Capítulo único
(******)
Izuku Midoriya tiene 21 años, es un joven delgado pero atlético, de estatura de un metro y cincuenta seis centímetros. Goza de buena salud y actualmente se siente el hombre más afortunado al salir con la chica más bonita de la universidad. Y en esta ocasión, decidió hacer un detalle romántico por su tercer aniversario.
Este joven tenía la ilusión de perder su virginidad con la chica que le gustaba, así que tras un acuerdo mutuo, ambos decidieron hacerlo en esa fecha estimada. Ya estaba todo planeado: el día, el lugar, la hora y los bonitos detalles que tenía preparado para esa noche inolvidable. Incluso, le compró un lindo babydoll de encaje rojo a su novia, pensando en que sería una noche de pasión. Su mayor ilusión se daría, o eso es lo que creía.
Todo iba perfecto, las flores, las velas, el incienso, la cena, las risas, todo iba muy bien. Sin embargo, cuando llegó el momento en que iban a compartir la intimidad, todo se enfrió. Es decir, la atracción era mutua, pero esa chispa de deseo se acabó cuando su novia miró su cuerpo y con una expresión indescifrable se levantó y se dirigió al baño. En el proceso ella recogió su ropa y se encerró por casi media hora.
—Lo siento Izuku, pero no puedo estar contigo. Sería mejor terminar esta relación.— dijo ella con una expresión afligida, confesión que afectó al aludido.
— ¿Por qué? — preguntó, para ese momento Izuku traía puesto una bata blanca.
— No lo hagas más complicado por favor, simplemente terminemos. No es necesario una explicación. — dijo ella suspirando.
— Necesito saber la razón Ochako, necesito saber qué fue lo que hice mal, qué hice para que me hagas esto… y justo hoy… — desesperado se levantó y se acercó a ella, ambos tenían la misma altura por lo que se miraban fijamente.— Sabes que nunca te mentí, al menos me debes sinceridad…
— No quería decirlo, pero si quieres sinceridad, te lo diré…— ella volvió a suspirar y se alejó de él para sentarse en una silla individual que estaba cerca.— Seré sincera Izuku, yo lo pasé muy bien contigo y de verdad me llegaste a gustar. Pero hay algo más fuerte que los simples sentimientos, y es mi libido. Izuku, tu pene no cumple los requisitos para saciarme.
— Ah…— como si una bomba hubiera estallado en su mente, sus neuronas se han desestabilizado. Ese corto circuito lo dejó perplejo. Y al ser un chico transparente, su expresión fue tan notoria que Ochako volvió a suspirar y se levantó para acercarse a él.
— Entiende Izuku, tienes un micropene, lo cual no me tendrá satisfecha. ¿Y no querrás ser el cornudo de la relación o si? — dijo ella con una expresión de lástima, lo cual Izuku no tardó en reaccionar.
— ¿Tú serías capaz de serme infiel solo por un pene más grande? — preguntó.
— Si, Izuku. — y de repente el corazón del joven se llenó de rabia. Ella supo que se enojo, y la razón es porque Izuku es muy transparente en sus expresiones faciales.
— Desde un principio te pedí sinceridad, y eso incluía decirme que eres una… ninfómana… así me habrías ahorrado el tiempo que invertí en ti… — gruñó, lo cual la mujer lo tomó a mal, se enfadó de igual manera.
— Si hubiera sabido que tenías un micro pene, yo tampoco hubiera invertido mi tiempo en ti. — reclamó — Así que no tienes el derecho de reprocharme cuando tampoco has sido sincero conmigo.
— Vete Ochako, vete antes de que diga palabras que no querrás escuchar…
— Tú nunca te atreverías a decir algún improperio, porque no es propio de ti. — ella de inmediato se acercó a sus cosas y se dirigió hacia la puerta, y antes de abrirla miró al joven que estaba de espaldas— No pensé que íbamos a terminar así, pero no te preocupes. No le diré a nadie que tienes problemas sexuales.
Tras decirlo, ella cerró la puerta. Izuku sintió tanta rabia que alcanzó su zapato y lo lanzó hacia la puerta. Luego de eso se sentó en la cama y comenzó a llorar. Una nueva y profunda inseguridad surgió en él.
Esa fue su primera ilusión amorosa y también la última, porque se encerró en una burbuja de dolor que lo apartó de todo tipo de contacto.
(****)
Pasaron tres meses desde lo ocurrido, y lamentablemente su depresión fue tan fuerte que se atrasó un semestre. Ya era diciembre, la navidad estaba cerca y él se sentía miserable. Aún no pudo olvidar las palabras tan crueles que lo tumbaron, y que lastimosamente hirieron su virilidad masculina.
Y a pesar de su poco entusiasmo por celebrar Navidad, igual fue forzado a salir para hacer las compras que necesitaban. Odiaba el clima, porque justo así sentía. El invierno solo lo hacía sentir miserable, ya que no solo se sentía mal por abandonar el semestre sino que también se sentía poco hombre debido a que no cumplía el requisito básico para serlo: tener un buen sistema reproductor.
Antes de que pudiera seguir lamentándose con sus pensamientos, un ruido lo detuvo. Ese ruido provenía de un callejón, y él por curioso se acercó tras escuchar una voz.
Izuku se acercó cauteloso, y al encender la linterna de su celular se llevó una sorpresa. Rodeado de mugre, había un hombre que se quejaba en el suelo.
— ¿Estás bien? — fue lo primero que dijo, y como respuesta tuvo un gruñido. — ¿Quieres que llame a una ambulancia?
— Si vas a seguir preguntando, mejor lárgate… — comentó mientras intentaba levantarse.
— Ay qué carácter… — tras decirlo, él vio su patética forma de levantarse y decidió ayudarlo. Al inicio se resistió, pero luego de presionar la herida del joven, lo cual fue intencional, consiguió ayudarle.
— Mierda… ¿Lo hiciste a propósito? — preguntó mientras era arrastrado.
— ¿Tú qué crees? — replicó.
— Eres una mierdecilla ingeniosa… — se mofó el joven herido.
Luego de eso, ambos se quedaron en silencio mientras se dirigían a un lugar. Lo cual, Izuku recordó algo.
— ¿A qué hospital te llevo? — preguntó y al mismo tiempo se detuvo, luego ambos se miraron.
— No estoy tan grave, es solo una cortada en el abdomen, no es profunda. Necesito descansar un momento… — respondió agitado.
— Patrañas, estás sudando y temblando, ¿Crees que te voy a creer? — sermoneo— Lo siento, pero mi política es no abandonar a los desahuciados…
— ¡¿Ja?! ¿A quién le estás diciendo moribundo?! — gritó y de inmediato sintió un punzón en el abdomen. — Joder… solo déjame por ahí, ya veré qué hacer…
— Ya no seas gruñón o te hará mal. — mencionó mientras se detuvo y con un ademán hizo parar un taxi que lentamente se acercaba. — Te llevaré, pero pobre de ti que intentes hacerme daño, yo sé Yuyitsu brasileiro, taekwondo, karate, y todas las artes disponibles. Así que podré patearte el culo.
— ¿Con tu tamaño? ¡Ja! Lo dudo. Además el que debería decir eso soy yo… — se mofó, luego el taxi se detuvo frente a ellos. Izuku lo hizo entrar primero, y cuando él entró el auto arrancó. Mientras tanto, Izuku se quitó su camisa roja, la destrozó en tiras y comenzó a vendar esa parte herida del joven. Luego se colocó de nuevo la chaqueta. Durante ese proceso el desconocido lo estuvo mirando.
— Tienes conocimientos básicos de primeros auxilios, que interesante…
— Si, y se patear culos a pesar de mi tamaño… — advirtió mientras comenzaba a llamar a alguien.
— Ja… — suspiró el desconocido.
— Hola, mamá… — Izuku habló a través del celular.— Discúlpame, tuve que irme a mi departamento por una emergencia… no, no es nada grave. Es sobre la universidad… entiendo… está bien… mañana sin falta haré las compras… está bien mamá, discúlpame… Buenas noches…
— Si tenías que hacer algo importante, me hubieras dejado… Eres un idiota…
— Se dice gracias, maldito imbécil… — Izuku le gruñó y le golpeó el brazo, el aludido solo comenzó a reír levemente.
Luego de eso se quedaron en silencio hasta que el taxi llegó a su destino. A pesar del tamaño y peso del desconocido, Izuku lo supo manejar. Así que trastabillando llegaron al hospital.
Con ayuda de una enfermera, el paciente fue colocado en una camilla y dirigido a una sala de emergencia. Izuku solo le ayudó con algunos trámites, ahí es donde supo el nombre de esa persona imprudente, al final decidió esperar para obtener noticias antes de retirarse.
Luego de una hora, la enfermera le comentó el estado del joven. Tenía algunos golpes y rasguños, pero sobre todo una profunda herida en el abdomen, lo cual no era de gravedad pero aún así le ocasionó infección, así que debía estar con suero y reposar por lo menos un día. El joven asintió y prometió comunicarse con algunos familiares de esa persona, aunque no era su deber, pero todos modos lo hizo.
Izuku entro a la habitación en dónde estaba el joven, y como era de esperarse, encontró el celular del aludido en la pequeña mesa. Por fortuna no tenía clave así que se apresuró en enviar un mensaje a algún familiar.
— ¿Así que te gusta agarrar cosas ajenas sin permiso? — esa voz lo interrumpió de sus pensamientos e inmediatamente dejo el celular en su lugar.
— Solo tenía que hacer lo que un buen ciudadano haría. Contactarme con tus padres o algún familiar.
— Tsk, no te incumbe, metiche… — respondió irritado el rubio.
— Se dice gracias, maldito bastardo malagradecido… — secundó Izuku, irritado.
Ambos se quedaron viendo por unos minutos y suspiraron.
— Bueno, ya te traje aquí y ahora ya me voy. ¡Adiós! — Izuku se dió la vuelta y salió de la habitación.
Para el desconocido, la presencia de ese joven fue de lo más divertido que presenció esa noche. Sin duda haberse metido en una pelea con un grupo de vándalos no fue una idea. Solo quería ayudar a una pobre muchacha y salió herido.
(****)
El tiempo transcurrió, y desde entonces Izuku no mejoró mucho en su estado anímico. A pesar de que comenzó a ir al psicólogo, seguía sin tener algún avance. De hecho, desde la ruptura con su novia, Izuku cambió su actitud. Se volvió más cohibido, más aislado, a veces era arisco, y sobre todo, más callado. Era un chico con muchas inseguridades, más de las que ya tenía, y cada vez que veía su cuerpo solo lloraba y maldecía. A él de verdad le gustaba las mujeres y sentirse menospreciado por una, de verdad lo afectó a tal grado de que quiso quitarse la vida en algunas ocasiones. Sin embargo, tampoco se sentía lo suficientemente valiente (o cobarde) para hacerlo. Al final solo se llenaba de resentimientos.
Había abandonado temporalmente la universidad, así que se fue a vivir con su madre por un tiempo, ya que no deseaba encontrarse con la mujer malvada que lo destruyó.
Durante esos días Izuku no hizo más que lamentarse en su miseria. Ya que al parecer tenía un problema físico que no sabía si tenía solución. Él solo hacía comparaciones de su miembro con la de otros, y eso aumentaba su desdicha. Y no sabía si debía seguir en esa crisis o salir de esa situación para sentirse bien consigo mismo. Al no saber qué decisión tomar, simplemente dejó que los días siguieran su curso.
Lastimosamente, su situación comenzaba a preocupar a su madre, así que no tuvo de otra más que volver a la vida del cual escapó.
Sabía que se encontraría con su ex novia constantemente porque ambas facultades se encuentran cerca, y eso lo llenaba de un terrible pánico. El qué dirán y el cómo lo verán, son dos palabras que lo hacen sentir lleno de miedo y pánico, ya que piensa que será devorado por cualquiera que sepa de su problema.
Solo rogaba que Ochako no fuera una perra malvada que cuenta sus cosas íntimas al mundo.
El último consejo recibió del terapeuta fue un consejo de salud. Algo que él en algún momento pensó pero que descartó rápidamente. Sin embargo, la suave persuasión de ese hombre lo instó a intentarlo.
Izuku entonces sacó cita para ver a un urólogo.
A mediados de marzo, con la llegada de la primavera, Izuku tuvo programado una cita en el hospital. Él fue con la esperanza de encontrar solución a su problema. Mientras iba rumbo al hospital se iba informando por internet.
<< El micropene se define como un órgano normal en forma y función, pero con una longitud inferior a la considerada normal y sin asociarse a ambigüedades en los genitales.
Se considera “micropene en el adulto” aquel cuya longitud es menor de 7 cm en estado de erección y “pene pequeño” aquel que mide entre 7 y 11 cm en erección. Se mide por la cara dorsal del pene, estirado, desde el pubis hasta la punta del glande. (Fuente: Cardona, 2022. Salud Mapfre. Internet.) >>
<< El micropene puede presentarse como una anomalía aislada o como parte de una variedad de otros trastornos. Las causas incluyen anomalías en ciertas hormonas que controlan el crecimiento del pene, incluido el hipotálamo, el eje hipofisario o gonadal; como parte de síndromes genéticos, o causas desconocidas. >>
No dejaba de leer artículos, y solo dejo de hacerlo cuando el bus se detuvo en la parada. Camino unas cuadras y finalmente su destino estaba frente a él.
El hospital público es grande y de varios pisos, estaba rodeado por un pequeño parque y un pequeño estacionamiento.
Izuku retomo su camino con los nervios a flor de piel, solo faltaban pocos minutos para hablar con el doctor y esperaba hallar una solución.
Al llegar a la recepcionista, ella le indicó a dónde debía ser atendido. Habían algunas personas también que estaban sentados, así que tuvo que esperar su turno.
