La ladrona de Next Heaven
- “Buenos días, Next Heaven, es una hermosa mañana en la más hermosa de las ciudades del mundo, ¿No es así? La fría brisa del invierno inunda nuestras calles y...”- Frené el maldito despertador de una vez, no solo su alarma era irritante, sino que la voz del presentador de noticias era casi tan molesta como el sonido de mis articulaciones metálicas sin aceitar en la mañana.
Me levanté de la cama y me miré en el fragmentado espejo de mi cuarto, comencé a vestirme con mi chaleco de cuero y shorts a juego, tratando de que la tela no se trabara en las extremidades metálicas que reemplazaban mis brazos y piernas. Luego de sacar mi cola gatuna por un agujero en los shorts, peiné mi cabello negro y su mechón celeste neón, y me aseguré de acomodar la pelusa de mis orejas gatunas de pelaje rubio, si iba a robar, la imagen no importaba mucho, pero en el inoportuno e improbable caso de que me atrapen, debo verme bien.
Terminé de ver al espejo y suspiré un poco, para ser una Feral de ya diecinueve años, tenía pocas partes animales, aunque claro, mis piernas y mis brazos los perdí hace dos años y hubo que reemplazarlos, cosa que no me gustó mucho, al verme los mismos recuerdo que perdí mucho más que mis extremidades... Pero no tengo tiempo de andarme lamentando, el deber llama, claro, si es que puedo llamarle deber al robarle a los idiotas más ricos de la ciudad.
Me encontraba en mi pequeño apartamento en la zona más pobre de la ciudad, zona que los policías no se atreven o no les interesa tocar, y una vez terminé de prepararme el café más amargo posible a causa de haberme olvidado de comprar azúcar ayer, volví a mi cuarto y abrí la ventana para empezar a trepar al techo del edificio, y empezar a correr hasta el galpón donde mi banda y yo prepararíamos nuestro siguiente atraco, había bocas que alimentar, las nuestras.
Unas cuantas manzanas más al este de mi departamento, alejándonos del centro de la ciudad y acercándonos al muro exterior, se encontraba nuestra casa segura, una pequeña empresa fantasma de logística de paquetes la cual nos daba espacio para guardar las cosas robadas, y pasar desapercibidos como negocio legítimo, aunque a mi no me verían nunca al frente del mismo o tratando con gente, mi tapadera era otra y por suerte no se relacionaba en nada con esto. Entré por el techo del galpón, donde una empresa normal guardaría la mercadería, y bajé para encontrarme con los miembros de mi banda, quienes estaban esperándome con varios planos sobre una mesa y varios planes trazados en una pizarra.
- Annie, llegas tarde, gatita. Debí asumir que la felina se tomaría una siesta más larga de lo habitual.- Me dijo Cassidy, una mujer despampanante de veintidós años, cabello rubio con un peinado ridículo, y bien dotada. Su belleza no tenía que dejarte engañar, la mujer era la más inteligente de nosotros, es la dueña oficial de nuestra empresa fantasma, es hija única de padres ricos, pero está aquí por la emoción de robar.
- Lamento el retraso, me quedé sin azúcar y me costó tragar un café más amargo que el sentido del humor de Fernando.- Dije mirando al chico moreno de veinte años cuya mitad inferior del cuerpo era casi en su totalidad robótica. El hombre estaba terminando de trazar una ruta en un mapa de la ciudad, me miró con seriedad y siguió en lo suyo aunque con una pequeña sonrisa en su rostro.
Fernando era nuestro conductor, y aunque tuviera piernas robóticas, era el mejor del grupo. Las piernas las perdió en uno de los atracos, embistiendo un bloqueo policial. Pudimos salir del aprieto en ese entonces, pero gracias al piloto automático que instaló nuestro experto en tecnología, Luis.
