Capítulo I
Izuku amaba coquetear con su novio en el trabajo, usar los trajes que Endeavor diseñó para ellos le hacía sentir que eran trajes de pareja, pues estaban hechos bajo el mismo concepto. Siempre le pedía ponérselos en las misiones nocturnas.
—Kacchan, te amo muchísimo —suspiró el de cabello verde, casi le salían corazones al respirar.
—Y yo te amo a ti Izuku, sabes que eres mi mayor victoria.
Midoriya se sentía en el cielo con esas palabras, Bakugou, un hombre que apostaba todo por ganar, siempre que lo llamaba "su mayor victoria" lo hacía sentir increíble.
—Oye, estaba pensando en qué me gustaría hacer algo especial por nuestro aniversario, es la próxima semana —dijo que pecoso, que seguía sumamente sonrojado.
—Lo sé, cuento los días ansioso, además va a ser cerca de tu celo, deberíamos escaparnos para un fin de semana romántico —se acercó a su oído a susurrar—, no olvides tus medicamentos, quiero føllªrte a pelo y anudarte todas las veces que sea posible, mi alfa se siente tan posesivo estos días, tu celo anterior fue increíble cuando lo hicimos así y me sentí muy satisfecho.
Izuku se puso rojo, completa y totalmente rojo. Él era un Sigma, su constitución biológica le hacía similar a un omega, tenía útero y podía concebir, aunque sus feromonas y sus ciclos de calor era mucho más controlables que los de los omegas y claro, la fundamental diferencia era su carácter, pues los sigmas se asemejan más a los alfas en ese aspecto, testarudos, aguerridos… dominantes. El ciclo de calor de Midoriya era cada tres meses y duraba exactamente dos días.
—Dices escapar, pero a dónde vayamos no vamos a salir de la habitación —se reía descarado—, busquemos algún hotel bonito y exclusivo, así no nos preocupamos por la comida, tendremos comodidad, servicio a la habitación y mucho amor.
—Por eso te amo tanto, siempre piensas en todo —Katsuki lo besó, lo tomó de la cintura y lo pegó a su cuerpo— los villanos están por salir, démonos prisa.
(...)
Pocas personas sabían de la relación entre Izuku y Katsuki, habían sido muy cautelosos estos casi dos años; por parte de Izuku estaban Uraraka, Iida, Shoto y Tsuyu, mientras que de Bakugou los que sabían eran Mina, Denki, Sero y Kirishima; todos ellos se encargaban de "cubrir" sus salidas y vigilar sus encuentros para evitar a los medios.
Ante los ojos de sus seres queridos eran la pareja perfecta, había apuestas que decían que serían los primeros en casarse y tener hijos, todos les auguraban un futuro de ensueño… o casi todos.
A veces los deseos egoístas, nacidos de los instintos carnales, llevan a las personas a revelar su peor lado.
—Vamos Baku, un poco más, me tuviste en abstinencia mucho tiempo —Shoto rogaba desesperado, una ronda de sexø nunca era suficiente.
—Mierda Todoroki, ya te dije que se me hace tarde, es la celebración de mi aniversario con Deku y debe estar por llegar al restaurante.
—Ajá, ¿y luego? No te tomará mucho llegar de la habitación al restaurante del hotel —se puso en cuatro puntos, estirando su entrada lubricada con ambas manos—, sabes que deseas un omega, Midoriya nunca va a llenarte como yo, además… sólo será una ronda más, él siempre llega tarde.
Las feromonas sexuªles del de cabello bicolor embriagaban a Katsuki, al ser un alfa dominante necesitaba de un omega puro que tuviera saciado su instinto. Él decía amar a Izuku, le encantaba su aroma, su futuro estaba edificado a base de sueños compartidos, pero había un vacío que con nada se llenaba, cuando él estaba en celo, cøgerse a Deku sin descanso nunca era suficiente, su alfa quería más, algo dentro de él sabía que era cierto… un sigma no lo llenaba.
—¿Puedo hacerlo sin condón? —Su voz era bastante gutural en ese momento.
—Hace dos meses que estoy con los anticonceptivos, puedes llenarme de tu semen todo lo que quieras.
Se hundió en él de una. Sentir su calor le hacía enloquecer. Shoto no controlaba en absoluto sus gritos y gęmidos, ese alfa era tan magnífico, aunque a decir verdad, era el primero con el que estaba.
