Día 1 en la escuela (Cap 1)
Capítulo 1
EUNICE JONES
Era la mañana más tranquila y fría del año, estaba lista para un nuevo ciclo escolar en mi instituto. Regresar a la escuela me hacia una gran ilusión ya que quería ver a mis amigos, mis únicos dos amigos Admes y Bemus. Ellos eran mi único círculo social. Los mejores amigos que pudiera conseguir a lo largo de mi vida, estaba lista para seguir disfrutando de mis últimos dos semestres de mis años, antes de que tuviera que ir a la universidad
— ¡Bonita! — Grito Admes mientras me sonreía — llegas tarde.
— Me quede dormida, leí toda la noche.
— Espero que hayas disfrutado de tus vacaciones — hablo Bemus, mi otro amigo
— Si en realidad, termine diez libros y uno de ellos es el mejor que he leído.
— ¿Enserio? — Pregunto —¿eso fue todo lo que hiciste en tus vacaciones?
— Si Be, fue todo lo que hice — respondí
— es demasiado fácil creerte Nice, es todo lo que haces, tu cuarto es una biblioteca.
— Pero es una biblioteca abierta a todo tipo de trama.
— Pervertida — Puso su mano en forma de ofensa
— Vamos a clases o el señor Aries nos podrán un gran retraso y no quiero eso en mi expediente.
— Tienes que arriesgarte alguna vez Nice
— hoy no es el día.
Los tres comenzamos a caminar a lo largo del pasillo, teníamos que pasar unas filas muy largas de casilleros azules para poder llegar a nuestro destino.
Llegando a clases el profesor Aries hizo entrega de los trabajos que antes de irnos habíamos entregado.
— Excelente trabajo señor Admes.
Admes con una sonrisa se dirigió a ambos — seguro es mejor que el de ustedes.
— Muy buen trabajo Bemus — habló nuevamente el profesor
— Ese “muy buen trabajo” es menos que excelente — le susurro Admes a Bemus con tono burlón
— Señorita Eunice — Dijo el profesor con un tono seco
—¿Si?.
— Como siempre usted es la que entrega un trabajo en excelentes condiciones y un buen contenido, la felicito. usted será una de las primeras personas ha las que le daré su recomendación para la universidad.
— gracias profesor —contesté burlándome de mis amigos.
— ¿Siempre tienes que ser la mejor?— me Preguntó sarcásticamente Admes
— ¿No es por eso que eres amigo?
— Si claro, es que eres perfecta y necesitaba a alguien así en mi vida.
— lo sabia
— Vamos Admes sabes que jamás superaremos a Nice. — entró Bemus a la conversación con una sonrisa.
— Lo sé
— exacto
[...]
Las clases ha terminado y creo que merezco un descanso de los buenos, sentarme con mis amigos y disfrutar lo torpes que son algunos de nuestros compañeros, es algo que se nos hizo costumbre, sentarnos ahí y solo observar.
— ¿chicos que tal sus vacaciones? ¿Encontraron alguna chica? — Les pregunte con una sonrisa pícara
— Cientos de chicas — dijo Admes— eran tan lindas pero ninguna como Ane. — Su ex
— Deberías de superarla, te engaño con un universitario y eso no es nada bueno, no es algo que puedas perdonar así de fácil.
— A ella le perdonaría todo y lo sabes— Bemus hablo con todo de cansancio.
— Lo sé, es un tonto que no se da cuenta que hay muchas chicas que mueren por él, sobre todo en esta escuela — Dije con cara de desagrado.
Admes es un chico rubio, ojos azules, alto, delgado y con y una sonrisa preciosa. En pocas palabras es uno de los chicos más lindos del instituto. Su personalidad es cautivadora, puede enamorar a cualquiera que él quisiera.
— mira quien lo dice, la chica que sigue enamorada de Alex. Y ni siquiera fueron nada, en realidad él no sabe de tu existencia.
— al menos a mí no me engañaron, ¿o sí?
Alex, un chico de mi clase, es músico y con unos ojos tan hermosos, con tan solo una mirada te deja sin palabras. Muchas chicas están enamoradas de él, está soltero, lo está desde que tengo memoria. Comienzo a creer que le gustan los chicos. Pero eso no importa estoy más que enamorada de él. Me encanta en todo el sentido de la palabra.