Mientras los pacientes esperaban, las enfermeras se movían de aquí para allá, llevando documentos a la oficina de cada doctor. Por lo que, en medio de sus ajetreados deberes, un par de documentos se confundieron. Lo cual, al tener prisa tuvieron que recogerlo apresuradamente. Al final, los documentos llegaron a sus respectivas oficinas.
Da la casualidad que en ese mismo piso había dos oficinas cercanas: uno es el salón de urología; y el otro es el salón de proctología. Así que los pacientes correspondidos a cada área eran llamados por la enfermera, y de uno en uno iban entrando.
No recuerda cuánto tiempo pasó en la sala, hasta que nuevamente una enfermera salió a llamar lista.
— Midoriya Izuku— una enfermera lo llamó y él se puso de pie. Ya era el momento.
La enfermera lo llevo a la habitación, le dió una bata de color azul y ordenó que se acostara en un asiento especial luego de desnudarse de la parte inferior. Y como él no sabía nada, simplemente obedeció.
Se acostó en la camilla y la enfermera inmediatamente acomodó sus piernas en unas barandas especiales para los pies. Dejándolo abierto de las piernas y expuesto ante la vista pública.
La inseguridad de Izuku fue notoria, pero aumentó cuando la mujer le dió una mirada de pena y de inmediato salió de la habitación. El paciente se sintió tan miserable que quiso cubrirse, y al no querer quedarse más tiempo, bajó sus piernas y se cubrió el rostro. Todo eso mientras sus pensamientos intrusivos comenzaron a atormentarlo.
Se quedó unos minutos así hasta que el ruido de una puerta se abrió. Izuku no quiso mirar, así que solo se quedó quieto. Sin embargo, su quietud fue interrumpida por unas manos que levantaron con rudeza sus piernas para ser colocadas en la misma posición inicial.
— Midoriya Izuku… — comentó una voz gruesa y ronca.— Dime, cuál es tu problema…
— Solo… solo tiene que mirar ahí para darse cuenta… — comentó con una suave voz, a lo que el aludido gruñó.
— Necesito algo más específico para comenzar…
— Solo revíselo…
— Como quieras… — tras lo dicho el silencio gobernó el lugar. Solo se escuchaba el sonido del ventilador y al médico moviéndose de un lado a otro.
Izuku tembló cuando sintió algo frío caer en su intimidad. Ese líquido cubrió una parte de su pene pero sobre todo llegó a su recto. Segundos después sintió como esas manos comenzaron a masajear la zona rectal, hasta que de repente sintió la intromisión de algo.
— ¡Ahg! — se quejó el paciente.
— Parece que no te has atendido aquí en un buen tiempo. Solo queda aflojarle un poco… — dijo el médico al mismo instante que comenzó a mover el dedo, de adentro hacia afuera.
Esa sensación era extraña para el paciente, quien se encontraba perplejo ante la situación. No sabía qué hacer o decir porque era la primera vez que se hacía ese tipo de chequeos.
« El médico sabe lo que hace » — pensó así que trató de relajarse.
Pero toda calma se fue cuando un segundo dedo entró en su cavidad.
— ¡Ah! — gritó y se levantó para detener la mano que agitaba su interior— ¡¿Pero qué haces?!
El médico se detuvo y lo miró, reflejando una expresión sorprendida cuando observó bien el rostro de su paciente.
— ¡Saca sus dedos de ahí! ¡¿Qué clase de doctor es usted?! — gritó mientras intentaba mover esas manos, hasta que consiguió sacarlo.
— Estoy haciendo mi trabajo, eso es lo que hago… — le reprendió el doctor con la mirada enojada.
— Yo no pedí que revisaran mi recto, sino… — se detuvo al comprender el peso de sus palabras.
— ¿Sino que? — dijo el médico mientras se retiraba los guantes y se movía para desecharlos. Volvió a su lugar y contempló la mirada ajena, que cambió a un semblante avergonzado. — ¿Lo vas a decir o no, Deku?
— ¿Deku? — preguntó confundido.
— ¿No te acuerdas de mí? — preguntó.
— No recuerdo haber conocido a un doctor grosero… — replicó.
— El grosero eres tú por no recordarme… — dijo el médico mientras se quitaba el gorro de tela que cubría su cabello desordenado, y finalmente se quitó la mascarilla.
El paciente entrecerró los ojos y analizó al atractivo médico, hasta que su mente evocó los recuerdos de un hombre de cabello rubio cenizo y ojos rojos. Se sorprendió por el parecido al vagabundo herido, era eso o era el mismísimo aludido.
— ¿Katsuki?
— Ja, hasta que al fin recuerdas, Deku…
— Así que trabajas aquí… — preguntó un poco más relajado.
— Si, es mi especialidad… — dijo encogiéndose de hombros.
— Si es tu especialidad, no eres un buen médico entonces… — dijo mientras intentaba bajar las piernas y cubrirse con la bata.
— ¡¿Ja?! ¡¿Qué quieres decir?! — gruñó.
— ¿Cómo puede un urólogo meter sus dedos en el recto de sus pacientes, si cuando claramente se trata de “urología” y no de “proctología”? — Izuku le recrimina con un puchero mientras se cruzaba de brazos. El comentario dejó perplejo al médico, quien se le quedó mirando por un buen tiempo.
— ¿Crees que yo soy urólogo?
— Si, ¿Acaso no estás aquí por eso? — preguntó incrédulo. A lo cual, el médico no aguantó más y repentinamente comenzó a burlarse.
— ¡JAJAJAJAJAJAJA! — su risa desconcertó al paciente, quien veía cómo se retorcía el médico.
— ¿Qué es tan gracioso?
— Tu estupidez es graciosa… ¡Jajajajajajaja!
— ¡¿Puedes dejar de reír como un lunático?! — reclamó— Además no soy un estúpido…
La risa duró un poco más antes de que el médico pudiera calmarse.
— ¿Ya?
— Joder, casi se me sale el hígado por tremenda estupidez que dijiste…
— Yo estoy aquí para ver a un urólogo, y por lo visto tú eres quién me atenderá, ¿O no?
— A ver Deku, creo que no leíste bien el nombre de esta oficina… — dijo él acercándose a su mesa para mostrarle su tarjeta personal. El aludido tomó esa tarjeta y leyó el contenido.
«Bakugo Katsuki — especialista en proctología »
— Soy proctologo nerd…
Tras lo descubierto, Izuku se quedó tan perplejo que lo primero que hizo fue levantarse y dirigirse hacia sus cosas. Sin embargo, antes de que pudiera llegar al cuarto de baño que había ahí, el médico lo detuvo al cargarlo por la espalda y lo volvió a sentar en la camilla.
— ¿Estás bien? — le preguntó tras levantar su rostro con sus manos. Finalmente Izuku levantó sus mirada.
— Tú… metiste tus dedos… — aún pasmado trataba de procesar la información.
— Por eso es que te digo Deku — suspiró apartándose de él — Es mi trabajo nerd, primero hago la exploración, luego la deducción…
— ¡Pero yo no quiero que me trates el recto! ¡No tengo ningún problema anal! — reclamó.
— No es mi problema nerd, tú estabas aquí, así que supongo que debes tener un problema con tu hoyo… — se encogió de hombros.
— ¡Grosero! — le empujó — No sé qué pasó para que me trajeran a este lugar…
Y antes de que pudiera responder una llamada telefónica interrumpió su plática. El médico habló con profesionalismo, que parece no encajar en él, y tras un breve silencio el médico colgó la llamada.
— Parece que hubo una confusión… — dijo, a lo que el paciente lo miró expectante— Confundieron tu ficha médica con la de otro. Así que, tendrías que ir a la oficina contigua a esta…
— Parece que no tienen buenos trabajadores aquí… — suspiró.
— De todos modos no te haría mal un chequeo rectal, yo soy experto en eso… — comentó orgulloso.
— Presumido… — dijo, luego se bajó de la camilla para dirigirse al baño. Cuando paso por el médico no se percató de una cosa.
— Lindo trasero, Deku… — halagó, como respuesta el aludido exclamó agudo como un chillido y apresuró los pasos para encerrarse en el baño.
Luego de eso agarró su celular e hizo una llamada.
— Pikachu, en este momento irá un paciente a tu consultorio. Necesito que me digas todo lo que te dirá… Sé esa mierda de la confidencialidad, pero esta vez haz una excepción porque te recuerdo que me debes un gran favor… listo…
Luego de ese incómodo y gracioso encuentro, el paciente Izuku se retiró con rapidez de la oficina de su viejo conocido.
Parece que algo interesante llegó a la vida del especialista en urología, Bakugou Katsuki.
(*******)
Tras la revisión, el paciente y el médico se sentaron, en dónde el especialista comenzó a darle información acerca de su problema.
Todo parecía estar relativamente normal, sin embargo, había algunas palabras que no se despegaron de la mente de Izuku.
«Otro problema del micro pene se puede deber a las hormonas, y me refiero a la escasez de testosterona. Qué es lo más probable en tu caso. Así que haremos más estudios para identificar la causa y buscar un tratamiento adecuado para ti. »
Luego de eso, se agendó una nueva cita. Izuku salió del hospital más desanimado que antes. Al parecer su ausencia de masculinidad se debe a un problema hormonal. Ahora comprende muchas cosas. A pesar de hacer mucho ejercicio, sus músculos no son tan proporcionados; su altura es demasiado pequeño para alguien de su edad y género; el tener un rostro infantil es otro efecto, y ni qué decir de su voz, es una voz suave y aguda; por último, están sus caderas, que son más anchas y curvilíneas, añadiendo que su trasero es más voluminoso. Todo esto hizo que Izuku no tuviera tanta masculinidad. Realmente le dieron ganas de llorar nuevamente. ¿Acaso será que su hipersensibilidad también era efecto de sus hormonas? A estas alturas todo era posible, por lo que decidió ir a su casa y luego buscar refugio en sus series comiendo helado de chocolate. Esa sería su nueva rutina.
Los días pasaron, la primavera estaba en la cúspide de su esplendor. Y él, se dirigía a las clases de la universidad. Sus ánimos no eran los mejores, ya que sabía que iba a toparse con su ex novia. Solo deseaba no verla, porque le recordaba sus peores defectos. Es por eso que se encontraba usando una mascarilla y un gorro negro, a pesar del clima, él tenía que pasar desapercibido. Lo que ocasiona todo lo contrario. De todas maneras, solo iría por dos cursos y luego se iría a su departamento. Sin embargo, encontró una escena que le desgarró el corazón.
Uraraka Ochako, su ex novia, se encontraba con un chico más alto y musculoso, ambos se estaban besando descaradamente al costado de las escaleras de la entrada de la universidad. Y él no tuvo más opción que avanzar, a pesar del dolor de su corazón, tuvo que ignorar esa escena para llegar a su destino.
En el camino un par de lágrimas descendieron por sus mejillas, lo cual la mascarilla cubrió perfectamente. El sentimiento aún le dolía, sobre todo porque fueron tres meses que compartió a su lado. Todavía estaba fresco la herida, así que supuso que tardaría en cicatrizar. Puso en práctica el consejo de su psicólogo: inhalar y exhalar varias veces hasta serenarse un poco. Solo así supo afrontar el resto de las clases.
Ese día en la noche, decidió ir a un bar. Su vestimenta consistía de pantalones jeans ajustados y una camisa azul. Al final se colocó su chaqueta negra. Luego procedió a salir de su departamento.
Hacía un poco de frío, pero él podía caminar un par de cuadras antes de llegar a su destino. No tenía prisa, así podía ir enfriando su mente de tanta turbulencia. Izuku salió de sus pensamientos cuando llegó al local.
El local se llama “Musutafu”, un bar de dos pisos, sencillo pero elegante. Izuku tomó un respiro y se abrió paso al local con una fingida seguridad.
Al entrar, la luz tenue lo recibió; y ante él se mostró las mesas de caoba acomodadas en los lugares adecuados. Y la barra del bar se encontraba en la parte izquierda del fondo. Se dirigió allí.
El bartender lo atendió, así que de inmediato comenzó a tomar cerveza. Tras el primer trago, vino uno segundo y un tercero. Para el octavo, había pasado una hora y en ese momento estaba tan relajado, a tal punto que comenzó a hablarle al bartender con confianza. Sin embargo, se vio interrumpido cuando un joven se acercó a él.
— ¿Izuku? — preguntó.
— ¿Te conozco? — preguntó el aludido. Aún consciente se dió cuenta que ese chico era alguien muy lindo, solo un poco más alto que él, rubio y de ojos color miel.
— Soy Kaminari Denki, tu médico, ¿Te acuerdas? — preguntó tomando asiento a su lado.
— Ah sí, Kaminaru-kun… — dijo y sorbió un trago más para luego sonreírle. — ¿Qué le trae por aquí?
— Relajarme un rato, ¿Y tú?
— Igual… jajaja…— se mofó un poco, efecto del alcohol — Y también para olvidar algunas penas…
— ¿Qué tipo de penas Izuku? — pregunto mientras que con una seña pidió su pedido, una cerveza.
— Mmm… sabes, es horrible enamorarse… — dijo Izuku mientras le daba sorbos a su cerveza.— Y más de una ninfómana…
De repente el mencionado comenzó a toser, ya que se había atorado con su bebida.
— ¿Qué?
— Mi ex me terminó justamente por mi problemita… — hizo un ademán con énfasis a la palabra — Y me confesó que era una ninfómana. Y justo hoy tenía que verla besándose con un mastodonte… ¿Acaso eso no es cruel?
— Espera, espera un momento Izuku… cálmate… — dijo Denki poniendo su mano en el hombro ajeno. Izuku lo miró con un puchero adorable, pero a la vez una mirada triste, listo para llorar.
— ¿Tu crees que pueda encontrar a alguien que me pueda amar como soy?
