LA SOGA (Microrrelato)

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Sinopsis

Un alma atormentada se enfrenta a su propio calvario, cargando el peso del remordimiento y el vacío existencial. Una historia de lucha, deseo y la búsqueda de la felicidad eterna.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Sin miedo

Aunque la mañana se avecina calurosa, el frío se apodera de mi interior. La debilidad, controla y adormece mi cuerpo, descontrolando el poder de pensamiento. Una ola de recuerdos, invade mi vulnerable mente reflotando un mar de dudas. Dudas sin respuestas, dudas que retornan siempre en la misma pregunta, ¿por qué?.

Me siento frágil, tan frágil que hasta un mísero suspiro invoca al más poderoso de los quebrantos.

Mi aletargada vida repleta de derrotas, se atenúa como un trozo de cera sometido al fuego. Estas derrotas, manchadas de lágrimas secas y corazones vacíos de sentimientos, atacan mi amor propio y me recuerdan constantemente lo inferior que soy ante el universo.

Mi pecho, ansioso de aire, resuena en el silencio del monte del calvario. Judas ha vuelto, ha regresado a mi. Esta vez tiene otro nombre, otro cuerpo, otra cara. No quiere monedas, no piensa irse, me quiere con el. Sobre su árbol, cuelga una soga vacía, una soga sin dueño pero con voz. La escucho, me llama, repite mi nombre insistentemente. Tiene una voz familiar y femenina. Es una voz que solo tiene un propósito, devolverme a mi castigado entorno, para estrangularme por siempre con la soga del remordimiento.

Judas, quiere curar su alma y convertirse en mi redentor. Para eso, debe transformar la soga del castigo en un collar, un collar diferente, un collar con nombre, Julieta.

Julieta es la libertad, pero a la vez la fruta prohibida. Es un manjar tentador, que junto al infinito poder de su aroma, provocan en mi ser una fuerza de atracción poderosa. Tan poderosa, que hacen que mis sentidos dejen de resistirse a su propio deseo, para rendirse en cuerpo y alma a ella.

El día, empieza a solearse en el monte del calvario, las plantas a florecer y mi soga a desvanecerse. Este monte sin prejuicios, se está convirtiendo en un edén, nuestro edén. Un edén libre de remordimientos, en el que puedo desnudar mi alma y vestirla con el fuego infiel de la pasión jamás conocida.

Julieta, se ha convertido en mi inspiración, en mi amor. Nuestra unión, maldecida por los santos de boca, pone fin a un purgatorio en vida. Un purgatorio, que sólo nos auguraba una lejana y triste subsistencia.

Para las envenenadas y serpentinas lenguas redentoras, esta traición de cuerpo y mente nos ha convertido en unos promiscuos y pecaminosos diablos. Para nosotros, es el fin de un vía crucis, un nuevo comienzo, la felicidad eterna.

Me confieso ante la vida como un pecador, el pecador de una bella mujer. Una persona que se cansó de vagar por el monte del calvario, mendigando amor a cambio de unas míseras monedas. Se acabó mi penitencia, pongo fin a ella, agarrándome a la soga perpetua de la felicidad. Felicidad que solo tiene un nombre, el nombre de Julieta, mi salvadora, mi compañera.



Nunca tengas miedo al cambio, detrás de este se puede esconder tu felicidad. La palabra ajena solo aparece en forma de eco, para borrar tu pensamiento y guiarte por otro sendero, el suyo. Elige tu camino, vívelo sin miedo, disfrútalo al máximo y amalo sin condición.

Solo tenemos una vida. La eternidad no respira.