Prólogo.
Cuando Seungmin tiene 13 años, humanamente hablando, su madre lo hace sentarse y le cuenta sobre el mundo.
Ella lo lleva a un lado después de que haya terminado de bañarse en la ondulante corriente primaveral con un par de elfos y hadas. Es un maravilloso día, realmente, el viento claro y suave con el sol y calor, acariciando gentilmente la piel teñida de miel de Seungmin y mordisqueando sus alas sensibles.
A Seungmin le encanta la primavera. Le gusta la forma en que todo parece estar lleno de color, ansioso después de ser retenido por el frío del invierno durante tanto tiempo. Le gusta la forma en que los ojos de los elfos y las hadas se tornan brillantes con entusiasmo y sus mejillas se ponen del color de las flores de cerezo cuando la nieve se derrite. Le gusta la forma en que suenan las cascadas y los pájaros cantando por la noche.
También le gusta especialmente ir al bosque de los humanos al otro lado del agujero del gran roble y jugarles bromas a los crédulos seres humanos. Pero de eso no habla en voz alta delante de las criaturas adultas.
Es en este roble, en el que su madre y él se sientan debajo cuando ella explica cómo funciona su mundo–nuestro mundo–. O mejor dicho, mundos. Cómo funcionan nuestros mundos.
—No estamos solamente nosotros y los humanos. —le dice ella—. Las ninfas y los elfos, las hadas y los duendecillos, los trolls y los duendes, todas las buenas y malas criaturas en este bosque no somos los únicos aparte de los seres humanos. Nuestros mundos no son los únicos que existen.
Y Seungmin está sorprendentemente bastante confundido, ya que nunca ha conocido o incluso oído hablar de nada más, por lo que su madre sonríe suavemente a sus cejas surcadas, y continúa hablando con una voz melódica.
Seungmin aprende que hay varios universos diferentes que coexisten, que contienen diferentes criaturas a las que se les asignan diferentes trabajos.
En primer lugar, están los dioses; los dioses del Olimpo, los dioses de Asgard y los dioses del Panteón–pero eso es muy largo, así que, comúnmente, los llaman los Tres. Hace millones de años, todos pensaban que estaban solos en sus tierras, que sus imperios eran los únicos en el universo y que tenían todo el poder posiblemente alcanzable. Cuando estos tres se cansaron de estar solos y querían extender sus poderes y crear un nuevo mundo, y se dieron cuenta que había otras fuerzas a la vuelta de la esquina con las mismas habilidades y deseos, las cosas se calentaron muy rápido.
La madre de Seungmin hace gestos vívidamente mientras va contando la historia de la gran guerra del inicio de los Tiempos; la era donde aún no habían servido al título de Dioses. Ella habló sobre cómo había tres poderes de voluntad diferentes de tres mundos diferentes con los mismos temperamentos excesivamente cortos y una intensa falta de gobierno, y cómo los líderes de sus propio pueblo, Júpiter, Zeus y Odín no vieron otra forma que luchar a sangre fría por su derecho a crear vida.
Entonces lo hicieron. Pelearon, mataron e hirieron. Fue una época donde incluso el día y la noche dejaron de aparecer para esconderse de la crueldad que ocurría abajo, haciendo que los guerreros perdieran su concepto del tiempo. Nunca se detuvieron para comer, ni para dormir, y ni siquiera se dieron cuenta de que a medida que pasaba el tiempo, se estaban matando lentamente a sí mismos, no a los demás.
Dos de las tres que más tarde pusieron fin a la guerra, fueron Eirene del Olimpo y Pax de Roma. Las dos compartían la opinión de que la guerra y la violencia no eran más que cosas horribles y se negaron a participar, y en eso, combinando su inteligencia y razonamiento diplomático, encontraron un entendimiento mutuo. Llegaron a la conclusión de que tenían que detener esto, porque si alguien no lo hacía, nunca terminaría.
Eirene y Pax fueron a buscar a Idun, una diosa hermosa y bondadosa de Asgard que tenía la custodia del Árbol de las Manzanas Doradas, en busca de una forma de detener la guerra. Idun, que estaba más que feliz de ayudar, les contó sobre un lugar llamado La Fuente de Mimir que estaba en su parte del mundo. Ella insistió en que se apresuraran a llegar ahí, porque a diferencia de los olímpicos y los romanos, los dioses de Asgard no solo pueden morir asesinados, sino también por la edad, y el tiempo se acababa rápidamente.
