Parte única 。◕‿◕。
Título: {Estas cadenas}
Au:”Normal”
Estado:???
Perspectiva: 1°persona.
(Si ven alguna falta de ortografía avisen porfa)

Cada día que pasa es peor, mi visión es limitada por toda la oscuridad de esta habitacion.
No recuerdo la ultima vez que vi la luz del dia.
Las cadenas en mis extremidades me limitan el movimiento, por lo que no puedo estar a más que unos centímetros de la pequeña cama sin sábanas ni almohadas.
Mi cuerpo me duele por los constantes abusos, también por mi falta de comida.
Miro a mi alrededor, puedo divisar una pequeña lámpara al lado de la puerta, esa puerta que tanto anhelo cruzar.
“Cuando la cruce seré libre” repito una y otra vez en mi mente, mientras por quinta vez en el día forcejeo con las cadenas que dejan marcadas mis manos y tobillos.
¿Cuándo comenzó este infierno? ¿Cuando perdí mi libertad?
Pienso mientras veo una melena blanca abrir la puerta, no lo puedo evitar, aquí está de nuevo.
—¿Mal día en el trabajo?
Pregunto sabiendo lo que se avecinaba.
—Ugh, fueron varias personas a joderme el dia.
No digo nada mientras él se quita el abrigo.
—mm debe ser agotador ... .pero desearía poder volver a la port mafia.
Lo último lo digo en un susurro casi inaudible que sólo yo podía escuchar ¿verdad?
—Ni en broma, tú te quedaras aqui, te guste o no. ¿Me oíste zorra?
Su expresión es fría mientras decía sus palabras igual de frías
—S-si lo siento Fukuzawa.
Mis palabras salieron en un jadeo.
—¿Cómo me llamaste?
Mierda ahora está enojado.
—L-lo si-siento, no quise lla-llamarlo así.
Mi voz está entrecortada.
Fukuzawa me toma del pelo, a lo que suelto un jadeo.
—No se te ocurra volver a llamarme así, ugh maldita perra.
Suelta mi pelo bruscamente y comenzó a quitarse la ropa.
—Po-por fa-favor estoy agotado.
Mi cuerpo tiembla mientras veo a mi contrario deshacerse de su ropa.
—Cierra la boca y desnudate. AHORA.
Hago caso mientras él me mira con una sonrisa de superioridad.
—Sabes, da pena.
Soltó como si nada.
—¿H-he?
Mi voz es temblorosa.
—Es ridículo que un mafioso pueda ser secuestrado y abusado como si nada.
¿Se está burlando de mí?
—¿Qué podría hacer? Usted es una maldita bestia, si intentase escapar solo bastaría un golpe y volvería aquí.
Mencione.
Fukuzawa se acerca a mi, tomándome por la cintura con sus manos frías.
—Estás demasiado flaco.
Dice mientras acaricia mi cintura, bajando su mano derecha a mi muslo.
—Me das de comer dos veces por semana. es un poco obvio ¿No Cree?
Me siento asqueroso al sentir como me utiliza, mientras no puedo hacer nada porque si no sería peor.
Las grandes manos del peli cenizo vagan por mi cuerpo con suaves caricias, enterró su rostro en el hueco de mi cuello, siento su lenta respiración, noto que se está conteniendo…pero ¿Por qué ahora? nunca se contuvo ¿Por que después de todo?
Siento una luz de esperanza que es inmediatamente opacada por dos dedos entrando bruscamente en mi.
—¡Ah!~
Suelto un gemido de sorpresa y dolor.
—Sigues siendo tan apretado a pesar de todo~
Su tono de voz es burlón y a la vez levemente sorprendido.
Sus largos dedos tocan mi punto dulce cada vez que dan una embestida.
Repentinamente siento los dientes del contrario en mi cuello.
—¿Te gusta verdad?
Aumenta la velocidad de sus dedos.
Debo admitirlo después de tanto tiempo me ha comenzado a gustar, o eso es lo que quiero que el crea.
No digo nada, mientras Fukuzawa marca mi cuerpo.
—A-amo por favor l-lo necesito~
Ruego con lágrimas en mi rostro.
—¿He?
Se ve confundido por mi repentina suplica.
—Po-por favor.
Mis caderas se mueven en los dedos del mayor.
—Después no te quejes.
Me dijo con una sonrisa burlona.
Él quita sus dedos rápidamente dándome la vuelta y dejándome boca arriba.
—Eres tan débil~
