El Inicio del Final
Es de noche y Santiago se encuentra en la completa oscuridad, en medio de los campos de flores a las afueras de su ciudad. Sin embargo, cada una de esas flores, antes llenas de vida, está marchita. De pronto, a lo lejos, aparece una luz que destella esperanza en medio de tanta oscuridad y soledad. Es la luz de una pequeña casa de madera. Santiago intenta caminar hacia ella, pero la neblina comienza a cubrirla lentamente hasta que desaparece por completo, dejando únicamente la tenue luz blanca de la luna.
Es entonces cuando, en el cielo, aparece un papalote que, en medio de la noche, vuela lentamente sin que nadie lo sostenga. Santiago lo sigue con la mirada, hasta que lo ve atorarse en aquel enorme roble. El árbol, que alguna vez fue majestuoso, ahora resulta aterrador, con sus ramas balanceándose ferozmente y emitiendo un sonido desconcertante.
En el centro del árbol cuelga un columpio de una sola cuerda. De repente, Santiago siente un fuerte viento que lo obliga a voltear hacia el lado opuesto del árbol. Allí, de pie en la penumbra, se encuentra una figura oscura con forma humana, una presencia aterradora que levanta la mano para señalar el árbol.
Santiago vuelve la vista al roble y descubre que el columpio ha desaparecido. En su lugar, ahora hay una cuerda para ahorcarse.
Esta es la pesadilla que, durante la última semana, ha atormentado a Santiago.
De día, hay luz, aunque escasa; de noche, la oscuridad lo inunda todo: no solo el cielo, sino también la mente de aquel jóven carcomido por la soledad.