Espiral
Es como una espiral.
Un profundo descenso del que no sé si podré salir.
Nadé tanto que me duele el cuerpo, pero llegué a la orilla creyendo que tenía el mundo en mis manos.
Después de superarme a mi mismo, pensé que tu sonrisa era el regalo que me esperaba a la orilla y mientras me besabas no me di cuenta de cuánto más me arrastraba.
Y está siendo muy tarde, mientras veo esa hermosa cara viéndome desde fuera de este abismo. Allí te quedas como una pintura, tan lejos como estuviste desde el primer día.
Me di cuenta de que nunca salí y solo eras un espejismo que me hacía la mar.
Tu voz era solo un eco para lastimarme dentro de esta profunda soledad.