Cunning Desire | 18+ [Libro 2]

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Sinopsis

La princesa Hildegard Seraffina Nachtnabel, conocida en todas partes fuera de su reino de Kronthal simplemente como Seraffina, podrá ser de la realeza. Pero no podría importarle menos las coronas, los títulos o los futuros perfectamente pulidos para los que las chicas como ella son criadas. Con un matrimonio arreglado con algún duque sin rostro en el horizonte, ella no está aquí para portarse bien. Está aquí para rebelarse. Para consumir su última probada de libertad antes de que el deber la encierre en una jaula. Tiene una lista de deseos que cumplir antes de que llegue su vigésimo cumpleaños. Lástima que su enemigo más feroz vigila cada uno de sus movimientos. Hunter Harrison. Cowboy multimillonario. Presidente del consejo estudiantil. Y miembro de los notorios Four Horsemen de Easton. La conoce desde el primer año y nunca pierde la oportunidad de ponerla en su lugar. Ahora ha comenzado una nueva Trouble List. Y justo en la parte superior, con tinta negrita y en mayúsculas: SERAFFINA NACHTNABEL. ¿Pero qué sucede cuando la línea entre el control y el deseo se vuelve borrosa, y él no puede dejar de cruzarla? ¿Cuando cada movimiento imprudente que ella hace lo atrae más profundamente? ¿Cuando la chica a la que debe controlar se convierte en lo único a lo que no puede resistirse?

Estado:
Completado
Capítulos:
34
Rating
5.0 4 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Prólogo: Hunter

Observo cómo el semen se escapa lentamente del coño de Seraffina y lo recojo rápido con mis dedos para empujarlo de vuelta hacia adentro.

Ella gime en su estado casi comatoso mientras me aseguro de que ni una gota de mi semen se pierda.

Me mira de reojo y se muerde el labio. —¿Qué estás haciendo?

—Me estoy asegurando de que tu coño sepa a quién pertenece. Aunque tenga que dejarte un puto bebé dentro para demostrártelo.

Seraffina se sonroja profundamente y vuelve a gemir mientras mantengo mis dedos dentro de ella y círculo lentamente su clítoris con el pulgar.

—No podemos tener un bebé —murmuró, con los ojos pesados y llenos de deseo.

—No, Sera, no deberíamos... pero, joder, lo voy a intentar de todos modos.

—¿Ya terminaste de jugar conmigo? Estoy lista para dormir. —Intenta alejarse de mi caricia, pero le agarro la pierna y la arrastro de vuelta.

—¡Hunter!

—Nunca voy a terminar contigo, Heartbreaker.



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