La Fuente de Mimir es un lugar que, para las almas desconocidas, es fácilmente explicado como un pozo de la sabiduría. Se decía que si bebías de la fuente, serías poseedor de toda la sabiduría del mundo. Lo que Idun quería decir era que si lograban que los líderes de los Tres bebieran eso, seguramente volverían a sus cabales y declararían la paz.
Solo había una trampa; ya ves, la fuente de Mimir no era un trato libre, quería algo a cambio. Para ser exactos, quería el ojo del líder de Asgard.
Lo que Eirene, Idun y Pax decidieron hacer, fue llamar a Noche para proteger a los guerreros durante su viaje. Cuando llegó la noche de nuevo, todos en el campo de batalla cayeron inmediatamente en un sueño profundo, dándose cuenta de su profundo agotamiento. Las tres diosas se acercaron de puntillas al dormido Odín, asegurándose de que nada pudiera despertarlo. Cuando consideraron que la costa estaba despejada, abrieron el párpado de Odín y sacaron cuidadosamente el ojo de su lugar. Lograron llevárselo consigo hasta la Fuente de Mimir, ofreciendolo por un cuerno de su poderosa agua, trajeron el agua de regreso y procedieron a verter un poco en las bocas de Zeus, Odín y Júpiter.
Como era esperado, cuando Día asomó la cabeza de nuevo y todos despertaron, los líderes de los Tres no querían pelear más, porque se dieron cuenta de cuán inútil era, sus mentes renovadas y abiertas se llenaron de formas de cómo podían hacer que las cosas funcionaran cooperando.
Después de eso, Idun se convirtió en un símbolo de juventud y sabiduría, Eirene y Pax fueron nombradas como las diosas de la paz en los mundos Olímpico y Romano, y las tres tuvieron la gratitud de todos los mundos.
Y así, la Tierra fue hecha. Los Tres decidieron dividir la Tierra en los dos países que se llamarían Grecia e Italia para los olímpicos y los romanos respectivamente. Estos lugares también fueron nombrados como los orígenes de los dos mundos divinos. A Zeus y Júpiter se les asignó el cielo y la tierra, a Poseidón y Neptuno se les asignaron las aguas, y a Hades y a Plutón se les asignó el Inframundo.
Ellos no querían que los humanos poseyeran poderes mágicos, ya que tenían miedo de que los hicieran demasiado poderosos. En cambio, crearon otro mundo al que llamaron Grimm's Village, donde se originaron los cuentos de hadas y donde se permitía la magia. La idea era que dichos cuentos de hadas fueran conocidos en la Tierra, criarían a los humanos y existirían con ellos en forma de historias y folklore, de esa manera, incluso si los terrícolas no pudieran hacer magia, creerían en ella desde una edad temprana, esperando, anhelando. Porque la magia funciona de esa manera; tienen que creer en ella para que exista. Grimm se convirtió en propiedad de los Dioses de Asgard, al igual que El País de las Maravillas, donde se producirían las imaginaciones y los sueños de los humanos. También dividieron los imperios divinos griego, romano y nórdico en mundos separados, para que ya no tuvieran que compartir el espacio y evitar conflictos.
Seungmin escucha con los ojos muy abiertos y la barbilla apoyada en sus palmas. Es como un montón de historias de ficción, piensa. Un montón de historias de aventuras sobre héroes, guerras y misiones, y él está tan fascinado por eso.
—¿Pero qué somos? —no puede evitar preguntarse cuando su madre terminó de hablar de dioses.
—Somos ayudantes de los Tres, pero pertenecemos a los Dioses de Asgard. Mantenemos la naturaleza limpia y floreciente, ayudamos a que las estaciones cambien en Grimm's Village y, si es necesario, en las partes norteñas del mundo humano. Somos mitos en la Tierra y recibimos trabajadores y visitantes en Grimm. Este roble, —asiente con la cabeza hacia el árbol junto a ellos— es el portal a Grimm. Aquí es donde irás cuando comiences a trabajar en poco tiempo. Hay uno similar al otro lado de este bosque que conduce a la Tierra.
—¿Pero... no podemos ir a otros mundos? ¿Aparte de Grimm y la Tierra?
