Prólogo
~Canción : Bloody Marie ~
El fin del mundo no llegó con explosiones, ni con el rugido de armas, sino con una simple verdad: no todos merecen vivir.
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El cielo no se tiñó de negro, ni las estrellas cayeron del firmamento cuando todo comenzó. No hubo advertencias, solo una promesa de salvación que escondía su verdadera cara: una sentencia de muerte.
La ciencia, esa vieja aliada de la humanidad, había cruzado un límite invisible. En su afán de desentrañar el secreto de la vida eterna, desató algo que ni los más sabios podían controlar.
—¡Esta cura cambiará la historia para siempre!
Y lo hizo. Pero no de la manera que esperaban.
El mundo entero se dividió entre esperanza y horror. En las calles, el clamor de los olvidados rompía el aire.
—¡No somos ratas de laboratorio!
—¡Nos tratan como cosas desechables!
—¡Somos personas, no experimentos!
En las salas de juntas, las promesas de un futuro brillante chocaban contra las dudas.
—Esto no es evolución; es exterminio disfrazado.
—¡La humanidad no está preparada para esta responsabilidad!
—¿Y quién decide quién merece vivir? ¿Ustedes?
Porque en este mundo, no basta con ser fuerte. Debes ser despiadado.
—Doctor, ¿puede explicarnos las verdaderas intenciones del proyecto Arcángel?
—Es un fraude. Un monstruo disfrazado de milagro. ¿Cuántos morirán antes de que lo acepten?
Los titulares anunciaron la caída del proyecto como si eso pudiera detener la avalancha que ya se había desatado.
—Por motivos extraordinarios, el proyecto Arcángel ha sido suspendido indefinidamente.
—¿Señora presidenta, confirma que la cura tenía efectos secundarios mortales?
—No habrá más preguntas.
Pero era demasiado tarde.
El cielo ya estaba rojo. Las criaturas del fin habían sido liberadas. Y solo una ley prevalecía:
Los fuertes sobrevivirán.
Los débiles desaparecerán.
Y aquellos que abracen la oscuridad, gobernarán.
La humanidad quería desafiar a la muerte. Y al hacerlo, se convirtió en su heraldo.