Los Centurión

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Sinopsis

¿Qué es la paz? Son solo recuerdos vacíos, llenos de felicidad, pero también mucho dolor. ¿Qué son los amigos? Son una fortaleza, pero también un punto débil que pueden arrebatarte sin piedad. ¿Qué es la familia?Aquellos por los que estas dispuesto a cambiarlo todo, al mundo, a tus aliados, a ti mismo. ¿Qué es el amor? Confusiones sin cesar. ¿Quién es el verdadero enemigo? ¿Soy yo? ¿Es Él? ¿Que es un centurión? El símbolo de la paz, pero también es la destrucción, el caos y la muerte. ¿Qué soy yo? Lo averiguaré.

Genero:
Action
Autor/a:
L. Méndez
Estado:
Completado
Capítulos:
40
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1

Los espejos reflejan quienes somos y como nos ven, pero ahora que estoy parada frente a uno ya no puedo reconocer a la persona que era en un principio, incluso si lo quisiera, las cosas que he vivido no me lo permiten.

En el pasado tenía que fingir algo que no era, solo que ahora no estoy segura si mis acciones son actuadas o es mi verdadero yo, la que siempre debió ser y, la que sin importar que pase en el futuro, deberá seguir siendo.

Mi historia es bastante complicada y no sé por dónde comenzar, bueno, supongo que por el principio.

Mi nombre es Alisa Brown y tengo 22 años. Mi familia es pequeña, primero tenemos a mi dulce y sobre protectora madre llamada Irene y mi lindo y tierno hermano menor llamado Godric el cual apenas cuenta con 10 años de edad. Mi padre murió hace mucho tiempo, pero era un hombre increíble y mi mejor amigo, no quiero dar muchos detalles de ellos, solo les diré que a pesar de las altas y bajas que hemos tenido son la mejor familia que cualquier persona pudiera pedir.

Vivo en Gladius, uno de los dos países más grandes del mundo. ¿Qué puedo decirles de ello? Tenemos increíbles paisajes, como si estos hubieran salido de un cuento de hadas, contamos con una extensa cultura, al igual la tecnología que tenemos es muy elevada. Pero si hay algo con lo que nuestro país estaba más que orgulloso era con nuestro poder militar, sin duda era el más elevado y temido en todo el mundo, bueno eso era antes.

Por si se preguntan como soy, bueno, me veo como cualquier persona. No soy muy alta, mido menos de 1.70, ni siquiera lo recuerdo bien, estoy algo delgado, el cabello lo tengo hasta la cintura, es negro y muy liso, mis ojos son grandes y de un gris brillante, mi piel es muy clara y algo suave. Eso es en cuantas apariencias, en como soy de carácter, es complicado, soy alegre, pero me deprimo muy fácil mente, no me gusta estresarme y si puedo evitar problemas lo hago, odio las peleas, no me gusta golpear a nadie y esperaba nunca hacerlo en mi vida, sin embargo, las circunstancias cambiaron, ahora es complicado explicar, aunque pronto lo entenderán. En fin, ya dije suficiente de mí, mejor sigamos con la historia.

Todo iba de maravilla en mi tranquila vida, tenía las mejores calificaciones de mi grupo, ya le había declarado mi amor a un chico que me gustaba desde que estaba en la preparatoria, su nombre es Will y a pesar de que me rechazo comenzamos a ser muy buenos amigos.

En unos meses por fin me graduaría y anticipándome al gran evento compre mi vestido, ¡por dios! Era tan hermoso, entallado y de un precioso color azul con destellos plateados, me habría encantado usarlo.

A pesar de que no todo era perfecto, era agradable, hasta que llego ese día.

Llegue a mi casa de un día normal de estudio, lo primero que hice fue acostarme en el sofá y como de costumbre prendí el televisor para ver si había un buen programa, sin embargo, en todos los canales lo único que estaban pasando eran el canal presidencial dando las peores noticias que cualquier nación podría escuchar, la guerra entre nuestro país Gladius y el país vecino Phalera había comenzado.