No podía recordar cómo inició todo, cuándo fue que comenzó a ver al novio de su mejor amigo como un hombre… como su hombre. Lo que sí recuerda es que juró al universo que ese alfa sería suyo; recuerda como siempre que estaban solos él soltaba feromonas sexuªles, como tenía "roces accidentales" para provocarlo veladamente, hasta que una tarde, en pleno conocimiento de que estaba en celo, llegó a su departamento so pretexto de un informe urgente. Fue ahí tras haber tomado un potenciador hormonal, con ropa muy sugerente y dispuesto a todo, esa tarde los instintos del rubio lo dominaron y traicionó a su amado Izuku. Katsuki lloró por horas cuando su calor bajó y aunque las siguientes veces fueron bajo amenaza de Todoroki argumentando que lo viø/ló en su celo, en este punto ya parecía más un acuerdo mutuo.
Shoto estaba harto de ser el amante, de que sus amigos creyeran que Izuku y Katsuki eran la pareja perfecta. Tenía un correo electrónico programado, faltaban pocos minutos para destrozar la vida de su mejor amigo, todo por el deseo y la obsesión… todo por ese alfa de ojos rubí.
(..
—Lo logré, llegué antes que Kacchan —Midoriya se desplomó en una mesa del restaurante, había corrido mucho para llegar temprano, en sus manos llevaba el regalo por el aniversario con su novio y algo más, estaba tan ansioso, tan enamorado.
Justo cuando la hora de su encuentro llegó recibió un correo electrónico de una cuenta desconocida, marcaba una ubicación dentro de ese mismo hotel y tenía un mensaje que decía "Tu aniversario puede esperar un momento, es vital que veas esto".
El simple hecho de que mencionara su aniversario le puso la piel de gallina, tenía un mal presentimiento pero al ver que Kacchan no llegaba, pensó que no estaría mal dar un vistazo.
Izuku llegó al piso indicado, buscó el número de la habitación y desde que entró al pasillo pudo sentir las feromonas de su pareja.
—N-no, Kacchan no lo haría —apretaba fuerte la bolsa de regalo en su mano, reconocía el aroma peculiar que desprendía su pareja cuando tenía sexo y a medida que se acercaba al número de habitación que buscaba, ya no podía seguir conteniendo las lágrimas.
La puerta no estaba cerrada, basto empujarla ligeramente para ingresar a la habitación.
—¿Se siente bien, alfa? ¿Te gusta? —Todoroki gritó fuerte.
—¡Si carajo! ¡Me encanta! Maldita perra insaciable, ¡sabes que me encanta cøgerte!
El pecoso se quedó en silencio, recargado en la pared, su aroma era tan tenue que nadie lo notaba, el control sobre sus feromonas era muy bueno y aunque estuviera con las emociones a flor de piel, podía mantener la calma sobre sí mismo. Limpió sus lágrimas mientras veía el espectáculo y se destrozaba el alma y el corazón de paso.
Katsuki salió justo antes de venirse y regó su esperma en el abdomen de Shoto.
—Quería que me anudaras —gimoteó a manera de berrinche.
—No soy estúpido, no voy a abrir la oportunidad a qué me digas que tus pastillas fallaron y te dejé embarazado.
—¡Oh vamos Kacchan! —Midoriya habló alto—. Yo también quería que lo anudaras, ya veo que a todos nos haces tomar mierdą hormonal por tu maldita adicción a cøger sin condón.
Katsuki sintió su corazón detenerse un momento y miró en pánico hacia atrás de él, Izuku estaba recargado en la pared, cruzado de brazos, viendo fijamente la escena. El raciocinio volvió a su ser y todo atisbo de instinto se murió, Deku, su amado Deku se había enterado de todo.
—No necesito explicarte por qué no quiero volver a verte, ¿verdad? —Katsuki estaba por abrir la boca, cuando uno de los látigos negros de Izuku se ató a su cuello—, alfa de mierdą, no te atrevas a decir que esto es un accidente y que me amas, porque escuché todo y claramente no es la primera vez que pasa, tu maldito instinto pudo más, necesitabas un omega, ¡Pues ahí lo tienes y que te aproveche!
Lo soltó y salió de ahí azotando la puerta.
Katsuki se desvaneció, su presión bajó de golpe, estaba incrédulo de lo que sucedía. Todoroki lo abrazó y trató de besarlo pero el rubio lo alejó con una expresión de repudio.
—No vuelvas a tocarme —espetó agrio—, nunca, ¡nunca más! Deku no va a perdonarme, ¡lo sé! Pero no quiero volver a respirar tus malditas feromonas, ¡púdrete!