𝐋𝐚𝐬 𝐇𝐨𝐫𝐭𝐞𝐧𝐬𝐢𝐚𝐬 𝐀𝐳𝐮𝐥𝐞𝐬

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Sinopsis

Un encuentro casual en medio de una rivalidad entre escuelas: Ethan, el estudiante perfecto, y Alan, un alma libre y creativa. Las hortensias azules, un símbolo recurrente, marcan el comienzo de una conexión inesperada entre dos mundos opuestos, una historia que cambiará sus vidas para siempre.

Genero:
Romance/Other
Autor/a:
St4rr
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

𝐂𝐚𝐩𝐢𝐭𝐮𝐥𝐨 𝟏

Ethan era un joven que acudía a un Colegio muy prestigioso, la Academia Lincoln. Sus notas eran reflejo de su gran inteligencia, cosa que lo hacía destacar en su salón. Para los docentes, era el alumno perfecto; para sus compañeros, un “rarito”.

A su vez, también era alguien muy competitivo; siempre quería ser el número uno en todo.

Sin embargo, Ethan estaba solo. No tenía amigos, así que no se juntaba ni hablaba con nadie, a menos que alguien se le acercara para preguntarle algún tema que no entendía. Odiaba sentirse de esa manera, pero trataba de ignorarlo, porque se suponía que ya estaba acostumbrado: desde pequeño fue así. Sus padres trabajaban todo el día, por lo que siempre estaba solo en casa. Sin embargo, hubo una fecha que marcó su vida, ya que fue algo realmente importante para él. Una tarde, al volver a casa luego de la escuela, Ethan se encontró con su mamá acompañada de una señora y su hijo, llamado Michael. Ambas madres querían que sus hijos fueran amigos. El segundo niño, a pesar de ser un poco mayor, era callado, y muy tímido. Ethan, que en ese entonces tenía 6 años, no quiso quedarse más tiempo allí esperando que Michael dijera algo. Desde pequeño, su personalidad siempre fue muy marcada; era impaciente, alguien que no le gustaba perder el tiempo, debido a que lo considera algo muy valioso.

A su vez, solía analizar a profundidad cada cosa, como si fuera un mensaje o una señal para él. Ese día que conoció a Michael, antes de llegar a casa, observó una flor que no había visto nunca; se trataba de una Nenúfar. Se quedó un largo rato apreciando aquella planta que crecía en un pequeño estanque en el jardín de su escuela. “Se trataba de una simple flor, ¿por qué tendría algún tipo de significado especial?“, se preguntaba Ethan, todo el tiempo.

Sin embargo, siendo él un gran analizador, quiso considerarla como una señal, ya que desde ese día donde conoció a Michael, con el pasar del tiempo, ambos lograron ser amigos, cosa Ethan siempre deseó: formar una amistad con alguien.

Desde entonces, tiene la creencia que cada vez que se encuentra con alguna flor inusual, o que jamás haya visto, es un mensaje para él.

Actualmente, Michael es el único amigo que Ethan tiene. Lo malo es ambos van a escuelas diferentes, por lo que no se ven seguido.

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Hace un par de días que Director de la Academia Lincoln hizo un anuncio; se iban a juntar con el Instituto de Artes Creativas para el Campeonato Intercolegial. Ambas escuelas solían colaborar cada 4 años para realizar una competencia entre los alumnos, mezclándo algunos de la Academia Lincoln con el Instituto de Artes creativas, con el objetivo de que se conocieran y formaran amistades.

Ethan, que jamás había participado de esa actividad, no le agradaba ni le interesaba mucho la idea, así que no tenía planeado ir. Sin embargo, al escuchar que había un trofeo como recompensa, cambió de opinión. Él se propuso llegar hasta el final para ganar aquél premio, ya que quería ser “El mejor”. Lo malo, es que Ethan pretendía trabajar solo. Si ganaba, quería que el trofeo y reconocimiento sólo fueran para él. Pero eso no sería posible, ya que se trataba de colaborar en equipo.

La competencia duraría siete semanas, con rondas cada lunes y viernes. Los lunes se llevarían a cabo en la Academia Lincoln, mientras que los viernes tendrían lugar en la Escuela de Artes Creativas.

𝐋𝐮𝐧𝐞𝐬, 𝟕:𝟑𝟎𝐀𝐌

El día llegó. Ethan, como era costumbre, se levantó muy temprano, ya que para él el tiempo era muy preciado, y no podía desperdiciarlo; cada segundo era importante. Luego de arreglarse para ir bien presentado, tomó una manzana para desayunar. Varios minutos después, ya estaba listo. Agarró su mochila, y se dirigió hacia la estación de autobús.