— eso dolió Nice, pero tienes razón es peor que te engañen, ah que estés obsesionada con alguien, le tengas un altar en tu cuarto y ni siquiera sepa de tu existencia.
— Eso dolió – reproche en tono de dolor
— Así son las cosas amiga. Pero sabes, tu altar me encanta más con esas fotos con edición que hiciste de tu y el abrazados en parís.
— que maldito eres Admes — hable ofendida
[..]
Es hora de ir a casa tengo que seguir hundiéndome en mi libro, es una obra maestra. Sé que me dejara destrozada y sabiendo que jamás encontrare a alguien como el protagonista en mi vida. Seguiré aprendiendo sobre el amor, sabiendo que no encontrare a mi alma gemela, alguien con mis gustos y que entienda mi vida entera. No encontrare a esa persona que me haga sentir feliz y completa. Que me conozca tanto que sepa que cosa no me parecerá y que si será de mi agrado. Seguiré aquí disfrutando del amor sin conocerlo en todas sus facetas. Sin saber de qué color es, sus olores y más que nada sus sabores. Ese es mi destino, conocer el amor solo por las páginas de mis libros.
Todos pueden creer que soy una exagerada o que estoy loca por comparar el amor de un libro con la vida real. En realidad creo que prefiero la vida que se esconde entre las páginas de mis libros que la que existe en mi realidad. Supongo que es porque eh leído desde que tengo memoria.
Estoy más familiarizada con la vida ficticia que con la vida real, leer calma todos mis problemas, todo el caos que es mi familia, el divorcio de mis padres o el que mi hermano sea un drogadicto que no lucha por mejorar.
Leer para mí significa salir de mi realidad y sumergirme en una historia que quisiera que fuera la mía. Mis amigos saben por qué soy tan tímida y porque prefiero ser reservada con mis sentimientos. Solo ellos saben el esfuerzo que pongo para no caer bajo y terminar como mi hermano.
Mis padres no terminaron del todo bien. Son cosas que solo ellos saben. Yo y mi hermano pasamos la mayoría del tiempo con mi madre, ella es enfermera y todo el tiempo está trabajando. Sé que ella hace todo para que nosotros estemos bien y se lo agradezco siempre está atenta a nosotros para que nuestra salud mental y física este siempre bien.
Con mi padre solo pasamos el verano, solo 2 meses al año pasamos con él. Es una de las mejores personas que conozco, ha estado para mí en todo momento, aun estando del otro lado del país. Sé que cuando lo necesite solo basta una llamada y ahí estará conmigo.
Amo a mis padres y creo que ellos solo quieren lo mejor para mí y para mi hermano. Wili mi querido y adorado hermano tiene 23 años, está por terminar su carrera universitaria de administración de empresas, su vida ha sido un tanto difícil.
Sufrió todas y cada una de las peleas de mi padres antes de su divorcio. Y hace unos años falleció su mejor amigo. Era como su hermano y el mío igual. Lo admiraba, admiraba su valentía al pasar por todo lo que le toco. Marcus falleció en un accidente de motocicleta, y fue un golpe duro para Wili, estuvo en su funeral sin derramar una sola lágrima. Hasta que llego a su cuarto, sus gritos eran tan desgarradores, el solo gritaba su nombre y maldecía el momento en el que Marcus tomo camino en su motocicleta para que unos minutos después le encontrarán sin vida en una curva fuera de la ciudad.
Wili sufrió tanto que no salió de su cuarto en días, solo quería estar solo, solo necesitaba asimilar lo que estaba pasando. Cuando por fin salió de su cuarto fue solo para drogarse y salir de esta realidad tan horrible que estaba viviendo.
Esta es mi vida a mis diecisiete años, caos y desastre total en mi familia, pero en lo personal no es nada comparado a la de otras personas. Yo encontré como salir de mi realidad, mis libros lo son todo para mí, son mi salida de esta vida tan cruel y miserable.
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Nos leemos después 🙋🏼♀️