Aunque al principio no le tome importancia, puesto que, en varias ocasiones hubo amenazas sobre el inicio de una posible guerra, creí que esto se solucionaría como las anteriores ocasiones, pero estaba completamente equivocada.

Si tan solo hubiera sabido antes que estos meses serían los últimos normales de mi vida, me habría gustado disfrutarlos con mi familia.

Al principio no era muy grande el conflicto, en las noticias solo decían que las peleas eran en unas pequeñas secciones de Phalera, así se mantuvieron por mucho tiempo, eran muy raras las ocasiones en la que nos enterábamos de esos pequeños conflictos. Hasta esos momentos el país más fuerte seguía siendo el de nosotros ya que ganábamos batalla tras batalla.

Ninguna persona de mi alrededor le tomó importancia, ni siquiera yo, aunque es gracioso porque me afectaría mucho en el futuro.

Pronto las pequeñas batallas escalaban a algo más grande, en Phalera se reportaban las pérdidas de poblaciones completas, miles de soldados y civiles enemigos perecían por igual, hasta que llego ÉL.

Mi familia y yo nos encontramos en la sala de nuestra casa a punto de ver una película que nos gustó mucho y pasar una tarde acogedora con ellos, prendí el televisor y en ese momento estaban las noticias con una persona gravando en vivo lo que sucedía en la guerra, me pareció muy interesante y decidí dejarlo por unos momentos. Era asombroso como ese hombre arriesgara su vida solo para que nosotros pudiésemos ver lo que estaba pasando.

Había disparos por todas partes, los soldados corrían de un lado a otro, las imágenes eran un poco difíciles de entender porque tenían que moverse constantemente, lo que si vi perfectamente fue cuando un avión paso sobrevolando y dejo caer algo, creí que había sido una bomba, pero no fue así, aunque probablemente eso hubiera sido mejor que lo que paso a continuación.   

Un gran estruendo se escuchó cuando eso impacto contra el suelo y la fuerza fue tan grande que derrumbo a los soldados con una onda expansiva.

-¿Qué fue eso? – pregunte a mi familia, no me contestaron, estaban atónitos ante lo que vieron.

Era un hombre alto, de aspecto rudo, piel clara y con un rostro hermoso. Su cabellera era negra y larga, estaba sujeta en una cola de caballo por la parte posterior y al frente le colgaban dos mechones de cabello que le enmarcaban el rostro. Era muy alto, sus manos se veían grandes y su mirada era tan penetrante que creí que me veía a mí, pero en realidad vio fijamente a la cámara. A pesar de que estaba sereno sus ojos azules solo podían reflejar ira. El pantalón y las botas era muy parecido al que portaban los soldados normales, sin embargo, en la parte superior llevaba una playera pegada a su cuerpo que, enmarcando su abdomen, pero era poco visible ya que sobre este tenía una especie de gabardina larga. Todo su traje estaba teñido de color negro.

Solo parpadee por un segundo, solo ese tiempo vasto para que la masacre comenzara.

-¿Quién es ese demonio?! – me preguntó con tanto terror que apenas podía respirar, nunca había visto algo igual.

Comenzó ahorcando a un joven soldado que estaba por dispararle, no había duda ni piedad en su corazón, sus ojos lo decían todo. En un instante le rompió el cuello al soldado, a otros soldados los golpeaba con su puño, eran tan fuertes sus golpes que les reventaba por completo la cabeza. Uno de ellos tuvo la suerte o el infortunio de esquivar uno de sus golpes y su puño fue a dar contra una pared de concreto sólido, sin embargo, esta se rompió dejando un enorme agujero y el soldado aprovecho para dispararle, estando tan cerca era imposible fallar, pero “ÉL” saco una espada, la sujeto fuertemente con una sola mano, se dio la vuelta y en cuanto el soldado disparó con una sola tajada rebano no solo al soldado sino también la bala a la mitad y así siguió matando, soldado tras soldado.