El suave aroma de las flores que impregnaban el aire se mezclaban con las risas de los alumnos que llegaban al Instituto. Ethan, caminando por el jardín, se detuvo un momento al observar una flor que no conocía. Era una Hortensia azul, o una Hydrangea; su nombre científico. Su mirada puesta en los pétalos delicados, le hizo recordar la nenúfar que había visto en su infancia. ¿Sería esta hortensia otra señal? ¿Otra flor que le indicaba que algo especial estaba por suceder? El no saber si podría significar algo, lo abrumaba un poco.

El timbre sonó, Ethan tuvo que dejar aquella flor y formarse; los alumnos del Instituto de Artes Creativas habían llegado. Pronto el lugar que antes estaba en completo silencio, se convirtió en puro bullicio. El murmullo de los estudiantes ante la llegada de los demás, hacía que Ethan se sintiera más nervioso. Él detestaba el ruido, prefería un ambiente más tranquilo. Comenzó a sentirse ansioso, y a cuestionarse si ir había sido la mejor opción. Sus manos poco a poco empezaron a sudar, y su respiración se volvió más agitada. Su malestar se intensificaba cuando observaba que cada vez llegaban más y más estudiantes, llenando por completo la escuela. Sentía que estaba a punto de salir corriendo hasta que algo le llamó la atención: un punto rojo en medio de la multitud. Se quedó observándolo por varios segundos, intrigado, hasta que se dió cuenta que era otro alumno más, pero de un color de cabello bastante inusual.

Ethan, debido a su complicada personalidad, consideró a ese chico como “una falta de respeto” hacia la institución.

—No deberían permitírselo, está estrictamente prohibido pintarse el pelo de ese tipo de colores.—Pensó Ethan, sin mostrar expresión alguna.

Estaba tan concentrado en aquél joven que no se percató que tanto su sudor en las manos como su agitada respiración, habían desaparecido.

Luego de unos minutos, los profesores pidieron silencio; los directores iban a realizar la apertura.

—¡Bienvenidos a todos a esta emocionante competencia! Este año, tenemos la oportunidad única de unir a los mejores talentos de ambas escuelas. Espero que todos trabajen en equipo, compartan sus conocimientos y aprendan unos de otros.—Comenzó hablando el Director de la Academia Lincoln.

—Estoy de acuerdo, Director Valdéz. —Respondió el Director del Instituto de Artes Creativas, el Dr. Castillo.—Esta competencia es una oportunidad para construir puentes y demostrar que juntos podemos lograr cosas increíbles.

—Es un paso importante en nuestro camino hacia una mayor integración entre nuestras dos escuelas. Espero que todos los estudiantes se sientan bienvenidos y que aprovechen esta oportunidad para conocerse mejor.—Agregó Valdéz.

—Estoy seguro de que esta competencia será un éxito, como todos los años. Es una muestra de que juntos podemos construir un futuro mejor para todos nuestros estudiantes.—Mencionó Castillo.

—Ahora, vamos a proseguir armando los grupos para realizar las actividades. Sobre todas las mesas habrán varios papeles de diferentes colores; cada integrante de las filas tomará uno. Aquellas personas que tengan el mismo color, serán un grupo. ¿Entendido?

Todos los estudiantes asintieron. Mientras hacían las filas, parecían muy emocionados. Sin embargo, como siempre, Ethan pensaba lo contrario: lo único que quería era irse. Cuando llegó su turno de agarrar un papel, observó que le había tocado el color rojo.

Mientras caminaba por el gran salón donde se encontraban todos los alumnos para buscar a sus compañeros de equipo, sintió una fuerte palmada en la espalda.

—¡Ay!—Gritó Ethan.

—Ey, no te asustes, amigo. Veo que eres mi compañero. Tenemos el mismo color.

Era él. El joven alto, de cabello rojo que Ethan consideraba “irrespetuoso”.

Sin expresión alguna, respondió;

—Supongo.

—Mmm, veo que no eres de hablar mucho. Bueno, no importa.—Dijo mostrando una sonrisa.—¿Cómo te llamas? Yo soy Alan, Alan Carter.

—Ethan Miller.

— ¡Que bien! Mucho gusto conocerte. Jamás te había visto en mi escuela, supongo que eres de la Academia Lincoln.

— Así es.

Ambos chicos quedaron en silencio. Ethan, sin la intención de seguir conversando, observó a su alrededor para encontrar a sus otros compañeros.

—¿Los buscamos?—Preguntó Alan.

Ethan accedió, y juntos fueron decididos a buscar a los demás.