— Claro que sí Izuku, lo hallarás. Eres un chico muy lindo, así que lo harás…
— Pero parece que no fui suficiente para ella. De hecho, soy minúsculo para su “prospecto” de hombre perfecto… y eso de ser lindo no ayuda en nada… — suspiró y pidió otro trago más.
— Bueno, hay mujeres que son idiotas. Y esta ha sobrepasado el nivel de idiotez supremo…— su comentario los hizo reír a ambos. Ellos se pusieron a platicar un poco más, y mientras Izuku estaba distraído, su nuevo amigo envió un mensaje.
« Izuku está aquí, y se está embriagando. Necesito que me ayudes Bakugou »
Y tal como lo esperaba, su amigo no tardó en llegar. Lo que no esperaba era verlo llegar con una apariencia sumamente atractiva, lo cual no le interesaba porque tenía pareja, pero aún así supo que está vez sobrepasaba los límites del término bad boy. Lo mejor es que detrás de él, su adorable novio llegó.
— ¡Kiri! — exclamó y fue tras él para abrazarlo.
— ¡Bebé! — exclamó el recién llegado mientras lo recibía con la misma efusividad. — Perdón por llegar tarde, sucede que tuve una reunión imprevista del trabajo…
— No importa, ya estás aquí. Ven, te quiero presentar a…
Sus palabras quedaron suspendidas cuando vio la escena frente a ellos. De lo cual Izuku se encontraba discutiendo con el rubio.
— ¡Tú eres malditamente atractivo! ¡Es injusto! — lo señalaba con el ápice de su dedo mientras le daba leves golpes sobre su pecho.
— Ya nerd, vas diciendo lo mismo desde hace cinco minutos… — le dijo y sostuvo su mano para detenerlo.— Pikachu, ¿Que mierda le diste para que esté todo pendejo?
— Solo estaba tomando cerveza… — mencionó — ¿Izuku, cuántas cervezas tomaste?
— Mmm… no sé… 3 o 7… creo… jajajajaja… no sé… — se burló mientras que se apoyó repentinamente sobre el pectoral de Katsuki. — Diablos… tienes unos músculos super fuertes…
— ¡Suficiente! — gruñó y de inmediato cargó a Izuku como un saco de papas.
— ¡Eres un bruto! ¡Bájame! — vociferó y comenzó a moverse como un gusano. Pero se detuvo cuando recibió un golpe en su trasero. — ¡Ay! ¡Eso duele!
— Será mejor que guardes silencio, o sino te daré otro más fuerte… — regañó.
— Pero Bakugou, ¿Conoces su casa? — preguntó Denki.
— No, pero ya veremos cómo llegar a una…
— Ah, es el entrometido que mencionaste… — intervino el pelirrojo, de nombre Kirishima Eijirou.— Pero que también te pareció lindo…
— ¡Cállate pelos de mierda! — gruñó.— Bueno, los veo luego, llevaré a este renacuajo a su departamento…
Tras despedirse de sus amigos, Katsuki salió del local cargando a un joven que seguía chillando por la forma en cómo estaba siendo tratado.
Durante el viaje, dentro del carro de Katsuki, el pequeño chico no dejaba de reprocharle por su trato, y aunque el rubio estuvo a punto de arrojarlo por la pista, al final se tuvo que aguantar debido al estado etílico en la que se encontraba el pecoso. Al final de cuentas, todavía le debía el favor de haberlo ayudado aquella vez.
— Katsuki… — habló luego de llevar un rato en silencio, el aludido no dijo nada pero le dió a entender que lo escuchaba.— ¿Cuál es el tamaño de tu pene?
Katsuki frenó de golpe el automóvil, lo cual llevó a Izuku a golpearse la cabeza con la cabecera del asiento.
— ¡¿Qué carajos?! — exclamó.
— ¡Eso duele! — se quejo Izuku mientras se frotaba la cabeza.
— ¿Por qué me preguntas tonterías? ¿Quieres que te golpee? — gruñó asegurándose de que no había otro imbécil detrás de ellos que pudo haber sido afectado por el imprevisto freno.
— ¿Por qué bromearía con algo así? — dijo mirándolo fijamente, a lo que Katsuki comenzaba a mirarlo como un fenómeno. — ¿Está mal que dos hombres quieran saber sobre el tamaño de sus penes?
— Mira renacuajo con cerebro de una nuez, no puedes ir preguntando a cada hombre el tamaño de su pene.
— ¿Por qué no? — pregunto inocente Izuku, que volvió a mirarlo con unos ojos curiosos.
— Porque no puedes invadir su vida privada con preguntas estúpidas. Lo único que harás es espantarlo. — a estas alturas Katsuki contó hasta 10 para calmarse.
— Pensé que los hombres bromeaban con sus penes y eso… — Izuku se quitó el cinturón y sacó sus pies de su zapato para abrazarse a sí mismo. Katsuki lo miraba confundido y al mismo tiempo supo que ebrio estaba entrando en una faceta de sinceridad, realmente le dió curiosidad saber qué tenía por decir.
— Tal vez cuando se es joven e inmaduro, pero llegas a una edad en la que ya no se bromea. Así que no puedes ir preguntando a cualquiera “¿Me dejas ver tu pene?” Cómo si fuera cualquier cosa, ya que quedas como si fueras un homosexual o como un maldito depravado. — Katsuki nuevamente se fijó de que no hubiera nadie alrededor para darse un descanso. Así que se quitó el cinturón y observó al joven que estaba mirándolo. — ¿Qué? ¿Te consideras el homosexual o el depravado?
— Ninguno…
— Entonces por qué preguntas estupideces…
— ¿Te puedo ser honesto?
— Ya lo estás siendo, idiota…
— Mi novia me terminó en el día de nuestro aniversario solo por el tamaño de mi pene. — Izuku decidió no mirarlo a los ojos, se sentía tan vulnerable pero quería ser sincero con alguien en su vida. No tenía muchos amigos, y en su estado etílico cree que podría encontrar un poco de consuelo. Katsuki se quedó perplejo con la confesión, decidió escucharlo.— No tuvo piedad al decir que yo no era su estándar porque no cumpliría con su apetito sexual como la ninfómana que es. Para entonces yo estaba ilusionado, así que simplemente me rompieron el corazón por un pene… — Izuku se puso a llorar, provocando cierto estrés al hombre que lo escuchaba.— Era la primera vez que estaba experimentando algo similar al romance y terminé con el corazón roto y la autoestima aplastada. Ahora me siento como un fraude al ser hombre, ya que no cumplo con el requisito básico de la vida: procrear.
Katsuki pudo sentir la tristeza y frustración de ese joven, y sobre todo percatarse del auto desprecio que emanaba esa pequeña figura masculina. No pudo hacer más que suspirar y esperar a que el pobre joven pudiera calmar la tristeza que sentía.
— Solo te diré una cosa, nerd con cabeza de brócoli. — Katsuki comenzó a abrocharse el cinturón porque intuía de qué se metería en problemas si seguía en la carretera.— El hombre no solo está hecho para procrear vida, es más que un saco de semen. Y tu valor radica en tus principios, algo que esa mujer no tiene. Y si me preguntas para qué estás hecho, te diría que estás para dar y compartir el amor en sus diferentes formas.
— Gracias Katsuki… solo déjame llorar un poco más…
— Ya comenzaste, no te detengas… — y con la destreza que un conductor tiene, comenzó a conducir en total silencio. El único ruido que los acompañó era el llanto discreto de la pobre criatura que estaba en su auto.
Katsuki se sentía contrariado con sus pensamientos: por una parte, se sintió feliz de volver a ver a ese chico; por otra parte, quería matar a la mujer que le destrozó la autoestima.
En los sueños de Izuku, escuchó una voz que le reconfortó el alma: «El hombre no solo está hecho para procrear vida. Tú estás para dar y compartir el amor en sus diferentes formas.»
(****)
Al día siguiente, Izuku despertó desconcertado. No quería moverse porque pensó que seguía soñando, pero su estómago vacío y el agradable aroma a café le decían otra cosa. Incluso la resaca que tenía era tan real que fastidiaba. ¿Cuánto alcohol tomó anoche?
Y como si sus deseos fueran escuchados, su memoria comenzó a desbloquear los momentos más vergonzosos.
Izuku tomando alcohol. Izuku conversando con su médico Denki. Izuku sermoneando a Katsuki por ser muy atractivo. Izuku comportándose como un niño. Izuku pidiéndole ver su miembro. Izuku llorando frente a Katsuki y confesando su vergonzosa ruptura.
Al ser más consciente, dió el peor de los gritos del día. Katsuki casi deja caer el vaso debido al susto que se llevó aquel día en la mañana.
Él ya se esperaba algo así, pero aún así fue una reacción inesperada porque estaba centrado en hacer sus cosas. De todas maneras hablamos de un joven de 21 años, por lo que su reacción era natural.
— Pfff… Tenía que ser Deku… — Katsuki continuó preparando el desayuno.
A sus 28 años, Katsuki ya está acostumbrado a las reacciones que tienen las personas cuando despiertan luego de una ebriedad.
Lo sabe porque lo experimento con sus parejas, casuales o noviazgos; también lo sabe porque le tocaba cuidar a sus amigos, así que un grito más no implicaba algo diferente en su vida. Solo un detalle pequeño que no esperaba sentir: curiosidad por este chico, y la razón es tan simple, que hasta le parece absurdo. Solo le parecía lindo.
Katsuki se considera bisexual, con una ligera debilidad por los chicos pequeños y tiernos.
Con su mente tranquila, se dispuso a esperar al chico pecoso que pronto haría su aparición para disculparse por su comportamiento inapropiado. Incluso imaginarlo haciendo eso le pareció divertido.
Y tal como lo esperaba, Izuku se sentía tan avergonzado que su rostro se cubrió de un rubor rojizo. Se sentía expuesto y eso era algo que no quería compartir con nadie, ni siquiera con su madre.
Ahora sentía que debía explicar y no sabía por dónde comenzar. Y estuvo en ese conflicto por un par de minutos más hasta que su propia resignación le obligó a salir.
Cuando Katsuki vio al joven Izuku salir, usando su ropa que le quedaba grande, debe admitir que se sintió atraído por esa vista.
Izuku solo usaba una camisa negra y su ropa interior, así que mostraba unas lindas piernas gruesas y esbeltas llenas de pecas. Y para complementar al postre con la cereza, Izuku tenía los ojos de cachorro junto a sus adorables mejillas cubiertas de un rubor. Eso fue suficiente para Katsuki al descubrir una inusual belleza casta.
Izuku era tierno. Era su tipo.
Es una lastima que fuera hetero, porque él querría comerlo.
Entonces solo espero a que Izuku fuera quien tomara el rumbo de las palabras.
— ¡Lo siento! — gritó inclinándose hacia adelante.— Fui un inmaduro, no debí comportarme así contigo. ¡Lamento ocasionar muchas molestias!
— Suficiente mocoso, solo levanta la cabeza y siéntate. No es algo nuevo que no haya visto…
Izuku obedeció, pero aún así no podía verlo a los ojos.
— ¿Vas a verme a la cara o no?
A Katsuki le divertía ver cómo el pobre joven se avergonzaba con su presencia. Después de todo, son inolvidables las palabras que dijo al estar ebrio.
Finalmente Izuku le mostró sus preciosos iris esmeraldas.
— La-lamento mucho lo que te dije… no estaba con mis cinco sentidos…
— ¿Qué? ¿Sobre lo de querer ver mi pene o confesarme que tuviste una horrible ruptura?
— ¡No lo repitas! — Izuku se volvió tan rojo que parecía una fresa, pero al mismo tiempo estaba enojado.
— Mira mocoso…
— Izuku — interrumpió — Me llamo Izuku Midoriya, no soy un mocoso…
— Tienes 21, así que para mí eres un mocoso…
— Me da miedo preguntar cómo sabes mi edad, pero no lo haré. — respondió Izuku un poco más calmado, aún así su actitud media arisca salió a relucir. — Supongo que debes ser un anciano como para hablar así…
— No tientes tu suerte enano. Porque puedo cargarte sin problemas y echarte a la calle desnudo…
— No serías tan miserable para hacer eso…
— No me tientes…
Ambos se miraron profundamente por un par de segundos hasta que Izuku se rindió y suspiró. Ese chico tenía la mirada más intensa que cualquier otro.
— Si quieres decir algo más, es tu momento… — añadió Katsuki mientras le daba un sorbo a su bebida. Izuku finalmente prestó atención a la comida que tenía enfrente. — Puedes comer tranquilamente, no tiene nada de malo. Estoy siendo considerado porque tú hiciste lo mismo por mi, y yo no quiero tener deudas con nadie.
Izuku podría haber desconfiado de él desde antes, pero por alguna razón ese hombre no le generaba ninguna desconfianza. Así que tranquilamente tomó la bebida primero. El aroma del té de jazmín inundó su olfato mientras que su paladar recibía un sabor amargo. Lo cual hizo que frunciera las cejas y de inmediato se añadió azúcar. Una vez que lo hizo, pudo disfrutar de su té.
— Lamento haber sido tan descarado y preguntarte sobre algo tan íntimo…
— Supongo que estás en la edad en querer saber cuánto le mide las vergas a tus compañeros. Es una edad que ya pasé y realmente no me importa…
— ¡No es así! — objetó Izuku — Realmente no me interesan esas cosas. No sé qué pasaba por mi cabeza cuando lo dije, así que por favor olvida eso…
— Sí que lo sabes… — ambos se miraron, Izuku frunció las cejas pero no dijo nada, solo Katsuki podía ver a través de él y eso no le gustaba.— Tus inseguridades te llevan a compararte con los demás. Y todo eso se acumula en tu subconsciente. Se puede decir, que cuando estás borracho haces o dices las cosas que guardas dentro. Básicamente, tú expresas cualquier deseo que tienes cuando estás ebrio. Y si querías saber cuánto me mide, es por qué me viste como un potencial rival que tiene el miembro normal o más grande. ¿Aún quieres verlo?
