capítulo único.
desde la primera vez que escuchó cierta noticia, odia con todo su corazón el que sus papás prendan la televisión desde tan temprano.
todavía recuerda el nombre de la primera víctima.
im nayeon.
fue la capitana de porristas de su escuela secundaria, aquella que siempre sonreía mientras iba de la mano con su mejor amiga, mina. pero la sonrisa brillante de la coreana ocultó un dolor profundo, uno que día con día se volvió más difícil de soportar, por lo que la opción de colgarse fue tan atractiva para ella.
lamentablemente, aquel dolor fue compartido, porque mina acabó siendo la siguiente.
ambas fueron pareja en secreto, pues los padres de las dos fueron homofóbicos (o al menos los de nayeon recapacitaron sobre sus pensamientos retrógradas).
mina se cortó las venas en el baño de su habitación al no haber podido soportar la noticia del suicidio de su novia.
y después de eso, todo lo que zǐyú escucha son nuevos casos de suicidios.
──la muerte se está enamorando de los jóvenes, chaeyoung.
──¿realmente lo crees?
la rubia lo piensa, las palabras de la extranjera tienen cierto sentido.
cada día un nuevo suicidio se hace saber.
es como si la muerte les murmurara bonitas palabras, haciéndoles la idea de que morir es mejor que cualquier otra solución.
pero...
──no puedes estar completamente segura de eso, tzuyu.
──¿por qué?
──porque no lo estás experimentando.
chaeyoung tiene razón, zǐyú no lo puede saber.
y es tan lamentable que no haya descubierto todavía la verdadera respuesta, tal vez así hubiese podido salvar a chaeyoung de ser la siguiente.
a la coreana la encontraron en su pequeño estudio en donde pintaba sus cuadros. había tomado la pistola que su papá (quien era policía) mantenía oculta en su mesa de noche, en aquel cajón que olvidó asegurar.
la sangre salpicó un cuadro que tenía retratada una escena que a cualquiera le haría sentir un vacío; lluvia sobre una casa desgastada, con agujeros y manchas asquerosas, como abandonada (chaeyoung buscaba transmitir en esa pintura que su hogar se sentía abandonado, ya que sus padres jamás estaban ahí, para y con ella).
la taiwanesa ya no puede soportarlo, ya no solo odia escuchar más y más casos, sino que también detesta a la misma muerte, por estarse enamorando de personas que pudieron obtener un mejor futuro, que podrían seguir vivas para vivir ese futuro.
el odio es tan grande que ya ni siquiera se molesta en salir de casa, de su habitación, no quiere oír más dolor.
hasta que alguien toca su puerta.
──¡e-es minatozaki sana, vengo porque me dijeron que aquí vivía una de las amigas de mina!
zhōu no tenía ganas de levantarse de su cama, pero el escuchar aquel nombre hizo que su cuerpo actuara por sí solo (además de que sus padres no se encontraban ese día en casa).
──¿qué es lo que quieres? ──habla cuando abre la puerta.
la muchacha frente a ella lleva el cabello hecho una trenza, el rostro no posee nada de maquillaje y unas ligeras ojeras se aprecian bajo sus rasgados y pequeños ojos.
──yo... ──la contraria duda por un momento, pues el semblante serio de la más alta la intimida un poco──. ¿q-qué tanto... qué tanto conocías a mi hermana?
la expresión dura de la pelinegra se suaviza.
la hermana de mina.
──pasa ──se hace a un lado, inclinando un poco la cabeza mientras sonríe ligeramente, viéndose algo apenada──, trataré de ser lo más descriptiva posible.
sana asintió con lágrimas en los ojos, era la única persona que parecía genuinamente capaz de darle información sobre detalles que tal vez desconocía de su hermana.
──cuéntame todo, por favor.
zǐyú trató de ser lo más explícita posible, pues no es como si conociera tanto de la japonesa, fueron compañeras y algo cercanas, sí, pero incluso siendo eso, no fue suficiente, porque la rubia jamás fue capaz de confesarle cosas personales, y la pelinegra lo entendía, no fueron las mejores amigas.
así que habló sobre cómo fue mina en la escuela, lo bien que se llevaba con nayeon y cómo fue que todos se enteraron de que eran novias una vez im fue la primera en caer por la muerte.
──y para cuando me enteré de su suicidio, quise ir a gritarle a sus padres, pero ellos regresaron a japón ──la taiwanesa aprieta los puños, conteniendo las ganas de soltar un montón de insultos──. aunque... ¿por qué no fuiste con ellos?
sana, para ese punto, ya estaba llorando.
solo lloraba, y ahora lo hacía con fuerza, casi gritando.
es tan doloroso.
zǐyú no sabe qué hacer, nunca pasó por algo así.
