Prologo
Abril se dispuso a ordenar el desastre que dejan los hermanos mutantes, ya había traido pizza y helado mientras los esperaba en su regreso de ir a patear traseros metálicos. Le era costumbre saber las historias de adrenalina y persecusión, los intentos de morir tras combatir furiosamente contra la siniestra entidad del Kraang, los desafios del Clan Pie y la pandilla de los dragones púrpura. En tanto Splinter, el maestro rata y padre de las tortugas, meditaba ajeno a la música y presencia de la joven humana.
Sabía que sus hijos adoptivos se comportaban diferente cuando la chica se les acercaba, Donnie era el más obvio, siempre torpe. Entre sus pensamientos de mentor tuvo una iluminación, divisó que la humana sería un excelente motor de motivación y es verdad, Raphael siendo el más problemático se mostraba tranquilo, Mikey se volvió prudente y atento pero Leo, cambio drásticamente porque de ser disciplinado al punto de perfeccionarse y presumir de sus logros, se permitió soltar la presión y confiar más en sus instintos. Efímero, fugaz, algo pasajero eran las reacciones porque volvían a ser normales.
Se escucha el ruido de pasos provenientes de arriba, ingresan cuatro adolescentes en la boca de alcantarilla, armados y estresados, en sus caparazones se marcaron golpes, en brazos y piernas hay cortes no muy profundos pero significativos, si no se atendían la herida se infectaría gravemente.
-¿¡Por qué no seguiste el plan!? Si no fuera por tu egoismo en destacar no habriamos caido en la trampa-se quejó el héroe empujando al guerrero del sai-Sensei, hemos sido atacados y se burlaron de nuestro honor.
—¿¡Ah, si!? Vaya...nunca acabas tu monólogo de protagonista y tenemos que atacar no charlar con el enemigo–cuestionó envuelto de ira e injusticia, le devuelve el empujón y se posiciona en guardia—Dile Donnie, mi idea es partir huesos directamente. Si llegas a dar tu opinión Mikey que sea realista si no cállate.
El cerebro del grupo hizo una sugerencia no verbal señalando su postura, miró a los dos y busco en la mirada de su hermano menor un consejo emocional, no quería herir los sentimientos de Raphael o Leonardo, aunque tuviera las razones para hacerlo ya que los mencionados le sabotearon su computadora entre otros experimentos por accidente.
—Ninguno de los dos, no seré quien decida, han estropiado la misión de espionaje y casi secuestran a Mikey—concluyó asertivo e ilustre poniendo su mano sobre el hombro del menor, el juguetón Mikey estaba avergonzado—Sensei, esta comprobado que existe desconfianza entre nosotros a la hora de acatar instrucciones, propongo que haga un debate de quien será el líder.
Splinter va en dirección del más pequeño de sus hijos, lo analiza y le acaricia la cabeza. Hubo un silencio tras este acto, Abril se preocupo también y caminó hasta ellos.
—Papá...lo siento-pronunció ahogando más no poder un llanto infantil y lo abrazó fuerte para después llorar—Me descuide la espalda y sentí que me iba a morir—La escena conmovió a todos y más a la única figura femenina—Los chicos estaban discutiendo y no supe a quien hacerle caso, peleamos pero no lo suficiente.
—Bien, sabiendo sus testimonios, debatiré si Leonardo o cualquiera de ustedes sea el líder, ahora estan castigados y no hagan más problemas—exclamó firme pisando el suelo con la punta de su cetro y les dio la advertencía a las tortugas—Abril, si no es mucha molestia, ayudalos a curarse.
El adulto se retiró de la habitación, decepcionado y triste, agachó la cabeza ante los hijos mayores e ignoró sus reclamos.
La pelirroja asintió entregando helado a Mikey y en su otra mano agarraba el botiquín de primeros auxilios. Se sentaron en un sillón y lo trató, pudo oír sus dolencias pero le estaba sonriendo. Donatello le disgustaba que el más idiota de los hermanos tenga primero la atención de Abril pero anula sus celos, no era lógico actuar así. Y tuvo que tranquilizarse para tener su turno.
—Me encanta que te acuerdes de mí, me gusta el regalo—elogió inocentemente y lame su helado, Abril se ríe al vendar su rodilla izquierda y le da un beso en la frente—Ooh...¿Gracias?
Los restantes observaron el gesto de amor, cada uno con una perspectiva cargada de malgusto y de un dolor débil comparado a sus heridas en la piel. Un beso no debía producirles sentimientos y menos que Abril los bese, ninguno ganaría un beso. Donatello calculaba las posibilidades de besarla pero nunca tuvo éxito. Las tortugas admitían tener un encuentro personal donde compartían sus debilidades con la chica, un código especial, comunicarse sin ser juzgados. Debido al tiempo que convivieron en las sombras, conocerse fue involuntario y aún así les resulto reconfortante.