Izuku se quedó perplejo ya que no supo qué decir por unos momentos, simplemente reaccionó con su cuerpo a través del rubor. Katsuki sabía que no debía presionar más, pero debía hacerle entender al niño que él nunca fue un problema, sino la sociedad en sí lo era.
— Y sobre tu problema. No tienes la culpa de que tu cuerpo no genere demasiada testosterona, ya que es algo que suele suceder a algunas personas por diversos motivos. Así que no te odies a ti mismo por no tener el miembro más grande, simplemente debes aceptar que es parte de ti y quererte a pesar de todo. — Katsuki guardó silencio por unos segundos, podía ver qué sus palabras calaban el alma de ese joven pues él estaba comenzando a llorar. — Y si esa mujer no valoró lo que eres, es porque es una mierda de persona. De hecho, te libraste de alguien que podría haber sido una potencial ruina para ti. Por tu bien, sería mejor que superes la ruptura, porque esa bastarda no merece tus lágrimas. Te aconsejo que trabajes en tu autoestima, porque no mereces que te traten menos de lo que vales.
Katsuki simplemente lo dejó ser, así que él comenzó a alistarse para irse, ya que pronto iniciaría su trabajo en el hospital.
— Antes de irme, y por si lo olvidaste te diré lo que dije antes: El hombre no solo está hecho para procrear vida, es más que un saco de semen. Lastimosamente la sociedad ha creado un sistema que define el rol del hombre y mujer en la vida, lo cual es un estereotipo anticuado, así que no pienses en eso demasiado. Recuerda, tu valor radica en tus principios. Y si me preguntas para qué estás hecho, te diría que estás para vivir y compartir el amor en sus diferentes formas. Pero trabaja en tu maldita autoestima primero. — suspiró— Quédate el tiempo que necesites. Tu ropa está secando en el cuarto de lavado. Así que cuando salgas, asegúrate de dejar todo ordenado, odio el desorden.
Katsuki lo miró por última vez así que retomó los pasos y se dirigió a la puerta. Sin decir nada más se retiró de su apartamento.
Izuku se quebró en ese momento. Sollozó todo lo que pudo hasta agotar la última lágrima. Toda su cabeza daba vueltas en el mismo asunto: no se sentía bien consigo mismo.
No supo cuánto tiempo se quedó ahí, pero se sentía agradecido por haber sido escuchado y encima recibió palabras de aliento que decían la verdad. Y aunque le dolió cada oración, supo que Katsuki tenía razón. Así que antes de irse, decidió prepararle algo de comer como forma de agradecer su amabilidad. Le preparo Katsudon y una nota sencilla que decía:
« Gracias por haberme escuchado. Fue la primera vez que no me sentí juzgado. Tomaré tus palabras y las guardaré en mi memoria. Al final, fuiste de más ayuda que mi psicólogo. Agradecido siempre contigo, Izuku Midoriya. »
(****)
El tiempo transcurrió con normalidad, y algunas cosas buenas sucedieron en la vida de Izuku. Una de ellas fue que comenzó con su tratamiento para lidiar con su problema, lo cual implicaba asistir al médico constantemente. Otra situación agradable que sucedió fue su cercanía con el especialista en proctología, Bakugou Katsuki. A pesar de que ambos tuvieran una amistad extraña de odio y desapego, al final Izuku se dió cuenta que la compañía de esa persona lo hacía sobrellevar el día a día.
No importa si ambos se mandaban al diablo o si se bromeaban, al final Izuku volvía a su lado para conversar o molestarlo por cualquier asunto. Su amistad comenzó a formarse y fue un gran apoyo cuando iba a su tratamiento. Katsuki terminó siendo parte del equipo que ayudaría a Izuku con su problema.
Todo iba relativamente bien, de hecho Izuku comenzó a poner más empeño en mejorar. Incluso su círculo de amigos comenzó a crecer gracias a Katsuki y Denki, quienes lo invitaron a conocer a sus amigos más cercanos.
Incluso se tomó el atrevimiento de acercarse demasiado a Katsuki, ya que al aludido no le parecía importar su excesiva confianza que se tenían. Incluso después de cinco meses de conocerse, ya no estaba esa barrera que los distancias, ahora se ponían apodos y se visitaban continuamente en sus departamentos.
Sin embargo, había un detalle que Izuku no conocía de Katsuki. Se trataba de la orientación sexual. El pecoso había asumido que Katsuki era heterosexual por la forma en la que actuaba o dialogaba con algunas mujeres. Así que, sintiéndose en confianza llegó a romper algunas barreras, que en su momento, no había límites.
Ocurrió en una tarde de setiembre, un sábado para ser exactos, cuando la lluvia lo había agarrado desprevenido en medio de su salida de la biblioteca.
Él estaba tan aburrido que su primer pensamiento fue visitar a Katsuki, así que con ese pensamiento se dirigió al supermercado a comprar algunas botanas para compartir con su buen amigo. Y todo eso lo planeo sin decirle nada al anfitrión, ya que quería que fuera sorpresa.
Al llegar al departamento, tomó la llave de repuesto que tenía y la abrió sin pensarlo dos veces. Esa llave la obtuvo por medio de una apuesta, por lo que podía usarla cuando quería siempre y cuando debía avisar primero. Fue una verdadera lastima que en esta ocasión no le haya dicho nada, por lo que al entrar se llevó tremenda sorpresa auditiva.
— ¡Ah~!
Un sonoro gemido se escuchó e Izuku se petrificó en la entrada. Pronto ese gemido ahogado comenzó a ser más frecuente y con diferente intensidad.
— ¡Katsuki, más! — gimió la voz aguda.
Izuku se coloreó al saber lo que sucedía. Él entró en un momento íntimo y ahora se avergonzaba de su comportamiento.
Izuku de inmediato tuvo la sensatez de irse, pero un atisbo de curiosidad lo detuvo. Así que con pasos sigilosos, luego de cerrar la puerta, comenzó a caminar lentamente hasta llegar a la puerta de la habitación de Katsuki.
Para mala o buena fortuna, la puerta estaba entreabierta, así que lentamente la abrió y contempló la escena con total sorpresa.
Katsuki estaba penetrando a un hombre con fuerza.
Se podía visualizar un poco la silueta de Katsuki estando de rodillas mientras embestía a un sujeto que estaba boca abajo con la cadera hacia arriba.
El hombre era más pequeño y delgado, y eso fue lo que generó un extraño sentimiento en su interior.
Katsuki es gay.
Y sintió que toda confianza que tenía hacia él se desmoronó. De alguna forma comenzó a experimentar lo que todo ser humano experimenta en su debido momento: repulsión.
Su corazón comenzó a dolerle y todo su sistema quería desfallecer al ver a alguien más con Katsuki en una situación íntima.
No supo cuánto tiempo más se quedó, pero de algo estaba seguro: el hombre sometido parecía disfrutar ser follado por otro hombre.
Así que cuando se dió cuenta, ya estaba fuera del departamento, y se había olvidado de algo importante: las botanas las había dejado en el suelo de la entrada del departamento.
Solo así Katsuki supo que Izuku estuvo ese día cuando buscó a esa persona para desfogarse sexualmente. Obviamente él lo tomó a mal, y finalmente decidió poner límites a la excesiva confianza que tenía con el pecoso.
Katsuki debía hablar con Izuku.
Y tardó en hacerlo porque el desgraciado ponía excusas para no verlo. Sin embargo, cierto día lo atrapó como un lobo atrapó a un conejo.
Denki fue de ayuda, así que ahora tenía a Izuku frente a él para conversar.
— Así que te gusta espiar a dos personas follar, ¿Es tu nueva manía?
— No… no era mi intención… — dijo Izuku evadiendo la mirada.
Katsuki se sintió irritado al no conseguir que lo viera a los ojos.
— ¡Mírame a los ojos, maldita sea! — gritó golpeando la mesa. Izuku solo se estremeció pero no le hizo caso. Así que él se levantó y lo tomó del mentón con fuerza. — Dime una cosa Izuku, ¿Acaso te doy asco y por eso no me ves?
Los ojos de Izuku se abrieron un poco más debido a la sorpresa que le tomó esa pregunta.
Izuku no sentía ningún tipo de desagrado, simplemente se sentía enojado por haber visto a ese hombre en una situación así con otro hombre. No lo comprendía, porque era una especie de enojo con él y a la vez sentía excitación al saber que un hombre puede sentir placer con otro hombre. Eran dos tipos de pensamientos que lo atormentaban y que no podía esclarecer.
— ¡Responde! — gritó, desesperado e irritado al mismo tiempo.
— ¿Por qué te importa lo que yo piense? — preguntó, se sintió intimidado por ese hombre que le doblegaba el tamaño.— Si siempre me decías que te da igual lo que yo piense o lo que los demás piensen de ti…
— Porque eres tú, así que solo dilo…
« Porque simplemente odiaría escuchar lo que alguna vez me dijeron…» — pensó Katsuki.
— Solo estoy enojado contigo porque no me dijiste que eras gay. Solo eso… y me lleve una sorpresa al saber lo que eres…
— ¿Y qué es lo que soy según tú? — Katsuki decidió poner distancia, irritado. — ¿Que soy según la sociedad, ha? ¿Un maricon? ¿Eso es lo que piensas?
— ¡Que no! — espetó — ¡Solo quería que me lo dijeras! ¡Que confiaras en mi! ¡Por qué tú eres tú sin importar tu sexualidad!
— ¡¿Entonces por qué me evitaste en estos días?! — a ese punto ambos estaban de pie, frente a frente.
— ¡Por qué me siento confundido! — confesó — ¡Porque no sé si lo que ví me desagradó totalmente o me excitó! ¡Porque mi cuerpo reaccionó cuando te vi con esa persona teniendo sexo pero al mismo tiempo me generó tremenda indigestión! ¡No lo comprendo y eso me confunde! ¡No sé lo que siento y solo prefiero no verte para no sentirme así de atrofiado!
La confesión activó un mecanismo de defensa en Katsuki, así que el siguiente movimiento que hizo fue un impulso que tenía reprimido.
Katsuki se acercó y tomó el rostro de Izuku con sus manos para luego besarlo.
Izuku se quedó en shock porque estaba sintiendo los labios gruesos de su amigo sobre su boca. Y no fue solo un simple beso, sino que Katsuki abrió la boca de Izuku con un poco de presión de sus dedos y metió su lengua dentro. Luego de jugar un rato con la lengua adormecida de Izuku, él pasó a succionar los labios de Izuku como si tuviera sed. Los succionaba tan profundo que Izuku comenzó a quejarse.
Izuku no puso resistencia y tampoco le correspondió porque estaba experimentando una sensación extraña.
No es como si fuera su primer beso, pero era el primer beso apasionado que recibía de un hombre.
No faltó mucho para que el aire se les acabara, y quien rompió el beso fue Katsuki.
— Soy bisexual. Si antes no te lo dije fue para no asustarte porque pensé que posiblemente eres de los que juzgan. Y simplemente me gustaste desde que te conocí. Estuve contigo porque sabía que solo tendría tu amistad. — Katsuki no se había alejado demasiado hasta ahora, que finalmente pudo ver el rostro desconcertado y asustado de Izuku. Le dolió verlo así, pero las cosas ya estaban hechas. — No quería perder tu amistad, pero parece que ya lo hice. Solo ten en cuenta de que me gustas porque eres tú y nada más. Eres especial, y eso es lo que debe importar.
Katsuki decidió irse primero, porque sabía que Izuku tardaría en reaccionar y él realmente no quería estar para escuchar los reproches que le daría. Tuvo miedo y prefirió ir a lamentar su miseria en otro lado.
Izuku cayó al suelo y lloró desconcertado. No sabía lo que sentía y eso era muy frustrante. Así que trato de definir lo que sentía.
Primero se sintió traicionado solo por el hecho de que no le confiaron un secreto importante. Luego se sintió excitado por ver a dos hombres tener sexo. Por último, se sentía enojado de ver a Katsuki tocar a alguien más. Y lo que es peor, no sabía si le agradaba o desagradaba el ser besado con tanta pasión por un hombre.
Incluso para besar, el desgraciado de Katsuki era muy bueno en su trabajo.
Y se odio por sentirse ligeramente afectado por ese beso. Ya que supuestamente Izuku es heterosexual y al sentir una especie de agrado por ese beso solo ponía en duda su orientación sexual.
¿Era hetero o no?
Al final salió del hospital con más dudas que respuestas. Necesitaba tiempo para aclarar toda duda.
(*****)
Le tomó mucho tiempo, pero finalmente decidió ir al lugar al que todos los desesperados van en busca de un poco de placer. Fue a un burdel y ahí conoció a Himiko Toga.
Al principio se sintió intimidado por toda la situación morbosa que veía ahí, pero su deseo de exploración fue mayor y de esa manera terminó en un cuarto oscuro con esa mujer que se le insinuaba sexualmente como una profesional.
Izuku estaba en la búsqueda de su identidad sexual. Y no había nada mejor que una mujer profesional que le hiciera saber las sensaciones que debería sentir como hombre. Lastimosamente debía esperar lo peor y así fue.
Himiko al ver el tamaño del miembro del chico, sin tener un ápice de sensibilidad, se burló con fuerza. El pobre de Izuku terminó con un trauma más en su vida, así que se cubrió con las sábanas y se puso a llorar como un pequeño cotorro.
Debió pensarlo más veces antes de visitar un burdel, porque ahora era la burla de una persona desconocida.
Sin embargo, lo que no se esperaba era que la misma mujer sintiera compasión luego de burlarse de la miseria del pequeño hombre. Así que, dejando de lado la burla se acercó al joven y lo abrazó. El rostro de Izuku terminó estampado en los senos desnudos de una mujer, lo cual le puso nervioso y al mismo tiempo lo sintió como una suave almohada. Se dejó acariciar hasta que sus lágrimas cesaron.