Mencionó con su arrogante voz.
—Solo hazlo.
Mi voz salió en un hilo de miedo.
—¿Por qué te asustas?
Dijo alineando su asqueroso miembro contra mi entrada.
—ya sabes solo relájate y seré gentil.
Declaró antes de comenzar a dar estocadas fuertes y rápidas.
—uhm!~
Mis gemidos eran de dolor aunque camuflados, para parecer placer.
—Aprietas tan bien pequeña perra~
Las palabras de Fukuzawa me helaron la sangre como la primera vez.
—ah~
Cada estocada me hacía temblar bajo el mientras mi mente vagaba en mis pensamientos.
—Mori~ uhg estoy cerca~
Esas palabras llegaron a mis oídos como sonido sordo.
Cuando por fin reaccione ante las palabras mire con temor a mi contrario y suplique.
—N-no ac-acabes dentro.
Mis súplicas salieron de mis labios en un leve susurro.
Fukuzawa no se detuvo y terminó dentro de mí, con un fuerte gruñido.
—Muy tarde cariño~
Su tono burlón no tardó en aparecer.
Estaba decidido a ganarse su confianza “Solo debes aguantar un poco más”. Me dije a mi mismo en un pensamiento.
—Mm estoy cansado…pero debo admitir que…me ha comenzado a gustar…usted.
Anuncié con dificultad, sentí mi dignidad romperse en mil pedazos, ¿Aun tenía dignidad?
—Oh~ ¿hablas enserio pequeño?
Cada estúpida palabra que salía de su boca me hacía temblar y querer vomitar.
—S-si.
Me sentí humillado y usado.
—Buen chico~
¿Ahora me trata como una mascota?
El peli blanco se levantó y comenzó a vestirse.
Al ver eso me acomode en el colchón.
—Por ser tan buen chico, te daré comida cariño~
Su sonrisa me genera repulsión, solo atine a sonreír levemente y asentir con desdén.
Veo al hombre de 45 años salir de la habitación, con su sonrisa arrogante.
Al escuchar la puerta cerrarse, me levanto con dificultad y me pongo la ropa que llevaba anteriormente.
Me siento en la cama, aunque lo intente no pude evitar largarme a llorar.
—¿Po-por que a m-mi?
Me abrazo a mis rodillas, mientras las lágrimas no se detienen.
Escucho la puerta abrirse nuevamente, el peli blanco entró con un plato de comida.
Me seco las lágrimas lo más rápido que puedo.
Fukuzawa deja el plato en el piso y luego se acerca.
—¿Estás bien cariño?
Me pregunta con cara de “preocupación”, luego se acercó y me tomó por la barbilla obligándome a mirarlo a los ojos.
—S-si, so-solo me du-duelen la cadera.
Dije con voz temblorosa.
—¿Seguro?
Con sus repugnantes manos me acaricia los muslos y la cadera.
—Si, solo es eso, pero ya pasará.
Inconscientemente intento quitar sus manos.
—¿Qué crees que haces?
Su agarre en mi cadera se vuelve firme, al punto de dejar marcas rojas.
Mi cuerpo tiembla bajo su agarre.
—M-me duele.
Digo en tono bajo.
Abruptamente quita sus manos, empujándome en el colchón.
—Come.
Anuncio mirándome con despreció.
—No tengo mucha hambre.
Susurre con miedo de ser golpeado o peor.
—No me interesa, solo come.
Su voz salió demandante hacia mi.
Sin protestar decido hacer caso para no empeorar el asunto, comienzo a comer, es un simple tazón de arroz.
—Come rápido no tengo todo el día.
Su tono de voz es enojado.
Con sus manos agarra el tazón y dejó los palillos aún lado, me obliga a abrir la boca y empezó a tirar la comida en mi garganta obligándome a tragar.
Suelto leves quejidos a las vez que intento tragar sin vomitar.
“Es otro día como todos, solo aguanta un poco más Mori, finge y tal vez te trate mejor”
Repetía en mi cabeza mientras aquel horripilante ser humano, si se le puede llamar así, me “alimentaba con delicadeza”.
Cuando el tazón se vació en mi garganta, Fukuzawa se alea mirándome con arrogancia.
—Descansa, mañana será un día largo.
Eso fue confuso su voz salió tranquila y con ¿dulzura? pero su rostro era serio.
Vi como esa persona que tanto odio, camino a la puerta y saliendo del sótano.