Mis ojos no creían lo que veían, ni siquiera supe cuando paso, en un par de segundos la mayoría de los soldados habían caído, era tan crudo de ver, todos esos hombres yacían tirados en el suelo sobre un baño de sangre y sus entrañas eran visibles, los cuerpos inertes tenían la mirada con una expresión llena de terror en su rostro.

Pero aún no terminaba, el camarógrafo quien estaba grabando todo solo se fue corriendo y antes de que respiráramos escuchamos un grito de desesperación. Mi corazón se ajito tan rápido que creí que me iba a dar un paro cardíaco.

-¡¿Qué es eso?! – grite con tanto terror que no podría asumir nada.

La cabeza del camarógrafo salió volando por el aire mientras que su sangre empapaba todo a su paso.

Lo siguiente que vimos fue que “ÉL” había tomado la cámara, la limpio y la transmisión se cortó en ese mismo momento.

Mi corazón estaba acelerado, era tan horrible lo que había visto, mi hermano fue a vomitar y mi madre tenía la mirada perdida, pero estaba aterrorizada, tanto así que una lagrima escurrió sobre su mejilla. Esa noche no pude cerrar los ojos por lo impactante que había sido todo eso.

Al día siguiente en mi universidad todos hablaron de lo sucedido, todo el mundo había visto las noticias y en sus rostros solo se les podía ver que tenían miedo. Poco más de una semana transcurrió desde aquel incidente, las personas seguían teniendo miedo y cuando menos lo esperamos la guerra escalo a un nuevo nivel. Ahora las ciudades que se vieron envueltas en el conflicto no eran las enemigas, eran las de nosotros. Había algunos en donde se registraron pérdidas totales.


No pasaron muchos meses para que el ejército sufriera bajas considerables, y la gran mayoría se le atribuía al misterioso soldado que al parecer nadie podía enfrentar.

Tantas fueron las bajas que comenzaron a reclutar civiles, eran muy pocos los que se ofrecieron como voluntarios pues la mayoría tenía miedo de sufrir un destino tan trágico como aquellos soldados.

El gobierno no se iba a quedar sentado viendo como su pueblo no quería hacer nada por su nación y en unas semanas crearon una especie de sorteo, las personas elegidas irían a la guerra, claro era muy injusto, sin embargo, eso no era todo pues en caso de que los que ganaran el sorteo se negaran a ir a la guerra sus familiares más cercanos irían en su lugar.

¿Por qué?, era lo que todos nos preguntábamos. No teníamos más alternativa que obedecer ya que aquellos que hacían revueltas el gobierno los mandaba inmediatamente a servir en la guerra, así que todos debíamos estar al margen.

Las semanas pasaron y ya pronto llegarían al día del sorteo, aunque no toda la población participaría ya que había excepciones gubernamentales y solo las personas que fueran mayores de 18 y menores de 50 años serían los que entrarían al sorteo.

El día había llegado, me sentía muy nerviosa, ¿qué pasa si mi mamá o yo somos seleccionadas?, ¿qué es lo que haré? Lo pensaba mientras veía a mi familia ya que era todo lo que tenía.

-Alisa ven ya es hora-. Mi madre me llamo desde la sala, en esa ocasión su voz se escuchaba apagada, seguramente eran los nervios que tenía por lo que estaba a punto de pasar.

Me senté frente al televisor con mi familia y el sorteo dio comienzo. Las personas del gobierno empezaron por presentase, después dijeron en qué consistía todo y así dio inicio.

Parecieron horas las que estuvimos sentadas escuchando todos los nombres de las personas, varios de los que conocían fueron seleccionados, me sentí tan mal por ellos.

De pronto escuche un grito desgarrador al lado mío. ¿Quién era?, mi madre, ¿Ella fue quien grito? Por alguna razón se veía asustada, sus ojos se humedecieron, me sujeto la mano con fuerza, como si no quisiera soltarme nunca.

Creo que en ese entonces ya sabía la respuesta, pero tenía mucho miedo de enfrentarla.

No quería ver el televisor, aun así, lo hice. Tal vez hubiera sido mejor nunca haberlo hecho.