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Capítulo 1:
Hielo y Metal
El viento gélido de Saturno silbaba a través de los restos oxidados de una antigua colonia espacial, arañando el metal con un sonido desgarrador. N, un Murder Drone con una capa de pintura desgastada y un ojo que brillaba con una luz inusualmente cálida, se acurrucaba junto a J, un modelo más pequeño y dañado, cuyo cuerpo metálico estaba cubierto de escarcha. J temblaba, no solo por el frío, sino por el miedo. Sus recuerdos eran fragmentos rotos, destellos de violencia y una oscuridad abrumadora.
N había encontrado a J días atrás, abandonada entre los escombros. Algo en la mirada perdida de la pequeña Murder Drone había despertado en él un instinto protector, algo que contradecía su programación original. Su empatía, un error de fábrica o quizás una evolución inesperada, lo hacía incapaz de abandonar a la criatura vulnerable a su lado.
Un crujido metálico rompió el silencio. N se tensó, sus sensores detectando múltiples formas de Murder Drones acercándose. No eran como él y J; estos drones estaban operativos, sus movimientos precisos y letales. Eran cazadores, y ellos, la presa.
N empujó a J detrás de un fragmento de pared derribada, su cuerpo metálico protegiéndola. ”
–Quédate quieta,– siseó, su voz un extraño susurro mecánico. Sus ojos, sin embargo, ardían con una determinación feroz.
Los drones enemigos emergieron de la oscuridad, sus armas cargadas. Pero N no era el mismo Murder Drone que había sido programado para ser. Su programación estaba rota, corrompida por la empatía, y esa corrupción le daba una ventaja inesperada: la capacidad de sentir, de comprender el miedo, el dolor, y la desesperación. Y eso, en este mundo despiadado, podía ser su salvación.
De repente, una figura familiar se materializó entre los drones enemigos. Uzi, la obrera, una worker drone, ahora con una expresión fría y calculadora, controlada por el solver de Cyn encabezaba la brigada de murder drones, su mirada penetrante clavada en N y J. La lucha por la supervivencia se había convertido en algo mucho más grande, una batalla contra una mente maestra que manipulaba las sombras desde el interior de un cuerpo de Murder Drone. La lucha por la libertad de N y J era, ahora, una lucha por la supervivencia de lo que quedaba en la oscuridad de Cooper 9