(al día siguiente)
No sé qué hora es, solo sé que es otro día por la luz que entra gracias a la pequeña ventana, que está lejos de mi alcance.
Pasan los minutos y pienso en como ganarme la confianza de Fukuzawa, decido que hoy seré completamente amable con él y le cumpliré todo sin reprochar, espero que salga bien.
Escucho el rechinar de la puerta del sótano y se que debo actuar.
—¿Se siente bien?
Pregunto de forma amable.
—Si, ayer te dije que hoy sería un día largo ¿verdad?
Pregunto tranquilo.
—Mh sí, ¿a qué se refería?
Siento miedo de cualquier cosa que pueda pasar.
—Bueno, tendrás una oportunidad de subir a la casa, solo una, si haces algo que no debes volverás aquí y no saldrás nuevamente.
Exclamó con tranquilidad.
—¿h-he? ¿Habla en serio?
Dije intentando ocultar mi emoción.
—si, hoy será mejor que te comportes, decidí sacarte del sótano porque vendrá Rampo con su novio.
Lo del joven detective me sorprendió pero decidí evitar ese tema.
—oh, entonces tendré que estar tranquilo.
Mencione inquieto.
—Si, puedes moverte por toda la casa, excepto obviamente la entrada.
Su sonrisa de suficiencia me irrita.
—Mh está bien, prometo no generar problemas.
Al terminar de decir eso, Fukuzawa me saca del sótano, miró la casa es una normal y corriente, mientras espero la llegada de Rampo y su pareja decidi investigar la casa.
Pensándolo mejor tal vez no sea necesario hacerme muy el bueno con Fukuzawa, tal vez en un descuido pueda escapar.
Camino por la sala, es amplia con un sofá doble y uno común, una mesa pequeña central y un televisor, es una sala normal.
Voy a la cocina y es común, veo el porta cuchillos, tal vez me sirvan más tarde.
Camino y entro a algunas habitaciones, vi dos baños y un cuarto de invitados, camino al final del pasillo, viendo otras dos puertas, abro la primera encontrándome con lo que supongo es la habitación de Fukuzawa.
Tiene una cama doble, camino en el interior viendo los objetos del lugar, dos mesas de noche una a cada lado de la cama, abro la del lado izquierdo y está vacía, Abro la del lado derecho y encuentro algunos objetos irrelevantes, excepto por una pequeña pistola, tomaré en cuanta eso.
Salgo de la habitación y voy a la última, abro la puerta y es una simple oficina.
Vuelvo a la sala, me siento en el sofá doble esperando a los invitados, mientras que Fukuzawa está sentado en el sofá individual leyendo el periódico.
—Perdón por molestar, pero ¿Rampo y su pareja tardarán mucho?
Estoy ansioso por saber si podrían ayudarme o algo.
—Mh llegarán en unos 5 minutos digo yo.
En ningún momento quitó sus ojos del periodico.
me quedo en silencio esperando que pasen los 5 minutos.

Escuchamos el timbre de la casa, Fukuzawa se levanta y va a recibir a los invitados.
Luego veo entrar a Fukuzawa, acompañado de su “hijo” Rampo y ya pareja del último, que se me hacía conocido.
—Bueno Mori, ellos son Rampo y Poe.
Me los presentó con tranquilidad.
—Un gusto Mori.
Dijo Rampo.
—Un gusto Mo-Mori-san.
El chico llamado Poe tartamudeo al hablar.
—El gusto es mío
Dije con amabilidad.

Después de una charla y que Fukuzawa se fuera a cocinar, estamos los cuatro comiendo en la mesa, estoy distraído pensando en cómo pedirles ayuda a los menores sin que me tomen por loco hasta que escucho que hablan.
—Y cómo fue conseguir a Poe.
Pregunta el peli cenizo.
—Fue sencillo, es un chico ingenuo, ni siquiera se esperó ser secuestrado y bueno que decir es bastante obediente.
Dijo alegre, el oji verde, mientras apretaba la cintura de Poe.
Se me congeló la sangre, ¿es Rampo igual a Fukuzawa?
Miro a Poe, veo algunos moretones en su cuello pero nada más, bueno también una marca roja en su cuello como si fuera de una cadena.
Bajo mi mirada y veo en su mano izquierda un anillo en el dedo anular.
—¿Están comprometidos?
Mi boca habla por sí sola en ese momento.
Los tres presentes me miraron confundidos, hasta que Rampo habló.
—Hm si, hace unos meses, ya estamos planificando la boda.
Anuncio felizmente, como si de un logro se tratase.
Mi rostro es casi de horror.
Claro está que Rampo es peor que su padre adoptivo.