— Pobre criatura, siento lastima por ti. — dijo ella con tono maternal — Pero no te preocupes, no soy de las que juzgan. Simplemente debes aceptar que tu cuerpo es así, y si crees que hay solución para eso entonces puedes ir a tratamientos. Y si en caso no lo hay, solo tienes que seguir adelante y no estancarte en tu miseria. Después de todo, puedo ver que gozas de buena salud y eso es importante. No comprendo qué hace una criatura tan tierna como tú en este lugar. ¿Qué estás buscando exactamente? ¿Estás confundido por tu orientación sexual?
Izuku se sintió expuesto y a estas alturas se sorprendió que la mujer fuera capaz de leer su mente, así que lentamente se separó de ella y la miró.
Himiko tiene unos preciosos ojos dorados, lo cual hace que se vea amable a pesar de tener una expresión medio tétrica.
— ¿Cómo sabes? — preguntó.
— Sé muchas cosas querido. Y lo deduje cuando te vi entrar con esa expresión en tu rostro. Te sientes confundido y viniste a probar suerte a un burdel. ¿Tienes dudas sobre tu orientación sexual?
— Yo no sé si deba contarte… igual ya te burlaste de mí… — confesó con pena.
— Entonces no tienes nada que perder, porque ya perdiste tu dignidad y tu virilidad masculina se encogió. Además, como ya pagaste por mi servicio, lo menos que puedo hacer es ofrecerte mis consejos. ¿O prefieres que te haga un oral?
Izuku se sonrojó y se cubrió el rostro totalmente, negó la cabeza suavemente.
— Entonces, confía en mí y pregunta lo que quieras, querido.
Izuku la volvió a mirar, ella para entonces se acomodo en la cama para escuchar al joven. Era muy descarada al no cubrir su cuerpo, pero pudo entender algunos detalles que no experimentó antes cuando tenía novia. Y era contemplar el cuerpo femenino. Se quedó mirándola un poco más antes de que la chica le hiciera señas con su mano.
Al final, Izuku se animó a contarle lo sucedido. Le contó desde su trágica ruptura hasta el beso apasionado que le dió un hombre.
En su honestidad, Izuku pudo sacar todo sentimiento que estaba oculto e incluso comenzó a pensar un poco mejor sobre la situación.
Cuando terminó su historia, la rubia se quedó en silencio por unos minutos.
— Si te soy sincera Izuku, no eres la primera ni última persona que viene a un burdel porque tiene dudas sobre su orientación sexual… — Izuku se limpiaba las lágrimas mientras la miraba.— He conocido a varios, y déjame decirte que ser honesto contigo mismo es el primer paso que debes dar para arreglar tu situación. Y para eso, debes aceptar que ser un hombre no solo implica engendrar hijos, sino que abarca más allá del sexo. Eres más que solo un saco de semen que solo por tener un pene eres quien debe meterlo a la mujer para satisfacerla. No implica solo cosas absurdas como el sexo. Implica muchas cosas más importantes como tus valores, tus acciones por la vida y sobre todo el cómo compartes el amor con los seres vivos…— Himiko tomó un respiro y siguió — En primer lugar, tienes que darte cuenta de cuánto vales. Si quieres vivir el placer sexual, déjame decirte que solo será un momento pero luego de eso volverás a la rutina. Sin embargo, si vuelves a la rutina y no hay un amor que te quiera y valora por cómo eres, entonces sentirás lo frío que es vivir sin un amor correspondido. Sufrirás porque no te sientes amado, pero sobre todo sentirás desprecio por ti. Y el autodesprecio es la peor forma de sufrir porque siempre estarás conviviendo con la insatisfacción de no quererte. Y nada de lo que hagas podrá llenar el vacío que tienes. Por eso te sugiero que cambies tu forma de ver la vida y comiences a trabajar en tu autoestima. Porque nadie te dirá lo que debes o no debes hacer, ya que al final de cuentas serás responsable de tus propias acciones. Solo ten en cuenta tus sentimientos y lo que verdaderamente quieres hacer con ese chico. Porque al parecer si te quiere tanto como para aceptarte con tu problema…
De repente Izuku comenzó a sentirse más tranquilo, ya que todo lo que sentía poco a poco se iba esclareciendo. Aún tenía dudas, pero eso lo estaría trabajando conforme pase los días. Él necesitaba sanar antes de hacer cualquier movimiento.
— Gracias…
— No hay de que. Ha sido un placer ayudarte…
— ¿Y qué harás ahora, Toga?
— Seguir en la misma rutina hasta que encuentre un motivo para dejar este estilo de vida. Pero hasta entonces me gustaría estar ayudando a personas como tú, quienes vienen confundidos con su orientación sexual…
— Me gustaría ser tu amigo, ¿Está bien si estamos en contacto?
— Por supuesto, no hay nada más lindo que tener pequeños amigos como tú… — le sonrió dulcemente.
— Gracias…
Ambos se quedaron platicando un poco más hasta que la alarma de la habitación sonó, dando a entender que su turno se había acabado.
Izuku salió de ese lugar un poco mejor, ya que la mitad de sus dudas fueron resueltas. Sin embargo, no se percató que alguien lo vio salir de ese lugar.
(*****)
Diciembre finalmente llegó, y trajo consigo el invierno más intenso de este año.
Lo tedioso de llegar a diciembre es que el trabajo se duplica, lo cual era muy estresante para muchos de los trabajadores. Y ahora él se encontraba en medio de un colapso de rabia. La razón era sencilla, no se podía quitar a esa mujer de su oficina.
Maldijo el momento en que la conoció, ya que ahora estaba como una garrapata pegada a él. Si tan solo no se hubiera dejado llevar por la furia aquel día y no hubiera besado a ese joven pecoso, quiza no habría ido corriendo al bar a desahogarse en alcohol y mucho menos habría conocido a esa mujer que lo indujo a tener sexo. Lo cual agradeció que no sucedió, pero aún así se ganó a esta garrapata que insistía en tener sexo ya que él sí cumplía con su estándar del hombre perfecto por ser poseedor de semejante pene.
Ahora se lamentaba de tener un miembro grande.
Y no importaba cuánto se alejaba de ella, esa mujer volvía a él con mil excusas de atenderse en su hospital e incluso llegó a usar sus influencias para obligar a Katsuki a recibirla a su despacho.
Ya estaba harto, odiaba a Ochako Uraraka con todo su ser y no solo por el hecho de ser una acosadora sino porque ella es responsable de romperle el corazón a un joven inocente.
Ella es la mujer que rompió a Izuku y lo volvió una persona arisca y tímida.
Y ahora no sabía cómo sacarla de encima porque complicó su situación con una simple pero efectiva amenaza: denuncia por intento de violación. Es por eso que estaba ahí, soportando la insistencia de una mujer que se paseaba desnuda con la intención de provocarle.
— ¡Tarde o temprano vas a caer Katsuki! — gritó la mujer al mismo tiempo que golpeaba la puerta del baño que había en esa oficina.
En esta ocasión Katsuki no soportó ver cómo se desnudaba y comenzaba a manosearse con la finalidad de tener su atención, así que con agilidad se escondió en el baño.
— Tú y tu pene no se van a librar de mi, ¡¿Lo escuchaste?! — siguió forzando.
— ¡Cállate y déjame en paz, vieja loca!
— ¡Abre la puerta Katsuki!
Y antes de que pudiera hacer algo, la puerta del consultorio se abrió y por ahí entraron algunas personas. Denki, Izuku, el director del hospital y un policía.
Todos se quedaron mudos al ver a la mujer desnuda que golpeaba la puerta con un fierro de metal.
— ¿Ahora sí nos va a creer, señor director? — hablo Denki cruzándose los brazos.
Por otra parte, Izuku no se creía lo que veía, pues nunca pensó que su ex novia fuera una acosadora de ese nivel y solo por querer saciar su libido.
Ochako se cubrió un poco su cuerpo y cambió de actitud de repente.
— Ti-tio… A-ayudame… El médico me hizo hacer esto… — lo cual sorprendió aún más a los presentes.
— No te creo nada Ochako. — dijo el director del hospital, quien viene siendo un amigo de la familia de Ochako, y sin más ordenó a la policía sujetar a la mujer que comenzó a resistirse. Y como acto de pudor, el médico se quitó su abrigo y se lo colocó a la mujer. — Te atreviste a hacer una cosa tan repugnante con unos de mis trabajadores, así que no se quedará impune. Será mejor que te prepares para tu castigo.
— ¡Espera tío! — quiso agarrarlo del brazo pero el hombre se retiró lo más rápido de la habitación. Y cuando eso sucedió, recién se dió cuenta de la presencia de alguien que no esperaba ver en ese lugar. — ¿Izuku?
— No puedo creer lo bajo que has caído Ochako, y pensar que hubo un tiempo en el que me gustabas. Creo que fui un idiota por fijarme en alguien como tú…
Tras escucharlo, Ochako comenzó a reír como una desquiciada hasta que se calmó y lo miró con una burla que definía desprecio.
— Eres patético Izuku. Tú eres quien debe darme las gracias por salir con alguien como tú… — su mirada comenzó a recorrer el cuerpo ajeno de pies a cabeza hasta que se detuvo en un lugar en específico.— Sobre todo porque tienes un minúsculo problema que no tiene solución. ¿Realmente crees que alguien te amará como hombre? Si ni siquiera puedes hacer algo básico como ser humano.
— ¡Agh, déjame que yo la mato! — Denki quiso acercarse pero Izuku lo detuvo.
— No vale la pena tocar a una mujer que está podrida por dentro. — dijo mientras la miraba de pies a cabeza— No vaya ser que te contagie la estupidez…
— Lo dice el chico del micropene… — se mofó ella — No sabes lo que daría por presumirte como es un pene de verdad, ¿Por qué no sabes cómo es uno, no es así? Pobrecito, no solo eres ignorante de la biología sino que eres un virgen inexperto.
— Hay cosas más importantes que eso, Ochako. Pero es una pena que estés tan podrida que ya no sabes usar la cabeza. — se mofó Izuku — De todas maneras hay algo que nunca tendrás. ¿Quieres saber qué es? — él se acercó un poco más y se inclinó un poco hacia adelante — Nunca tendrás a Katsuki. Me aseguraré de eso.
— ¡Hijo de perra! — gritó Ochako justo en el instante que Izuku se apartó de ella.
Luego de eso otros policías entraron y se llevaron a la mujer que gritaba mil insultos dirigidos a Izuku.
El aludido simplemente suspiró, se sentía agotado por confrontar a Ochako. Al final, se dió cuenta que su miedo era tan irracional que nunca debió estar avergonzado de estar frente a esa mujer. Simplemente era una espina pequeña que debió arrancar hace tiempo, y ahora que lo hizo se sintió libre.
Libre de sus miedos, sus inseguridades y sobre todo, libre de amar a quien quiera.
Era el primer paso para su superación, y ya lo estaba asimilado desde hace un par de meses. Solo que es un proceso continuo que debe llevar hasta sentirse bien.
Katsuki salió luego de no escuchar la voz chillona de esa mujer. Y lo primero que encontró fue a Izuku, quien le sonrió con compasión.
Denki se dió cuenta del ambiente que los rodeaba y quiso ayudar, pero antes de que pudiera hacer algo, un personal vino y citó a Katsuki a su oficina.
Luego de la plática, que demoró media hora aproximadamente, Katsuki salió de ahí y se encontró con Izuku, quien lo estaba esperando sentado. Ambos se encontraron después de tres meses.
Hubo una palabra que quisieron decir luego de lo sucedido.
— Lo siento… — dijeron al mismo tiempo, lo cual los llevó a sorprenderse y a sonreír.
—¿Tienes algo que hacer? — preguntó Izuku nervioso.
— ¿Por qué? ¿Quieres invitarme a salir o alguna mierda similar? — se mofó, lo cual provocó que Izuku pudiera reír.
— Tal vez, y te lo confirmo luego de que me digas la verdad…
— Tsk… — Katsuki estaba nervioso pero al mismo tiempo feliz de verlo — Bueno, el director me dió libre el día y el mes entero, así que se puede decir que no tengo nada más que hacer…
— Genial, entonces déjame invitarte el almuerzo. Yo pago hoy… — dijo orgulloso, señalándose a sí mismo.
— ¿A poco ya tienes trabajo? — se mofó mientras ambos retomaron el camino juntos.
— Hay muchas que no sabes, pero más importante déjame contarte acerca de mi nuevo trabajo…
Izuku retomó la confianza y comenzó a parlotear acerca de su vida mientras caminaban.
Ellos no sé habían dado cuenta de lo mucho que se extrañaban hasta que sintieron su ausencia.
Cuando llegaron a un restaurante, al que recurrían antes, se pusieron a conversar de sus vidas. Y en algún punto, fue Izuku quien tomó la iniciativa de contarle de las cosas que hizo durante los tres meses que no se encontraron.
Izuku fue muy sincero sobre sus miedos y sus nuevos descubrimientos, incluso confesó que el beso que Katsuki le dió no le pareció desagradable; sin embargo, a pesar de lo sucedido le pidió un poco más de tiempo para darle una respuesta apropiada porque aún sentía que debía sanar; lo cual fue comprendido por Katsuki.
El diálogo comenzó a retomar un rumbo muy amistoso, lo cual fue bueno para ambos ya que volvían a sentirse cómodos como lo fue antes.
Y en una de sus bromas, Katsuki sacó un tema que quería saber ya que lo carcomía de curiosidad desde hace un tiempo. Izuku lo tomó con una buena reacción, aliviando los celos que Katsuki sentía por ese tema.
— Es que es muy gracioso ahora que lo pienso, pero en su debido momento estuve asustado y avergonzado…— le dió un sorbo a su delicioso batido de chocolate— Pero lo bueno es que Himiko no me juzgo. Fue la segunda persona en no hacerlo, y me hizo sentir bien saber que era comprendido…
— ¿Te hizo sentir bien? — bromeó.
