Prólogo: Hunter
Observo cómo el semen se escapa lentamente del coño de Seraffina y lo recojo rápido con mis dedos para empujarlo de vuelta hacia adentro.
Ella gime en su estado casi comatoso mientras me aseguro de que ni una gota de mi semen se pierda.
Me mira de reojo y se muerde el labio. —¿Qué estás haciendo?
—Me estoy asegurando de que tu coño sepa a quién pertenece. Aunque tenga que dejarte un puto bebé dentro para demostrártelo.
Seraffina se sonroja profundamente y vuelve a gemir mientras mantengo mis dedos dentro de ella y círculo lentamente su clítoris con el pulgar.
—No podemos tener un bebé —murmuró, con los ojos pesados y llenos de deseo.
—No, Sera, no deberíamos... pero, joder, lo voy a intentar de todos modos.
—¿Ya terminaste de jugar conmigo? Estoy lista para dormir. —Intenta alejarse de mi caricia, pero le agarro la pierna y la arrastro de vuelta.
—¡Hunter!
—Nunca voy a terminar contigo, Heartbreaker.
SIN EDITAR