hermano y yo. Se llama Ares y tiene veintiocho años. El Alpha Ares de la manada Blackwater será mi mate elegido. Y les digo de una vez que no me molesta para nada.

Las otras tres manadas vecinas son más enemigas que aliadas.

La manada de mi futuro esposo, Blackwater, está en la frontera sur. La manada Moonlight está al norte, mientras que la manada Starlight llega hasta la frontera oeste y la manada Midnight limita con el este.

De las cuatro, Blackwater es nuestra aliada más cercana. Son como nosotros y siempre están pensando en la guerra. Cuando eran jóvenes, mi padre y el padre de Ares, Zeus, siempre se llevaron bien. Se veían como iguales.

Por el contrario, nuestro mayor enemigo es la manada Moonlight. Su antiguo Alpha no confiaba en mi padre. Era tan competitivo como él, pero con una diferencia: era despiadado pero justo. No estaba dispuesto a cruzar las mismas líneas en la guerra que mi padre, así que no se ponían de acuerdo. Para un lobo, eso significa que son enemigos. El Alpha actual de Moonlight es el hijo del anterior; tiene veintisiete años y se llama Axel. No es un mal guerrero, es fuerte y estratega. Por eso mismo hay que vigilarlo y considerarlo un enemigo.

La manada Starlight también es rival. Son más pequeños que los de Moonlight y menos peligrosos, pero tienen guerreros fuertes. Ahora los manda Bryan, el hijo del Alpha anterior. Es como el de Moonlight, un guerrero fuerte con mucha gente detrás; además tiene diez hermanos. Como quiera, un enemigo es un enemigo, y nos aseguramos de no quitarles el ojo de encima.

La manada Midnight suele ir a lo suyo. Aun así, no los descuidamos. Vigilamos su entrenamiento y lo que les interesa. Como no son aliados, automáticamente son enemigos. Su Alpha actual es Clark, quien espera pasarle el mando a su hijo, Theo. El muchacho cumple dieciocho este año, igual que yo. Su manada es casi del mismo tamaño que la nuestra, la de Moonlight y la de Blackwater.

De todos modos, me alegra que me emparejen con la manada de Ares. Mi padre sabe que de las cuatro, esa es la única en la que podemos confiar de verdad. Nuestro único aliado real.

Ares no solo será un aliado valioso para mi gente. Él es uno de los mejores guerreros Alpha de la zona. Es feroz, rudo y decidido. Es exactamente como imaginé a mi pareja. Además, es guapo, tiene ojos azul claro y cabello ondulado color caramelo. Mide más de un metro ochenta y ocho; es algo bajo para ser Alpha, pero mucho más alto que yo. Tiene hombros anchos y marcados, y brazos, piernas y abdomen bien definidos. Será un buen mate, por decir lo menos.

Sé lo que están pensando. Se preguntan cómo puedo estar de acuerdo con unirme a alguien que casi no conozco. Alguien que es frío y seco. ¿Cómo voy a renunciar a mi pareja predestinada por esto?

Bueno, les juro que me parece bien. Prefiero un mate elegido que uno dado por el destino. Hay menos líos, menos dolor y menos problemas.

Que no haya sentimientos de por medio me atrae. Así podré concentrarme en lo importante: mi familia, mi manada, mi entrenamiento y el de mis hijos.

Con un padre y una madre guerreros, seguro tendremos hijos fuertes. Sobre todo porque llevarán sangre de Alpha en las venas.

Eso es lo que me importa. Quiero enseñar a mis hijos a ser fuertes y a ser guerreros, sin importar si son hombres o mujeres.

En dos días, mi vida va a cambiar para mejor. Estaré unida a Ares y mi vida empezará de verdad. Honraré a mi familia con esta unión. Y les daré más honor cuando dé a luz a sus hijos.

Faltan 48 horas para que mi vida cambie para siempre.