──¿quieres... quieres un abrazo?
la taiwanesa duda, la japonesa no puede ni hablar, mas asintió como pudo, dándole autorización.
los brazos de la más joven la rodean, el mentón contrario ahora descansa sobre su cabeza y es capaz de escuchar los latidos de la pelinegra.
sana, a los minutos, deja de llorar, ahora solo mira un punto fijo en el suelo, absorbiendo con su nariz, con los ojos pesándole, cansada.
──no me fui con ellos porque yo soy igual a nina... ──casi susurró──. mina y yo no tenemos el mismo apellido porque me dejaron a mi suerte una vez se enteraron de que... que me gustan las mujeres.
desde ese momento, la pelinegra decide ser un apoyo para la contraria. porque lo puede presentir, y no quiere que otra persona cercana a ella caiga en las garras de la muerte. no quiere que la muerte se enamore de sana, por lo que se mantuvo a su lado.
sana sonreía bastante, es una chica alegre y parecía no tener ningún problema. dicen que las personas brillan mucho más antes de convertirse en estrellas. zǐyú decidió mantener a esa estrella en la tierra, aunque fuera egoísta.
salen juntas, comen juntas y a veces duermen juntas.
la familia zhōu conoce a sana y la familia minatozaki (aquella que adoptó a sana como parte de ellos cuando sus padres la abandonaron a su suerte) conoce a zǐyú.
se volvieron amigas cercanas, tan cercanas que no había secretos entre ellas.
o eso fue lo que la taiwanesa pensó, hasta que la vio.
la pelinegra jamás pensó que la muerte estaría tan cerca, hasta que vio cómo la japonesa agarraba una cuchilla y se escabullía a pasos cuidadosos hacia el segundo piso de su casa, ignorando por completo que se encontraban en una cena en las que ambas familias estaban interactuando, como si por un momento hubiese olvidado que la menor de las dos siempre la está observando.
y fue ahí cuando lo entendió.
zǐyú pensaba que la muerte se enamoraba de los jóvenes, hasta que conoció a sana.
porque es Sana quien se está enamorando de la muerte.
pero zǐyú no puede permitirle huir con ella, pues se está enamorando de su amiga.
así que corre rápidamente hacia arriba y sostiene la puerta del baño antes de que sana sea capaz de cerrarla.
──tzuyu, ¿qué-
──no lo hagas ──y la abraza, como la primera vez, sosteniéndola, apoyando su mentón sobre la cabellera castaña, dándole paso a escuchar los latidos de su corazón, los que, esta vez, sabe se oyen fuertes, repetitivos y ansiosos──. no lo hagas, sana...
escucha cómo la cuchilla cae al suelo, y los lamentos de la japonesa son tan fuertes que alertan a todos en la casa.
zhōu dudó en si decir la verdad una vez todos se encontraban en el segundo piso, mirándolas con preocupación, sin embargo, el susurro de minatozaki fue lo que necesitó para llorar también.
──no quiero que la muerte se enamore de mí, quiero que tú lo hagas...
su cuerpo le pesa, y odia que eso siempre sea un aviso sobre un nuevo mal día, así que decide afrontarlo lo más rápido posible y baja al primer piso, en donde sus papás ya están escuchando las noticias. se prepara y...
──oh, cariño, buenos días ──le saluda su mamá──. hoy deberán usar ropa más abrigada, dijeron en las noticias que lloverá mucho.
¿noticias sobre el clima?
──¡¿lluvia?! ¡me encanta la lluvia! ¡vamos a desayunar afuera, chuwi!
la voz de sana la golpea, además de sentir cómo el cuerpo de la mayor impacta contra su espalda, abrazándola por la cintura, descansando su mentón sobre su hombro.
──pero, ¿qué pasa con desayunar aquí?
──salgan, hija ──habla el señor zhōu esta vez──. tu mamá y yo desayunamos hace una hora, las dejamos descansar más rato para que no la pasaran tan perezosamente.
ambas jóvenes sonríen, agradeciendo eso.
y luego de eso, van a vestirse para poder salir.
la japonesa toma su mano mientras observa cómo las gotas caen por todas partes, menos sobre ellas, al estar protegidas con un paraguas.
sana sigue brillando, tan reluciente y animada como siempre, pero zǐyú sabe que ya no se convertirá en una estrella, al menos no en una que se mantenga en el cielo.
porque las estrellas también pueden caminar en la tierra.
y agradece que la estrella más bonita de todas esté caminando con ella.
¡gracias por leer! <3