— Jajajaja… — se mofó Izuku — No de esa manera obviamente. Porque como te dije, la primera reacción de ella fue una estruendosa risa que me afectó. Luego de eso, se tomó la molestia de darme consejos. Nada más. No pasó nada más…
— ¿Seguro, Deku? Porque yo no estaría tan confiado…
— Ay, no seas tonto, Kacchan… — Izuku le palmeó la mano que estaba a su alcance mientras reía, solo calmó su risa hasta que se dió cuenta del apodo que mencionó. — Lo siento, ¿Te molestó lo que dije?
— Tch… un apodo por otro, vamos avanzando… — sonrió — Puedes hacerlo nerd, tampoco es que me molesta que me pongas apodos. Solo a ti se te ocurriría algo así…
— Jeje~ gracias… pero bueno, como te decía, Himiko me dió buenos consejos y eso me hizo sentir bien. Y aunque la vi desnuda, cosa que me avergonzó al inicio, no me afectó en lo más mínimo. Digo, incluso si fui por respuestas de mi orientación, al final no sentí esa excitación que un hombre normal sentiría. Solo era un cuerpo femenino y ya, no sentí nada de lo debiera preocuparme. Entonces considero que para sentir exitacion al menos debe gustarte esa persona, ¿Cierto?
A ese punto, cualquier duda que Katsuki haya tenido en la cabeza al final se desvaneció. Izuku le decía la verdad y eso lo alivió.
Le daría tiempo al tiempo, y que las cosas surjan como debería suceder. Realmente se siente atraído por ese chico, pero no metería presión a alguien que apenas está descubriendo lo que le gusta. Lo mismo le pasó a él, cuando de un momento a otro sus gustos cambiaron.
Katsuki le demostraría su manera de amar más honesta y desinteresada, y si pudiera encontrar una oportunidad para estar a su lado entonces lo tomaría.
Solo debía ser paciente.
(******)
Después de medio año, las cosas han mejorado para Izuku. Ahora ya era graduado de la carrera de administración y actualmente hace sus prácticas de medio tiempo en una empresa pequeña.
El verano era la temporada que más le agradaba por el hecho de ir a la playa con sus amigos y sobre todo porque podía disfrutar de deliciosas bebidas heladas.
Ahora él se encontraba con una mejor actitud, ya que tenía progresos sobre su tratamiento psicológico, aunque lamentablemente aún no recibía buenas noticias sobre su problema físico que tenía. Algo que poco a poco estaba comenzando a aceptar, ya que cuando hay temas sobre problemas de hormonas es muy difícil de encontrar una cura, solo es algo que se puede seguir llevando en base a tratamientos con medicamentos adecuados.
Por otra parte, su lado sentimental se iba fortaleciendo. Es decir, cada día que convive con Katsuki se iba dando cuenta de sus propios sentimientos, y lo que sentía no era algo que un amigo normal sentiría por un amigo. De hecho, comenzó a sentirse atraído de manera sexual. Lo cual día a día iba descartando cualquier duda que surgía, solo con la finalidad de poder darle una respuesta apropiada. Incluso comenzó a experimentar con su propio cuerpo algunos placeres carnales: la masturbación.
Al inicio estuvo cohibido, luego se dió la oportunidad de conocer el otro aspecto de la vida sexual entre personas del mismo sexo. Así que comenzó a informarse a través de artículos o a través del porno. Y la reacción de su cuerpo fue muy honesta cuando tuvo una erección al ver a dos hombres tener intimidad. Entonces sus fantasías comenzaron a ser cada vez más intensas.
Y el ver el cuerpo desnudo de Katsuki no ayudaba en nada. Ya que cuando él se quedaba en el departamento del aludido, había ocasiones en las que lo veía sin camisa o incluso momentos en las que se presentaba en boxer. De esa manera, se retroalimentaba de un deseo por ver el cuerpo masculino y bien trabajado de Katsuki.
Así que, en sus noches oscuras lo que hacía era darse el placer imaginando el cuerpo de Katsuki sobre él.
Se dió cuenta que Katsuki le estaba comenzando a gustar, y ese descubrimiento estaba pasando por un proceso de asimilación. Él debía asimilar lo que sentía para luego abrirse la oportunidad de iniciar una relación sentimental con el mencionado.
Cierto día, Izuku hizo un movimiento inesperado.
Sucedió a mediados de la tarde, un fin de semana, en el departamento de Katsuki. El mencionado se había quedado dormido en el sofá boca arriba, por lo que estaba vulnerable ante la vista de Izuku.
Él quería probar algo, así que se aseguró de que estaba bien dormido antes de efectuar la locura que tenía en mente.
Se arrodilló sobre el suelo, se acercó al rostro de Katsuki y con la yema de su dedo comenzó a trazar levemente los labios ajenos.
Estaba antojando besarlo.
— Perdóname Katsuki… — susurró, y luego de unos inquietantes segundos se atrevió a besarlo.
Sus labios solo tocaron suavemente los labios ajenos.
Y todo su cuerpo se calentó por esa acción.
Entonces supo que estaba enamorado de Katsuki porque su cuerpo reaccionó. Así que sutilmente se retiró para solucionar el problema de su erección. Ahora solo faltaba las agallas para decirle que le gustaba.
Fue una fortuna que Izuku no se diera cuenta que Katsuki sintió ese roce en su boca, lo cual tuvo una convicción renovada a seguir esperando el primer paso del pecoso.
Izuku descubrió una nueva manía: besar a Katsuki mientras tomaba una siesta en las tardes.
Y Katsuki simplemente lo dejó ser, ya era consciente de las adorables acciones de un tímido chico, su chico.
Sin embargo, los deseos carnales estaban en su punto más alto, así que ambos estaban ansiosos por dar el siguiente paso.
¿Quién sería el primero en darlo?
Debido a su nueva inseguridad dejó que el tiempo siguiera, y cuando menos lo esperaba ya era octubre. La temporada de otoño estaba en su cúspide, así que los días fríos vinieron a su rutina.
Para Izuku todo iba bien, pero se le olvidaba un detalle importante: Katsuki es muy atractivo y por eso tiene muchos seguidores que anhelaban ser su pareja. Él no pensó en tener rivales hasta que un día lo vio.
Una mujer se aferraba del brazo de Katsuki mientras conversaban de algún tema en medio de un centro comercial.
Lo primero que sintió fue celos, porque la chica se aferraba y él aludido no la apartaba. Ellos no se dieron cuenta de su presencia porque estaban de espaldas, así que Izuku aprovechó y se acercó un poco hasta esconderse detrás de un cartel que estaba cerca. Ahí comenzó a escuchar la conversación.
Cuando la conversación tomó una ruta diferente al tema principal, por lo que Izuku comenzó a enojarse. La chica lanzaba insinuaciones sexuales, que poco a poco incomodaban a Katsuki pero que él no podía responder. Y la situación cada vez se ponía más incómoda hasta que el mismo Izuku no lo soportó y salió de su escondite para empujar con fuerza a la chica que salió disparada hacia adelante y que por suerte no llegó a caerse.
— No se podrá — dijo Izuku, rápidamente — Es una lastima, pero Katsuki no tiene tiempo para ti… — se sujetó del brazo de Katsuki, quien no hizo más que mirar con sorpresa la situación. La chica si antes estaba enojada, ahora estaba el doble cuando miró al individuo que la empujó.
— ¿Y tú quién te crees que eres para meterte dónde no te importa? — reclamó la mujer.
— Soy su novio y me meto porque me importa, maldita urgida…— lo dijo sin pensar porque estaba muy enojado y celoso, lo que llevó a sorprender a los implicados.
— ¡¿Queeee?! — exclamó la mujer — ¡¿Por qué no me dijiste que tenías novio, Katsuki?!
Katsuki no sabía que decir, pero un leve jaloneo lo trajo de vuelta a la realidad. Miro a Izuku, quien no le devolvía la mirada porque estaba mirando al frente, y luego miró a la mujer. Era obvio lo que debía hacer, pero aún así sentía esa emoción latir en su corazón.
— Sí, Izuku es mi novio… —declaró —Y no te lo dije porque no es de tu incumbencia. Solo salí contigo para hacerle un favor al bastardo de mi amigo, quien no quiso venir a esta estúpida cita. Ahora comprendo porque no quiso salir contigo. Estás loca…
— ¡No estoy loca! ¡Y estás mintiendo! ¡Estoy segura que es una mentira de que ustedes están saliendo! ¡Eso lo hace todo el-
El siguiente movimiento los dejó consternados, porque Izuku jalo a Katsuki y lo besó, todo eso frente a la mujer.
Izuku no sabía besar pero estaba sujetando de las mejillas de Katsuki para chupar sus labios, quien al estar estupefacto solo se dejó llevar. Al final abrió la boca cuando sintió la lengua de Izuku exigir su entrada. Ahí se vio claramente como las dos lenguas bailaban a un ritmo desesperado e intenso. Katsuki dejo de pensar y solo sujetó de la cintura a Izuku para atraerlo y profundizar el beso.
Los que pasaban por ahí, se quedaban sorprendidos por un rato y luego volvían a lo suyo, en cambio otros aprovechaban para grabar mientras susurraban sobre la desafortunada situación de la muchacha y de la dichosa pareja que se comían bien.
La joven no lo soportó.
— ¡Ya entendí! ¡Son gays!! ¡Qué repulsivo! ¡No puedo creer que todos los chicos guapos terminan siendo gays!
La chica se fue del lugar con él semblante más aterrador que se haya visto, sin embargo, sus palabras trajeron desaprobación total así que muchos la abuchearon.
Luego de eso, se escucharon aplausos que provenían de las personas, lo cual sacó a la pareja de la ensoñación. Ambos miraron que había una multitud de personas que los felicitaban, lo que provocó que los dos sintieran vergüenza extrema.
— ¡Gracias! — dijo Izuku con una leve inclinación hacia adelante, segundos después jaló a Katsuki de la mano para salir corriendo del lugar. Katsuki solo agradeció a la multitud con la mano y siguió los pasos de Izuku.
Realmente ambos se morían de vergüenza pero al mismo tiempo se sentían felices.
Luego de correr por algunos minutos, ambos se detuvieron cerca a un callejón.
Katsuki se dió cuenta que Izuku no se volteaba a mirarlo así que se armó de valor para hacer lo que deseaba hacer desde hace mucho. Lo arrastró hacia el callejón y antes de escuchar alguna protesta decidió besarlo.
Sus bocas se encontraron con un poco de rudeza, provocando que sus dientes se golpeen al inicio. Luego de eso, simplemente se dejaron llevar.
Izuku estaba muy avergonzado, pero estaba correspondiendo al ardiente beso de Katsuki.
Su boca era devorada con pasión por unos labios suaves y cálidos, lo cual estremecía su cuerpo. Y quería más, así que colocó sus brazos alrededor del cuello del más alto para no soltarse, mientras que Katsuki rodeaba su cintura y se apegaba más al cuerpo ajeno. La última acción estremeció a Izuku porque sintió que la virilidad ajena rozaba su propio miembro. Se estremeció por ese contacto, ya que era la primera vez que sentía la virilidad ajena sobre él y debe admitir que se siente muy bien.
Se sentía muy bien besar a Katsuki.
Lo mismo sucedía con Katsuki, que estaba amando besar a ese chico. Él mismo estaba sintiendo como el cuerpo más pequeño temblaba en sus brazos, lo cual era un claro mensaje de lo nervioso que se encontraba y sobre todo de que lo disfrutaba.
Lamentablemente la falta de oxígeno los estaba ahogando, y aunque no querían separarse tuvieron que hacerlo. Katsuki puso fin al beso luego de morder el labio inferior de Izuku, quien soltó un leve gemido.
— Izuku… ¿Mira lo que provocaste? — con atrevimiento frotó su erección frente al de Izuku.
— ¡Ah! — gimió al sentir algo duro frotar sobre su entrepierna, luego se cubrió la boca al escuchar su propia voz. Un sonido suave y agudo.
— Que linda voz, me gusta… — le dijo Katsuk, luego quitó las manos de Izuku que cubrían su boca con la intención de acariciar sus mejillas. — Todo de ti me gusta. Me encantas, joder, ¿Lo puedes entender?
— Katsuki… — El corazón de Izuku estaba latiendo con mucha fuerza por las palabras tan lindas que decía.
— Soy Kacchan para ti, nerd… — tras decirlo, comenzó a mimar a Izuku. Los besos fueron depositados por su cabeza y sus mejillas, haciendo que ambos pudieran calmarse.
— Kacchan yo… — Izuku trago saliva y miro tiernamente a ese hombre.— Te-tengo una erección…
— Lo sé, es por eso que nos quedaremos un rato más, porque ya te mostré que me siento igual de excitado que tú… — comentó , luego Izuku asintió— Me gustaría que fueras sincero Izuku, lo que le dijiste a la loca, ¿Es cierto? ¿Tú realmente me consideras tu novio?
Izuku volvió a sonrojarse al recordar su imprudencia.
— Quería hablar sobre eso en un momento más especial, pero fui impulsivo y dije algo muy precipitado… — confesó apenado — Aún así, no me arrepiento de nada…
— Me ofendería si lo hicieras… — ambos se rieron y finalmente Katsuki le dió un beso fugaz.
Ambos se quedaron abrazados por un buen rato, solo hasta que sintieron que sus libidos bajaron un poco. Luego de eso, fueron a comprar algunas cosas para la cena. Ellos decidieron llevar pollo frito así que compraron lo necesario y fueron al departamento de Katsuki.
Al llegar acomodaron todo y se dispusieron a cenar. La conversación fue tranquila y divertida, lo cual poco a poco le daba la confianza a Izuku para realizar su confesión.
Cuando terminaron los dos se acomodaron en el sofá para beber un poco de vino. Izuku tomó la iniciativa.