- Es curioso que una camarera no tenga azúcar en su casa, sé que somos ladrones, pero al menos apégate a tu tapadera Annie, se supone que sabes hacer café.- Me dijo el mocoso con orejas y cola de perro de catorce años que estaba reparando un inhibidor de alarmas sobre la mesa. Si, ese mocoso era Luis, a pesar de su corta edad, era un prodigio con las máquinas y no solo eso, sabía arreglar implantes mecánicos, lo cual era sumamente útil.
- Y tú deberías estar en la escuela, si es que nos apegamos a tapaderas.- Le contesté mientras me sentaba a su lado y miraba en lo que trabajaba.
Mi tapadera... Bueno, en realidad mi trabajo “honesto”, era ser camarera en una pequeña cafetería no muy lejos de aquí, me ayudaba que no me relacionaran con la empresa falsa y a que creyeran que era alguien limpio e inocente.
- Ustedes son los que dejan que un niño cometa crímenes.
- Solo porque te metiste al galpón para robar tecnología, y te encontraste con un grupo de ladrones. Te dejamos quedarte porque sino nos delatarías.- Contestó Cassidy y Luis sacó la lengua.
- Saben que sin mí estarían perdidos... En fin, ¿Están listos para el golpe de hoy? Cassidy consiguió los varios planos de distintas tiendas, pero se estuvo reservando algo para cuando tu llegaras Annie.
- ¿Ah si? ¿Qué tienes para mí, Cas?
- Nada más ni nada menos que el plano que nos hará posible el robo más grande de la ciudad.- Cassidy entonces se acercó a la pizarra y la dio vuelta para mostrarnos a todos el plano de...
- Cassidy, ¿Cómo carajo conseguiste esto?
- Lo bueno de ser una mujer con recursos, es el poder conocer a gente con más recursos. Una dama no revela sus secretos, menos frente a un niño, pero digamos que me anduve divirtiendo con algún que otro arquitecto.
- ¿El puto arquitecto del banco central de la ciudad? Claramente estás demente... No esperas que hagamos eso hoy ¿Verdad?- Dije mientras me levantaba y miraba más de cerca el plano. No podía mentir, esta era la mayor ambición que un ladrón podía tener en esta ciudad, pero un golpe así tardaría meses en prepararse.
- ¿Por qué no? Podemos armar algo rápido, Luis puede analizar enseguida los sistemas de seguridad y...
- Y quedamos todos como Fernando, solo que en este caso, lo que quedará robótico son tus tetas, si es que salimos vivos.- Dije y me crucé de brazos.
- ¡Oye!
- Annie tiene razón, Cas. No puedes sugerir algo así de la nada, necesitamos planear esto mejor si siquiera queremos tener alguna chance de tocar la puerta de la bóveda sin que nos conviertan en colador.- Gracias, Fernando, al menos eres la voz de la razón en este grupo.
- Pero piensen en ello, hacemos este trabajo y no solo quedaremos como los ladrones más grandes de la ciudad, no tendrán que arriesgarse nunca más en sus vidas.
- Simplemente no podemos, la seguridad es mucha, no tenemos el equipo necesario para un robo así, y aunque lo tuviéramos, sería tonto siquiera pensar en arriesgarse a meterse en un lugar así. Te olvidas que la que se infiltra en esos lugares soy yo, si me atrapan en algo así, o me matan, o me mandan a la cárcel de Next Hell, y eso sería peor que morir.
Cassidy suspiró y dio vuelta la pizarra, al parecer desistió del plan de momento, y aunque la tentación de meterme al banco más grande de la ciudad era mucha, tenía que tener un mínimo de amor propio y no apresurarme para siquiera planear algo así.
- Al menos dime que no te hiciste para atrás en el plan de la joyería, no quiero pensar que aparte de mitad gato, eres mitad gallina.
- Claro que no, incluso ya tengo compradores para lo que robemos. El robo será esta noche, después de mi turno en la cafetería y cuando la joyería esté cerrada, confío en que Luis tendrá ese inhibidor de alarmas listo para cuando llegue la hora.