—Bueno. Quiero decir, supongo que podemos —su madre se ve dudosa— pero los portales a otros lugares además de a los que debemos viajar no causan más que problemas. Verás, solo van en un sentido; cuando has pasado de un portal al otro mundo, no puedes volver a través del mismo. Tendrías que ir a buscar el siguiente y arriesgarte a quedarte atascado.
Hace una pausa para que las palabras se hundan, y Seungmin entiende que esto es una advertencia; Se supone que no debe buscar ningún otro portal. No lo hará, lo jura. Puede que le gusten las bromas y los juegos, pero si su madre le dice que algo es peligroso, él la escucha.
—Además. —dice su madre—. Se supone que hay pocos mundos que tengan acceso a más lugares que los suyos; los humanos no deben ir a ningún lado. No los de Grimm, no los de la Tierra. Se supone que los del País de las Maravillas también deben quedarse donde están, y los dioses de los Tres no dejan sus imperios muy a menudo. Son sus ayudantes quienes hacen todo eso. Las almas de las emociones y la naturaleza y tal. Como nosotros.
—Pero madre, ¿por qué nunca hemos estado en la Tierra? Si tenemos un portal y se supone que debemos ir, ¿por qué no lo hacemos?
—También tenemos ciertas restricciones, Seungmin; Al vivir en esta parte del bosque, se nos asigna Grimm's Village, no la Tierra. El cuerpo de cada ayudante tiene una forma de adaptarse a nuestro entorno para evitar que causamos problemas en lugares a los que no pertenecemos. ¿Y recuerda lo que la Tierra no tiene?
Seungmin asiente. Su madre confirma sus pensamientos.
—La Tierra no tiene magia. La única cosa mágica que tienen, son los portales, y estos son imposibles de encontrar para los humanos. Las criaturas nacidas en la Tierra forman parte de este bosque, las criaturas que están destinadas a ayudar a la Tierra, son las que aún pueden ir allí y seguir siendo mágicas. Tú y yo no podemos. Tan pronto como atravesáramos ese portal, tomaríamos una forma humana, y nos mantendríamos así hasta que volvamos aquí. Solo funcionamos, Seungmin, en lugares que contienen magia. Sin ella somos inútiles.
Seungmin tiene que admitir que es mucho para similar. Y está algo decepcionado, honestamente, de saber que parece que no hay forma de conocer otras criaturas que no sean las del bosque y los humanos de Grimm.
Seungmin preferiría pasar tiempo con alguien del País de las Maravillas o del Olimpo. Quiere aprender más, quiere saber, hablar y escuchar, no quiere que las historias de su madre terminen y, para su sorpresa, se encuentra desesperado por lograr esto de alguna manera.
—¿Realmente no hay ninguna forma de conocer a otras criaturas, ya sabes, de otros lugares? —pregunta, mordiendo su labio inferior con esperanza—. Esto es demasiado emocionante, madre, necesito saber más. Necesito ver eso por mí mismo, ¿Es posible?
Su madre se queda callada por un momento, antes de que ella responda.
—Hay una manera.
Y la cara de Seungmin brilla instantáneamente como mil soles, sus alas revolotean con entusiasmo.
—¡Oh, por favor dime! ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Podría...?
—Hay una escuela para ayudantes y tal, la Universidad de los Tres, y está construida como una universidad terrenal. Es un lugar de encuentro para todas las criaturas de los Tres que tienen conexiones con la Tierra o Grimm y anhelan un mayor conocimiento global sobre los demás y sobre los humanos que deben ayudar y servir. Aunque es voluntario. Muchos prefieren quedarse donde están.
Muchos, en opinión de Seungmin, son tontos.
—¡Oh madre! ¡Tienes que dejarme ir! ¿Cuándo puedo ir? ¿Puedo ir pronto?
Su madre ríe y revuelve su cabello.
—Todavía eres demasiado joven, Seungmin. Pero si lo deseas, puedes ir ahí cuando sea el momento.
Seungmin vuela un par de pies sobre el suelo, así de felices están revoloteando sus alas.
—¡Muchas gracias, madre! ¡Mil gracias, te amo!
Cuando Seungmin regresa a la corriente con sus amigos, tiene una sonrisa en el rostro que dice sé algo que ustedes no saben, y que nunca quiso nada más durante su existencia soleada e idílica, que ir a la Universidad de los Tres.