— Katsuki…
— Dime…
— A pesar de todo lo que pasó, incluso si te hice esperar. Me gustaría que fueras honesto y me dijeras la verdad…
— Te escucho nerd…
— Yo todavía me siento con inseguridades, y apenas estoy comprendiendo muchas cosas. Pero aún así, ¿Te gustaría ser el novio de un chico tímido e inseguro como yo?
— Te equivocaste de pregunta nerd… — dijo y se acercó a Izuku para apretarle las mejillas — Tienes que ser directo al preguntar. Simplemente di lo que tienes que decir.
— ¿Qui-quieres ser mi novio? — Izuku se sentía tan nervioso cerca de ese chico que lo miraba con intensidad, no pudo evitar sentir mariposas en su estómago.
— Nunca le diría que no a un chico lindo como tú… — Katsuki acercó su rostro y rozó sus labios con los ajenos en un intento de crear tensión.— No te diría que no Izuku Midoriya.
Y lo besó.
Izuku cerró los ojos y se dejó guiar por la boca experimentada de Katsuki.
Sus labios fueron succionados con una pasión que lentamente le robaba el aliento. Su cuerpo comenzó a estremecerse y a calentarse.
No pensó que el beso de un chico fuera tan intenso, sobre todo porque lo excitaba con una facilidad extraordinaria.
Izuku gimió al sentir como una mano traviesa tocó su miembro por encima de la ropa. Ambos rompieron el beso debido a eso.
— Déjame tocar tu cuerpo Izuku. Déjame conocer las maravillas de tu ser… — preguntó Katsuki con una suavidad que sorprendía.
— Hazlo, tócame solo tú… — Izuku lo volvió a besar y esa fue la señal que Katsuki necesitaba.
Luego ambos se levantaron y se dirigieron a la habitación. Ahí se desnudaron y vieron con total admiración la preciosidad del cuerpo humano.
Izuku vio en primera fila el tamaño del miembro de Katsuki, lo cual lo estremeció, porque no esperaba que fuera un tamaño más grande de lo usual.
Y antes de que pudiera sobre pensar la situación, Katsuki retomó el beso y se apegó al cuerpo más pequeño para sentir esa sensación deliciosa de dos cuerpos en fricción. Ambos se estremecieron por el contacto.
Por intuición, Izuku abrió las piernas para sentirlo más cerca y al mismo tiempo puso sus manos sobre la espalda ajena.
Los dos iniciaron el rito de la exploración.
Poco a poco Katsuki fue besando el cuerpo de Izuku. Beso cada rincón de ese cuerpo blanquecino y lleno de pecas. Y como reacción a sus caricias obtuvo jadeos suaves y sinceros.
Izuku se sentía como una vela, se derretía de placer por cada caricia. Y aunque se sentía avergonzado de ser tratado de una forma tierna, al mismo tiempo conocía la necesidad de entregarse totalmente a ese hombre. Sin embargo, aún no estaba preparado para la penetración y eso le asustaba.
Lo que no sabía es que Katsuki lo sabía, así que no fue más allá que las caricias. Solo tuvo una idea para que los dos pudieran lidiar con su erección.
Se separó de Izuku, quien lo miraba con cierta expectativa, y le abrió las piernas para tener acceso a su objetivo.
Izuku se avergonzó y quiso detener lo que iba a hacer.
— Shh… solo disfruta nerd. Si hay algo que puedo ofrecerte es mi amor incondicional. Y tu cuerpo es el manjar que anhelo probar…
Izuku solo asintió y vio como el atrevido de Katsuki agarró su pene y lo engulló.
— ¡Ah! — gritó sorprendido por tal acción. Su cuerpo comenzó a tener espasmos por la sensación placentera.
Y aunque quería sacar a Katsuki de ese lugar, al final no lo hizo porque los ojos de Katsuki le enviaron un mensaje implícito que le invitaba a esperar.
Entonces solo acepto el placer que estaba recibiendo. Y sin que pudiera evitarlo, comenzó a mover sus caderas para tener la deliciosa fricción de la calidez de una boca sobre su pene.
— Kacchan… Kacchan… — Izuku se retorcía de placer mientras que Katsuki succionaba el pequeño miembro con pasión. — Me…me vengo…
Katsuki puso más hazaña en succionar y mover la lengua por el falo hasta que Izuku contrajo las piernas hasta apretar la cabeza del mayor con fuerza. Y se quedó inmóvil hasta que un líquido caliente salió por ese pequeño pene, lo cual trago inmediatamente.
Izuku vivió en carne propia la deliciosa sensación de un orgasmo. No era lo mismo que masturbarse, pues su polla estaba en el interior de una boca masculina con experiencia en derretirlo.
Poco a poco se fue calmando, así que sus piernas se destensaron, lo cual dejó libre por fin a Katsuki.
— Eres una cosa bonita… — dijo Katsuki mientras se lamía el resto de semen que tenía por sus labios. Izuku se sonrojó al saber que Katsuki se tragó su esencia. — Y sabes delicioso…
— No-no digas cosas sucias Kacchan… — Izuku se cubrió el rostro con sus manos. Lo cual sacó una carcajada de Katsuki, quien no hacia más que adorar al más pequeño.
— Ahora es turno de sentirnos bien, nerd… — dijo y de inmediato volteó a Izuku y lo puso en cuatro. Izuku se asustó. — Tranquilo nerd, aún no meteré nada en tu virginal trasero. Eso lo haré con más tiempo. Por ahora, solo quiero frotarme dentro de tus cálidas y gruesas piernas. Así que aprietalo bien.
Izuku obedeció, pero luego sintió que Katsuki se movió por la habitación hasta volver a su posición inicial. Se estremeció al sentir un extraño líquido caer por su trasero.
— Tranquilo, con lubricante se siente mejor… — dijo Katsuki mientras añadía el líquido en su miembro.— Aquí voy…
El pene de Katsuki se deslizó por debajo de la entrepierna de Izuku.
Era grande, grueso, venudo, caliente y estaba muy duro. Y esa verga estaba acariciando la suya con total descaro.
Siguió empujando hasta que su trasero tocó la pelvis de Katsuki.
— Mmm… que buenas piernas tienes nerd, me estás apretando muy bien… — comentó mientras miraba como su miembro se perdía dentro de las piernas ajenas, disfrutó sentir la calidez y la estrechez, así que sin perder más tiempo volvió a sacar su miembro y de una estocada volvió a entrar. La sensación los afectó a ambos.
— ¡Ah, Katsuki! — gimió al sentir como la verga ajena comenzó a moverse con más rapidez, causando placer porque frotaba sus testículos y su pene al mismo tiempo.
— Joder… — murmuró mientras veía como su falo entraba y salía constantemente.
Se sentía demasiado bien. Sentir sus acolchadas piernas, sus delicados testículos y su suave pene. Sin duda Izuku era sinónimo del dulce erotismo.
No soporto ir demasiado lento, así que atrajo a Izuku hacia sus pectorales, lo sujetó de la cintura y comenzó a moverse más rápido, generando una sensación muy placentera.
Izuku busco los labios ajenos así que inclinó su cabeza hacia un costado y con su mano libre atrajo el rostro de Katsuki para besarlo. Ambas bocas sedientas pudieron saciar su sed con ese encuentro tan placentero entre labios. Chupaban y mordían sus labios hasta que se quedaban sin aliento.
Era la primera vez que Izuku se sentía muy bien al tener este tipo de contacto sexual, el trato que Katsuki le daba lo hacía desear entregarse por completo pero sabía que aún no era el momento. Ese momento debía ser el doble de especial.
Los movimientos erráticos los estaba volviendo locos hasta que Katsuki comenzó a masturbar a Izuku, quien dió un grito extasiado por la sensación en su zona íntima.
— ¡Katsuki! — gimió y de manera improvisada eyaculó, sintiendo esa deliciosa sensación orgásmica. No pudo evitar arañar los brazos del mencionado.
Pero no terminó ahí, porque Katsuki comenzó a moverse con más fuerza. Incluso junto ambos penes para intensificar la sensación, alargando el post orgasmo de Izuku, quien solo gemía sin descanso.
Los movimientos eran tan placenteros que al final Katsuki dió una última embestida y finalmente eyaculó.
— ¡Ah! — gimió Katsuki e inmediatamente calló su voz al morder el hombro de Izuku.
El más pequeño se estremeció al escuchar el gemido ronco de Katsuki. No pensó que la voz de su hombre en la intimidad fuera tan erótica.
Ambos se acomodaron en la cama, agotados y sudorosos, para luego abrazarse.
— Joder… eres un puto lindo, me encantas… — Katsuki abrazo con fuerza al menos, quien solo sonrió.
— Kacchan, se sintió bien… me gustó mucho…
— Eso es lo importante, que ambos lo pudiéramos disfrutar…
— Kacchan… me gustas … me gustas mucho…
— Tú también me gustas mucho nerd. Me fascinas…
— Kacchan… te quiero… bésame…
— También te quiero… y claro que te voy a besar, nerd… ven acá…
Besar a Katsuki se volvió su adicción.
Ambos dieron un importante paso en sus vidas: pudieron aclarar sus sentimientos. Y finalmente, como broche de oro, los dos experimentaron el primer contacto físico.
Anhelaban el día de la unión perpetua.
(******)
Semanas después, llegó el día en el que Izuku se sintió física y mentalmente preparado. Incluso en ese tiempo estaba comenzando a prepararse, por lo cual ya iba comprendiendo el delicioso placer que encontró al masturbarse en esa zona sensible. Solo esperaba que su práctica tuviera resultados. Entonces, informó a su pareja sobre su decisión a través de un mensaje.
« Kacchan, me siento listo. Será en nuestro aniversario. Por favor reserva ese día para nosotros. »
Cuando Katsuki leyó el mensaje estaba en medio de su descanso así que fue una sorpresa para él al entenderlo. Inmediatamente sus energías se renovaron. Él estaba en su límite, así que se emocionó por lo que vendría. Ese día hizo su trabajo con más eficacia que otros días.
Su aniversario de novios estaba a dos días de ser celebrado y él ya tenía en mente que es lo que haría. Por fortuna, ambos coincidieron en hacer la cena en el departamento.
Al ser la primera vez de Izuku, hay posibilidades de que sus gemidos fueran muy ruidosos. Y que más seguro que la seguridad de su propia habitación.
Aunque eso era una bonita excusa para Izuku, ya que él tenía planes para hacer de esa noche inolvidable.
Desde hace algunos días Izuku estuvo investigando una forma de causar una buena impresión a su pareja durante las relaciones íntimas. Y bueno, él encontró una información interesante: baby dolls para hombres.
Luego de analizarlo, lo compró. El baby doll que adquirió es un camisón de tirantes de color rojo, corto, de encaje y con una tela transparente que va como vuelo debajo del encaje que cubre los pechos. Y como extra, viene con una lencería pequeña que solo cubre la parte delantera y por atrás es un tirante delgado.
Al tenerlo en sus manos se ruborizó debido a la vergüenza, pero ya tenia la convicción de hacerse uno con Katsuki.
Finalmente el día esperado llegó. Los dos iniciaron el día con total normalidad: despertaron y desayunaron juntos, luego se fueron a sus respectivos trabajos. Sin embargo, sus propios corazones estaban a la expectativa de su día soñado.
Izuku pidió permiso en su trabajo, así que salió dos horas antes. Así que tuvo tiempo de acomodar las cosas, preparar la comida y finalmente arreglarse. Quizá algunos detalles no salieron como lo imaginaba, pero lo asimiló con una actitud positiva.
Por otra parte, Katsuki ya tenía preparado un hermoso ramo de rosas rojas y blancas, además de que compró unas sortijas de pareja con la finalidad de pedirle matrimonio. Y aunque ambos se llevaban por siete años, no le tomó importancia a la edad, solo quería pedirle matrimonio. Porque se dió cuenta que Izuku es la única persona que movió su corazón con total honestidad.
Luego de salir de su trabajo, se dirigió a una panadería, en dónde recogió el pequeño pastel de fresas con chocolate que mandó a preparar. A Izuku le gustaba mucho el pastel, asi que no había nada mejor que engreirlo con sus postres favoritos.
Katsuki vio su reloj, y le quedaba veinte minutos para llegar a su hogar.
El hogar que comenzó a tener más calidez desde la llegada de Izuku, por lo que ambos estaban en una armoniosa convivencia desde hace un par de días.
Cuando Katsuki llegó al departamento, sintió el delicioso aroma a curry. Su corazón comenzó a latir con fuerza por la expectativa ya que no era cualquier cena. Su primer aniversario de novios se sintió muy especial, ya que era el inicio de una relación que esperaba ser duradera.
— Deku, ya estoy en casa… — dijo Katsuki quien se acercaba a la mesa para dejar el pastel.
— Estoy en la cocina Kacchan…
A pasos lentos comenzó a acercarse hacia el dueño de esa dulce voz. Cuando llegó, la sorpresa que tenía en sus manos se cayó al suelo.
Ante sus ojos tenía al erotismo encarnado, a la musa de sus sueños húmedos y a la manzana prohibida de la sociedad.
Un delicioso pecoso estaba sentado en la encimera de la cocina, quien usaba una camisola erótica que mostraba su piel tersa y pecosa. En sus manos traía un plato de comida: curry picante, el favorito de Katsuki .
— ¿Quieres comer? ¿O comerme a mi? — dijo Izuku con un tierno semblante. El rubor que cubría sus mejillas lo hacían tan apetitoso a la vista que Katsuki se quedó sin aliento por unos segundos.
Y la respuesta era obvia, así que se acercó con la velocidad que lo caracteriza para quitarle el plato que tenía en las manos y dejarlo a un costado, y por último sostuvo las mejillas ajenas.
— Quiero ambos. Pero comenzaré con el postre…
E inmediatamente Katsuki lo besó.
