Tus Manos

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Sinopsis

Es un poema filosófico sobre mi parte favorita del cuerpo y de cómo a veces olvidamos, gracias a la costumbre, su importancia. Tómale la mano al narrador en esta corta historia de su vida y cotidianidad.

Genero:
Poetry/Romance
Autor/a:
lovesongl
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Tus manos


Tus manos parecen ser nada fuera de lo común; la mayoría las tenemos, nacemos con ellas para no lucir como fenómenos ante los demás. A lo que nos es común le restamos importancia, hasta que lo perdemos y se vuelve no tan común. Así somos los seres humanos, solo valoramos las cosas cuando ya no están a nuestro alcance. Entonces, antes de que suceda, me puse a pensar en tus manos; me preguntaba: “¿Qué cosas podrían quitarte tus manos?” Tú nunca permitirías que algo malo sucediera y yo tampoco; son tan importantes que nuestro cerebro inconscientemente ya está preprogramado a protegerlas a como dé lugar, sus músculos están preparados para resistir, su piel tiene una coraza regenerativa y cualquier herida allí, por más profunda que sea, suele cicatrizar rápidamente.

La primera vez que te vi estabas de espaldas, delante de mí, parada allí en esa fila aburrida y cotidiana, sosteniendo tu teléfono como casi todos, pero no me fijé en tus manos; todos la tienen, ¿no? Tu hermoso pelo rojo desprendía un aroma fascinante que me atrajo profundamente. Pensé: debo hacer algo para que ese aroma nunca deje de causar tan profundo bienestar en mi interior. Lo demás ya es historia. Te invité a un café y allí pude observarte detenidamente. Me perdía en tus ojos y tus labios fueron el punto principal a conquistar. Maquiné un plan rápidamente; no me importaba hacerme el tonto o el interesante para llamar tu atención. Lo logré y, lo que antes me parecía fascinante, poco a poco se volvió común. Paulatinamente se convirtió en una rutina, como una enfermedad silenciosa esperando a dar el ultimátum. Hasta que miré tus manos.

Estabas en la cocina haciendo mil cosas al mismo tiempo, habilidosa como siempre. Con destreza las movías a tu antojo para lograr tu propósito, cuando de repente sentí celos de esa harina que amasabas. Si fuera ella, estaría derretido a tus pies sin rechistar y tú manejándome a voluntad; no me importaría, preferiría estar mil veces bajo tus dedos que fuera de ellos. Recordé la primera vez que hicimos el amor; aunque solo miraba tu rostro y me concentraba en otras partes eróticas, tus manos fueron las protagonistas. En esa noche de pasión, fueron ellas las que me hicieron jadear y gemir como un animal sediento. Me hicieron perder el control hasta no saber nada de mí. Ese tipo tranquilo y discreto desapareció gracias a esas manos capaces de transformar la personalidad de toda una vida de una persona. Lo impuro se volvió pulcro y lo incomestible, comestible y sabroso: tus manos sobre mi rostro, tus manos sobre mi cuello y tus manos sobre mis manos. ¡Qué delicia!

Ya pusiste la harina en el horno y, como no soportas ver utensilios sucios, tomaste la esponja enjabonada y comenzaste a pasarla suavemente por la vajilla. Cierro mis ojos y me imagino contigo en un jacuzzi. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez? Olvidé cómo se sentía hasta que vi tus manos. Grité por dentro: ¡No te detengas! Sigue enjuagándome así, despacio, como lo haces con el cuchillo de mesa, movimientos arriba y abajo con la espuma blanca sobresaliendo en la punta; nadie lo hace mejor que tú. Todo en casa queda brillante e impoluto gracias a esas divinas manos.

Agarras una toalla y te secas las manos; el agua ha hecho surcos en ellas, están blancas y arrugadas, llevaban algo de tiempo allí, sumergidas. Algunas gotas de agua se escurren por tu brazo. ¡Ay de ti si fuera yo esas gotas! Te quemarían como aceite caliente, pero en el buen sentido. De pronto, un grito quejumbroso inunda la cocina. Al acercarte a la estufa, esas gotas de agua se mezclaron con el aceite, causando una explosión; te acabas de quemar y la parte frontal de tu palma se volvió rojiza. Me acerco para consolarte y también me tiemblan las manos; me he perdido tanto en ellas que hasta puedo sentir su dolor. En mi imaginación era yo esa gota de agua que se escurría por tu brazo y que no pudiste secar. ¿Cuánto dolor te habré causado por ignorarte? Te miro a los ojos, te miro las manos y te extrañas de mi extraño comportamiento. Me fijo que todavía usas el anillo de bodas; ya está algo opaco y le faltan algunas piedras, pero aun así está ahí, en tus manos, así como sin querer está mi vida. ¿Qué debo hacer para que se sientan especiales?

Enséñame tú, porque me acabo de dar cuenta de que no puedo vivir sin ellas. Construyamos un imperio para los dos, porque ellas son todo menos comunes. Dame más tiempo con ellas, por favor, antes de que ya no puedan hacer lo que solían. Me olvidaba de La Paz que transmiten cuando me tocas; me olvidé que siempre han estado ahí, en las buenas y en las malas; me olvidé también que están en cuenta regresiva. Te prometo que si no cambian tus manos, las mías las sostendrán por siempre, porque así son tus manos; confiables, cálidas y adictivas, así son y ya nada se puede hacer, solo quitarse las vendas de los ojos y valorar todos los días su presencia. Son inconmovibles, mientras no las olvide.

Poem by Lovesongl