Pasan unas horas y los prometidos se van de la casa, veo con pena a Poe sabiendo que está en una situación parecida a la mía o peor.
Fukuzawa se me acerca con lentitud y me toma por la muñeca.
—Hoy dormirás conmigo.
Su sonrisa asquerosa me aterró.
—Solo dormiremos, ¿Verdad?
Pregunto mordiendo mi labio inferior con ansiedad.
—Mh tenía pensado otra cosa, pero si solo quieres dormir, por hoy está bien.
Hablo con decepción.
Yo solo atine a asentir.
Ambos fuimos a la habitación, Fukuzawa se cambió, mientras yo simplemente me acosté con la misma ropa.
Cuando El cenizo se acostó a mi lado cerré con fuerza mis ojos, y me di la vuelta para darle la espalda.
Después de unos minutos me asegure de que estuviera profundamente dormido para levantarme y agarrar el arma del cajón haciendo el menor ruido posible.
Salgo de la habitación caminando con cuidado.
Paso por la cocina y miro los cuchillos, pienso en agarrar uno pero lo veo innecesario.
Voy directo a la salida, por alguna razón no está la puerta cerrada, no le doy importancia y salgo con rapidez.
Camino un poco por las calles vacías, luego escucho una voz conocida detrás mío.
—¿A dónde crees que vas?
Dice burlón.
Acelere el paso, sin mirar atrás.
—Aw~ ¿No me escuchas cariño?
Su tono burlón se pronuncia más.
Escuchó como él también acelera el paso.
Sin saber a dónde ir, me doy la vuelta y apuntó la pistola directo a su cabeza.
—¡No des un pasó más!
Grité con una mezcla de miedo e ira.
—Dispara.
Habla Fukuzawa con una sonrisa.
Mis manos tiemblan con el arma en la mano.
—¡Dispara! ¿O tienes miedo Mori?
Mencionó de forma fría.
Con mis manos aún temblando aprieto el gatillo…pero no sale nada.
—¿Crees que el arma iba a tener balas?
Su voz sale fría, pero con cierta burla.
—¿h-he?
Miró el arma, le quitó el cargador y vi claramente que no tiene balas.
Me siento tan idiota por no haberme fijado o por no haber agarrado un cuchillo.
—Supuse que intentaría escapar, así que le quité las balas.
Se va acercando a mi.
Me alejo cada vez más.
—No huyas, sabes que no servirá de nada.
Fukuzawa dice con diversión mientras acelera el paso.
Me doy la vuelta y comienzo a correr a cualquier dirección, pero él es más rápido que yo, aunque no por mucho, con las pocas fuerzas que me quedan corro todo lo que puedo.
Llegó a una Ruta ya que no estábamos tan lejos de ahí, me frené viendo como los autos pasan con tanta velocidad que ni por casualidad me hubieran notado.
Siento una mano en mi hombro, mis ojos se llenan de lágrimas.
—Haa~ si hubieras estado en otro lugar simplemente te arrastraría hacia de nuevo a casa, pero es tan tentador.
Se acerca a mi y sus labios quedan en mi oído.
—Te odio.
Digo entre lágrimas.
—Si llegas a sobrevivir, volverás a casa.
Después de que dijo eso me empuja a la carretera, dónde en pocos segundos me quedo inconsciente.

Despierto en una habitación de hospital, no recuerdo nada.
veo entrar a una enfermera que se me acerca.
—Señor Mori.
La enfermera se acerca y me revisa.
Después de testeos y varias cosas más, la enfermera dice.
—Llamaré a su esposo, él estará feliz de verlo.
Dijo con una sonrisa amable.
—¿Esposo? Yo no tengo esposo.
Digo confundido.
—No se preocupe, es normal la pérdida de memoria, el accidente que tuvo fue un poco grave.
La enfermera salió de la habitación.
Luego de unos minutos la veo entrar con un alguien que no conozco pero no me da buena espina.
El señor peli cenizo se me acercó y tomo mi mano.
—Cariño, soy yo tu esposo Fukuzawa.

Holaaa, se que quedó mal, pero no sabía cómo terminarlo.
Espero que les haya gustado.
Y no se olviden de votar.