- Este solo es un repuesto por si el principal falla, Annie, no te preocupes.- El chico me sonrió y yo asentí.
- Bien, nos vemos luego, llego tarde a mi turno, y Fer, no te atrases con las entregas de la empresa, la mejor tapadera es una empresa legítima.- Dije y Fer asintió, levantándose para ir al frente del edificio y empezar a trabajar.
- ¿En serio no quieres ni pensar en lo del banco, Annie?- Contestó Cas y yo asentí.
- Algo así requeriría meses de planeación, no podemos apresurarnos. Apeguémonos a los atracos menores de momento, la última vez que hicimos algo mayor, casi perdemos a Fer.- En cuanto dije eso, Cassidy desistió por completo y comenzó a caminar hacia el el frente del negocio falso.
- Bien... Iré al casino a ver al dueño de la joyería, tengo su horario y su rutina, y sé que le encanta jugar al blackjack, de seguro puedo hacerlo perder más tiempo para que lo de esta noche salga bien.
- Así me gusta, te prometo que un paso a la vez haremos cosas más importantes, y quizá algo más irresponsables.- Sonreí y caminé afuera del galpón junto a ella, no sin antes agarrar una bicicleta que tenía dentro del galpón y usaba para ir al trabajo a diario.- Nos vemos esta noche, seremos asquerosamente ricos, ya verán.
En cuanto dije eso, subí a mi bicicleta y comencé a pedalear hasta la cafetería donde yo trabajaba, no quedaba muy lejos de mi departamento y la verdad era que es un lugar bastante acogedor. Los otros empleados estaban terminando de ordenar las mesas y de preparar las máquinas de café, mientras que mi jefa se encontraba preparando el dinero de la registradora.
- Annabelle, casi llegas tarde.
- Lo siento jefa, me quedé dormida.- Respondí mientras que caminaba hasta los vestidores de los empleados, me ponía mi vestido de mesera celeste y un delantal blanco, al salir del vestidor, agarré un trapo y empecé a ayudar con la limpieza de las mesas, el local estaba por abrir y necesitaba hacer un buen trabajo.
No iba a mentir, si no fuera tan buena en lo que hago, me hubiera encantado tener una cafetería o un bar, siento que sería un modo honesto de ganarme la vida, pero los distintos giros del destino me llevaron hasta donde estoy, y sí que me gustaba el ser una ladrona, la adicción a la adrenalina y al peligro era algo difícil de dejar.
...
Mientras la tarde transcurría y terminaba de atender a los últimos clientes, la jefa prendió el televisor de la cafetería para escuchar las noticias, el volumen estaba bajo, pero lo que pude escuchar mientras tomaba la última orden del día, fue... Sorpresivo cuanto menos.
- “Noticia de último momento: el banco más seguro de la ciudad, el Banco Central de Next Heaven, ha sido violentamente robado robado esta mañana. Unas treinta millones de piezas de oro han desaparecido de la bóveda principal, y hasta el momento se ha confirmado la muerte de tres empleados del banco y varios guardias del mismo. Contamos con imágenes exclusivas captadas por las cámaras de seguridad, mostrando como una mujer Feral de características felinas, tomó a uno de los empleados como rehén y lo obligó a abrir la caja fuerte antes de que la transmisión de la cámara fuera interrumpida. Afortunadamente, la cámara logró captar el rostro de la asaltante, y el reconocimiento facial de la policía reveló que se trata de esta mujer, Annabelle Claw...“- No podía creerlo, la mujer que salía en el video era igual a mi, pero eso era imposible, yo estuve aquí, estoy aquí...
La mujer del video había cortado el cuello del empleado con las garras metálicas de sus manos, dios, hasta los implantes eran iguales, su forma de caminar era igual, y había un toque sádico en su mirada, pero antes de entrar en más detalles, decidí cambiar la televisión, como si eso sirviera de algo... Estaba en todos los putos canales.
¿Qué carajo está pasando?