Rapha disimuló indiferencia y se centró en desatar las vendas sucias de su sangre y se percata que Leo al igual que el nerd se mordieron el labio interno, frustrados. Sabía de ante mano lo que pasaba por sus mentes, no era dificil descifrar pero para Mikey que nunca entendía nada y estará sin entender hasta que sea el fin del mundo.
El de bandana rojo apartó la mirada cuando cruzó su verde con la azul de Abril. No pretendía y mucho menos que la humana se arrodille para él, tocándolo e higenizando su pierna, para su alivio y pura suerte no llegó su turno. Empezaba a surgir un bombardeo constante que lo agobía, una emoción que evita a toda costa y esmera que nadie se dé cuenta, cúpido lo flechó y se rehusa a expresarlo abiertamente. A parte, creé no merecer el afecto, no se siente digno de ello.
La joven se dirigió ante Donnie y no tardo en higienizarle la cara, se asombra porque lo veia relajado con ojos cerrados, el estimulante tacto de ella hizo de él un delirio de pasión. En breve tartamudea y es chiste de sus hermanos.
—¡Ah...Abril, te gustaría salir...para investigar estrellas! ¡Si, estrellas!—vocea aturdido de sus mariposas en el estómago, la excusa no era brillante, tembló delante de sus ojos.
—Si, ¿como no? me encantará investigar estrellas—respondió con una sonrisa tenaz al darle la espalda para sentarse con Leo.
La tortuga favorita de Splinter dibujaba una sonrisa coqueta con aires de grandeza, estiro su brazo para que pueda trabajar en su cuidado, notando la dulzura y paciencia que transmite cuando tantea sus dedos en sus venas, un divertido cosquilleo lo invade.
—¿Cómo va tu entrenamiento para ser una Kunoichi? Si gustas te doy una clase extra—insinua esperanzado de que acepte, Donnie lo fulmina en señas y finge dolerle la cara cosa que Abril se voltea para él—He oído que Sensei te admira mucho y que eres más resistente.
--Avance sin embargo no logro tener reflejos, me sería útil que me dieras tus tips y sabes que para Splinter soy su segunda hija—resumió sin lucirse arrogante, posó su vista en la iris turquesa de Leo y le sonrió por cortesia, finaliza el nudo en la venda del brazo–Rapha, no hagas eso, te podras infectar.
—No te apures, Rapha muerde-sugirió de mala gana prendiendo la tele para ver su programa de "héroes espaciales" y saborea la pizza—Sé educado, Raphael.
Abril estaba a dos metros del hermano mayor de las tortugas, el más agresivo y temperamental se ajustaba las vendas viejas, era fama saber que él siempre va por lo complicado y lo rudo. Cuenta de su impulsividad a la hora de combatir, no maneja bien sus luchas internas. Y protesta cuando le preguntan su razón de malhumor.
—Exacto, Rapha puede arrancarte más que un dedo si te muerde, Abril, sé astuta y ven conmigo...digo con nosotros, Mikey se le cayó el helado--balbucea sintiéndose un tonto a gran escala y se aferra de su bastón de madera para golpear a Mikey.
—Donnie, no mientas, no se me cayó el helado-contradijó al nerd pero recibe un golpe en la cabeza, se le escapa el cucurucho de sus manos y la bocha salpica el suelo--¡¡No...mi helado!! Ahora sí se me cayó.
La joven O'Neil hizo oídos sordos y se arrodilló tal como imaginó Raphael, su cuerpo se retuersa de nerviosismo, aprieta su mandíbula y forma puños, Abril abre el botiquín para sacar el alcohol y algodón necesario, a penas sintió el ardor en su piel verdosa alejo su pierna de ella, el trabajo iba a ser duro de terminar.
—Quedate quieto, si te mueves no pararás de sangrar y se infectará la zona--pidió lo más amable posible y sujetó su pierna, Abril estaba determinada a realizar la tarea propuesta y seriamente toma el rol de enfermera, Raphael sacudió su pierna como si fuera un niño malcriado en medio de su berrinche—¡¡Rapha, no te iría mal que te comportarás, el maestro Splinter me dio la orden!!
—Abril, puedo cuidarme solo y no necesito de tu ayuda para vendarme, sé bien que Sensei te ordenó pero te repito, sé cuidarme por mi cuenta—-acusó en su tono frío y amenazante, cruzado de brazos. Frunce las cejas invisibles debajo de su bandana, su corazón late más rápido ya que la chica insistía en cuidarlo, renegando entre gruñidos anhela que sea maltratado porque esta a punto de derretirse, detesta sentirse vulnerable—No me toques, vete.
La chica se detuvó de vendarle la pierna y se puso de pie, de inmediato la tensión se esparse y los chicos despreciaron a Raphael.