Ambos comenzaron con un beso cargado de cariño que poco a poco se fue intensificando. Katsuki comenzó a recorrer las piernas suaves de Izuku, quien solo se dedicaba a acariciar la nuca de su pareja. Se quedaron un rato más hasta que el oxígeno les hizo falta
Ambos abrieron los ojos y se contemplaron con la misma intensidad de un sol.
— Izuku, ¿Me permitirías unirme a ti y ser el primero en poseerte?
— Sé que quieres preguntarme para estar seguro. Pero si estoy seguro… quiero ser tuyo por siempre. Tómame Katsuki, hagamos el amor.
Al tener la respuesta que quería, motivó a Izuku enredar con sus piernas a su cadera, y cuando lo hizo lo sostuvo y se lo llevó directo a la habitación.
Con mucha suavidad dejó a Izuku en la cama.
Al separarse, lo primero que hizo fue besar los tobillos de Izuku. Luego, lentamente Katsuki comenzó a besar a través de las gruesas piernas de su amado sin dejarlo de mirar con los ojos hambrientos.
Los besos que le daba estremecían a Izuku desde la punta del pie hasta su cabeza, quien solo se sentía abrumado por las increíbles sensaciones. Y aún así, no apartaba la mirada porque se sentía devorado por el amor.
El amor pasional que Katsuki le ofrecía.
— ¡Ah! — gimió al sentir como la boca experimentada succionó uno de sus pezones. La sensación fue tan exquisita que el presemen comenzó a ensuciar la pequeña braga.
Izuku observó como Katsuki usaba su lengua para chupar y lamer esa zona sensible. Algo que nunca antes pensó que sería su zona erógena. Así que, teniendo eso en cuenta, él mismo se sujetó el otro pezón y con la mirada suplicante le pidió a Katsuki hacer lo mismo. Eso hizo sonreír al aludido, quien de inmediato obedeció.
— ¡Ah! — Izuku se arqueó al sentir esa deliciosa caricia. A lo que Katsuki no desatendió el otro pezón, así que con su mano libre lo comenzó a mover y jalar.
Al sentirse satisfecho, Izuku detuvo a Katsuki.
— Kacchan, quiero sentir tu cuerpo, por favor no seas injusto al quedarte con la ropa puesta
Katsuki acató a los deseos de Izuku. Y siendo el perfecto guía, motivó a Izuku a ayudarle con eso. El aludido, nervioso, comenzó a desvestir a su amada pareja.
Al tenerlo desnudo, contempló con cariño el cuero esculpido de Katsuki. Era como ver a un hermoso dios griego que bajo a la tierra solo por él, y se sintió dichoso por tener al amor de su vida.
Ambos se volvieron a acostar, Katsuki sobre Izuku y de inmediato comenzó la fricción de dos cuerpos en busca del placer a través de la exploración del tacto. Sus miembros se rozaban con fervor a tal punto que el pre semen de ambos se mezclaban.
— Ah… Kacchan…
— Izuku…
Ambos no dejaban de abrazarse y mirarse a los ojos mientras permitían que sus cuerpos disfrutaran de ese tacto simple pero intenso.
Luego, Izuku atrajo a Katsuki a un beso. Un beso que demostraba tanto afecto que los hacía estremecer.
El compás de sus lenguas bailaban a un ritmo constante de caricias.
El beso se detuvo por un instante cuando Katsuki comenzó a masturbar ambos miembros, después volvió a su habitual caricia de sus labios.
Izuku gimió cuando no aguantó la presión en su falo, lo cual le provocó el orgasmo.
Katsuki disfrutó percibir, con su cuerpo, los espasmos de Izuku. Bajo su cuerpo, un cuerpo más pequeño deliraba por el placer. Y eso le llenó de éxtasis que motivó a su cuerpo a moverse con más fuerza en busca de su propio placer.
— ¡Joder! — gruñó Katsuki e inmediatamente mordió el hombro de Izuku para callar sus gemidos.
— ¡Ahg! — Izuku gimió debido al dolor que sintió en su cuello pero eso pasó a segundo plano cuando los continuos movimientos le generaban placer hacia su miembro, pues el constante roce no se detuvo incluso si él había eyaculado.
— ¡Ghm! — gimió Katsuki aún con sus dientes enterrados en el cuello.
Izuku volvió a eyacular luego de sentir una estocada sobre su falo y al mismo tiempo tras sentir la calidez del esperma de Katsuki sobre su abdomen.
Estaba caliente, tan caliente que sentía una marca permanente en esa zona. Lo cual lo llenó de un insano placer.
De repente brotó en Izuku un nuevo fetiche: deseó esparcir por su abdomen todo el esperma de Katsuki, deseó sentirse marcado con la esencia del amor.
— Joder… — susurró Katsuki agitado.
Eso lo sacó de su ensoñación. Así que Izuku se dedicó a acariciar la espalda de su amado mientras iba besando el costado de su cabeza.
— Joder cariño, lo siento… — dijo Katsuki separándose un poco para mirar el cuello de Izuku. Le dejó una marca que le hizo sentir culpable.— Lamento haberte mordido, ¿Te dolió?
— No te culpes, Kacchan. — dijo Izuku y luego con sus manos sostuvo su rostro para mirarlo — No es algo que no pueda tolerar. Tú eres el único que me puede marcar…
— ¿Entonces me das permiso de marcarte?
— Me da gusto que me pidas mi consentimiento… — Izuku le dió un pequeño beso rápido — Mi respuesta es sí. Sí quiero que me muerdas las veces que desees…
— Soy un posesivo pasional. Lamento si algunas de mis acciones te dejan marcas… ¿No es algo que te molesta o si?
— Yo te acepto como eres, así como tú me aceptaste con todos y mis inseguridades. No tienes de qué preocuparte. Te amo porque eres tú. — lo decía con una sinceridad en sus ojos, lo cual calmó a Katsuki — Solo asegúrate de que tus marcas no se conviertan en heridas permanentes…
— Así será, mi Deku… — lo volvió a besar.
— Pero antes…— Izuku lo obligó a separarse — Déjame escuchar tus gemidos, no lo reprimas, por favor…
— Pero…
— Por favor Kacchan… — Izuku puso sus ojos de cachorro, lo cual conmovió a Katsuki.
— Está bien… — suspiró — Solo espero que no te burles…
— Es lo contrario Kacchan, todo de ti me encanta…
— Bien, entonces… Continuemos mi amor, que está noche será larga…
Izuku le sonrió y lo atrajo para besarlo.
El momento más preciado para Izuku se llevaba a cabo a través de caricias suaves y besos apasionados.
Luego, Katsuki se levantó y cogió el pote de lubricante. Lo abrió y lo añadió en la zona sencible de Izuku. El aludido se estremeció. Y poco a poco fue percibiendo la preparación que Katsuki le daba.
Primero comenzó con un dedo, entró con facilidad, lo que lo llevó a mirar a Izuku.
— Ya… ya lo estaba aflojando desde antes… — dijo y cubrió su rostro debido a la vergüenza que sentía.
— No te preocupes, me alegro que lo hicieras. Pero aún así, te voy a preparar un poco más…
Izuku asintió, así que Katsuki continuó con su labor. Al sentir que estaba bien, introdujo dos y luego tres. Al notar que se encontraba un poco más flojo que al inicio, ya era momento para la unión.
— Deku, voy a entrar…
— Tómame Kacchan…
Katsuki se inclinó hacia adelante y comenzó a besarlo mientras que Izuku se aferraba a su espalda. Lentamente comenzó a introducir su falo, sintiendo la estrecha entrada para recibirlo.
Ambos se estremecían por la sensación que sus cuerpos experimentaban.
No esperaba que Katsuki se sintiera tan grande, así que no evito soltar algunas lágrimas por el dolor.
Katsuki se preocupó e intentó hablar, pero Izuku le colocó su dedo sobre sus labios. Él ya estaba decidido a recibirlo, así que suplicó continuar con el acto de amor.
Y así lo hizo. Katsuki lo comenzó a mimar para que el aludido pudiera relajarse.
Cuando Izuku se sintió cómodo, finalmente le dió luz verde para continuar.
Katsuki comenzó a moverse lentamente y sus cuerpos se estremecieron por la fricción.
Los movimientos fueron lentos y los besos intensos. Ambos estaban haciendo el amor de forma tranquila y honesta, sobre todo por la consideración de penetrar a un virgen.
El amor es también consideración.
Los gemidos salían de sus bocas mientras sus cuerpos se entregaban a la pasión.
El dolor pasó a segundo plano cuando Katsuki tocó su punto sensible. Y fue por eso que enredo sus piernas alrededor de Katsuki para sujetarlo, al mismo tiempo guió sus manos a los glúteos del hombre para empujarlo aún más hacia sí mismo. Eso fue un incentivo positivo para Katsuki quien comenzó a mover sus caderas con más rapidez y profundidad.
Ambos comenzaron a avivar la pasión y sus cuerpos sintieron por primera vez lo que era arder por amor.
— ¡Katsuki, Katsuki, Katsuki!! — a este punto los gemidos de Izuku se mezclaron con sus gritos.
Sus delgados dedos se aferraron a la espalda ancha hasta el punto de arañarlos. Katsuki gruñó al sentir el dolor proveniente de esta loca pasión. Y como respuesta comenzó a dejar marcas por su cuello: chupetones y mordidas que enloquecían al receptor.
La fricción constante de sus cuerpos lo llevó a sentir la gloria cuando Katsuki tocó con fuerza bruta el punto dulce de Izuku.
— ¡Aaaaaaah!— gritó Izuku debido al orgasmo más fuerte que sintió. Su cuerpo se arqueó al sentir la fuerte vibración de los espasmos. Con ello, Katsuki jadeó por la presión hacia su falo mientras intentaba sostener de la cintura a su pareja que se derretía debajo de su cuerpo.
Pero Katsuki era un amante apasionado, y en lugar de detener sus embestidas lo llevó a continuar con la penetración para llegar a su propio orgasmo.
— ¡Izuku! — gimió y de inmediato volvió a morder el hombro de Izuku.
Izuku gritó y abrazó a Katsuki mientras sentía su segundo orgasmo venir debido a la continua estimulación en su próstata. Luego sintió el chorro de un líquido caliente llenar sus entrañas, supo que Katsuki eyaculó y ahora percibía los espasmos del cuerpo musculoso que lo sujetaba con fuerza.
Ambos se relajaron al sentirse más liberados. Katsuki se acomodó mejor pero no sé apartó de Izuku porque el aludido no lo quiso soltar.
Estuvieron así por unos minutos hasta que sintieron que el calor corporal los estaba sofocando ligeramente. Y fue Katsuki quien se levantó y sacó su falo del interior de Izuku, quien solo se estremeció por el movimiento.
Cuando Katsuki vio su esperma salir de ese pequeño hoyo, sintió una satisfacción tan insana que pronto su mente le reprodujo mil situaciones en la que podría poner su semen encima de Izuku. Pronto cumpliría sus deseos más oscuros, pero por el momento decidió limpiar a su bello pecoso que le miraba con una sonrisa cansada.
Tras hacerlo, atrajo el cuerpo de Izuku al suyo y se quedaron abrazados hasta que sus respiraciones se tranquilizaron.
Katsuki quería pedir su mano en ese momento, pero se dió cuenta de que Izuku se estaba quedando dormido. Al ser la primera vez de Izuku, en esta ocasión solo podría con una ronda. Katsuki lo comprendió, así que atrajo las sabanas y los arropó en conjunto.
Ya le enseñaría a Izuku a tener más resistencia.
Ya solo faltaban pocas horas para pedirle matrimonio.
Él decidió hacer una declaración sencilla en la comodidad de su hogar.
— Te amo, Kacchan…
Antes de quedarse dormido, Izuku le dió una declaración que sacudió el corazón de Katsuki.
— También te amo, nerd…
Le respondió y finalmente se dejó contagiar por el sueño.
Fue un día maravilloso para los dos amantes.
Al día siguiente, la noticia del compromiso de la pareja se dió a conocer a todos sus amigos y familiares, quienes celebraron la felicidad de la formación de una pareja.
Habían cosas que aún tenían por aprender, pero Katsuki e Izuku lo harían juntos.
Porque el amor es honesto, fiel, confidencial y sobre todo es paciente.
El que ama espera y confía.
Katsuki lo conoció, se enamoró, esperó y confío en esa persona.
Izuku entró en crisis, lo conoció, se confundió, sanó, esperó y confió en sus sentimientos por esa persona.
Todo en la vida es un proceso, y cada uno tiene su tiempo para llevarlo a cabo. Lo más importante es no rendirse y tener la convicción de dar el primer paso.
(****)
FIN
(***)
Aquí hay detalles que no mencioné en la historia.
1. Izuku no llegó a resolver su problema físico porque no es algo que tenga cura. Se hizo su tratamiento por un tiempo, pero luego lo dejo cuando comprendió la verdad de su situación: su sistema reproductor funciona bien, incluso es fértil, sin embargo, lo estético de su tamaño no tiene cura. Sin embargo, tuvo la opción de operarse: alargamiento. Al final, prefirió no arriesgarse. Estuvo triste por un tiempo, pero gracias al cuidado y comprensión de Katsuki, y también con el apoyo sus amigos, él finalmente pudo superar sus inseguridades.
2. Katsuki e Izuku formaron un negocio propio de atención médica. Sus amigos se unieron a su negocio. Katsuki es el director, Izuku se volvió su mano derecha como el administrador, y sus amigos se distribuyeron a diversas áreas.
Esos dos detalles principales es algo que ya no pude poner dentro de la historia, me centre un poco más en el desarrollo romántico.
Si no está bien, lo comprendo. Hay detalles que me faltan mejorar en la redacción TnT
Agradezco mucho el cariño que le dieron a esta historia. Estoy feliz de saber que fue bien recibido.
Nos vemos en la próxima historia TwT